Américo Cortez Un deportista cabudareño entre las páginas de EL IMPULSO

Américo Cortez, cronista de la parroquia Cabudare

“En aquellos días, era realmente una emoción salir reflejado en EL IMPULSO
permanentemente en ocasión a la destacada actuación en los diferentes deportes
que participaba”, asegura Américo Cortez.

Describe que su recuerdo más grato fue cuando Luis Navaz, reportero gráfico
de la fuente deportiva, en una práctica de la Selección Juvenil de Baloncesto
del estado Lara, en 1977, en las preparatorias de los primeros Juegos Juveniles
que se celebraron en San Cristóbal, lo captó en una gráfica que salió al día
siguiente publicada en primera página con el título de: Múltiple y rendidor.
Señala Américo, quien hoy es cronista de la parroquia Cabudare, que los
periodistas de deporte “siempre se expresaban muy bonito hacia mi persona con
comentarios como: Es muy normal ver al joven Cortez en cualquier cancha de
baloncesto o voleibol, campo de beisbol o fútbol, o simplemente desplazándose
con agilidad en una piscina, o corriendo en una pista de 400 metros planos, un
deportista múltiple destacado de la selección de Lara”.
“Para mí fue un gran honor y motivo de estímulo los comentarios de EL
IMPULSO para conmigo, hasta el punto que conservo los recortes de periódico
como uno de mis mejores recuerdos de la época de deportista”, narra Américo.
Hace énfasis al suscribir que en el deporte aficionado, el deporte local, “EL
IMPULSO siempre ha marcado una pauta importante, referencial, destacando los
valores deportivos, por lo que pienso que eso es una de las cosas hermosas que
este diario tiene como recuerdo de toda la gente que lo ha seguido y sigue en
estos 110 años”.
Menciona que las prácticas deportivas de los jóvenes de Palavecino, se
desarrollaba en el Parque del Consejo Venezolano del Niño, más tarde INAM y
luego SEAM, que aún existe pero hoy está en mengua.
“De ese espacio salieron los más grandes deportistas de este municipio.
Allí aprendió a nadar todo el mundo porque estaba situada la única piscina que
había en Cabudare, cuyas clases ofrecía el profesor Antonio Espinoza, que se
inició como líder deportista juvenil y luego pasó a la nómina del INAM que por
más de 30 años se encargó de esa disciplina formando a un cúmulo importante de
palavecinenses”, rememora el cronista.
Campeonatos de todas las categorías se realizaban en el Parque INAM, pero
el enganche del espacio era la piscina y los niños y jóvenes hacían cualquier
cosa en el parque, lectura en la biblioteca, títeres en el teatrino, con tal de
conseguir la posibilidad de bañarse en la piscina.
Recuerdo como si fuese ayer -anota-, que nos traían en fila desde la cancha
de baloncesto cantando canciones infantiles hasta la piscina como condición.
El parque INAM fue inaugurado el 27 de septiembre de 1967, acto que presidieron
el gobernador Miguel Romero Antoni, el presidente de la legislatura, Francisco
‘Coché’ Rojas, el profesor Otto Alvarado, Teresa de Molina, madre del
historiador y chef Juan Alonso Molina, espacio que se convirtió el primer
valladar de la delincuencia y la droga.

Luis Alberto Perozo Padua 

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