Curiosidades en la casona presidencial

 

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista
En Twitter @LuisPerozoPadua

 

El primer lunes del mes de febrero de 1989, el joven Antonio Ledezma, dirigente de Acción Democrática, llegó a La Casona, antes de la siete de la mañana. Por casualidad, entraba a la casona presidencial el Dr Gonzalo Barrios, quien lo saludó con simpatía. Ya instalados, la ama de llaves les ofreció un café recién colado que impregnó todo el salón. Al poco oyeron un taconeo de pasos rápidos, al tiempo que el presidente del partido blanco exclamó: -Ahí viene Carlos Andrés, ese trote lo delata


Al entrar al recinto el Presidente Pérez exclamó un tanto ajetreado por la apretada agenda que le esperaba, que el único punto a tratar -aquel lunes-, en la reunión del Comité Operativo que seguía las relaciones entre el partido y el gobierno, sería analizar las postulaciones de los candidatos para ocupar la Contraloría y la Fiscalía General de la República.

A proposición del Jefe de Estado, le correspondió a Antonio Ledezma fungir como secretario ejecutivo de la reunión entre los más cercanos colaboradores del presidente de la República. Con su acostumbrado afán el primer mandatario inició la sesión y preguntó tajante: ¿Entonces qué nombre hay para Contralor?

Inmediatamente el Dr Carlos Canache Mata leyó un informe donde acordaban las fracciones partidistas designar al poeta Ramón José Medina. El presidente Pérez escuchó atento y repreguntó: -¿Y en eso están de acuerdo todos los partidos. Se le consultó al MAS, también? Inmediatamente el Dr Canche Mata ripostó afirmativamente.

A renglón seguido se inició el debate para precisar el nombre de quien ocuparía la silla de la Fiscalía General de la República. Se asomó el nombre del Dr Pérez Perdomo que fue objetado sin vacilación por Luis Piñerúa Ordaz. Instantáneamente el Dr Lepage salió en su defensa, lo que propició un áspero conflicto entre las partes, caldeándose los ánimos, hasta que Pérez, entre tonos subidos se vio obligado a suspender la reunión.

Todos se levantamos de la mesa de trabajo. El Dr Alejandro Izaguirre tomó por el brazo a Ledezma y lo invitó al jardín interno de La Casona: -vente muchacho, vamos a ver qué hace la pereza. Efectivamente el animal estaba aferrado a una rama de un árbol contiguo a la habitación del presidente, observando con suma paciencia el ir y venir de los visitantes de aquella legendaria mañana. Al rato, y cuando los ánimos volvieron a su punto inicial, se reconstituyó la reunión, dando por descartado el nombre del candidato que había dado pie al tiroteo verbal.

Postulación con consecuencias históricas

Minutos después de reiniciada la sesión, sobrevino la postulación del Dr Ramón Escovar Salom, nacido en Barquisimeto, el 23 de julio de 1926. En el comedor privado, lugar donde se llevaba a cabo la reunión, se podía oír el aleteo de una mosca. Pero el estruendoso silencio lo interrumpió, el Dr David Morales Bello, con su inconfundible tono ceremonial y su escrupulosa dicción, para increpar al presidente respecto a si tenía alguna observación con esa postulación.

Pérez se limitó a fijar alguna opinión según la cual “como presidente no debo apoyar o cuestionar a la persona que debe desempeñar esa función. No sería ético, porque me colocaría en posición ventajosa, prefiero que sean ustedes quienes tomen la decisión final”.

Comenzó entonces un giro de caras expresivas ante lo que el Dr Morales Bello solicitó con voz escrupulosa: “Ledezma por favor que quede registrado en acta lo siguiente: “Yo si me opongo a esa candidatura de Escovar Salom, porque esa persona está predispuesta contra ud, Presidente Pérez, y no dudo que hará todo lo que sea posible, aunque sea indebido, para llevarlo a la cárcel”.

Así ocurrieron los hechos en La Casona, aquella mañana cuando iniciaba el mes de febrero del año 89, contada por Antonio Ledezma, secretario para las Relaciones Partido-Gobierno, actor principal y testigo excepcional de un hecho curioso que pocos años después, tendrá un desenlace crucial para la historia política de Venezuela.

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