Barquisimeto: ¿Es posible la renovación del Casco Histórico?

 

Omar Gil Pereira 
Investigador


En una conferencia sobre Ciudadanía en Barquisimeto, en el año 2015, el sociólogo Tulio Hernández explicó, haciendo alusión a Néstor García Canclini en el libro “Culturas Híbridas”, cuando se refiere al patrimonio, que sobrevive lo que se transforma, y relataba que  las artesanías de los aborígenes mexicanos que habían logrado sobrevivir fueron aquellas que se transformaron en el tiempo, en ese caso específico, pasando de ser estrictamente utilitarias para convertirse en objetos artísticos, con un valor importante como mercancía. Trasladando esta afirmación, al caso del patrimonio histórico edificado, específicamente de la época colonial, o mejor dicho, provincial es necesario permitir apreciarla no en forma exclusivamente utilitaria – aunque esto no excluye que pueda conseguirse nuevas formas de lo útil- sino ver su dimensión como valor patrimonial para lograr su preservación en el tiempo.

Han sido varias ciudades en Latinoamérica que pese a haber tenido situaciones de criminalidad exacerbada, crisis económicas y desempleo, pésima calidad de servicios públicos, llegando inclusive a ser ingobernables, lograron salir de esas situaciones. Entre estas ciudades se puede nombrar a: Bogotá, Medellín, Quito y Curitiba.

Plaza Lara de Barquisimeto. Foto: Eduardo Rodríguez

Casco Histórico o Núcleo Fundacional

Se habla de casco histórico, zona histórica, centro histórico o núcleo fundacional de una ciudad al espacio que vincula a los primeros años de existencia de ese asentamiento, configurado en torno a elementos naturales y con sociales, entre otros, que llegan a constituir la memoria e identidades de una población. Aunque puede considerarse como centro histórico a otros espacios con valor patrimonial de data más reciente.

En el caso del patrimonio edificado la conservación, y preservación en el tiempo, no es algo que se pueda conseguir solo con la aplicación de normativas legales, como ordenanzas urbanas, que si bien pueden ser muy bien intencionadas, deben considerar múltiples variables que entran en juego, como consideraciones de tipo económico y sociales, que den sustentabilidad y permanencia al patrimonio edificado.

De allí que sea necesario partir de un adecuado conocimiento  de los bienes patrimoniales para garantizar una adecuada protección del mismo, esto implica el concurso de diversas disciplinas, que hagan su aporte desde su campo de acción y su visión particular. El patrimonio es la forma mediante el cual se reivindica la memoria de la ciudad; lo patrimonial, puede ser lo antiguo, o lo moderno, es lo que la sociedad considera que tiene, que muestra parte de su existencia, de lo que es, de lo que le otorga valor.

En el caso de Barquisimeto el patrimonio histórico edificado incluye viviendas y otras edificaciones como las iglesias de la Concepción y el Convento de San Francisco, en su mayoría reedificadas luego del terremoto de 1812, que afectó de forma importante a Barquisimeto.

Otras edificaciones de interés patrimonial son el Museo de Barquisimeto, el teatro Juares, la antigua sede de la gobernación, el Cuartel Jacinto Lara.

Casona histórica de Fundasab, derumbada en junio de 2013, por ausencia de políticas de estado para su conservación

La renovación o revitalización del casco histórico

El deterioro y desgaste con el paso del tiempo no es sólo exclusivo de cada edificación en particular, sino que visto en conjunto, el sector incluye  también edificaciones no patrimoniales, que se encuentran dentro de un proceso de dinámica urbana en forma permanente, que se evidencia como un ciclo vital que parte del nacimiento de ese conjunto de edificaciones, su crecimiento, su llegada al clímax, para su decrecimiento progresivo.

En el momento en que empieza a ocurrir este decrecimiento desde el punto de vista del deterioro de las edificaciones de la zona es que hablamos de la necesidad de revitalizarlo, es decir, someterlo a renovación. La renovación de un caso histórico puede acometerse desde varios ángulos, por ejemplo, partiendo de la acción cultural, del estímulo de la convivencia ciudadana, de la creación de espacio público y la construcción de nuevas edificaciones.

Nos ocuparemos de las dos últimas, esto quiere decir, realizar una intervención que contemple la construcción de nuevas edificaciones que permitan darle nueva vida al sector permitiendo compartir el espacio público y el destinado a la inversión de particulares. El objetivo apunta a lograr que lo que se denomina núcleo fundacional, el cual también es el principal centro cívico de la ciudad, no solo tenga actividad en horas laborables, sino las veinticuatro horas del día, para lo que es necesario que se produzca un proceso que logre hacer deseable el residir en la zona, lo que repercutirá en el valor de los inmuebles. Para que esto sea posible es necesaria la construcción de locales comerciales, que provean de nuevos servicios al sector y que fomenten no solo la actividad peatonal, sino la permanencia para una mayor convivencia en la  zona, acompañada también de la ejecución de nuevos desarrollos de viviendas, o que incentiven la remodelación o mejora de las existentes.

Casona histórica de Barquisimeto. Se vino al suelo el 5 de octubre de 2019, ubicada en carrera 17 esquina de la calle 24. Foto: Eduardo Rodríguez
Casona histórica de Barquisimeto. Se vino al suelo el 5 de octubre de 2019, ubicada en carrera 17 esquina de la calle 24. Foto: Eduardo Rodríguez

La declaratoria como zona de valor histórico que ata de manos a los propietarios de estos inmuebles

En el pasado la ordenanza que  ha delimitado el área para la conservación del patrimonio histórico, ha sido vulnerada y modificada en la práctica al antojo de intereses particulares, y bajo la mirada indiferente de quienes deben hacer valer la Ley.  Pero por otra parte observamos que una ordenanza de este tipo está limitando el derecho a la propiedad, al imponer el interés colectivo sobre el derecho individual en cuanto a no permitir modificaciones en las edificaciones, impidiendo darle al propietario la posibilidad del uso y disfrute del inmueble de una manera que le permita lograr tener a pesar de las limitaciones que se le imponen, una viabilidad económica con la posesión del mismo.

Son varios los propietarios de este núcleo fundacional ubicado en los alrededores de la Plaza Lara, a los cuales les ha sido sumamente difícil poder mantener estas edificaciones, lo que ha conllevado a la emigración fuera de la zona histórica y hasta el abandono de dichos inmuebles.

Plaza Lara de Barquisimeto. Foto: Eduardo Rodríguez

Las dificultades de tipo económico que significan la conservación y restauración de estas edificaciones, dejan de manos atadas a los propietarios, en vista de que difícilmente disponen de los recursos económicos para acometerlas, y tampoco reciben el apoyo del gobierno  regional y local como en otros tiempos, por lo que los propietarios deben cumplir con un el decreto de Declaratoria de Zona de Valor Histórico Gaceta Oficial Nº 32712 del 26 de Abril de 1983, de interés para la ciudad, pero altamente costosa para quien la debe sufragar, y sin posibilidades de poder tener un retorno económico con el bien para el propietario.

Similar situación presentan poblaciones como Cabudare, donde  también se está perdiendo el patrimonio edificado. Sólo en Lara y podríamos decir, en Venezuela medianamente, se ha logrado mantener en buena forma el casco histórico de Carora, gracias a iniciativas particulares que han logrado invertir recursos económicos para darle viabilidad a dicha zona.

Una solución a pequeña escala que permita hacer viable el mantenimiento de estos inmuebles

Casona histórica de Barquisimeto. Se vino al suelo el 5 de octubre de 2019, ubicada en carrera 17 esquina de la calle 24. Foto: Eduardo Rodríguez

Una propuesta que se ha presentado en los últimos años ante el alto grado de deterioro de los inmuebles afectados por la declaratoria de Zona de Valor Histórico, y ante la necesidad de estacionamientos en el sector, es la de permitir utilizar espacios en los patios de las parcelas, en donde sea posible, para destinarlos para tal fin. Se trata de pequeños estacionamientos, que sirvan de medio de ingreso a los propietarios para afrontar los gastos que generan el mantenimiento de estos inmuebles. Esto requiere flexibilizar los criterios de rehabilitación para permitir las modificaciones para este tipo de uso.

Esta como otras opciones que permitan financiar los gastos que genera la propiedad de este tipo de inmuebles, podrían ser soluciones a corto plazo ante las condiciones políticas y económicas actuales, y que requieren un apoyo decidido y sostenido por parte del gobierno local.

Empleo de instrumentos que permitan la recuperación, revitalización o renovación de este núcleo

Pero la solución a corto plazo no es suficiente, hay que llegar más allá, es decir, lograr la verdadera renovación del sector. Hay experiencias de renovación urbana en varios países latinoamericanos. Un caso exitoso es el llevado a cabo  en la ciudad de Bogotá en el barrio Santa Inés en el año 2000, bajo el uso de una pieza fundamental: la puesta en funcionamiento del transporte público mediante el Transmilenio, que implicó una inversión de 78 millones de dólares para transformar 20 hectáreas del barrio Santa Inés en  el Parque Tercer Milenio, de las cuales, 17 Hectáreas se destinaron a áreas verdes y 3 Ha. destinadas a un Centro Comercial construido a través de un organismo coordinador del proyecto de renovación, mediante el cual una vez se venden estos locales se busca cambiar la cara al entorno, haciéndolo atractivo a  la presencia de residentes, usuarios de servicios cívicos, y nuevos inversionistas en infraestructura y servicios que van desde personas naturales hasta empresas, con lo cual finalmente se logra recuperar la inversión, lo cual significó en este caso, la recuperación de 84 millones de dólares, lográndose un superávit.

La realización de este tipo de proyectos es posible si se conjugan tres factores fundamentales: la creación de un instituto autónomo a nivel municipal con independencia de acción en la creación de proyectos de transformación de la ciudad, y con libertad para endeudarse inclusive con organismos financieros internacionales, una normativa de funcionamiento para el uso de los recursos que permita la generación de plusvalías, es decir, generación de valor en el uso de la tierra y los recursos financieros necesarios para llevar a cabo con éxito los proyectos.

Plaza Lara de Barquisimeto. Foto: Eduardo Rodríguez
  1. Tomás

    Permítame entender. Se propone hacer de las casas estacionamientos, que no representa ningún atractivo ni generará grandes ganancias, antes que promover la creación de pequeños negocios, restaurantes o bares? Entiendo que lo que sucedió en Bogotá no fue más que la demolición de un barrio destruido que nada tiene de valor colonial y que se había convertido en un nido de delincuencia y narcotráfico. Quizás más similar a lo que se hizo con El Silencio en Caracas. Pero cómo sería eso similar a lo que sucede en Barquisimeto? Por qué miramos ejemplos mediocres antes que ejemplos exitosos como lo que sucede en México con los llamados «pueblos mágicos»? salvando las diferencias. Si ya han emigrado a otras zonas tantos propietarios por qué no vender las estructuras a inversores con el compromiso de mantener su esencia colonial? Acaso a Cartagena le hizo falta construir un centro comercial a mitad del casco para que fuera atractivo?

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