Las mejores expresiones y frases típicas del venezolano

 

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista


Los venezolanos tenemos expresiones coloquiales muy nuestras. Frases, refranes, palabras que se perderían en cualquier traducción oficial y rígida. El origen de algunas se pierden en la historia, muchas vienen de vocablos en otros idiomas que fueron “venezolanizados” en la jerga popular.

Corotos 

Es una de las tantas expresiones típicas que la mayoría de los venezolanos utilizan comúnmente para referirse a cualquier objeto cotidiano. La expresión nación gracias a la esposa del entonces presidente de Venezuela Antonio Guzmán Blanco, quien le decía a sus empleados y servidumbre: “Cuidado con los corots, exigiendo especial cuidado con su colección de pinturas del artista Jean Baptiste Corot. Luego la expresión se generalizó a cualquier objeto cotidiano.

Pelabolas

En Venezuela, es alguien de poco valor o utilidad. El término proviene de los jugadores de béisbol que no lograban batear y “pelaban” (no atinaban) a la hora de batear o atrapar la bola… por lo que generalmente se encontraba en la banca y era visto como alguien de poco valor.

Gozar un puyero

Antiguamente en Venezuela existían monedas de cinco céntimos llamadas popularmente puyas. Era costumbre regalárselas a los niños como compensación para que compraran golosinas lo que, obviamente, les causaba alegría. Es sinónimo de pasarla muy bien.

Echar un polvo

 En el siglo XIX se popularizó el uso de rapé  o polvo de tabaco inhalado. Quiere echar un polvo? Preguntaban los caballeros cortésmente a las damas, pero al ser considerado de mala educación inhalar en público, era común ausentarse para hacerlo en solitario. Sin embargo, no siempre era para eso, sino para tener un encuentro furtivo.

Mamar gallo

Durante las peleas de gallos es costumbre succionar la cabeza del gallo para que huya y canse al oponente. Al recobrar el sentido de la orientación el gallo puede atacar con mayor oportunidad. Ante la sospecha de esta práctica deshonesta, se exclamaba: Me están mamando el gallo. Es sinónimo de jugarreta.

Chamo

Se cree que los emigrantes portugueses, llegados a Venezuela durante la década de los 40, preguntaban “Cómo se chama a… (tal cosa)”, apelando al vocablo portugués “chamada”, que significa llamar. O cuando enviaban a llamar a alguien o cosa, se decía: “chama a o chamo a…”. También se cree que puede ser una derivación de la palabra española Chaval, que a su vez en México derivó en chavo o chava, o del inglés chum, que traduce camarada o compañero.

Echarse un camarón

Un “camarón” es el sueñito que echamos a escondidas de vez en cuando durante el trabajo. Proviene de las primeras exploraciones de petróleo en nuestro país, cuando los capataces norteamericanos querían echar una siesta sin ser vistos por los obreros venezolanos y se excusaban diciendo “I come around” (Ya vuelvo, que suena parecido a aicomarun)… Este es un divertido ejemplo de la evolución del lenguaje a partir de la fonética. Encontrarán otros en los puntos número 7, 10, 13, 15, 17 y 20 de esta lista.

“Jala Mecate”…

Es el nombre con que se conoce el típico compañero adulador. Se dice que esta expresión viene de la época de la guerra de independencia: al parecer al Libertador le gustaba que le mecieran la hamaca para dormir. Eran muchos los soldados y hasta oficiales que se ofrecían a halar el mecate de la hamaca de Simón Bolívar para ganar favores o tener algún tipo de beneficio.

Güebón

Los animales de granja con genitales muy grandes suelen tener un andar lento y torpe. De ahí que hoy en día se use este adjetivo para señalar personas torpes o con poca sagacidad.

“Echarse las bolas al hombro”

Es una frase para denotar que una persona es floja o perezosa. Proviene de los presos que utilizaban grilletes durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. Aquellos que durante sus pesadas horas de trabajo forzoso se alzaban las bolas (los grilletes) a los hombros para descansar los pies eran considerados flojos y haraganes.

“Echar los perros”

Es como se conoce el cortejo venezolano. La expresión tiene origen en las corridas de toro: cuando el toro no embestía, era hostigado por una jauría de perros como castigo. En algunos países es sinónimo de acoso o amenaza, pero en Colombia y Venezuela significa cortejar a alguien. ¡Vaya metáfora!

“Echar el muerto”

Es dejar la responsabilidad de algo a otra persona. Se cree que su origen se debe a una práctica de la Edad Media: cuando se encontraba un cadáver y no había culpable, el pueblo entero debía pagar una multa. Por esta razón, cada vez que los lugareños encontraban algún cadáver no lo reportaban, sino que lo llevaban en un saco hacia otro pueblo y “les echaban el muerto” para que ellos pagaran esa multa.

Echar Carro

Echar el carro es holgazanear. Está echando carro, es decir que alguien está sin hacer nada. Me echó el carro, quiere decir me embarcó.

Ser un “Mamarracho”

Es como se denomina a una persona generalmente mal vestida o extravagante, y proviene del árabe muharrig, que significa bufón o payaso.

 Ser un “Musiú”

Es como solemos referirnos a los extranjeros que vienen de Europa. Viene del vocablo francés “Monsieur” que significa “Señor”.

Ser o tener un “Jala Bola”

Hoy en día es el término que usamos para quien es un adulador, pero proviene de algo distinto que ocurría en las cárceles durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. Aquellos presos con familias adineradas contrataban a un “Jala bolas” para que les ayudara a cargar con los pesados grilletes que tenían en los tobillos. Se parece a la expresión “jala mecate”, que se utiliza también para referirse a una persona que suele obtener algo con lisonjas.

Los “Macundales”

Las transnacionales que venían a explotar el petróleo en nuestro país generalmente utilizaban herramientas de la marca “Mack and Dale”. Una vez que culminaba el día de trabajo, los obreros venezolanos tenían que “recoger los macundales” haciendo referencia a dichas herramientas de trabajo. Hoy en día esa palabra también se refiere a objetos o cosas.

“Echarse los palos”…

En Venezuela, es tomar licor. El término se origina con la abolición de la esclavitud, cuando los hacendados se negaron a pagar a sus antiguos sirvientes con monedas de plata y en lugar de ello hacían tablillas con el sello de la hacienda para que pudieran ser canjeadas en las pulperías y bodegas por víveres. Muchos preferían comprar licor por lo que pedían “un palito de ron”, “un palo de miche”, etc. Al tener que contar en que habían despilfarrado las tablillas o palitos, decían “me eché los palos”.

“Dejar el pelero”

Esta frase hace referencia al acto de huir a toda velocidad para evitar un peligro o una responsabilidad aunque literalmente no se deje ni un pelo. Se dice que proviene del rastro de pelo que seguían los indígenas venezolanos de los animales que habían salido corriendo al sentirse amenazados. Muy típico de los adolescentes cuando les toca hacer labores del hogar, “Dejan el pelero!”.

“Echarle pichón”

Para los venezolanos, significa esforzarse para lograr algo. La frase proviene de las bombas manuales de agua que tenían antiguamente los pozos de los pueblos. Había que hacer un gran esfuerzo físico para mover una palanca y extraer el agua. Dicha palanca tenía un letrero que decía “Push on”(empuje, en inglés). Entonces los habitantes de esos pueblos decían que tenían que “echarle pichón” si querían sacar el agua del pozo. Seguramente preferían ir a echarse un camarón que echarle pichón…

Cuidado con el “Guachiman”.

Es como se denomina a un vigilante o celador en Venezuela… y proviene del inglés Watchman.

Las “Cotufas”

Es nuestro popcorn o palomitas de maíz, y como ha sucedido con otras palabras derivadas de inscripciones en inglés, viene de los sacos con granos de maíz que tenían la inscripción “Corn to fry”.

“¿Vas a seguir Abigail?”

La expresión se dice cuando algo es fastidioso. Tiene su origen en la telenovela llamada “Abigail” transmitida por RCTV durante la década de los 80’s. La telenovela estuvo durante mucho tiempo al aire, por lo que se tornó monótona y aburrida y dio cabida a la expresión de fastidio “¿Vas a seguir Abigail?” cada vez que comenzaba un capítulo nuevo.

 Ser un “Muérgano”.

Proviene del siglo XIX. Cuando el pirata inglés Morgan y sus compañeros los “Moranger” invadieron Maracaibo, realizando saqueos y crímenes por donde pasaban. La palabra “Moranger” se venezolanizó como “Muérgano” y se emplea para denotar malas personas o gente que actúa de mala fe.

 Ser “Guircho”.

Es tener un mal comportamiento social, ser grosero o tener poca educación con los demás. Principalmente utilizado en las ciudades occidentales del país, el término “guircho” proviene de las palabras en inglés Wild Child (Chico Salvaje). Muchachas de bien… ¡cuidado con los chicos malos!

Recomendamos darse un maravilloso paseo por el interesantísimo Diccionario de venezolanismos 

 

Fuente:
RAE
Diccionario de Regionalismos Venezolanos

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