La accidentada historia del Teatro Juares

 

Omar Garmendia
Cronista


La idea de construir un teatro en Barquisimeto ya era un deseo que se remontaba desde hacía muchos años atrás. Antes de existir el teatro Juares se hacían representaciones teatrales en la ciudad e incluso se formaban grupos de teatro compuestos por artistas aficionados y los espectáculos dramáticos, musicales, variedades y hasta títeres y circos se escenificaban en lugares improvisados, bien sea en el interior de las casas de familia durante alguna reunión social o velada, o también en solares y corrales de esas mismas casas o en terrenos vacíos. Muchos teatros ambulantes o espontáneos se presentaban en esos lugares que eran varios en la ciudad.

 En el terreno donde más tarde se construiría el teatro Juares existía una pequeña casa de bahareque y un corral de chivos, propiedad de don Juan Manuel Álamo, quien la vendió por 10.000 bolívares a la Junta de Fomento de Teatro de Barquisimeto en 1891. En esa casa había funcionado la tipografía de los Hermanos Álamo y donde se editó El Monitor, primer periódico diario que circuló en nuestra ciudad. El teatro no se construyó inmediatamente luego de esta venta, tal vez porque no tuvieron éxito las gestiones realizadas por el presidente del estado para recuperar los fondos que serían necesarios para emprender la obra de construcción del edificio para el teatro.

Antiguas crónicas refieren que el sitio, el cual era el “centro físico” de la ciudad ya había asumido desde ese entonces una vocación artística, pues para 1894, distintos grupos actuaban en él y allí se acostumbraba a escenificar obras de manera improvisada. Compañías de zarzuelas se presentaban en un local con escenario, palcos y galería. El patio tenía asientos de tablas y la galería con gradas de madera a imagen de las conocidas galleras. Si se iba al palco, las familias debían llevar su propio asiento. En esa fecha (1894) se presentó una compañía española de zarzuelas por parte de un empresario de apellido Navarro. El público compuesto de hombres y mujeres de ese entonces se colocó sus mejores atuendos para deleitarse con las obras que se escenificaron por esos días debajo del cielo estrellado de la fría noche barquisimetana: El rey que rabió, El reloj de Lucerna, el Sacristán de San Justo y La tempestad.


 

Fachada del Teatro Municipal de Barquisimeto en 1928      

PARTE 2

En 1896 se exhibe el vitascope, el invento de Édison predecesor del cinematógrafo. El diario El Escudo del 30 de octubre de 1896 lo llamó “brujería de la mecánica”. En ese año de 1896 el general Aquilino Juares en Mensaje a la Asamblea Legislativa informa que el terreno donde se va a construir el teatro ha sido cedido a la municipalidad y se pide la desocupación del solar para emprender cuanto antes los trabajos. Para tales efectos, el propietario Juan Manuel Álamo procede a desocupar y ofrece la casa edificada para que sirviera de depósito de herramientas y materiales de construcción. El 20 de enero de 1897 la Asamblea Legislativa del estado Lara decreta la construcción del teatro y se destina la cantidad de 200.000 bolívares erogada por parte de las Rentas Generales del Estado. El general Aquilino Juares, en cumplimiento de ese decreto, a su vez procede a la construcción del teatro en el solar destinado, en conformidad con los planos presentados por el Ingeniero Civil del Estado Doctor Luis Muñoz Tébar.

Antes de entregar Aquilino Juares su mandato de la presidencia del estado Lara a manos del general Elías Torres Aular y en mensaje a la Asamblea Legislativa el 1 de enero de 1998, afirma: “Tenemos un teatro para terminar el cual, si bien es inferior en tamaño a los principales del Centro, en solidez de construcción y la forma arquitectónica, con las modelaciones propias del buen gusto artístico del ingeniero, casi estoy seguro que es el más sobresaliente del país”. Se le da el nombre de Teatro Municipal. Al mes siguiente el Ejecutivo regional ordena cancelar Bs. 476,oo a la Compañía de Ferrocarril S.O. como flete por 23 bultos traídos para el teatro.

Para ese año de 1898 se paraliza la continuación de los trabajos de construcción y se precisa vender el cemento destinado para ello por motivo de orden público, es decir por la situación de guerra civil que se vivía en el país para ese entonces, entre fuerzas del general José Manuel Hernández y el gobierno del general Cipriano Castro. Se ordena pagar Bs. 200,oo para la reparación del techo. El 21 de septiembre de 1899 las fuerzas nacionalistas al mando del general Bartolo Yépez llegan a Caja de Agua y el 27, 28 y 29 combaten contra las fuerzas del general Napoleón Fernández. Para el día 30 combaten en Macuto, para luego llegar a la ciudad, tomando el teatro, el mercado y la cárcel vieja como bastiones, ocupados por la revolución a las 3 de la tarde.

En 1900 se presenta a casa llena en el Teatro Municipal, luego de un respiro de paz, la zarzuela Juan José de la compañía operática de los hermanos Carlos y Adolfo Ruiz Chapellín, con la actuación de Rafael Guinand y el músico Pedro Elías Gutiérrez con 44 artistas en escena. Se instala en el teatro para esa oportunidad la luz de acetileno, novedad para la época. También en ese año se presenta, junto con otros artistas, María Pacheco, tiple de una compañía de zarzuelas que había llegado a la ciudad. En comunicación al Concejo Municipal el señor J.S. Hauser reclama le sean entregadas unas maderas de su propiedad que estaban depositadas en el teatro. El ciudadano Sergio Herrera propone vender por Bs. 2.000 las decoraciones de su propiedad existentes en el teatro.


 

Antiguo Teatro Municipal de Barquisimeto

 

PARTE 3

La gente se apresta para asistir a la novedad del momento. Se presentan muy concurridas las funciones del cinematógrafo Lumiére en el Teatro Municipal. El Eco Industrial del 13 de abril de 1901 anuncia la proyección de la película “Una corrida de Toros” a beneficio del templo de La Paz. En los meses siguientes se presenta el Circo Chileno y su Compañía Acrobática a instancias de la Sociedad de Camareras de Nuestra Señora de Guadalupe para beneficio de la imagen. En 1903, en Resolución del general Rafael González Pacheco se confirma que “el edificio del teatro quedó en completo estado de deterioro por el acuartelamiento de fuerzas verificado durante la pasada guerra”. Se destinan gastos de reparaciones para salvar el edificio de mayores ruinas.

Un incidente trágico sucedió en el teatro por parte de un soldado que estaba de centinela al pie de la escalera que sube al gallinero, cuando se le escapa un tiro de máuser y causa la muerte de un soldado en el primer piso. En 1904 otro incidente se presentó en la obra “Divorciémonos” de Sardou, cuando la policía intervino para desalojar de los asientos vendidos a la gente que entró cuando dieron puerta franca. En otra oportunidad la Compañía Martínez Casado puso en escena la obra “Malas Herencias”, de Echegaray, a beneficio del Asilo de Huérfanos de las Hermanitas de la Caridad, debiendo otra vez intervenir la policía porque al dar puerta franca la gente corrió a ocupar asientos que ya estaban vendidos.

Se presenta la burrita Yili, profesora de aritmética y gramática, que deleitó al público barquisimetano y especialmente a los niños. Sorprendió la burrita Yili con la colocación de las letras del alfabeto para formar el nombre de Rafael González Pacheco, presidente del estado, presente en el teatro, lo que originó estrepitosos aplausos, como prueba evidente de la inteligencia animal, “mucho menos animal que muchos inteligentes”, como lo reseñó el Eco Industrial del 20 de abril de 1904. En 1905 se presentan las obras “Chateaux Margaux” y “El santo de Isidra”, con el debut del artista larense Rafal Garrido.

Hay que saber comportarse en el teatro. El Eco Industrial en la voz del cronista teatral apunta algunas observaciones de las funciones y el comportamiento del público: “… Ojalá la empresa pudiera conseguir un aumento más de sillas para el patio y no verse en el caso de anoche en que hubo muchos individuos que no encontraban donde sentarse”. “… Es notación de cultura no fumar en el patio ni quedar con el sombrero encasquetado lo que hacen de gracia algunos, porque también es deber de la policía darles acción de buena educación, y aún más pésima esa forma en que expresan su entusiasmo algunos, al proferir gritos escandalosos, más propio para circo de loros que para aquel templo del arte”. (Eco Industrial, 25-5-1905).


El 20 de enero de 1897 la Asamblea Legislativa del estado Lara decreta la construcción del teatro y se destina la cantidad de 200.000 bolívares

 

PARTE 4

El periódico El Escenógrafo del 10 de julio de 1907 reseña lo siguiente: “Sea por disminución del situado, sea por la guerra que estalló entonces, lo cierto es que los trabajos se paralizaron y día por día ha venido desperfeccionándose la obra que hoy semeja un cascarón, donde se han dado cita las matanzas en las tomas y retomas de esta plaza, los malos cinematógrafos, los maromeros cursis, las compañías de zarzuelas y dramáticas que han llegado a la ciudad y tantas cosas que no recordamos por momentos”. El Eco Industrial del 26 de julio de 1907 dice: “Estamos todavía que nos maromeen, ya que no hay esperanzas de que nos sigan zarzueliando, y malamente como no lo han hecho con la esperanza de que en estos primeros quince años esté terminado nuestro gran teatro y entonces sí podremos tener la esperanza de que mejoraremos de suerte”.

 En 1909 se hicieron reformas en el cambio del telón y la prensa solicita el enladrillado del patio de tierra del teatro, todavía en construcción.  El 14 de enero de 1910 el Concejo Municipal nombra por Decreto una Junta de Fomento encargándole tomar medidas para que ponga a salvo el edificio del Teatro Municipal y evitar su completa destrucción. Se nombra un Conserje con Bs. 40 mensuales de sueldo.


Teatro Juares Década del 40.

Colección José Francisco Chávez

PARTE 5

La Tesorería General, por disposición del Ejecutivo, eroga la cantidad de Bs. 600,oo para la compra de tres portones para el teatro, cantidad esta entregada a la Junta de Fomento.  En agosto de 1910 se solicita al Concejo Municipal un salón en arrendamiento para instalar un botiquín. ~ Erogación de Bs. 275,oo por el alumbrado del Teatro Municipal en once funciones de la Compañía de Zarzuelas Hispano-Americana, así como Bs. 382,40 por pasajes de Tucacas a Barquisimeto por el ferrocarril Bolívar.  El 9 de octubre de 1911 se emite un acuerdo de Concejo Municipal para reparaciones del teatro, pues amenaza total ruina por acción de la lluvia.  El 27 de junio de 1912 el Concejo Municipal acuerda bautizar el teatro con el nombre de Aquilino Juares. Quienes firman el acuerdo son el primer vicepresidente del Concejo Pablo Cortés y el secretario Sinforiano Mosquera Suárez. El 4 de noviembre de 1912 se obsequia una función de gala a Mr. Frank Boland, aviador norteamericano que sobrevoló por primera vez los cielos barquisimetanos en un biplano de su propiedad. El presidente de la Junta de Fomento del Teatro, Sinforiano Mosquera Suárez, manifiesta en El Occidental del 17 de agosto de 1912 que el teatro no está concluido ni hábil para presentar zarzuelas, comedias o variedades porque carece de lo imprescindible para ello.


Teatro Juares en una vista de 1956

Foto: Nerio Navarro 

PARTE 6

 En 1914 se emite decreto firmado por Walterio Pérez, presidente del Concejo Municipal, por la compra del solar ubicado al oeste del teatro por Bs. 4.400, para la construcción del boulevard hoy llamado Taormina Guevara. El 28 de octubre de 1914 se presenta el recital de piano de Emma Silveira y discurso del doctor Antonio Álamo destacando los triunfos artísticos y las prodigiosas manos de Emma y su dominio del teclado. En El Nuevo Diario de Barquisimeto se publica la noticia del suicidio de Virgilio Rivero, tocador de maracas en la presentación de Alma Llanera. En sus bolsillos se encontraron versos que por lo macabros se cree que eran del poeta Julio Flores. Rivero se suicidó a causa de haberse enamorado de la artista Matilde Rueda, con quien se presentó días antes en el teatro.

El 31 de agosto de 1915 a la una de la tarde un ventarrón voló parte del techo de cinc del teatro Juares. En 1916 los precios de las entradas al teatro eran, de acuerdo a El Heraldo: Asiento palco caballeros Bs. 2 Asiento palco damas Bs. 1,50 Asiento rojo caballeros Bs. 1,50 Asiento rojo damas Bs. 1 Entrada general Bs. 0,75 Galería Bs. 0,25. El 16 de junio de 1916 informa que gracias a la Junta de Fomento presidida por Sinforiano Mosquera Suárez, se ha logrado reunir Bs. 97.270 para la reparación del teatro, faltando igual cantidad para la terminación del mismo.  El 20 de junio de 1916, con motivo del “onomástico del ilustre Jefe del País, Fundador de la Paz y conductor de la Causa de Diciembre: General Juan Vicente Gómez”, el Concejo municipal acuerda la compra del solar ubicado al sur del teatro Juares en construcción, pagándole a su dueño F.A. Bolaños la cantidad de Bs. 3.600.

 En 1916 se reporta falta de luz eléctrica en Barquisimeto, lo que impidió la presentación anunciada de los esposos Mendo. Entre los barquisimetanos de espíritu jocoso se difunden unos versos que decían:

Ni la luz de kerosén

Ni la del aceite de coco

Nos causan tantos pesares

Como nos causan los focos

El 13 de mayo de 1915 informa El Heraldo que por culpa de una mariposa se incendió la cinta de película que se proyectaba en el Juares. Resultaron heridas dos personas al intentar controlar las llamas. El 17 del mismo mes se proyectó la parte de la película que no se pudo ver por causa del incendio del domingo 13. El 11 de junio de 1917 El Heraldo se lamenta de “esa infernal y voraz gritería del público de Galería, con la cual se falta el respeto a las familias y esto fue mucho más notado anoche, al que concurriera al teatro tantas y tan distinguidas damas de nuestra sociedad”.

El 23 de noviembre de 1917 un cronista de El Heraldo pregunta por qué se eliminó el estanque subterráneo que servía de caja armónica o artilugio acústico en el teatro Juares. Al día siguiente, 24 de noviembre, un guasón responde a la pregunta afirmando que fue “por la desviación fecunda de la generación del corrido por medio de lo superfluo porque la atracción atmosférica era la consuetudinaria afiliación de certidumbre lógica de los ecos rítmicos”. El 16 de diciembre de 1917 se presentaron en el Juares las hermanas Bassignana junto con una función de cine a beneficio del avión que el señor Manuel Anzola estaba construyendo en el solar de su casa.

De acuerdo con R. D. Silva Uzcátegui (Barquisimeto, 1959, p. 146) en 1917 el gobierno del estado no permitió la actuación de la bailarina francesa Denisse Daltaine en el teatro Juares. Esto se debió a que la citada artista se presentaba desnuda a la usanza de ciertos locales de espectáculos de París, por lo que varias personas reunieron la cantidad de 500 bolívares para que Denisse diera una función privada, la cual se efectuó en los altos de botiquín La Francia, frente al teatro Juares. En 1919 la gripe española azota a Barquisimeto y por esta causa el teatro Juares permaneció cerrado desde el 9 de marzo hasta su reapertura el 27 de ese mes con la proyección de la película El ferrocarril de la muerte.

El 24 de diciembre de 1919 el periódico Notas publica un curioso escrito: “El que saque esta noche la rifa en la función del teatro Juares, se pondrá como marranito de diez pesos, con la barrigota”. El 28 se rifó un jamón planchado de 4 kilos y pico. En septiembre de 1936 se pavimenta la plazoleta oeste del teatro Juares por parte de la Oficina Técnica Administrativa de Obras Públicas. El costo de la obra fue de Bs. 38.164, 60. El 22 de ese mes el Concejo Municipal emite un decreto destinando los bulevares sur y oeste como sitios de estacionamiento de vehículos de alquiler. En 1938 se realizan en las instalaciones del teatro Juares los escrutinios de las elecciones en el distrito Iribarren, desde el día 26 de septiembre a las 3 de la madrugada hasta el 30 del mismo mes a las 8 y media de noche, durando en total 113 horas y media (I. Lameda Acosta).

El periódico El Faro describe el día 20 de noviembre de 1939 al teatro Juares como “una arquitectura ideal y suntuosa en lo exterior, pero con una estructura fatal en su interior”. Se recomiendan algunas medidas como recortar el escenario por ser casi el doble de la localidad de patio y construir palcos y galería de concreto. Esto corrobora lo que años más tarde publicara El Impulso en 1944 al rememorar tiempos pasados del teatro: “Entonces el teatro estaba hábil. El maderamen de los palcos y la galería no se hallaba carcomida y el cine brillaba por su ausencia” (El Impulso, 6-11-944). (Aquí vale la pena hacer una acotación dentro de un gran paréntesis, sobre el testimonio oral escuchado por el doctor Alexander Moreno acerca del estado del teatro Juares por los años 39-40: “el interior del teatro Juares estaba en tan mal estado que el olor a “miaos” y excrementos eran insoportables, al punto que todo aquel que entrara debía llevarse un pañuelo a la nariz”).


Teatro Juares 1960

 

PARTE 8

En sucesivas ediciones del diario El impulso en 1945 se manifiesta que el teatro Juares es una necesidad social por lo que debe ser habilitado para que cumpla las funciones para las cuales fue creado y ser realmente un edificio de utilidad pública. Distintas personalidades de la ciudad declaran para el diario y se solidarizan con la campaña de El Impulso para el rescate del teatro, habida cuenta del mal estado y el deterioro del interior del local. Se exponen comentarios que circulan en la ciudad sobre el proyecto de particulares ante el Concejo Municipal para la ejecución de una moderna reforma del interior del edificio.

El 1 de agosto de 1945 José Ramón Brito escribe en El Impulso respecto al teatro Juares que “el Ejecutivo Regional debiera adquirirlo para patrimonio del estado, hacerle algunas modificaciones interiores y destinarlo a Palacio Legislativo”. Además de ello hace la pregunta de que ¿no sería mejor esto que dejarlo abandonado a merced del tiempo? Don Raúl Azparren, el doctor Guillermo Morón y otras personalidades, desde las páginas de El Impulso y en referencia al artículo de José Ramón Brito, expresan su oposición a la propuesta de este, aunque admiten que se podrían hacer refacciones respetando la fachada del teatro y que sería erróneo cambiar el destino de dicha sala de espectáculos. Se propone ensanchar la sala teatral, dotarla de confortables butacas y mobiliario y que se inaugure el 5 de enero de 1946, centenario natalicio del general Aquilino Juares y cincuentenario de la inauguración del teatro.

El 18 de octubre de 1947, el gobernador del estado Lara doctor Eligio Anzola Anzola decreta “la refacción total del teatro Juares, respetando la armonía externa del edificio, de acuerdo con los planos originales del ingeniero constructor, doctor Luis Muñoz Tébar”. El 18 de enero de 1948, desde su columna El Relámpago en el diario El Impulso, escribe Eligio Macías Mujica que desde una hoja oficial se dice que se ha iniciado la demolición del teatro Juares, pero que “No puede ser una demolición de la obra del Juares pues aunque así fuera, difícilmente podrá sustituirse la fachada primitiva por otra de mayor rango artístico y de tan pulcra ejecución, la cual es una combinación triformal del Teatro de la Ópera de París, de la Scala de Milán y el Metropolitano de Nueva York”.

En un artículo del doctor Carlos Felice Cardot publicado en El Impulso el 3 de junio de 1966, este recordaba que “Mucho antes de 1948 el teatro estaba completamente inservible. Su estado ruinoso impedía toda clase de actividades, y por eso el gobierno estadal, con fecha 30 de enero del citado año, decidió su restauración. Demolido casi en su totalidad sólo se le mantuvo sus muros del este y oeste y parte de la fachada principal…”. En Editorial de El Impulso del 3 de febrero de 1950, se comenta sobre la destrucción del teatro Juares y se dice que interiormente los planos originales de Muñoz Tébar fueron alterados. Asimismo se manifestaba que en la fachada original Muñoz Tébar trabajó con materiales defectuosos, cuya debilidad ha sido causa de su reparación. La plataforma del teatro, de 60 metros cúbicos y otros ambientes quedaron terminados la madrugada del día 17 de febrero de ese año y se anuncia que el teatro estará totalmente terminado antes del Cuatricentenario de Barquisimeto.

El 2 de enero de 1952 El Impulso anuncia la inauguración del teatro luego de su total reconstrucción. *El 16 de noviembre de 1951, en declaraciones del gobernador Carlos Felice Cardot, este ratifica que el edificio del teatro es una construcción totalmente nueva pues de la antigua edificación sólo se conservan los dos muros laterales y aun esos se alteraron pues hubo que aumentar su altitud y reforzar sus bases con concreto y hierro pues las fundaciones antiguas resultaban insuficientes para el mayor peso de dichos muros.


Construcción del nuevo Teatro Juares

PARTE 9

Después de seis meses de trabajo, luego de la demolición total del antiguo edificio a excepción de los dos muros laterales, que fue lo único que quedaría de la construcción original de la antigua edificación de fines del siglo XIX, los palcos, balcones, foyer, escaleras, camerinos, muros del escenario, el gran hall, gran salón, fachada, vestíbulos y techos ya estaban listos. Se anuncia que el teatro estará completamente terminado antes del Cuatricentenario de Barquisimeto. El 24 de agosto de 1951 el diario El Impulso reseña la visita del gobernador y este informa que el nuevo teatro tendrá una capacidad de 1.110 espectadores y que se invirtió la cantidad de Bs. 1.200.000 por los trabajos de reconstrucción. El 8-11-1951 el doctor Manuel Rodríguez Cárdenas visita al teatro en compañía del doctor Carlos Felice Cardot y propone cambiarle el nombre sugiriendo los de Gil Fortoul o Lisandro Alvarado.

Para esas fechas se levantaron en la prensa voces a favor y en contra de esta proposición. Se entrevistó a destacadas personalidades sobre el cambio de nombre al teatro, para concluir que el de Aquilino Juares era el indicado para que el teatro siguiera ostentando esa denominación por ser uno de los ciudadanos de mayor relieve, respeto y admiración por parte de los larenses y además por ser el gobernante que motorizó su construcción. El 16 de noviembre de 1951 en declaraciones, el gobernador Carlos Felice Cardot, este ratificaría que el teatro conservaría el nombre de Juares pues el gobierno no había pensado jamás en cambiarlo. El 5 de junio de 1952 asume la gobernación del estado Lara el doctor Esteban Agudo Freytes en sustitución del doctor Carlos Felice Cardot.

 El 6 de junio de 1952 El Impulso informa sobre las reparaciones del Juares y dice que la fachada será revestida con mármol veneciano. El mismo día, en otro artículo, se manifiesta que el Juares “parece una sinfonola de mármol”. Y en otra parte se afirma que este edificio es “otro elefante blanco del urbanismo” y que “aun poniéndole fachada de diamantes, su aspecto seguirá siendo feo”. El 15 de agosto de 1952 llegaron a la ciudad ocho camiones que transportaban 80.000 kilos de mármol de Carrara para ser instalados en la fachada por personal especializado traído de Caracas.

Los trabajos concluyen el seis de septiembre. El 14 de septiembre de 1952 se efectúa en sesión solemne a las 8 pm en el teatro Juares por parte del Centro de Historia Larense el inicio de la celebración del Cuatricentenario de Barquisimeto y se designa como orador de orden al doctor Antonio Álamo, Individuo de Número del Centro. Se acuerda erigir una lápida conmemorativa en la plaza Juan de Villegas de Barquisimeto, con emblemas que se fijarán en su oportunidad y distribuir un pergamino memorable entre los miembros del Centro de Historia Larense e instituciones afines.

El 16 de septiembre de 1952 tiene lugar la primera presentación en el teatro por parte del Ballet Infantil de Taormina Guevara con “Casa de muñecas”, “El amolador” y “Divertisse Menstts”. La función comenzó a las 6:30 pm. Las entradas tenían un valor de Bs. 15,oo en patio y palco; preferencial Bs. 12.oo y balcón Bs. 8.oo.

Datos tomados de Querales, Ramón y Aranguren, Ana T. Cronología documentada del Teatro Juares 1890-1991 (2005). Barquisimeto: Alcaldía del Municipio Iribarren, Unidad del Cronista Municipal

Foto de portada: El Teatro Municipal de Barquisimeto, fue inaugurado en 1905, y años más tarde pasó a llamarse Teatro Juares. Imagen realizada en 1930

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