Percepciones de Derrota del triunfador Rafael Cadenas

 

Freddy Torrealba Z.
Investigador y escritor

Derrota es un largo poema en prosa del barquisimetano Rafael Cadenas (Barquisimeto 8-4-1930) que se explaya por varios territorios: estético, literario, psicológico, político e histórico desde la instancia de lo menudo.

De esa manera su autor cuenta su atribulada vida en momentos cuando el país era escenario de la lucha guerrillera a la que se incorporaron muchos jóvenes motivados por los ideales de un cambio por una sociedad más justa


Entonces la guerrilla era el camino a Damasco para alcanzar la plena realización política. Pero este hombre es acosado por la angustia de que nunca estuvo en la guerrilla, lo cual le produce sentimientos de culpa hasta el peligroso extrañamiento y el desarraigo. Es la historia personal del hombre conocida ahora como Geohistoria que se nutre de los detalles biográficos para construir un relato.

 

Un hombre cosificado

El poema retrata la desesperante situación de un joven idealista atrapado en la contemplación al no aceptar la realidad de los hechos y, a la vez, afectado por un estado de alienación y que, sin embargo, desea afirmarse en la vida. Alguien que perdió el centro y se declara inútil por su desarticulación del aparato productivo y social. Es a la vez el testimonio de una generación marcada por el fracaso político en su intento por hacerse del poder.

 Es un hombre con conciencia política curado contra la tentación de la delincuencia o las drogas. A partir de allí el autor desarrolla el poema con una sincronizada narrativa y la suficiente fuerza para insertarse en el lector más desprevenido e indiferente.

Su alienación es tal que no tiene la fuerza necesaria para levantarse y seguir adelante tras el revés. Un ser pasto de una crisis existencial que confiesa se arrima a las paredes para no caer del todo y se ciega a alguna alternativa de victoria. Hechos que el poeta expone paulatinamente desde los pormenores de una atolondrada vida en que el suicidio se hace presente con la imagen humorística de “y me suicido al alcance de la mano” que es más bien una borrachera.

Su valor estético radica en la seducción de su majestuoso lenguaje y la vez coloquial sin ceder a la procacidad por los inevitables arrebatos porque atraviesa un individuo con sus características: un quejumbroso crónico que no para de lamentarse y víctima de una depresión paralizante.

Se trata de un poema perdurable de estilo preciso y descarriado y, a la vez, divertido. Pero Derrota tiene el mérito de la sinceridad y honestidad de su autor capaz de admitir que nunca ha tenido un oficio en la vida y del que todo se burlan, entre estos los profesores de literatura. Es lo que en buen criollo conocemos como un “quedao” con una bajísima autoestima lo cual es reflejado por el ingenio creador de un Cadenas. El poema se sostiene en la primera persona del singular yo y la partícula que usada reiteradamente.

El legado ético y moral siempre está presente en la obra de este barquisimetano en permanente coherencia entre lo que escribe, dice y hace. Hoy es uno de los que valientemente condena las atrocidades del totalitarismo estalinista con que el socialismo del siglo XXI ha destruido a Venezuela. En tal sentido propone una democracia superior a la que ya hemos conocido.

 Este poema nos rememora a autores como el venezolano Antonio Ramos Sucre por el uso reiterado de la partícula que a lo largo del mismo. La soledad, angustia, y deseos de la serenidad absoluta por el checo Franz Kafka. Creemos son las inevitables influencias (afectos) a las que todo autor de arte y cultura está expuesto.

El filosofar cotidiano

De alguna manera todos hacemos filosofía en nuestro acaecer cotidiano cuando pensamos. Por supuesto que no se trata de la reflexión del profesional que sistematiza o lo tiene por oficio.

En el poema Derrota hay una filosofía que lo delinea de comienzo a fin. La misma oscila entre la metafísica que niega el cambio más el existencialismo que busca la libertad en concreto pese los hechos absurdos que describe.Su protagonista se niega a admitir los hechos para impedir una solución a su angustiada existencia que mitiga con el lamento y no la afirmación dialéctica. Su filosofía raya en el pesimismo que no le deja vida y menos, aunque sea una luz en el túnel en el que está atrapado que le impide seguir adelante.

Pese a su martirizante tema apreciamos un humor como una delgadísima corriente de agua de un río en extinción, propio de un hombre que tiene lucidez de su asfixiante situación pero que únicamente atisba levantarse el día del juicio final. Es la visión apocalíptica de la vida de un hombre en pena y dolor a la espera de la redención como ocurre en la novela El extranjero de Albert Camus.

La veneración de la palabra

En lo individual esta obra poética nos llegó inicialmente por el sentido del oído cuando militábamos, en la primera mitad de la década de los años 70, en la Organización de Revolucionarios (OR) cuyo brazo legal era la Liga Socialista fundada por el maestro Jorge Rodríguez (padre).

Había un compañero de luchas en las sombras que lo recitaba completo lo cual nos envolvió en su lectura. Éste nos hizo llegar una copia mimeografiada del poema para convertirnos en lector y admirador del poeta desterrado en su juventud por la dictadura perezjimenista.

En los momentos de bohemia aquel compañero ocupaba el centro de las mismas, cuando lo declamaba todo y teatralmente con una fina dicción en su grave voz aunado a la aflicción del derrotado que joven se incorporó a la guerrilla en los años 60.

Pero cuando lo leímos se produjo el sacudimiento y admiración en lo estético por el esmerado manejo de la palabra por parte del autor. Así comprobamos que se trataba de un estudioso del lenguaje escrito hasta su veneración. Su libro En Torno al Lenguaje es la mejor prueba de ello en el cual llama a la defensa de esa herramienta útil para la felicidad y mejor comunicación entre los hombres. Es parte del aval con que ganó el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca.

Nota: Este texto es un capítulo del libro Rafael Cadenas Poesía y destino, Amazon.com, entre cuyos autores figura el filósofo y escritor Reinaldo Rodríguez A., coordinador. Se trata de un conjunto de visiones de su obra por 18 escritores-lectores con motivo de los 90 años de su natalicio.                                             

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