CrónicasEfeméridesGastronomíaHistoria

22 de Agosto, Día Mundial de la Cachapa

Luis Heraclio Medina Canelón
Abogado — Historiador

Han inventado “El día de todo”: el día del cuñado, el día del que pide prestado, el día del perro y del gato. Muchas de esas conmemoraciones no pasan de ser meras tonterías, pero otras ciertamente sirven para realzar un personaje, hecho o cosa que deben ser estudiadas y recordadas. Entre estos está “El Día Mundial de la Cachapa” que se celebra desde el 2022, como iniciativa de muchos venezolanos, que en la diáspora han dedicado sus esfuerzos a la gastronomía, para realzar uno de los platos típicos venezolanos más populares.


Cuan­do hemos esta­do estu­dian­do y escri­bi­en­do sobre la gas­tronomía vene­zolana encon­tramos en fuentes de la con­quista del siglo XVI datos sobre la hay­a­ca (aiac­ca) y la arepa (arep­pa), entre otros, en las cróni­cas de Gale­ot­to Cei, en tiem­pos de los welseres, quien reúne cen­tenares de voca­b­los aborí­genes, pero ni Gale­ot­to ni otros cro­nistas de su tiem­po men­cionaron a la cacha­pa entre los ali­men­tos de los indígenas.

La primera direc­ta y antigua fuente que encon­tramos que men­ciona la cacha­pa data del año de 1680 cuan­do el misionero fran­cis­cano Fray Fran­cis­co de Tauste escribe el “Arte, y bocab­u­lario de la lengua de los indios chay­mas, cumanago­tos, cores, parias, y otros diver­sos de la Provin­cia de Cumana, o Nue­va Andalu­cia”. En aque­l­los tiem­pos el ori­ente del país no forma­ba parte de la gob­er­nación de Venezuela, sino que inte­gra­ba una provin­cia aparte denom­i­na­da “Nue­va Andalucía”

Fray Fran­cis­co de Tauste, cuyo nom­bre orig­i­nal fue Miguel Tor­ral­ba de Rada, fue un sac­er­dote y lingüista que llegó en 1658 a Cumaná con la mis­ión de evan­ge­lizar la mar­gen izquier­da del Orinoco, donde fun­daron varias misiones pese a la agre­sivi­dad de los nativos. Fran­cis­co fue recopi­lan­do las pal­abras y las reglas de la gramáti­ca de los chaimas, dialec­to hoy extin­to, y pub­licó su obra en 1680. Entre las voces chaimas colec­tadas para la pos­teri­dad esta­ban: “Arepa de maíz seco: Puere­ta, Arepa de maíz tier­no: tetekua, cacha­pa”. Esta expre­sión es la úni­ca que ha sobre­vivi­do al tiempo.

Sabe­mos entonces que la cacha­pa era un ali­men­to de los aborí­genes del ori­ente del país, de la famil­ia lingüís­ti­ca de los caribe, pre­sentes en Sucre y Anzoátegui. Los chama no comieron la cacha­pa como nosotros, con que­so y man­te­qui­l­la, porque no conocieron vacas ni ningún ani­mal de ordeño.

¿Pero cuán­do los criol­los comen­zaron a com­er las cacha­pas? Ten­emos una pista indi­rec­ta: la cacha­pa se hace en el budare y la primera ref­er­en­cia doc­u­men­tal que ten­emos sobre el budare en Venezuela la encon­tramos en la lista de pre­cios que pro­pone la Com­pañía Guipuz­coana al gob­er­nador Unza­ga y Ameza­ga en 1799, donde sobre­salen los “budares de fier­ro cola­do según su tamaño,”. Si hay budares es para arepas y cachapas.

Exis­ten ref­er­en­cias de la reg­u­lación de los pre­cios de los budares a fines del siglo XVIII

Luego, en 1861 aparece la primera descrip­ción de qué es la cacha­pa, se tra­ta del libro “El agricul­tor vene­zolano, ó Lec­ciones de agri­cul­tura prác­ti­ca nacional” de J. A. Díaz, donde explica:

“Con el maiz tier­no se hace otro pan lla­ma­do cacha­pa. Como en este esta­do no se puede des­gra­nar, se cor­tan las hileras de los gra­nos de la mazor­ca con un cuchil­lo: esa masa tier­na mol­i­da se envuelve con las hojas de la mis­ma mazor­ca sin mas prepara­cion, y se le da cocimien­to sin sal: tam­bi­en se pone sobre el budare entre hojas de plátano.”

Nota­mos que ya en 1861 Díaz establece la difer­en­cia entre “cacha­pa de hoja” (lla­ma­da tam­bién hayaqui­ta) y la cacha­pa de budare, con la par­tic­u­lar­i­dad de que señala que se coci­na “entre hojas de plá­tano” prác­ti­ca que hoy en día ha sido aban­don­a­da en Venezuela, pero que se sigue usan­do en país­es del Caribe.

Más ade­lante, en 1873, el escritor y peri­odista colom­bo-vene­zolano José Anto­nio Cal­caño, miem­bro fun­dador de la Acad­e­mia Vene­zolana de la Lengua y Direc­tor de la mis­ma por var­ios años, además de cor­re­spon­di­ente de la Real Acad­e­mia Españo­la solici­ta a la RAE incor­po­rar cien voca­b­los vene­zolanos, entre ellos: “CACHAPA”.  Sus esfuer­zos se ven coro­n­a­dos unos cien años  más tarde, en 1884,  cuan­do la Real Acad­e­mia de la Lengua Españo­la admite para su famoso dic­cionario la pal­abra “CACHAPA” como “Tor­tilla o panecil­lo de maíz tier­no, moli­do y amasa­do en leche o agua, gen­eral­mente de sabor dulce”, (voca­blo de Venezuela y Colombia).

En su via­je por Venezuela, aprox­i­mada­mente en 1881 el prócer y escritor cubano José Martí en su “Glosario de voces amer­i­canas” reg­is­tra: “Cacha­pa — (V.) Tor­ta del­ga­da de maíz tier­no hecha en el budare.”

En la lit­er­atu­ra, la primera vez que se men­ciona la cacha­pa es en 1885 en la obra de via­jes “Un Via­je a Venezuela”, del escritor colom­biano Isidro Laverde Amaya, quien escribe: “En Méri­da lla­man cacha­pas de maíz jojo­to, á las arepas de mazor­ca tierna”.

Más ade­lante, el médi­co, nat­u­ral­ista, his­to­ri­ador, etnól­o­go y lingüista vene­zolano  Lisan­dro Alvara­do  en 1921 en su “Glosario de voces indí­ge­nas de Venezuela” escribe: Con el maíz tier­no se hace otro pan lla­ma­do cacha­pa… esta masa tier­na mol­i­da… tam­bién se pone sobre el budare…”.

Tam­bién Guiller­mo Morón inser­ta la cacha­pa en una de sus obras, en 1986 en su Nov­ela Gal­lo de las espuelas de oro, el per­son­aje Cayetano aparece “hacien­do cachapas”.

En una obra teatral mex­i­cana que se desar­rol­la en el Orinoco tam­bién se habla de las cachapas.

La cahcha­pa ha lle­ga­do tam­bién a la lit­er­atu­ra his­panoamer­i­cana, así en Méx­i­co en la obra teatral “Oríno­co” de Emilio Car­balli­do,  cuya tra­ma se desar­rol­la en ple­na sel­va y el río Orinoco  los per­son­ajes hacen men­ción explíci­ta al pla­to al espec­u­lar sobre su des­ti­no incier­to en tier­ras venezolanas:

 “De var­iedad nos iban a pon­er a hac­er cacha­pas o algo peor, ya verías”

Cele­bre­mos su día con una bue­na cacha­pa y que­so de mano¡ Buen provecho¡

 

Luis Medina Canelón

Abogado, escritor e historiador Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *