Pérez Jiménez y el relato de su maleta olvidada

En agosto de 1963 el gobierno venezolano presidido por Rómulo Betancourt, extraditó al dictador depuesto Marcos Pérez Jiménez de Estados Unidos, lo encarceló y tras un controversial
juicio lo sentenció a cuatro años de prisión por peculado y malversación
de fondos. Al final de su sentencia, Pérez Jiménez fue liberado y se
residenció en España

Todo
comenzó cuando Pérez Jiménez, se fue en la madrugada del 23 de enero del 58

La
casa de habitación del Presidente derrocado, en el callejón Sanabria de El
Paraíso quedó en manos de la Guardia Nacional. 
El
teniente Vinicio Augusto Plaza, uno de los militares encargados de la
vigilancia, recibió una llamada telefónica en horas del mediodía del mismo 23
de enero.

Desde Europa, fue elegido como Senador  en las elecciones
 de
1968 por el partido Cruzada Cívica Nacionalista (CCN); 
sin embargo, la Corte
Suprema de Justicia 
invalidó su elección basándose en tecnicismos legales
Era
la señora Flor Núñez de Pérez Jiménez, esposa del dictador depuesto, quien llamaba desde Santo Domingo.
-¿Qué
sabe usted de una maleta que dejé olvidada en la casa, usted no la ha visto?
-No
señora.
-Búsquela,
por favor. Es una maleta blanca, de piel. Tiene una placa pequeña dorada con
las iniciales ‘M.P.J.’. Yo lo llamo después. Debe estar en el cuarto o cerca de
la puerta que va al jardín…
El
teniente encontró la maleta en horas de la noche a eso de las siete, en uno de
los corredores de la casa, cuando se estaban juramentando en Miraflores los
nuevos ministros del Gobierno.
La
señora de Pérez, días después, insistió en reclamar la maleta.

El CCN logró postular a Pérez Jiménez para la Presidencia 
de
la República en los comicios de 1973 pero representantes 
de los partidos
mayoritarios propusieron y aprobaron 
en el Congreso Nacional, una enmienda constitucional 
destinada a inhabilitarlo políticamente
El
teniente Plaza se llevó el equipaje olvidado al cuartel de la Guardia
Presidencial y luego se la entregó al contralmirante Larrazábal, presidente de
la Junta de Gobierno.
La
maleta contenía ropa, por supuesto. Un uniforme de General de División, talla
cuarenta y dos. Dos pijamas de seda natural, una de color azul con vivos de
color rojo. La otra pijama era de color marfil y uno crema, con monograma ‘MPJ’
y documentos personales.

Reclamo
del dictador

En
octubre de 1958, Pérez Jiménez, en carta al cónsul general de Venezuela en
Miami, señor Diógenes Peña, denuncia que cuando abandonó el país dejó ‘olvidada
una maleta que contenía valores al portador. Y que parte de esos valores no
figuran en la lista de los bienes que me han sido incautados. 
Los
valores a los cuales me refiero -escribe Pérez Jiménez- son los siguientes:
alrededor de tres millones de bolívares en bonos del Centro Simón Bolívar,
alrededor de cien mil dólares en billetes y alrededor de trescientos mil
bolívares en billetes de quinientos, cien, cincuenta, veinte y diez bolívares.

La
conclusión de Oscar Yanes

A
juicio del cronista e historiador Oscar Yanes, si se suma todos los sueldos
legales que recibió el exdictador venezolano Pérez Jiménez, desde entonces
hasta el 23 de enero de 1958, resultó que devengó legalmente del Estado venezolano
por servicios prestados, incluyendo las remuneraciones especiales de fin de
año, la suma de un millón doscientos ochenta y tres mil doscientos treinta y
tres bolívares con tres puyas, (Bs1.283.233) pero cuando le restan a esta suma,
la cifra que tenía en 1948, declara la Contraloría General, que se enriqueció
en más de trece millones de dólares, ($13.000.000) “en exceso de haberes netos
iniciales y su remuneración legítima” o sea, en una cifra que alcanza, siempre
calculando el dólar a tres treinta y cinco, ($3.35) a cuarenta y tres millones
quinientos cincuenta mil bolívares (Bs43.550.000).

Luis
Alberto Perozo Padua

Fuente:
Juicio
y Sentencia al ex dictador Pérez Jiménez, Corte Suprema de Justicia de
Venezuela. Ediciones Centauro. 1982
Oscar
Yanes. Hoy es mañana o las vainas de un reportero muerto, Editorial Planeta.
1994

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