Arnoldo Gabaldón redujo el paludismo a su mínima expresión en Venezuela

 

Juan José Peralta
Periodista

Ahora cuando la pandemia del virus chino conmueve al mundo y en el país la grave crisis económica y la consecuente quiebra del sistema de salud hace más débil y frágil la asistencia sanitaria de los ciudadanos, es ocasión oportuna para recordar al médico e investigador Arnoldo Gabaldón, reconocido por reducir a su mínima expresión el paludismo, también llamado malaria, en Venezuela


Como advierten Médicos sin Fronteras, hace medio siglo Venezuela era uno de los principales países de América del Sur en la batalla contra la malaria, ahora en reaparición con sus consecuencias es la nación más afectada, con más de 320.000 casos diagnosticados, en particular en las zonas mineras de Guayana.

 

Entre 1950 y 1960 Gabaldón organizó la primera campaña nacional en el mundo contra la malaria, mediante la aplicación de dicloro difenil tricloroeatano (DDT) por un ejército de fumigadores que convirtió a Venezuela en el primer país en erradicarla, hoy reaparecida ante la destructora acción de la revolución roja.​

Era hijo de Joaquín Gabaldón y Virginia Carrillo Márquez, en 1928 se graduó de pregrado en filosofía y para 1930 se doctoró en ciencias médicas en la Universidad Central de Venezuela para completar en Hamburgo (Alemania) una especialidad en el Instituto de Enfermedades Tropicales.


 

Arnoldo Gabaldón nació el 1º de marzo de 1909 en la ciudad andina de Trujillo en Venezuela

 

 

 

 

Becado por la Fundación Rockefeller por su destacado desempeño, en 1935 viajó a Estados Unidos y obtuvo el  doctorado en ciencias de higiene con mención especial en protozoología de la Universidad John Hopkins y de regreso a Caracas fue designado por el titular del recién creado Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, Santos Dominici para encabezar la Dirección Especial de Malariología, puesto que ocupó hasta 1950.

Bajo su dirección Venezuela se convirtió en el primer Estado en organizar una campaña nacional contra la malaria, mediante fumigación del DDT contra el Anopheles darlingi, mosquito portador del plasmodio, parásito transmisor de la enfermedad, que llevó a ser los primeros en alcanzar su erradicación en una gran extensión del área tropical, zonas palúdicas dibujadas por Rómulo Gallegos en su novela Doña Bárbara.

Por razones estratégicas Gabaldón estableció en Maracay la sede de la División Nacional de Malariología, bajo una rigurosa selección de sus colaboradores y en equipo se enfrentó al grave problema del paludismo en el país, mediante una estrategia que rompió con los esquemas tradicionales de la época, preparando al personal de modo acucioso y con metodologías definidas, acompañando la investigación epidemiológica y el control del mal con medidas antibacteriales y antiparasitarias.

Con su estrategia organizó la lucha antimalárica, con prácticas de saneamiento ambiental sumadas al suministro de medicamentos antipalúdicos, con sentido de la geopolítica nacional y en contacto con la gente, como proyecto nacional que de inmediato dio positivos frutos y las altas tasas de morbilidad y mortalidad palúdicas que diezmaban al país en los años treinta, para 1944 de disminución  considerable que vislumbraba su control.

Al programa inicial siguió en 1945 la erradicación de la malaria con la campaña nacional de fumigación del polémico insecticida sintético denominado DDT de manera controlada, gracias al químico ítalo-venezolano Ettore Mazarri, fundador en 1948 del Laboratorio Químico de Malariología. Para 1955, diez años después, la tasa de mortalidad por malaria en el país bajó a uno por cien mil habitantes y el área erradicada a 305 414 Km2, tercera parte del territorio nacional.

Gabaldón descubrió especies de parásitos maláricos y estudió el Anopheles nuneztovari, que catalizó las necesidades educativas y preparar los cuadros gerenciales del ministerio con la creación de la escuela de Malariología que hoy lleva su nombre en Maracay, una contribución profunda y adicional.

En 1959 el presidente Rómulo Betancourt lo designó ministro de Sanidad donde desarrolló una gestión bajo sus antecedentes profesionales de actividades médicas y de saneamiento ambiental en todo el país: “Nuestro objetivo en el campo de la salud pública es conseguir un aumento de seis meses en la esperanza de vida al nacer por cada año de trabajo”, dijo al asumir el cargo donde estuvo todo el período.

Gabaldón aplicó en el ministerio los mismos principios gerenciales que le aunaron una gestión exitosa en la División de Malariología: la precisión de objetivos fue uno de sus puntos cardinales y mantuvo vigente la selección del personal competente y su profesionalización en el país como en el exterior, además de modernizar la administración de los diferentes departamentos.

Su visión sobre la necesidad de la formación del recurso humano para una labor eficiente en la Malariología la expresó en su libro “Una Política Sanitaria” y en las “Cartas del Ministro” publicadas mensualmente al personal y al país con sus puntos de vista, dando prioridad a la medicina preventiva para lo cual creó la dependencia de saneamiento ambiental en 1960, modificó el presupuesto de sanidad invirtiendo mayores recursos en esta área y en plan descentralizador convino con las gobernaciones para los “servicios cooperativos” y fortaleció la construcción de la vivienda rural para ofrecer un hábitat decente al campesino venezolano.

Fue autor de más de 200 trabajos publicados en revistas médicas nacionales e internacionales en castellano, inglés, francés y alemán

Realizó estudios de la malaria en aves para su incorporación como Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales que en su honor institucionalizó el Premio Arnoldo Gabaldón para científicos menores de 40 años en las áreas de Biología, Física, Química y Matemática. Fue también Numerario de la Academia Nacional de Medicina, donde ocupó el sillón X incorporándose en el año de 1972. Fue profesor de la Cátedra Simón Bolívar de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Cambridge, Inglaterra (1968-1969), dirigió los estudios de Post grado de la Universidad Central de Venezuela y fue activo experto de la Organización Mundial de la Salud para la lucha antimalárica en los cinco continentes.

Con motivo del octogésimo aniversario de su nacimiento, el Ejecutivo Nacional decretó se editara su obra escrita, se emitiera una estampilla postal con su efigie y se diera su nombre al complejo de edificios de la Dirección de Malariología y Saneamiento Ambiental de Maracay, hoy Instituto de Altos Estudios de Malariología Arnoldo Gabaldón y en honor al ilustre parasitólogo y entomólogo trujillano se creó la parroquia Arnoldo Gabaldón del municipio Candelaria de su estado natal.

Arnoldo Gabaldón contrajo matrimonio con María Teresa Berti, el 22 de abril de 1937 en Boconó, estado Trujillo, hermana de uno de sus grandes amigos, Arturo Luis Berti, también luchador ejemplar de la lucha contra la malaria en Venezuela. Su hijo el ingeniero Arnoldo José Gabaldón Bertí (Caracas, 1938) fue el primer ministro del Ambiente de América Latina (1976-1979) y Presidente del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), durante su XIX período de sesiones en Nairobi,Kenia, 1997-1999. Individuo de número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (2007), rector de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado y jefe de la delegación venezolana a la Cumbre Ambiental de Rio 1992.

Ilustre parasitólogo y entomólogo trujillano, Arnoldo Gabaldón falleció en Caracas el 1º de septiembre de 1990 de 81 años, luego de una fecunda labor en la lucha tenaz contra la malaria o paludismo y por el saneamiento ambiental.

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