El “Saturnino” llegó Venezuela en 1949 repleto de migrantes clandestinos

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y escritor
luisalbertoperozopadua@gmail.com
En Twitter: @LuisPerozoPadua

Solo entre 1948 y 1952 viajaron de manera ilegal unas 12.000 personan en barcos de pesca del banco canario-sahariano


La brisa gél­i­da les quema­ba el ros­tro y el rui­do que pro­ducían las olas al gol­pear el pequeño muelle, era estreme­ce­dor. La noche per­manecía oscu­ra y ni las estrel­las podían disi­par la tétri­ca som­bra que ampa­ra­ba a casi 100 hom­bres que deci­dieron aven­tu­rarse al mar en bus­ca de un mejor por­venir. España esta­ba hun­di­da en la mis­e­ria y macha­ca­da por la repre­sión franquista.

Falta­ba poco para las nueve de la noche de aquel 12 de octubre de 1949. No era fácil para aquel grupo de per­sonas cam­i­nar a oscuras entre las piedras, en abso­lu­to sig­i­lo, más cuan­do iban niños acom­pañan­do a sus madres. Se res­pira­ba melan­colía y a ratos algunos reprim­i­dos sol­lo­zos. Habían per­maneci­do var­ios días escon­di­dos en casas par­tic­u­lares, muy cer­ca del lugar de abordaje.

Un velero aguard­a­ba en la playa. Sat­urni­no tenía como nom­bre de bau­ti­zo. Era muy pequeño ‑de solo 20 met­ros de eslo­ra por unos seis de manga‑, lo que sig­nifi­ca­ba que el grupo entraría apre­ta­do. La bode­ga del bar­co, de sólo 9 met­ros de eslo­ra, al final de la via­je parecía un vom­i­to­rio y expelía un hedor insoportable.

El inves­ti­gador Manuel Hernán­dez González, pro­fe­sor tit­u­lar de His­to­ria de Améri­ca en la Uni­ver­si­dad de La Lagu­na, Tener­ife, ase­gu­ra que cada per­sona debió can­ce­lar 4.000 pese­tas por la plaza para con­ver­tirse en emi­grante con des­ti­no a Améri­ca. Una pequeña for­tu­na para la época. “Se jugarán la vida. No les impor­ta. Huyen de la pobreza y sueñan con un futuro lejos de su tierra”.

El “Sat­urni­no”,  zarpó de Las Playas, Isla de El Hier­ro, en la más pru­dente clan­des­tinidad con rum­bo a Venezuela. En su inte­ri­or había 110 almas, entre ellas dos mujeres y dos niños; y según la reseña del capitán del navío, entre los pasajeros había 51 her­reños (26 de Iso­ra, 13 de San Andrés, 8 de El Pinar, 2 de Valverde y 2 de El Golfo).

Los via­jeros pron­to se llenaron de pio­jos. El áci­do de los vómi­tos y el sal­itre del mar con­virtieron sus ropas en harapos

Entre los pocos ali­men­tos reci­bieron gofio, dado podía con­ser­varse muchos días, así como papas de las cuales en su may­oría en mal esta­do, gra­nos con gor­go­jos, carne dis­eca­da y pesca­do sal­a­do. El gran prob­le­ma fue el agua para beber, que se daban en raciones entre un cuar­to y medio litro por per­sona. Debido a que este recur­so no alcan­zaría para toda la trav­es­ía, fueron var­ios los días que reco­gieron de la llu­via, insta­lan­do una lona. Durante las tor­men­tas, muchos ple­ga­ban sus labios a la madera para beber agua dulce.

Someti­dos a un via­je desas­troso con numerosas tor­men­tas eléc­tri­c­as, alu­viones de mag­ni­tudes bíbli­cas, haci­na­dos y con escas­es de comi­da y agua potable, final­mente, el 25 de noviem­bre ‑al amanecer- avis­taron las costas de Cayena, cap­i­tal de la Guayana France­sa, en donde per­noc­taron has­ta el 4 de diciem­bre, que levaron anclas nuevamente.

Ago­b­i­a­dos, faméli­cos, sucios y con las ropas hechas hara­pos por la titáni­ca trav­es­ía de cruzar el Atlán­ti­co, luego de 62 días de su par­ti­da de la Provin­cia de San­ta Cruz de Tener­ife, lle­garon a Carú­pano, esta­do Sucre, el 13 de diciem­bre de 1949. Todos fueron retenidos e inter­ro­ga­dos, pero inmedi­ata­mente lib­er­a­dos sin ningu­na acción penal. Más tarde fueron nacional­iza­dos, al igual que sus ante­cesores. La may­oría rehicieron sus vidas y pros­per­aron. Hoy son un ejem­p­lo de comunidad.

El per­iódi­co Agen­cia Com­er­cial,  de Carú­pano, infor­maría el 26 de mayo de 1949 el apre­samien­to de 106 inmi­grantes del velero El Elvi­ra, sub­rayan­do en la mis­ma noti­cia, que hacía pocos meses “tam­bién fue apre­sa­do el velero Rafael Orive con 57 inmi­grantes más para nue­stro país”. Datos ver­i­fi­ca­dos apun­tan que 34 bar­cos cono­ci­dos arrib­aron a Venezuela proce­dentes de Islas Canarias con 3.586 pasajeros de los cuales 3.573 eran hom­bres y 13 mujeres. 

Se cal­cu­la que entre 1948 y 1952 entraron de man­era ile­gal por las costas vene­zolanas, alrede­dor de 12.000 españoles a bor­do de los lla­ma­dos “veleros fan­tas­ma”. Venezuela fue por más de cin­co décadas, una tier­ra de promisión, una nación emergente.

Foto­por­ta­da: Cor­re­sponde al repor­ta­je pub­li­ca­do en 2006 por el diario El Mun­do con los datos de la cam­paña del Gob­ier­no de Canarias de 2001 inspi­ra­dos en la noti­cia vene­zolana de 1949

Fuente: “La Emi­gración Canaria a Améri­ca a través de la His­to­ria” Manuel Hernán­dez González

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Un comentario en «El “Saturnino” llegó Venezuela en 1949 repleto de migrantes clandestinos»

  • el 19 diciembre, 2020 a las 2:42 am
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    Exce­lente artícu­lo !!!el cual es impor­tante para autori­dades españo­las y para su población en estos momen­tos tan difí­ciles para los emi­grantes vene­zolanos , lo que jamás imag­i­namos pasaríamos en nue­stro gran país que ayu­do a tan­tos emi­grantes europeos y de todas partes de America !
    Nue­stro agradec­imien­to al correo De Lara por difundir­lo ! Des­de España una luchado­ra por la libertad !

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