El precursor de la penicilina en Venezuela

Luis Heraclio Medina C.
Abogado — Miembro correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo

Hace poco se cumplieron los noventa y  dos años del descubrimiento de la penicilina, el primero de los antibióticos utilizados por la medicina. Pocos conocen como fueron los inicios de los antibióticos en Venezuela.

El des­cubrim­ien­to de la peni­cili­na se le atribuye gen­eral­mente a Alexan­der Flem­ing, quien al finalizar sus vaca­ciones de sep­tiem­bre en 1928, de man­era acci­den­tal observó la muerte de unas bac­te­rias expues­tas al hon­go peni­cil­i­um, pero el antibióti­co no se pudo purificar e indus­tri­alizar para su uso ter­apéu­ti­co has­ta los años cuarenta, en ple­na segun­da guer­ra mundi­al, en los Esta­dos Unidos. 

En esos tiem­pos, la peni­cili­na, por ser un ele­men­to estratégi­co, era con­sid­er­a­da casi como un secre­to mil­i­tar y su dis­tribu­ción esta­ba sev­era­mente restringi­da, de man­era que no se con­seguía fácil­mente. En nue­stro país ape­nas algu­nas dosis se podían obten­er por la emba­ja­da norteam­er­i­cana, luego de rig­urosos trámites.

El Dr. Medar­do Med­i­na en su con­sul­to­rio en 1915

Fue un médi­co valen­ciano, el venereól­o­go Medar­do Med­i­na López, el pio­nero del uso de la peni­cili­na en nue­stro país.  Des­de medi­a­dos de 1945, aun antes de que finalizara la guer­ra Med­i­na López pudo obten­er direc­ta­mente des­de los Esta­dos Unidos abun­dantes dosis de peni­cili­na que empezó a exper­i­men­tar y aplicar en su con­sul­to­rio con­tra el fla­ge­lo de la sífil­is, que jun­to con la tuber­cu­lo­sis y el palud­is­mo tenían azo­ta­da a la población venezolana.

La intro­duc­ción del fár­ma­co en Venezuela fue una ver­dadera novedad, que reseñaron los medios de pren­sa con bom­bos y platil­los. Cen­tenares de per­sonas infes­tadas acud­ían diari­a­mente a curarse con “el reme­dio mila­groso” o “la med­i­c­i­na de moda”.  En declara­ciones a “ULTIMAS NOTICIAS” en enero de 1946 el galeno valen­ciano señal­a­ba al peri­odista quinien­tos fras­cos vacíos que había apli­ca­do en menos de dos meses. Y la sala de espera esta­ba llena de pacientes esperan­do por su turno…

El doc­tor Medar­do Med­i­na, naci­do en Valen­cia en 1888, hijo del médi­co y mil­i­tar del mis­mo nom­bre.  Según recuer­dan Enrique Bernar­do Núñez en “Sig­nos en el Tiem­po” y Miguel Colom­bet en “Carabobo Históri­co y Pin­toresco” el joven Medar­do hizo sus primeros estu­dios en el famoso “Cole­gio Reque­na” en 1901, donde destacó des­de muy tem­pra­no, lle­gan­do a ser edi­tor del diario que se imprimía en el cole­gio lla­ma­do “El Aeró­pa­go”.  Ape­nas grad­u­a­do de bachiller, el Con­ce­jo Munic­i­pal de Valen­cia le da el car­go de “Ayu­dante del Médi­co del Hos­pi­tal de Cari­dad”, donde entra en con­tac­to direc­to con el mun­do de la med­i­c­i­na y la enfer­medad. Al estar cer­ra­da la Uni­ver­si­dad de Valen­cia, fue a estu­di­ar a la cap­i­tal, donde  ter­minó sus estu­dios de med­i­c­i­na en la Uni­ver­si­dad Cen­tral en 1912, año en el que el dic­ta­dor Juan Vicente Gómez clausuró la casa de estu­dios.  Fue alum­no de los famosos doc­tores Reven­ga, Bueno y José Gre­go­rio Hernández.

Des­de sus primeros años de ejer­ci­cio se dedicó al estu­dio al prob­le­ma médi­co-social que lo pre­ocu­pa­ba: las enfer­medades venéreas (lla­madas hoy ETS), pub­li­can­do var­ios libros de corte cien­tí­fi­co, entre ellos: “La Mar­cha Inva­so­ra de la Sífil­is”, “1020 Apli­ca­ciones del 606”, “Los Peli­gros de la Sífil­is”, “1020 Apli­ca­ciones del 606”y “El Bis­mu­to en el Tratamien­to de la Sífil­is”, el cual en 1.926 se hizo acree­dor de un galardón otor­ga­do por la revista cata­lana “Les Nou­velles Con­nais­sances Medicales”. 

Su pre­ocu­pación por la salud públi­ca lo llevó a ser colum­nista fijo de los diar­ios de la épó­ca, tales como “EL UNIVERSAL”, “LA ESFERA” y  “EL HERALDO”.  Tam­bién era arti­c­ulista de en “Bil­liken”, “El Her­al­do”, “Revista Cien­tí­fi­ca” “La Religión”, “El País”,  “A.N.A.F.”, “Gacetil­la Bay­er” y “Miniatu­ra” donde trata­ba de man­era nove­dosa, y has­ta audaz y polémi­ca temas tales como edu­cación sex­u­al, higiene, alco­holis­mo, heren­cia, mat­ri­mo­nio, pros­ti­tu­ción, eugeneisa, delin­cuen­cia, med­i­c­i­na lab­o­ral, etc y sus artícu­los eran repli­ca­dos en numerosas revis­tas de Améri­ca Lati­na. Fueron cen­tenares de los artícu­los que escribió en su car­rera, tratan­do de  edu­car y concienciar.

El doc­tor Med­i­na, quizás el últi­mo médi­co que iba a vis­i­tar a sus pacientes a caballo.

Por más de 30 años Med­i­na (y todos los médi­cos) estu­vieron tratan­do las infec­ciones bac­te­ri­anas con dis­tin­tas med­i­c­i­nas, muchas de ellas derivadas de ele­men­tos alta­mente peli­grosos como el arséni­co, ele­men­to fun­da­men­tal de fár­ma­cos como el “606” y el “SALVARSAN”, pero des­de 1945 la ter­apéu­ti­ca dio un vuel­co total con la intro­duc­ción de la penicilina.

Medar­do Med­i­na López el primero en usar la peni­cili­na, tam­bién fue el últi­mo en ir a su con­sul­to­rio y a vis­i­tar a sus pacientes en coche o a cabal­lo.  Aún en los años 30 cuan­do la los automóviles eran pop­u­lares en nues­tras ciu­dades la figu­ra del ele­gante médi­co mane­jan­do su “quitrín” hal­a­do por dos bel­los y briosos corce­les o sobre un impre­sio­n­ante palomi­no era una ima­gen digna de recordar.

BIBLIOGRAFIA:

Album de recortes del Dr. Medar­do Med­i­na López

Nuñez,  Enrique Bernar­do “SIGNOS EN EL TIEMPO “ Edi­ciones del Ejec­u­ti­vo del Esta­do Carabobo. Sec­re­taría de Edu­cación y Cul­tura. Valen­cia 1969

Colom­bet, Miguel. “CARABOBO HISTORICO Y PINTORESCO”

 

CorreodeLara

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