Los diablos danzantes de Yare no bailarán sus rituales en el día del Corpus Christi

 

Juan José Peralta
Periodista

Debido a la cuarentena social preventiva que cumple el país por el virus chino los diablos Danzantes de Yare, una de las expresiones culturales más concurridas en el estado Miranda, no bailarán este jueves 11 de junio sus rituales tradicionales en honor al Santísimo en el día del Corpus Christi, como hicieron por siglos en cumplimiento de sus promesas


Explicaron en documento que de acuerdo con la iglesia y su responsabilidad ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, de salvaguardar esta tradición, suspendidas las actividades previas en una misa rendirán culto al Santísimo Sacramento con mínimo de asistentes, los promeseros permanecerán en sus hogares, no podrán ir a las puertas de la Iglesia San Francisco de Paula y al final el párroco llevará al Santísimo por las calles de la población con la bendición a sus pobladores.

Declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 2012, los diablos danzantes de Yare son una festividad religiosa que se celebra el día de Corpus Christi, tradición cristiana que se remonta en el país al siglo XVIII por la cofradía del Santísimo Sacramento, la hermandad más antigua del continente americano y la más grande del mundo, fraternidad de diablos de orden jerárquico representado en sus máscaras.

Cada jueves de Corpus Christi, celebrada nueve jueves después de Jueves Santo, se danza en ritual donde se rinde culto al Santísimo Sacramento del Altar y se celebra el triunfo del bien sobre el mal. Maraca en mano, se visten con trajes rojos y máscaras de apariencia grotesca, además del uso de cruces, rosarios, escapularios y otros amuletos como protección contra los malos espíritus. Danzan solo los hombres y acompañan las mujeres vestidas de falda roja y camisa blanca, excepto la primera capataz, quien viste completamente de rojo.

Los diablos danzan al son del repique de la caja, un tambor típico y bailan por las calles del pueblo, en diferentes altares y frente a la iglesia representando el reto del mal ante el bien, pero ante la presencia de Jesús en la Eucaristía la máscara guinda hacia el piso en señal de rendición. El cajero toca reposo y los danzantes se arrodillan en adoración, conexión espiritual donde el promesero pide favores y protección al Santísimo o agradecer favores concedidos.

Rendidos con el tambor en el repique de reposo, el presbítero da la bendición y permiso para danzar en todo el pueblo ante los más de 90 altares distribuidos entre los días que se celebre esta manifestación, miércoles, jueves y domingo de octavita. Cayendo la tarde parte la procesión desde la Cruz Verde del Empedrado hasta la iglesia donde se guarda el Santísimo hasta el siguiente día, pero los diablos continúan su recorrido hasta la Cruz del Calvario y al lugar donde fue fundada la primera Sociedad de los Diablos Danzantes de Yare, la casa de Cayetana Valdez en el sector El Calvario, finalizando el ritual por ese día en La Casa de los Diablos.

Esta fiesta de la iglesia católica tiene su comienzo al inicio de la Edad Media, a partir de 1208, cuando la religiosa Juliana de Cornillón promovió celebrar una festividad en honor al cuerpo y la sangre de Cristo presente en la Eucaristía, celebrándose así por primera vez en 1246.

Corpus Christi

El año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena, Italia, al romper la hostia consagrada brotó sangre, según la tradición, hecho muy difundido y celebrado que dio impulso definitivo como fiesta litúrgica del Corpus Christi, el cuerpo de Cristo en la Eucaristía, instituida el 8 de septiembre de 1264 por el papa Urbano IV. En muchos lugares es una fiesta de especial relevancia. En España existe el dicho popular: Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión

Al llegar al Nuevo Mundo los españoles trajeron sus costumbres y la religión a estas tierras y para el origen de los diablos de Yare existen varios relatos. El primero cuenta que hace más de cuatro siglos, cuando un sacerdote no tenía suficiente dinero ni creyentes para sacar la procesión de Corpus Christi, molesto expresó: “Si no hay creyentes para sacar al Santísimo, entonces que vengan los diablos”. El cielo empezó a centellar, desatando una fuerte tormenta y en pocos segundos emergen frente a la iglesia un grupo de diablos y entraron a oficiar la misa, siendo esta es una de las razones por las que hoy se sigue esta tradición.

Otra versión cuenta que en 1740 fue la primera vez que danzaron los diablos de Yare, cuando desesperados por la fuerte sequía y temerosos por las cosechas los pueblerinos pidieron la lluvia al máximo santo de la iglesia, con la promesa de vestir de diablos y rendirse ante él. Llovió torrencialmente ese año, salvándose los cultivos y en agradecimiento las personas del pueblo empezaron a pagar la promesa al Santísimo Sacramento del Altar.

Patrimonio Cultural Inmaterial

Junto a otras diez cofradías del país enraizadas en igual número de pueblos de Venezuela desde hace cerca de cuatrocientos años, los diablos danzantes de Yare ingresaron a la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, aprobada por la Unesco en París.

En cada una de estas comunidades, las vestimentas, los bailes e instrumentos utilizados son diferentes, pero tienen en común un ritual pleno de religiosidad popular, devoción y fe desprendida, en la que concurren los elementos de las culturas africanas y originarias, en sincretismo con la religión católica, tradición transmitida de padres a hijos, signada por la participación popular, la resistencia cultural, el desarrollo de vínculos solidarios y la celebración de la espiritualidad.

Además de Yare, las poblaciones venezolanas incluidas en la declaración de la Unesco son Naiguatá, Ocumare de la Costa, Cata, Cuyagua, Turiamo, Chuao, Patanemo, San Rafael de Orituco, Tinaquillo y San Millán, reunidas en la Asociación Nacional de Diablos Danzantes de Corpus Christi para agrupar las cofradías existentes y se estima en las otras poblaciones también mantendrán la cuarentena.

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