La edad de oro de la música en Barquisimeto

Omar Garmendia
Cronista y escritor

La Edad de Oro de la música en nuestro estado puede ubicarse, de acuerdo con el historiador Rafael Domingo Silva Uzcátegui entre los años de 1860 hasta las postrimerías del siglo XIX


Fueron los hermanos Torrealba -José Antonio y José Eligio- los pioneros del movimiento artístico en Barquisimeto. Se iniciaron en el estudio de la música con don José María Pérez, nacido en esta ciudad en agosto de 1810 e hijo de don Juan de Dios Pérez, artista de renombre y maestro de Capilla en el siglo XVIII.

Eliseo Soteldo en sus crónicas nos dice que José María Pérez y su hermano Fernando Pérez fueron nombrados directores de la “Sociedad Filarmónica” el 13 de octubre de 1852, considerada como una de las orquestas más antiguas de la ciudad. Es de hacer notar que José María Pérez, al igual que su padre, desempeñó el cargo de Maestro de Capilla de la iglesia de la Concepción hasta 1866, año en que ocurre su muerte.

Los hermanos Torrealba, ambos militares, discípulos de José María Pérez, ampliaron sus conocimientos musicales en Colombia, donde tuvieron que asilarse por motivos políticos. Don José Antonio Torrealba, ejecutante del violín, murió trágicamente en 1886. Don José Eligio Torrealba se dedicó a la enseñanza musical y lo encontramos en su cátedra de música en el Colegio Yépez, fundado en 1872; en el Colegio Nacional de Primera Categoría y en el Colegio San Agustín, creado en 1878 por el presbítero Juan Pablo Wohnsiedler.

El padre Wohnsiedler era hermano del doctor Simón Wohnsiedler, médico y músico, autor de las piezas musicales “El Muchachito”, “Geranio” y “Amaranto”. Ambos eran hijos de don Jacobo Wohnsiedler, de origen alemán, llegado al país en 1835, casado con Clemencia Morán, dama tocuyana de familia procera.

El maestro Torrealba incluía en sus clases de música la teoría y solfeo, canto, piano, guitarra, instrumentos de arco (violín, viola, violoncelo y contrabajo); maderas (flauta y clarinete) y metales en general.

Entre sus discípulos figuran músicos que más tarde tuvieron destacada actuación en nuestra ciudad, así como profesionales e intelectuales distinguidos del Barquisimeto de entonces, entre los cuales estaban Juan Manual Álamo, quien estudiaba clarinete, cornetín y violoncelo; Simón Wohnsiedler en piano, flauta y clarinete; Antonio Álamo en contrabajo, Julio Irigoyen en flauta y los estudiantes de violín Eliodoro Pineda y Walterio Pérez y otros más.

Entre los discípulos más aventajados aparece el insigne violinista Franco Medina (Francisco de Paula Medina), nacido en Barquisimeto en 1874. Por supuesto que no podía faltar la presencia y el aporte artístico de la mujer larense, pues entre sus discípulas se encontraban Berenice y Adriana Álamo Dávila, Ismenia y Estéfana Castillo, Panchita y Magdalena Seijas, entre otras.

La orquesta de conciertos bajo la dirección del maestro Torrealba estaba integrada por los mejores músicos de entonces. Eran ellos: Félix y Simón Sánchez Durán, Ramón, Anselmo y Simón Pérez, Tomás Giménez, Flavio Echegaray, Tomás Barradas, Walterio Pérez y Eliodoro Pineda.

Dirigía también el maestro Torrealba un Cuarteto de Cuerdas (dos violines, viola y violoncelo) y según opiniones autorizadas de la época, ejecutaba admirablemente la música de cámara. El repertorio de la orquesta era selecto, representado en los mejores autores clásicos, partituras religiosas y profanas de autores nativos.

Colegio Nacional de Primera Categoría, primer plantel universitario de Barquisimeto fundado el 5 de junio de 1884

Las composiciones musicales escritas por don José Eligio Torrealba fueron numerosas, pero lamentablemente extraviadas en su totalidad. Se recuerda la solemne Misa en Re que dedicara al doctor Wohnsiedler y que fue ejecutada por primera vez en el templo de La Paz en el mes de octubre de 1881, con motivo de la repartición de premios del Colegio San Agustín.

El maestro José Eligio Torrealba falleció en Barquisimeto en 1909. En esa ocasión el gobierno del estado rindió un homenaje póstumo a su meritoria labor cultural. Nuestra generación tiene una deuda contraída para con este eximio artista del pentagrama, quien fuera nervio y propulsor de una de las épocas más transcendentales de la historia de la música larense.


Fuente consultada:
López, Rafael Miguel (1964). Apuntes sobre la cultura musical larense desde fines del siglo pasado. Barquisimeto: Concejo Municipal del Distrito Iribarren.

Omar Garmendia

Escritor. Ensayista. Cronista de libre ejercicio. Profesor Titular UCLA, Doctor en Educación y Magister Scientiarum en Lingüística blogculturaomar.blogspot.com

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