CrónicasHistoriaSemblanzas

El general Nicolás Patiño, la sombra bravía de Cabudare

José Luis Sotillo 
Cronista parroquial de Agua Viva
[email protected] 

En oca­siones la cróni­ca de los hom­bres de guer­ra no solo es escri­ta con­forme a los partes de la propia guer­ra. A veces, se debe a la tradi­ción oral, más si se tra­ta de per­son­ajes for­ma­dos con la furia bravía del filo de un machete, demostra­da en los cam­pos espe­sos y selváti­cos, con la terquedad que lo lle­varían asumir el gob­ier­no des­de su ter­ruño, con un reconocimien­to de su obra públi­ca val­o­ra­da en el tiempo. 

Así fue la vida del gen­er­al Nicolás Patiño Sosa, uno de los epón­i­mos de may­or reconocimien­to en la his­to­ria de Cabu­dare y las ser­ranías de Tere­paima; en quien la his­to­ria es cono­ci­do con el seudón­i­mo del “León de Terepaima”.

Gen­er­al Nicolás Patiño Sosa

En Tere­paima for­jó su carácter 

Nicolás Patiño sien­do ape­nas un párvu­lo mucha­cho for­jó el carác­ter entre los rudos tra­ba­jos que como peón desar­rol­lo en medio de los cafe­tales de las mon­tañas de Tere­paima, espa­cio donde años después enreda­do en unos beju­cos, perdió la vista de su ojo izquier­do de un bay­o­ne­ta­zo propina­do por su per­se­cu­tor. La heri­da, no sería causa para aban­donar luchas y caminos que lo impul­saron a seguir, por el con­trario, lo enfure­ció. Surgien­do todo un rela­to entorno a su figura.

Fac­símil de El Cón­dor de Terepaima

De allí, al gri­to y destreza por su conocimien­to del espa­cio y ter­ri­to­rio, se alza ini­ci­a­da la guer­ra fed­er­al del lado de las huestes del gen­er­al Eze­quiel Zamo­ra, para luchar jun­to a él. 

Su leyen­da fue cre­cien­do por el mane­jo audaz del machete, e impul­sa­do por la ven­gan­za de hac­er valer la memo­ria de su padre a quien las fuerzas godas lo cap­turaron y lo azo­taron cer­ca de Agua Viva, jus­to en el sitio del Dividival. 

Estos hechos cul­ti­varon en él, sus anh­e­los por der­ro­tar la oli­gar­quía goda, e inclu­so algunos com­pi­ladores señalaron que, al referi­do “nadie le gan­a­ba una con­frontación en Tere­paima”; una man­era de difer­en­ciar las veces que este logra­ba vencer a sus opo­nentes en sus domin­ios, pero der­ro­ta­do fuera de ellos. 

Su obra perenne en el tiempo

Su amor por el lar nati­vo le lle­vo a conc­re­tar una obra públi­ca aún apre­ci­a­da en el tiem­po, caso del puente San Nicolás, estruc­tura de inge­niería tran­si­ta­da por los cabu­dareños que pasa por enci­ma de la que­bra­da Tabu­re, con­struyó la torre del cam­pa­nario de la igle­sia matriz de Cabu­dare, y con ello bajo su gestión se lev­an­tó un mer­ca­do de carnes cono­ci­do como “La Pesa”. 

En su primer año de gestión adquir­ió una imprenta y fun­da el primer boletín impre­so o per­iódi­co que cono­ció la luz cabu­dareña “El Cón­dor de Tere­paima”; órgano que usaría para divul­gar la obra públi­ca eje­cu­ta­da por su mag­i­s­tratu­ra y rendir cuen­tas de la inversión.

Gen­er­al Nicolás Patiño

Admiración y maledi­cen­cia de sus detractores 

La obra de sus acciones ha sido recono­ci­da por recono­ci­dos ensay­is­tas, com­pi­ladores y cro­nistas locales del pasa­do y del pre­sente, per­son­ajes de la tal­la del mae­stro Juan de Dios Meléan, José Ramón Brito, Julio Álvarez Casamay­or; entre otros acu­ciosos inves­ti­gadores y apa­sion­a­dos de sus gestas.

Sus adver­sar­ios por muchos años le endos­a­ban cier­ta igno­ran­cia, pin­tán­do­lo como un caudil­lo ile­tra­do y jocoso, empeña­dos en bor­rar a quien desafi­a­ba los intere­ses de la vie­ja oli­gar­quía; sin embar­go, en un artícu­lo de opinión redac­ta­do por el peri­odista Hugo Boscán entorno al referi­do, apun­ta: “que el gen­er­al Nicolás Patiño asi­s­tiría a la escuela del mae­stro Rito Valera en Cabu­dare, donde apren­dería sus primeras letras”. Era lógi­co, sino de lo con­trario como es que muchos de los doc­u­men­tos y car­tas ofi­ciales están rubri­ca­dos con la fir­ma asom­brosa de su puño y letra. 

Gen­er­al Eze­quiel Zamora

Los car­gos en la Guer­ra Federal

Reseña uno de sus descen­di­entes a través de una hoja suelta, que entre los car­gos osten­ta­dos por el gen­er­al cabu­dareño estaban: 

  • Capitán de la primera com­pañía del batal­lón número primero Mili­cia Nacional orga­ni­za­da en el can­tón Cabu­dare de la Provin­cia de Barquisimeto.
  • Jefe del escuadrón “La Mosca” del ejérci­to expe­di­cionario Federal.
  • Jefe de las Guer­ril­las del Sur del Esta­do de Barquisimeto.
  • Jefe de Opera­ciones del Esta­do Bar­quisime­to y aux­il­iar de los esta­dos Coro y Yaracuy.
  • Coman­dante de Armas del Esta­do Bar­quisime­to.
  • Alcan­zan­do los gra­dos de: Capitán, Coro­nel y Gen­er­al en Jefe. 

Su últi­ma eta­pa de vida

Ya reti­ra­do, tejió su pat­ri­mo­nio en la adquisi­ción de tier­ras en las antiguas Sabanas de Tara­bana, en las mon­tañas de Tere­paima y, otras lat­i­tudes. Aunque nun­ca se casó, en su lecho de muerte recono­ció la exis­ten­cia de tres hijos sien­do ellos: Leonidas, Cle­ofe e Inés; sien­do la madre de estos Isaura Navas. A ellos les dejó algunos bienes o posesiones. 

El hom­bre de recio cora­je aquel que fraguó sus luchas y su amor inque­brantable por Tere­paima, Cabu­dare y el sitio de Agua Viva; fal­l­ece a sus 55 años el 7 de sep­tiem­bre de 1876, y sus restos reposan en la igle­sia San Juan Bautista de Cabu­dare, en el pun­to de su nave central.

Así, entre la épi­ca del guer­rero fed­er­al­ista y los detalles domés­ti­cos del hom­bre que recono­ció a sus hijos al morir, entre el líder que movió cap­i­tales y el hijo de la mon­taña que nun­ca aban­donó su lar, se dibu­ja la ver­dadera estatu­ra de Nicolás Patiño. 

No fue un san­to de altar cívi­co, sino un hom­bre com­ple­jo, fiera­mente ape­ga­do a su tier­ra, cuyas haz­a­ñas y deci­siones, has­ta las más per­son­ales, quedaron indele­ble­mente unidas a la his­to­ria de esta pequeña comar­ca que, gra­cias a él, supo lo que era ser cap­i­tal. El León duerme en Cabu­dare, y su his­to­ria, hecha de val­or, polémi­ca y un arrai­go fer­oz, sigue viva.

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *