Romel Escalona La primera vez que escribí fue para EL IMPULSO

Romel Delgado, vive entre las crónicas de Barquisimeto

 “Hace treinta
años, exactamente, me sentí inclinado a plasmar algunas ideas y conocimientos,
y tomé la iniciativa de escribir para un diario: EL IMPULSO”, afirma Romel
Delgado, con vehemencia

Se
desempeña como cronista de la parroquia Concepción del municipio Iribarren,
sostiene que la desde su años mozos sintió una gran admiración hacia muchos
columnistas de EL IMPULSO, incluso, muchos eran cronistas  de la ciudad.
Añade que siempre
ha existido una estrecha relación entre el periodismo y la crónica histórica,
“eso precisamente me hizo ser un asiduo lector de este rotativo centenario y
más tarde, a los trece años, llevé a la sede del diario mi primer artículo”.
El Proyecto
Yacambú-Quibor era de suma preocupación para Delgado como larense, por eso
plasmó sus críticas al Gobierno que inició la construcción del embalse ya con
el anuncio de la disminución del presupuesto. De eso ya han pasado treinta años,
con la obra paralizada y militarizada”.
Reseñas
biografías, hechos históricos, crónicas del ayer, de su acertada autoría
también han sido registradas en tres décadas en las páginas de EL IMPULSO.
Escalona se
confiesa un enamorado de la historia, de las antigüedades, de la historia, lo
que ha permitido también que hoy ostente una colección modesta de páginas de
periódicos nacionales y regionales, en donde destaca por supuesto ejemplares de
EL IMPULSO.
Guarda
celosamente la edición de EL IMPULSO de 1929, “tiraje nacional  porque el periódico tuvo tres etapas
trascendentales como su fundación en Carora, segundo Barquisimeto y tercero
Caracas con un tiraje nacional ocurrido en el veintinueve”.
También
colecciona otros ejemplares de 1925, así como la edición extraordinaria de EL
IMPULSO que informa de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, en una senda
edición el 18 de diciembre del treinta y cinco.
Muestra con
orgullo la página amarillenta y un poco roída por los rigores del tiempo, del
21 de diciembre de 1935, en la cual EL IMPULSO apunta la detención del
presidente de Barquisimeto, Eustoquio Gómez y su hermano Fernando.
Durante la
entrevista, Delgado exhibió ediciones especiales del diario, muchas referidas a
las efemérides más importantes de de Barquisimeto, trabajos especiales a héroes
de la patria y otros sobre proyecciones de la ciudad, todos destacados en la
mancha del periódico de del gran visionario don Federico Carmona.
Recordó que su
vínculo con EL IMPULSO se enriqueció por la amistad con el periodista y
director Gustavo Carmona, además de la suerte que tuvo al trabajar cinco años
en la Universidad Fermín Toro, formando a comunicadores sociales que aportan
talento en EL IMPULSO.
Estima como
proyecto inmediato convertirse en un columnista fijo de este medio, para seguir
materializando el proyecto de formación de cronistas de Lara.

Luis Alberto
Perozo Padua

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