Cipriano Castro y el Terremoto de San Narciso
Luis Heraclio Medina Canelón
Abogado-Historiador
El 29 de octubre de 1900 ocurrió uno de los movimientos telúricos más poderosos ocurridos en nuestro país. Fue conocido como el “Terremoto de San Narciso”.
En aquellos tiempos Caracas estrenaba mandatario: el dictador Cipriano Castro no había cumplido todavía un año en el poder. Faltaba poco para las cinco de la mañana cuando Caracas, Naiguatá, La Guaira y Barlovento fueron estremecidas por el movimiento de la tierra, que se ha calculado en una magnitud estimada entre 7.6 y 8.0. y se considera uno de los más fuertes registrados en el país.
Saúl Méndez, un testigo que vivía cerca de la Plaza Bolívar, declaraba:
-Todo fue espanto, lágrimas y sombra. La luz oscureció, fragmentos de la cornisa acompañados de hilos telefónicos caían al suelo. Las campanas del templo inmediato repicaban todas al mismo tiempo, repercutiendo en nuestros oídos al son de una corneta apocalíptica.
En Caracas cayeron 20 casas, 237 casas en Guatire y 72 en Guarenas. Se registraron grietas de hasta 300 metros en Camurí (La Guaira) y derrumbes en el ferrocarril Caracas–La Guaira. Hubo deslizamientos, licuefacción del suelo y aludes sísmicos en varios estados.
El sismo causó el colapso de viviendas, edificios públicos e iglesias en Caracas y otras ciudades del estado Miranda, causando más de veinte muertos e innumerables heridos. Entre estos últimos se cuenta al presidente Cipriano Castro, quien para la época vivía en la Casa Amarilla.

Castro tenía fama de guapo y valeroso en batalla, pero ante el pavoroso movimiento de tierra fue vencido por el miedo y, en paños menores, en vez de bajar por las escaleras, saltó por el balcón del palacio de gobierno fracturándose un tobillo. Hay la versión de que habría utilizado un paraguas a manera de paracaídas, pero seguramente eso sea sólo un chiste de la época. Posiblemente el tobillo fracturado fue el mismo que ya se había roto un año antes en la Batalla de Tocuyito.
Castro estuvo algunos segundos inconciente, hasta que llegó alguien a socorrerlo.
-Búsquenme un médico¡ Estoy adolorido¡ Me tiré del balcón¡ Le dijo El Cabito al primer curioso que se acercó a ayudarle. Al rato regresó el curioso después de avisar a los guardias de la Casa Amarilla. Venía con una silla donde acomodaron al dictador con la ayuda de Doña Zoila y los primeros soldados que llegaron. Una vez estabilizada la situación lo trasladaron al Palacio de Miraflores. Allí acudieron a curarlo de sus heridas Acosta Ortiz y Razetti.
Mariano Picón Salas, en “Los Días de Cipriano Castro”, dice que seguramente el dictador perdió el control al recordar el trágico terremoto de Cúcuta de 1875 que destruyó varios pueblos de Los Andes con numerosas víctimas. En esa oportunidad, Capacho, el pueblo de donde es originario Castro, quedó totalmente destruido, al extremo de que el lugar fue abandonado y los vecinos tuvieron que fundar el pueblo en otro lugar que se conoce como “Capacho Nuevo”.
Las casas derribadas fueron unas veinte, que aplastaron igual número de vecinos.
Entre los edificios dañados se cuentan la Universidad Central, la Santa Capilla, las iglesias de San José, La Pastora, Las Mercedes, La Trinidad, Santa Teresa y Santa Rosalía, así como numerosos edificios públicos.
Luego del sismo, en Barlovento se registró un tsunami con alturas de hasta 5 metros, el cual sumergió parcialmente el pueblo de Paparo.
Existe una curiosa tarjeta postal, que normalmente se dedican a mostrar las bellezas naturales de los lugares del país, que muestra una fotografía de las carpas improvisadas por los damnificados del movimiento telúrico.
Durante los meses posteriores al evento principal se registraron más de 250 réplicas que mantuvieron a la población en constante alerta.
Este terremoto fue el primero registrado instrumentalmente en el país.
FUENTES:
Guevara Baro, Manuel. “Venezuela en el tiempo II”. Editora El Nacional. Caracas. 2009
Picón Salas, Mariano. “Los días de Cipriano Castro”. Ediciones Garrido. Caracas. 1953
Salazar Martínez, Francisco. “Tiempo de Compadres”. Librería Piñango 1972

