CrónicasReportajes

La cultura del sometimiento y pasividad durante la dictadura gomecista

 

Freddy Torrealba Z
Escritor e investigador


Cuando el 19 de diciembre de 1908 Juan Vicente Gómez se hace con el poder político arrebatado a su compadre Cipriano Castro, expectante el pueblo venezolano lo que desea es un cambio de la cultura de la violencia por la cultura de paz, convivencia y democracia liberal. Silenciosamente dejaba entrever la necesidad del cambio en un país atrapado en la parálisis mientras avanzaba el capitalismo mundial.

Había can­san­cio por los 3 cuar­tos de siglo ante­ri­ores de guer­ras inútiles y los abu­sos de caudil­los civiles y mil­itares que habían con­ver­tido al país en una mon­ton­era que impedía el pro­gre­so en todos los órdenes.  Era evi­dente el des­gaste cau­sa­do por la vio­len­cia, las prome­sas incumpl­i­das y los dis­cur­sos demagógi­cos de ele­men­tos ine­scrupu­losos movi­dos úni­ca­mente por la con­cep­ción de la políti­ca como ambi­ción, intri­ga y negociado.

Es por ello que encuen­tra apoyo en diver­sos sec­tores, entre otros los democráti­cos, que alber­gan esa esper­an­za, pero muy pron­to ter­mi­narán frustra­dos. Lo de Gómez era otra dic­tadu­ra de nue­vo tipo que rompe con la con­fe­sion­al de los tril­la­dos caudil­los. Lo suyo es la imple­mentación de un Esta­do poli­ci­a­co basa­do en el ter­ror que dé al traste con las con­cep­ciones tiráni­cas del pasa­do. Es un dic­ta­dor del siglo XX que entiende la necesi­dad de cier­tos cam­bios en el ejer­ci­cio del poder. Todo en fun­ción de lograr la domes­ti­cación de un país con las her­ramien­tas de la cul­tura políti­ca del autori­taris­mo y la vio­len­cia en extremo.

Un caudillo feudal 

Pese a su atrofia educa­ti­va e int­elec­tu­al se erige en el caudil­lo úni­co. Pero el hom­bre más poderoso de Venezuela, a par­tir de diciem­bre de 1908, no es ni siquiera alguien a quien se pue­da con­sid­er­ar un auto­di­dac­to. Sobre el Ben­eméri­to no se sabe con pre­cisión su gra­do de instruc­ción educa­ti­va que al igual que los caudil­los de su tiem­po, no cur­saron o lle­garon a con­cluir la escuela pri­maria. Su poca edu­cación es la infor­mal que adquiere por cuen­ta propia en lugar de la escuela. Esta­mos ante un ágrafo cuyos gus­tos y diver­siones eran la músi­ca del tan­go y las peleas de gallos.

Juan Vicente Gómez es el típi­co caudil­lo feu­dal con una con­cep­ción retró­ga­da del poder políti­co, económi­co y cul­tur­al. Es así como incurre en la nefas­ta prác­ti­ca del lat­i­fundis­mo impro­duc­ti­vo en con­tradic­ción inclu­so con el cap­i­tal­is­mo en nom­bre del cual irrumpe. Quien mejor lo ha definido es el his­to­ri­ador Car­los Irazábal: “ciego y brutal”.

Gómez no tiene esa visión de estadista para per­catarse de la necesi­dad de esa trans­for­ma­ción a gran escala del país. Cier­ta­mente, con él adviene un cap­i­tal­is­mo a medias al con­ver­tir al país en un expor­ta­dor de una mate­ria pri­ma como el petróleo e impor­ta­dor de man­u­fac­turas del exte­ri­or. Pero lo plantea­do era una indus­tri­al­ización inte­gral como parte de un Proyec­to Nacional de nue­va Nación que pierde vista. Ape­nas lo esboza con el com­bate a los caudil­los al cen­tralizar el poder políti­co-admin­is­tra­ti­vo y la creación del Ejerci­to. Es luego de su dece­so cuan­do se hace real­i­dad en los gob­ier­nos de Eleazar López Con­tr­eras e Isaías Med­i­na Angarita.

Es innegable su nat­ur­al intu­ición para la preser­vación del poder pro­duc­to de la mali­cia, capaci­dad para la man­io­bra, men­ti­ra y el engaño que lo hacen un zor­ro de la políti­ca prác­ti­ca. Un ani­mal de la políti­ca, aunque no un estadista. Pero, se tra­ta de un anal­fa­beto quien está al frente de las rien­das del Esta­do vene­zolano con una nefas­ta impa­si­bil­i­dad en el esta­dio cultural.

Una realidad más compleja

A par­tir de la segun­da déca­da del naciente siglo XX, Venezuela se incor­po­ra al grupo de país­es priv­i­le­gia­dos con energía petrol­era en su sub­sue­lo, el nue­vo motor de la Rev­olu­ción Indus­tri­al en mar­cha. De esa man­era pasa a ocu­par un lugar estratégi­co en la geopolíti­ca mundi­al. Por lo que a lo inter­no se imponía desar­rol­lar otra for­ma de gob­ier­no que garan­tice los requer­im­ien­tos de “paz orden y tra­ba­jo”, el lema cul­tur­al y políti­co que inspira­ba a la procla­ma­da Rev­olu­ción Rehabilitadora.

Rev­olu­ción Libertadora

Se tra­ta de una situación más com­ple­ja que las ante­ri­ores que exige otro tratamien­to en lo políti­co, económi­co, mil­i­tar y cul­tur­al. La solu­ción al prob­le­ma de seguri­dad para desar­rol­lar aque­l­la gigan­tesca indus­tria finan­cia­da por EEUU es la implantación de un Esta­do sal­va­je. Mien­tras que en lo cul­tur­al se vis­lum­bra­ban nuevos esti­los de vida pro­pios de la Civ­i­lización Occi­den­tal, pero que col­ide con el espíritu nacional que será afectado.

En tér­mi­nos cul­tur­ales el aporte de su gob­ier­no es mín­i­mo para la superación del atra­so educa­ti­vo al no enfrentar a fon­do el mal de la pobreza. Otra cosa es el accionar uni­lat­er­al de los escritores, pin­tores, his­to­ri­adores, filó­so­fos, sociól­o­gos, antropól­o­gos, peri­odis­tas, edu­cadores, pen­sadores y otros int­elec­tuales. Son los que indi­vid­ual y lev­e­mente enfrentan esa adver­sa real­i­dad des­de el rincón de sus obras a ries­go de provo­car la moles­tia y desaprobación del rég­i­men. El conocimien­to en el país de las nuevas expre­siones de la lit­er­atu­ra y pin­tu­ra en Europa ocur­ren desli­ga­do del mis­mo por igno­ran­cia o sim­ple­mente no intere­sar­le. Pues es pro­pio de un Esta­do sal­va­je las paráli­sis cul­tur­ales como ocurre en el tran­scur­so de esos 27 años.

 Violencia institucional

Se tra­ta de un dic­ta­dor prim­i­ti­vo y cru­el por el uso despro­por­ciona­do de la vio­len­cia para man­ten­erse en el poder, con­tro­lar o elim­i­nar a sus opos­i­tores. Eso se lo facili­ta el monop­o­lio de la vio­len­cia del Esta­do del que dispone en for­ma abso­lu­ta. Su rég­i­men es de inspiración pre­to­ri­ana que raya en el exac­er­ba­do mil­i­taris­mo. La con­sumación de un esta­do sal­va­je pro­fun­da­mente repre­si­vo e intervencionista.

Ni cor­to ni pere­zoso emprende la creación durante su manda­to de un nue­vo Ejerci­to que puso fin al des­gas­ta­do de las mon­ton­eras. De esa for­ma se ase­gu­ra del nece­sario cli­ma de orden y paz para el desar­rol­lo de sus planes como lo es la con­ver­sión de Venezuela en una economía mono pro­duc­to­ra y expor­ta­do­ra de petróleo, pero al alto pre­cio de destru­ir el sec­tor pri­mario de la agri­cul­tura. Tam­bién la cen­tral­ización políti­co-admin­is­tra­ti­va del poder que pone fin a los enfrentamien­tos entre los caudil­los. El pago además de la deu­da exter­na hereda­da de Cipri­ano Cas­tro. Es lo que expli­ca el fra­ca­so de todos los inten­tos de desa­lo­jar­lo del poder por la fuerza. El de Gómez pasa a ser un Esta­do policía­co y mil­i­tar que no se podía der­ro­car con los viejos méto­dos de lucha. Esos son los may­ores cam­bios y for­t­alezas durante su administración.

Jun­to al cul­tur­al el sec­tor de la agri­cul­tura acusa las con­se­cuen­cias neg­a­ti­vas de estas acciones del rég­i­men. El mis­mo se estanca y es desplaza­do por la mono­pro­duc­ción petrol­era en lo que con­sti­tuye las primeras man­i­festa­ciones de la fal­ta de diver­si­fi­cación de la economía nacional. Entre 1920 y 1935 se con­sol­i­da ese pro­ce­so en medio de una pros­peri­dad por el alto ingre­so petrolero.

La cultura de lo cotidiano

La cul­tura es la resul­tante de la relación del hom­bre con la real­i­dad. Una relación trans­for­mado­ra en la cual suele crear bienes y val­ores mate­ri­ales y espir­i­tuales para el dominio de su entorno. Parafrase­an­do a Edward Tylor es una com­ple­ja total­i­dad en la que aprende sobre: arte, moral, leyes, pen­samien­tos, sen­timien­tos, creen­cias, cos­tum­bres, hábitos, gus­tos, gas­tronomía, ves­ti­men­ta, diver­siones. El brasileño Dar­cy Ribeiro la con­cep­túa como for­mas de ser y vivir, esti­los de vida.  Por ende, en toda sociedad y gob­ier­no siem­pre existe cul­tura que tam­bién se equipara con civ­i­lización, como la Occidental.

Esos pro­ce­sos están pre­sentes en el rég­i­men, en cuan­to a las con­cep­ciones más amplias de la cul­tura. Nos refe­r­i­mos a la cul­tura soci­ológ­i­ca y antropológ­i­ca que se desar­rol­lan en la sociedad vene­zolana de entonces. Por lo gen­er­al los mis­mos siguen su mar­cha al mar­gen del sis­tema sociopolíti­co exis­tente. Es tal vez una expre­sión de sub­cul­tura que suele ocur­rir en todas las sociedades sin que nada las imp­i­da o frene. Pues la con­cep­ción estéti­ca es obra de indi­vid­u­al­i­dades y gru­pos, entre quienes cabe men­cionar en la pin­tu­ra a Arman­do Reverón y en la lit­er­atu­ra a Tere­sa de la Par­ra y José Anto­nio Ramos Sucre, los tres con una exce­lente obra.

Al pueblo le nie­ga el acce­so a lo artís­ti­co con su noción de las bel­las artes en que las obras son dis­fru­tadas por pocas. Por ende, acen­túa tam­bién la sep­a­ración del tra­ba­jo artís­ti­co, indus­tri­al y arte­sanal que impu­so la Rev­olu­ción Indus­tri­al en la segun­da mitad del siglo XVIII. No favorece además cam­bios nota­bles en la for­ma de vida de la may­oría del pueblo vene­zolano a merced de la pobreza mate­r­i­al, la cual no impi­de que se exp­rese a través del folclore.

Moral y luces no cuentan

Dr José Gil For­toul, diplomáti­co, his­to­ri­ador de pro­fe­sión abo­ga­do e his­to­ri­ador, pres­i­dente encar­ga­do de Venezuela

Un rég­i­men pro­fun­da­mente mil­i­tarista no le basta­ba con sosten­erse y apo­yarse en las armas del Ejerci­to para cumplir con sus obje­tivos. Es su prin­ci­pal pun­ta de lan­za cuan­do se tra­ta de con­tro­lar e impon­erse en lo cul­tur­al, ide­ológi­co y políti­co. Sus recur­sos son los del ter­ror y el miedo en lo sicológi­co que sir­ven de adver­ten­cia y ablandadores de la con­cien­cia del ciudadano.

Tam­bién es nece­sario desar­rol­lar una for­ma de cul­tura para dom­i­nar a la sociedad vene­zolana de entonces: la cul­tura del some­timien­to y pasivi­dad. cuyo propósi­to es el de man­ten­er a raya a la población en la ilusión ide­ológ­i­ca de un ambi­ente de “Unión, orden y tra­ba­jo”, su lema, cuan­do en real­i­dad es un infierno.

Lo cier­to es que a Gómez le tiene sin cuida­do los asun­tos de la edu­cación, cul­tura y arte. Nun­ca fueron una pri­or­i­dad en su gestión a lo largo de casi 3 décadas. El min­is­te­rio a car­go de estas activi­dades era el de Instruc­ción Públi­ca que en una ocasión ocu­pa el larense José Gil For­toul, un insigne human­ista nati­vo de El Tocuyo y autor de la obra His­to­ria Con­sti­tu­cional de Venezuela.

 A Gómez le espanta­ba todo lo que le supiera a moral y luces, aunque era un furi­bun­do admi­rador del Lib­er­ta­dor Simón Bolí­var a quien guard­a­ba per­ma­nente cul­to. Es decir, que el cul­to a Bolí­var for­ma parte de la cul­tura gomecista al igual que lo hicieron Eleazar López Con­tr­eras, Mar­cos Pérez Jiménez y Hugo Chávez Frías. Cada uno lo entiende a su man­era, pero siem­pre con la inten­ción de sacar­le prove­cho políti­co. Es que el patri­o­tismo en tira­nos y cor­rup­tos siem­pre despier­ta sospe­chas. Gen­eral­mente fun­ciona como un mito por lo intan­gi­ble para ocul­tar las peo­res atro­ci­dades del caudil­lo mayor.

Las dic­taduras empo­bre­cen espir­i­tual­mente a los pueb­los. Cul­tural­mente con Gómez en el país se reg­is­tra un estancamien­to por la baja inver­sión en este sec­tor. Su pre­supuesto era mín­i­mo de ape­nas un 5 % de las asi­gna­ciones totales. lo que expli­ca el altísi­mo índice de anal­fa­betismo en esos tiem­pos el cual alcan­za más del 80 %. Ape­nas un 4.5 % de los niños asiste a la escuela. La UCV per­manece cer­ra­da por el lap­so de 15 años. Ello mien­tras en Argenti­na está en mar­cha la Refor­ma Uni­ver­si­taria de Cór­do­ba que mod­i­fi­ca la edu­cación supe­ri­or. La cul­tur­ización del pueblo no era pri­or­i­dad. Aunque su empíri­co sis­tema cul­tur­al en cada local­i­dad se mantiene estáti­co sin dis­em­i­nación algu­na. Carme­lo Vil­da pre­cisa que en 1930 no fun­cio­nan en el país escue­las rurales. Lab­o­ran ape­nas 60 mae­stros tit­u­la­do. Exis­ten 3 liceos y 15 cole­gios que for­man a 1759 alum­nos. Exis­ten 2 uni­ver­si­dades: la UCV y la ULA con cupo para 532 estudiantes.

Al tira­no no le fal­taron recur­sos económi­cos para empren­der, por ejem­p­lo, una obra acept­able de desar­rol­lo cul­tur­al del país. En el año económi­co 1928–1929 los ingre­sos fis­cales fueron de Bs. 230.415.294,44. Son los may­ores durante su gestión prove­nientes de su relación com­er­cial con EEUU. Por el con­trario, se refuerza el sub­de­sar­rol­lo cul­tur­al y el atra­so educa­ti­vo que el país arras­tra­ba des­de el siglo pasa­do. Se nie­ga a liarse al pro­gre­so que la Rev­olu­ción Indus­tri­al había traí­do al mun­do. Éste se que­da a medio camino con el impul­so dis­tor­sion­a­do de una pros­pera economía petrol­era sin repro­duc­ción del cap­i­tal exter­no, vale decir diver­si­fi­cación. Entonces pri­va la acep­ción de la cul­tura como un recur­so para la con­tem­plación del dis­cur­rir monótono y estáti­co de los días en un país al que Ger­mán Car­rera Damas define como “un país isla”. 

En lo filosó­fi­co esta­mos ante un seguidor del pos­i­tivis­mo que exal­ta el poder del hom­bre más fuerte en lo biológi­co, racial y políti­co. Es la razón por la cual veía como débiles a campesinos e indios que para nada cuen­tan en su proyec­to políti­co. Es Lau­re­ano Val­le­nil­la Lanz quien. en su libro Cesaris­mo Democráti­co, lo jus­ti­fi­ca des­de la visión del pos­i­tivis­mo. Al respec­to es muy cono­ci­do el capí­tu­lo tit­u­la­do El gen­darme nece­sario. el cual se refiere al ori­gen pop­u­lar de los caudil­los con las excep­ciones de Bolí­var y Guzmán Blanco.

Un sis­tema políti­co intol­er­ante y fal­to de plu­ral­i­dad en lo cul­tur­al que recuer­da al fas­cis­mo alemán, cuan­do sus ofi­ciales oían la pal­abra inteligen­cia saca­ban la pis­to­la. En Cara­cas los merengues del músi­co Luis Alfon­zo Lar­raín no gusta­ban al rég­i­men. Por ese moti­vo estu­vo a pun­to de ser detenido por la policía del establec­imien­to cono­ci­da como los “chacharos” por lo anal­fa­betas y abu­sadores. Eran tan bru­tos que seguro creyeron que la can­ción “Te cai­go a tiro” se refer­ía a la dictadura.

La escuela mil­i­tar de Gómez

La lla­ma­da “Rev­olu­ción Reha­bil­i­ta­do­ra” es muy poco lo que exhibe en mate­ria cul­tur­al. Es la repeti­ción de sus ante­cesores movimien­tos caudil­lis­tas intere­sa­dos úni­ca­mente en las mieles del poder. La excep­ción tal vez es Anto­nio Guzmán Blan­co con sus gus­tos por la cul­tura francesa.

Pero la de Gómez pre­sen­ta la difer­en­cia de suje­tarse a la primera poten­cia mundi­al no sólo en lo económi­co, políti­co y mil­i­tar sino tam­bién en lo cul­tur­al. A la luz del enfoque del cen­tro y la per­ife­ria el pro­ce­so de tran­scul­tur­ización es inevitable. En ese con­tex­to aparece en la sociedad el arte “kistch”, es decir, según Teó­du­lo López Melén­dez, una fal­si­fi­cación de la vida en lugar de una aven­tu­ra para des­cubrir­la culturalmente.

Ape­nas 2 libros vienen en su aux­ilio int­elec­tu­al, a saber: His­to­ria Con­sti­tu­cional de Venezuela escrito por José Gil For­toul y Cesaris­mo Democráti­co de Lau­re­ano Val­le­nil­la Lanz. En ambos sus autores se deslizan por los paisajes de la his­to­ria des­de la per­spec­ti­va de la filosofía pos­i­tivista. En Cesaris­mo Democráti­co Val­le­nil­la Lanz jus­ti­fi­ca a los caudil­los en el capí­tu­lo tit­u­la­do El Gen­darme nece­sario. Gómez creía en “los hom­bre más capaces y mejor dota­dos” lo cual le fun­ciona en cuan­to a la inte­gración de sus gabi­netes guber­na­men­tales. Es lo que la his­to­ri­ado­ra Yolan­da Seg­ni­ni ha lla­ma­do “Las luces del gome­cis­mo” que tit­u­la uno de sus libros.

Represión y contracultura

Una dictadu­ra es la negación abso­lu­ta del dere­cho a la lib­er­tad. En tér­mi­nos cul­tur­ales rep­re­sen­ta una mer­ma de lo espir­i­tu­al y mate­r­i­al en la vida del hom­bre. El cerce­namien­to en ese sen­ti­do no se hace esper­ar al desa­pare­cer la garan­tía de una ple­na relación con la real­i­dad para su trans­for­ma­ción. aunque sea des­de la sub­je­ti­va instan­cia de la cul­tura y el arte.

Las dic­taduras de cualquier sig­no sumen a los pueb­los en la qui­etud espir­i­tu­al. Por lo que la de Gómez no escapa a esa real­i­dad, máxime que es la resul­tante de 3 cuar­tos de siglo de vio­len­cia políti­ca des­de 1835 cuan­do estal­la la rev­olu­ción de las refor­mas. Lo que implan­ta en Venezuela es un Esta­do poli­cial que arremete con­tra la inteligen­cia por con­sid­er­ar­lo un peli­gro. Carme­lo Vil­da (1997) nos refiere en ese sen­ti­do lo siguiente:

 “El gome­cis­mo cercenó la lib­er­tad de expre­sión y rece­la­ba de cualquier activi­dad cul­tur­al que aludiera a la políti­ca. En la adu­a­na se con­fis­ca­ba la lit­er­atu­ra marx­ista que lle­ga­ba al país.”

La desapari­ción de la lib­er­tad de expre­sión afec­ta la creación del artista indi­vid­ual y los colec­tivos que se sien­ten ame­naza­dos por los rígi­dos con­troles estatales. En los pocos gru­pos impera la inmovil­i­dad, temor y silen­cio con­trar­ios a la autén­ti­ca creación. La inven­ti­va cul­tur­al y artís­ti­ca está sub­or­di­na­da a la vol­un­tad del caudil­lo que decide lo que se hace lo cual ter­mi­na en la nada, aunque debía ser algo.

La pub­li­cación de var­ios de los libros de Arturo Uslar Pietri y Rómu­lo Gal­le­gos obe­dece a ini­cia­ti­vas pri­vadas de los autores. Estos lo hacen por cuen­ta propia sin con­tar con el apoyo ofi­cial y, en con­se­cuen­cia, sin saber su reac­ción. Aunque a ambos los favore­ció sus bue­nas rela­ciones con el rég­i­men. Uslar Pietri era hijo de un alto fun­cionario guber­na­men­tal. Mien­tras Gal­le­gos tenía fama de bue­na gente ajeno a los asun­tos políti­cos. Ello hizo insospech­ables sus obras en las cuales describe la bar­barie de una sociedad arcaica como la de esa época. Ese cli­ma de hos­til­i­dad nos lo expone Arturo Uslar Pietri (1978) cuan­do se refiere a la revista Válvula:

“Vivíamos en una época car­ac­ter­i­za­da por una situación políti­ca repre­si­va, en la cual las posi­bil­i­dades de man­i­fes­tarse eran lim­i­tadas y ries­gosas. La fal­ta de aire y espa­cio para moverse orig­inó el nom­bre obvio, pues era eso: una espi­ta por donde dar sal­i­da a aque­l­la serie de inqui­etudes que todos compartíamos.”

No es algo casu­al que la pub­li­cación de la revista Válvu­la, de la cual es inte­grante Uslar Pietri, alcance ape­nas un solo número para desa­pare­cer de inmedi­a­to. No existían condi­ciones favor­ables para su circulación.

El rég­i­men per­mitía las ter­tu­lias lit­er­arias en que cuida­dosa­mente se dis­cutía sobre las cor­ri­entes lit­er­arias en boga: criol­lis­mo, cos­tum­bris­mo y el mod­ernismo. Los van­guardis­tas como José Anto­nio Ramos Sucre eran vis­tos como raros y nada más. En la pin­tu­ra el Cir­cu­lo de Bel­las Artes con la asun­ción de un nue­vo paisajis­mo entre cuyos voceros se encuen­tra el larense Rafael Monasterios.

Otra cosa difer­ente son los más poli­ti­za­dos, los estu­di­antes que se rebe­lan en febrero de 1928. La ocasión en que el tocuyano Pío Tamayo tiene el atre­vimien­to de recitar un lib­er­tario poe­ma en hom­e­na­je al indio. Aque­l­lo fue como un bal­a­zo al corazón de la dic­tadu­ra que responde furiosa con la bru­tal repre­sión. Las secue­las son unos 200 pre­sos y el cierre de la UCV.

Por deba­jo de cuer­da lo que se gesta­ba era una con­tra­cul­tura de diver­sos sig­nos pro­movi­da por los sec­tores (bur­gue­ses, medios y obreros) que lucha­ban por la democ­ra­cia. Entre esas man­i­festa­ciones cita­mos las sigu­ientes: la fun­dación del Ate­neo de Cara­cas, el nacimien­to en firme de la radiod­i­fusión, la cir­cu­lación de las revis­tas lit­er­arias Válvu­la, Élite y La Gac­eta de Améri­ca, empu­je de la activi­dad musi­cal y la apari­ción del Cír­cu­lo de Bel­las Artes.

REFERENCIAS:
Acos­ta Espinoza, Nel­son y otros. La cul­tura políti­ca del vene­zolano. Equinoc­cio y UCAB. Cara­cas. 2005.
El lmpul­so. Gómez. Suple­men­to espe­cial. Martes 17 de diciem­bre de 1985.
Tor­re­al­ba Z. Fred­dy. Gómez, los bríos del dic­ta­dor por el tan­go y los gal­los. En: El Infor­mador. Miér­coles 30 de diciem­bre de 2017.
Uslar Pietri, Arturo. Cita­do por Domin­go Mil­iani en el pról­o­go de la nov­ela Barrabas y otros relatos. Monte Ávi­la Edi­tores. Caracas.1978.
Vil­da, Carme­lo. Pro­ce­so de la cul­tura en Venezuela III siglo XX. Cen­tro Gumilla.Caracas 1997. 

CorreodeLara

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