De pediatra a maquetista, dos pasiones de César Isaacura

 

Juan José Peralta
Periodista

Las Jornadas Nacionales de Pediatría a realizarse este año (2019) en Caracas llevarán el nombre del doctor César Rafael Isaacura, artista plástico y médico barquisimetano de 82 años muchos de ellos de ejercicio de la medicina infantil y de docencia, lo cual será reconocido con esta nominación considerada por él un gran honor, avalado por más de cuarenta años de docencia en la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado” de la capital larense.

Egresado de la Universidad de Los Andes, luego de posgrados regresó a su ciudad donde se consagró a la pediatría y la educación. Su curiosidad natural y habilidades manuales lo llevaron a fabricar instrumentos y equipos médicos de uso en clínicas y hospitales donde se apreciaba su aplicación, interés y habilidad por mantener y reparar estos utensilios sanitarios.

La inspiración

Un día de visita a familiares en Maracaibo observó los trabajos de un pariente que reconstruía pequeñas fachadas de las casas multicolores de El Saladillo y El Empedrao y se le ocurrió hacer algo más completo con edificaciones de su natal Barquisimeto.

                                                  Ocio creativo 

Concluidos sus servicios públicos, Isaacura llenó de ingenio las horas de ocio de su jubilación para reconstruir en tres dimensiones edificaciones de Barquisimeto destruidas por la ignorancia de los burócratas con la complicidad de una sociedad que ha visto desaparecer en silencio parte valiosa de la arquitectura de la ciudad.Con la sensibilidad de una balletista, la acuciosidad de la astronomía y paciencia de relojero, Isaacura reconstruyó en ingeniosas maquetas la historia de la ciudad desaparecida, como la tenebrosa cárcel de las tres torres y gracias a su inspiración hoy podemos apreciarla en sus entrañas más allá de las fotografías y observar la formación de los presos en el patio bajo la mirada capciosa de los custodios. También el mercado municipal, sacrificado para construir el Edificio Nacional (hoy Palacio de Justicia), podemos verlo de nuevo en el vecindario del corazón de la ciudad como él lo conociera en su niñez.

No podemos imaginar que esas maquetas parecidas a un juego de niños sea la obra de un aficionado a la arquitectura y quizás le ayudó su experiencia de la cirugía como médico que fue hasta hace unos años.

La Fototeca, una institución que se precia de vivir de sus propios esfuerzos y creatividad, organización luchadora de la ciudad en imágenes instalada en el Centro de Historia Larense, bajo la curaduría de Carlos Eduardo López ha presentado tres exposiciones de Isaacura y lo ha incluido en varias colectivas con muestras de su ingenio con maquetas que han conmovido a quienes se acercaron al derroche de imaginación y meticulosidad de cada pieza.

López lo ha expresado en los catálogos de las muestras: “Casi medio siglo tiene el médico César Isaacura reconstruyendo mundos, rescatando la memoria y desarrollando un género único en el arte venezolano. Su obra es propia de un orfebre, pues reúne elementos de la artesanía, la arquitectura, la pintura y la fotografía. Solamente falta darles cuerda para que emitan sonidos, prescindibles, puesto que la simple belleza que emanan permite que el espectador gire la manija interna del corazón y escuche el estertor del grito y la naturaleza. Cómo suena el fondo del mar, el guiño de un ojo o el trazo de un pincel”.

Dimensión Isaacura

Para López estas piezas presentan una visión parcial de su universo creativo y actúan como un carrusel pleno de vivencias; entusiasmado por visiones disímiles que nos trasponen a un mundo personalísimo. “El arte de César Isaacura se caracteriza como expresión y discurso en un nuevo espacio para construir el futuro, la dimensión Isaacura”.

Según López, “la ciudad y el mundo de Isaacura, muestra un universo estacionario en el tiempo, pero dinámico para el espectador puesto que conjuga las variedades de un teatrino ambulante a la manera de los rapsodas; el encanto de una fotografía y la magia de una maqueta recreada. Toda la obra de Isaacura  es un llamado urgente sobre el patrimonio a la deriva que aceleradamente se extingue y que él guarda en una humilde caja que ilumina todos los paisajes perdidos o en peligro de extinción”.

Artesanal y artístico

Dr César Isaacura. Foto Luis Pascual Suárez

El arquitecto Claudio Beuvrins sabía del hobby de Isaacura y lo sorprendieron las maquetas presentadas a modo de cuadros tridimensionales de imágenes de la ciudad: “No eran maquetas digamos “científicas” cuya intención es siempre la de ser lo más exactas posibles al objeto real. Las de Cesar son de un indudable carácter artesanal y artístico que me plantearon la duda si eso era arte y a qué clase de arte. Las obras artísticas, con alguna frecuencia, responden a una característica fundamental en el arte: su carácter gratuito, de existir porque su autor tuvo el deseo de hacerlas. Cesar viene haciendo eso desde hace ya varios años y no ha parado desde entonces. No las vende de modo que no hay un interés económico en fabricarlas y tampoco resultan costosas de fabricar porque utiliza, en la mayoría de ellas, material de desecho”.

Para Beuvrins, “es la obra de un artista en el doble sentido de la palabra: de quien elabora una obra de arte con claras intenciones plásticas y es artística también en el sentido de denotar la obra de alguien que tiene habilidades superiores para realizarlas, aun si no tienen rasgos artísticos”.

Reacciones y comentarios

“Yo conocí la desaparecida casa de gobierno, donde ahora está la gobernación, en un tiempo también estación de policía y lo recuerdo muy bien porque allí estuvo preso mi padre por una reyerta de parranderos en tiempos de Pérez Jiménez”, comentó un señor admirador de su obra en una de las exposiciones. “Y casi lloré cuando tumbaron el edificio del telégrafo para ampliar la avenida veinte. Lo hizo igualito”. Interesante resulta la serie dedicada a las fachadas de las principales iglesias de la ciudad.

A mi hija Liliana la llenó de emoción ver a su colegio La Salle en un tamaño capaz de ocupar una mesa de jugar dominó, sus patios y sus aulas, la capilla y el museo, como lo conoció de niña cuando allí comenzó a jugar con las vocales.

La Fototeca de Barquisimeto espera en los nuevos aires de la ciudad presentar a una retrospectiva de la obra fabulosa y de ingenio de César Isaacura, para puedan apreciarla y valorarla quienes no la conocen.

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