El larense Marcelo Barráez y su Cadillac número 22

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y escritor
luisalbertoperozopadua@gmail.com
TW/IG: @LuisPerozoPadua

A primera impresión es un personaje mítico, trajeado de paltó y corbata con un peculiar casco e piloto de autos de carrera. Posa para la fotografía a un lado de un estrambótico automotor diseñado para competencias. Se aprecia también algunos anuncios estampados en el vehículo, patrocinios como La Esfera, el diario nacional, Aceite Superoil y Cauchos General Venezolanos, entre otros. 

Este hombre es reconocido en Barquisimeto como campeón y connotado corredor de autos y uno de los mejor mecánicos: Marcelo Barráez, junto a su automóvil, un Cadillac con el cual recorrió la Trasandina, competencia que partió desde Buenos Aires hasta Caracas.

Se denominó Premio Gran Mariscal de Ayacucho, carrera automovilística Grancolombiana Quito-Caracas, que inició en enero de 1950. Para la intrépida justa, el propio Marcelo Barráez acondicionó un Ford Coupe de 1941.

En representación de Venezuela, y por sus méritos deportivos a Barráez le corresponde salir de segundo. Llegó primero en la primera etapa Quito- Pasto; y primero en la segunda. Obtuvo el puesto 21 en la clasificación general de los 83 automotores que partieron de Quito, Ecuador.

En esa época de mecánica nacional también corrieron  Carmen Guevara «Doña Barbara», también larense patrocinada por el Diario El Nacional; «Germán Tarzán Hernández (Trujillo) y Manolo Lináres, (Lara) que representaba los colores de la línea de Libres «2777».  Luis Duque también compitió, pero en carreras nacionales. 

La Doña Bárbara de Occidente
Carmen Guevara. La “Doña Bárbara del Occidente”. Barquisimetana muy conocida en las carreras de Lara, Zulia y Los Andes, donde asombra por su intrepidez en el manejo de pesados camiones de carga; viste overoles, son famosas sus diferentes hazañas, es una mujer pintoresquísima, muchas veces, legendaria. Correrá en representación de EL Nacional, con un Lincoln 39.

Galletera El Ávila
Luis Duque. Nacido en Caracas pero radicado en Barquisimeto. Junto con su hermano es dueño de la Galletera El Ávila. Su hermano, apuestó 25 mil bolívares en la competencia. Luis había ganado la prueba Quíbor a Barquisimeto, haciendo un promedio de 99 kilómetros por hora. Lo acompañó Francisco Teppa en un Ford 36.

La transmisión del Tramo Barquisimeto

Desde lo alto del monumento el Obelisco. la emisora Radio Barquisimeto hizo sus transmisiones del paso por Barquisimeto de los autos de la célebre competición. 

Los periodistas Rodrigo Orellana, Elides J. Rojas, Cheché Cordero y el radiodifusor Ramon Ramírez se encargaron de la narración y comerciales.

El grito de Ramón Ramírez, a quien en el medio de los comunicadores sociales apodaban «Poncherita», era «Coche a la vista» cuando las máquinas entraban a la famosa recta Padre Diego. 

«Nunca se supo si esos profesionales del micrófono veían los autos desde lo más alto del Obelisco o eran simples trucos de la publicidad», apunta el periodista Alexis Orellana. Lo cierto era que solo ellos estaban en lo más alto del mencionado monumento de concreto. 

Mario Medina, y el señor Colina eran los operadores técnicos de Radio Barquisimeto durante sus escuchadas transmisiones.

La primera carrera en Barquisimeto


Según las crónicas de Silva Uzcátegui, la primera carrera automovilística celebrada en Barquisimeto, se desarrolló en la aurora del nuevo siglo XX, (entre 1915-1920), cunado Lino Piña y Gilserio Anzola, discrepaban acerca de cuál automóvil era el más velóz entre un Dodge y un Ford, ambos de sus propiedades.

Resolvieron entonces para dirimir el desencuentro realizar una carrera en la calle principal de la ciudad. Lino Piña condujo su Dodge y Anzola en su Ford, partiendo desde el portal del camposanto por la avenida Miranda, desplazándose hasta la residencia de don Miguel Anzola, perdiendo la carrera el Ford de tablitas.

 

Fuente: Entrevista a Juvenal Segundo Barraez Herrera, hijo del afamado piloto, y al periodista Alexis P. Orellana L.
Rafael Domingo Silva Uzcátegui. Barquisimeto Historia Privada. Caracas 1959. Pág 237.

CorreodeLara

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