Eduardo Blanco, autor de Venezuela Heróica

Mario R Tovar G
Escritor
mtovar60@hotmail.com

“La historia es investigación perenne (…) tiene un sujeto que es el hombre y un objeto que son los hombres”. -Amanda N. de Victoria. El Impulso: (03-02-07; p. A2)


En días pasados tuve la oportunidad de leer  “El Número 111. Aventuras de Una Noche de Ópera”, un interesante cuento de suspenso y misterio, fruto de la inspiración del reconocido escritor épico venezolano don Eduardo Blanco y que apareció publicado por primera vez en “La Revista; Álbum de la Familia”, el 29 de marzo de 1873, según nos lo informa el escritor y profesor universitario (UCV-UCAB) Carlos Sandoval (2004), en su obra “Días de Espantos. Cuentos Fantásticos Venezolanos”; obra impresa por Monte Ávila Editores Latinoamericana, dentro de su colección Biblioteca Básica de Autores Venezolanos.

Sobre este escritor,  símbolo literario del culto a la Patria y de la novela Zárate, se puede reseñar que nació en Caracas, hace 182 años, el 25 de diciembre de 1838,  y realizó sus primeros estudios en el colegio El Salvador del Mundo, dirigido para la época por el también escritor Juan Vicente González.

Posteriormente, Eduardo Blanco toma la carrera de las armas, llegando a servir en el cuerpo de edecanes del presidente José Antonio Páez, donde llegó a acompañarle en las conferencias de paz celebradas con Juan Crisóstomo Falcón en las cercanías del Campo de Carabobo, entre los meses de noviembre y diciembre de 1861.

Como periodista, don Eduardo Blanco se inició colaborando en el periódico literario La Tertulia (1874) y luego formó parte del equipo de redacción de la Entrega Literaria (1882), así como del periódico político La Causa Nacional (1889); mientras que sus primeras obras literarias fueron: Una Noche en Ferrara (1875) y Lionfort (1879), un drama en tres actos, que lo identifican con la corriente del romanticismo.

Pero sería en 1881, cuando publica “Venezuela Heroica”, con prólogo de José Martí, donde narra varios episodios de la Guerra de Independencia (epopeya en prosa de la guerra emancipadora), la cual se convertiría con el tiempo en unos de los símbolos del culto a la Patria.

También publicó en 1882 su ya reseñada obra: Zárate, considerada por algunos críticos, en especial por el padre Pedro Pablo Barnola, como la primera novela auténticamente venezolana.  Además de ello, llegó a publicar sus Cuentos Fantásticos (1882); Vanitas Vanitatum (1874); Las Noches del Panteón (1895); Fauvette (1905); Tradiciones Épicas y Cuentos Viejos (edición Póstuma) en 1914.

Igualmente fue colaborador de El Cojo Ilustrado a partir de 1896 y asumió las carteras de Relaciones Exteriores entre los años de 1900-1901 e Instrucción Pública entre los años de 1903-1904 y junio-julio de 1906

Aparte de ello,  como ministro de Instrucción Pública, sostuvo la nefasta tesis  que cuatro universidades para la Venezuela de entonces (Central, Carabobo, los Andes y Zulia), resultaban excesivas, conllevando el riesgo de crear a la larga “un proletariado intelectual”, en consecuencia, resolvió por lo tanto, decretar el cierre de las universidades del Zulia y de Carabobo, así como las “clases superiores” del Colegio Nacional de Guayana, el 20 de septiembre de 1903, hace exactamente 117 años; extrema medida que esperamos ningún otro gobierno venezolano intente repetir en el futuro.

Por último, don Eduardo Blanco fue miembro fundador de la Academia Venezolana de la Lengua (1883) y de la Academia Nacional de la Historia (1888), por cuya obra como distinguido escritor, periodista e historiador venezolano, fue homenajeado solemnemente en el Teatro Municipal de la ciudad capital, el 28 de julio 1911, meses antes de producirse finalmente su deceso en Caracas, el 30 de junio de 1912.

CorreodeLara

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