Otto Acosta “Me formé como cronista deportivo en EL IMPULSO”

Otto Acosta es escritor dedicado tanto a las crónicas deportivas, como a las de Barquisimeto también

Desde
muy joven, Otto Acosta comenzó a trabajar en un exitoso programa del Consejo
Venezolano del Niño, denominado Recreación Dirigida, para prevenir que los
niños y jóvenes fueran absorbidos por la calle

Los
niños y adolescentes eran llevados a un centro en donde eran atendidos en el
medio cultural, recreativo y deportivo.
En
ese espacio se formó Otto, como especialista deportivo, atendiendo lo
concerniente a la natación y con especial interés el beisbol.
Comenta
que en ese entonces el deporte era muy atractivo para jóvenes “y no tan
jóvenes”, en el cual la participación de los muchachos era muy espontátea con
los atractivos torneos de diferentes disciplinas y categorías.
Existía
una cartelera en donde los inspectores deportivos publicaban los eventos y
también los resultados de todas las actividades.
En
una oportunidad uno de los compañeros de trabajo le sugirió a Otto, que enviara
sus crónicas al diario EL IMPULSO, dado que desde que desde que comenzó a
colgar en el corcho las narraciones deportivas, tanto los competidores como los
periodistas se peleaban por leerlas y apuntarlas.
Así
fue como Otto, natural de Aguada Grande, municipio Urdaneta, en el año 1960,
inició su carrera como cronista deportivo en las páginas de EL IMPULSO.
“Recuerdo
que un lunes agarré un taxi con destino a la sede del diario en la carrera 23.
La crónica se la entregué al jefe de la página de Deportes, Roberto Riera,
periodista receptivo. Estaba escrita a mano y publicada en junio del sesenta.
Mes y año en donde nació mi vinculación con EL IMPULSO”, describe con
entusiasmo.
Enfatiza
Otto, que desde ese momento, sus crónicas deportivas empezaron a ser publicadas
en este medio impreso, para luego ser invitado a escribir una columna: He
aquí el beisbol menor
, publicada durante cinco años ininterrumpidos con
resultados, comentarios de la Liga de Beisbol Menor, dirigida por Silvino Meléndez,
dirigente caroreño de amplia trayectoria.
Integraban
como directivos la liga en cuestión, la esposa de Daniel ‘Chino’ Canónico,
Jesús Pernalete Rivero y Otto Acosta como secretario. El entrenador era el
propio ‘Chino’ Canónico, nombrado por el Ejecutivo regional, quien también
prestaba sus servicios en el Liceo Mario Briceño Iragorry.
Otto
confiesa que inicialmente EL IMPULSO tenía un sólo cuerpo, y la sección de
Deportes la componía una sola sábana por ambos lados.
Más
tarde, debido a la gran demanda de lectores ávidos por conocer los detalles del
beisbol profesional y de Grandes Ligas, se creó otro cuerpo.
“Recuerdo
cuando el Mundial de Futbol de 1958, con Brasil como campeón y la asunción del
rey Pelé, EL IMPULSO destacó sendas páginas sobre el campeonato que paralizó al
mundo”, narra Otto con vehemencia.
Se
inclinó principalmente por la lectura de las páginas de Opinión, porque quienes
escribían en esta sección eran los intelectuales de la región como Hermann
Garmendia con su columna El Camino y el Espejo, Eligio Macías Mujica, con su
seudónimo de Juan de Segovia, Salvador Macías, su hijo, con Juan de Lara y
tantos otros que engalanaron las atractivas páginas de EL IMPULSO.

Luis
Alberto Perozo Padua

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