Los cadetes del 23 de enero

 

Reinaldo Rojas
Historiador, escritor y editor


El 23 de enero fue el escenario de una confrontación cuyo resultado fue la caída de una dictadura y la apertura de un proceso democrático que dio lugar a un nuevo orden político

Hay eventos que en un día resumen un siglo, que cierran etapas y abren nuevos horizontes. La política, que es ciencia y arte de gobernar, se basa en el cálculo de escenarios que representan oportunidades. Pero el político, cuando es un buen jugador, es quien le imprime sorpresa y creatividad a sus acciones. Si en la ciencia la duda es el principio del método, en la política la duda es el principio del fin. 

El 23 de enero fue el escenario de una confrontación cuyo resultado fue la caída de una dictadura y la apertura de un proceso democrático que dio lugar a un nuevo orden político con el surgimiento de nuevos actores en la lucha política venezolana. Pero, más allá del mito ¿qué pasó realmente el 23 de enero? 
 
23 de enero de 1958
Bueno, se desencadenaron multitud de acciones en contra de la dictadura militar encabezada por el General Marcos Pérez Jiménez, presidente desde 1953 por decisión de las Fuerzas Armadas quienes, desconociendo los resultados electorales para la Asamblea Nacional Constituyente que habían dado ganador a URD, terminaron designando a Pérez Jiménez, presidente provisional el 2 de diciembre de 1952, hasta que una nueva Asamblea Constituyente, con diputados afectos al gobierno, lo juramentó Presidente “constitucional” hasta 1958. 
 
A partir de 1953, sin dejar de contar con el apoyo estratégico de las Fuerzas Armadas, el nuevo gobierno tenía nombre y apellido. Era el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, apuntalado por el Grupo Uribante, representado en el gabinete por el Dr. Solés Baldó, y sostenido por Laureano Vallenilla Lanz hijo, su ministro de Relaciones Interiores, y Pedro Estrada, el hombre de la Seguridad Nacional. Ambos se fueron del país a raíz de la crisis militar del 9 de enero, la cual llevó al general Luis Felipe Llovera Páez al Ministerio del Interior y al general Rómulo Fernández al Ministerio de Defensa Nacional. 
 

La Escuela Militar

Desde adentro, por las sublevaciones militares iniciadas el 1º de enero; y desde afuera, por la presión social impulsada en la calle por la Sociedad Patriótica, constituida el 14 de junio de 1957, la dictadura empezó a dar signos de agotamiento. Y es cuando aparece un evento decisivo para que los custodios de las armas de la república tomaran definitiva posición en favor de la caída de la dictadura: la insubordinación de los profesores y cadetes de la Escuela Militar. 
 
¿Por qué fue decisiva esta insubordinación? La primera crisis militar la protagoniza la sublevación de la aviación en Maracay, dirigida por el coronel Martín Parada en combinación con fuerzas terrestres acantonadas en el cuartel “Rafael Urdaneta” de Caracas bajo el mando del coronel Hugo Trejo, cuyos aviones sobrevuelan Caracas el 1º de enero de 1958. Esta sublevación desencadena el resquebrajamiento de las bases del gobierno militar. A ésta, le sigue la desobediencia de las fuerzas navales acantonadas en el puerto de La Guaira. 
 
Pero es en la Escuela Militar donde el 22 de enero los tenientes Acosta Bello, Márquez Planas, Romero Celis, Fernández y Brito Martínez se sublevan colocando a la institución de frente contra la dictadura. Su director, el coronel Pedro José Quevedo, es compadre de Pérez Jiménez y aunque nada lo une a la conspiración, cuando éste lo llama Quevedo le exige que se abstenga de agredir la institución. 
 
Pérez Jiménez decide cercar la escuela con el Batallón “Bolívar” mientras los cadetes piden sus fusiles de reglamento para hacerle frente a una posible agresión. Pero los oficiales del “Bolívar”, secundados por sus subalternos no se atreven a asaltar la Escuela Militar. 
 

Irse del país

Son ocho horas de asedio que terminan cuando el otro polo de la insurrección se activa en Puerto Cabello con la sublevación de la Marina, cuyo comandante era el contralmirante Wolfang Larrazábal. Y dice en su testimonio de aquellas horas el capitán de Navío José Vicente Azopardo: “Yo me trasladé hacia la Escuela Militar… Cuando estaba allí recibí una llamada de un compañero mío que era edecán de Pérez Jiménez, diciéndome (que)… el general Pérez lo que quiere es irse del país, que él no quiere matar cadetes ni compañeros. (…) Lo único que pido es que me den tiempo para recoger a mi familia y salir por La Carlota”. 
 
Y así fue, la Junta Militar que se constituyó a la caída de Pérez Jiménez, formada por los comandantes de la Marina y de la Guardia Nacional, el Director de la Escuela Militar y dos oficiales de confianza de Pérez Jiménez, solo se instaló cuando el avión presidencial sobrevoló Caracas rumbo a Santo Domingo. El poder volvía a la Fuerza Armada, pero los tiempos habían cambiado. Como lo recuerda Domingo Alberto Rangel: “Una huelga general mantenía a Caracas en la agonía de la lucha callejera acelerando el fin de la dictadura.” 

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