El venerado huesito del obispo Montes de Oca

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y escritor
luisalbertoperozopadua@gmail.com
IG/TW: @LuisPerozoPadua

Reli­cario con el hue­si­to de Montes de Oca

La hora final lo encon­tró en La Car­tu­ja de Far­ne­ta del Espíritu San­to, con­ven­to de la Orden de San Bruno, con­stru­i­do en 1903, un lugar olvi­da­do del mun­do exte­ri­or, donde el tiem­po pasa­ba casi inad­ver­tido, en un claus­tro per­petuo ale­ja­do del con­tac­to pro­fano, en estric­ta pobreza monás­ti­ca, aparta­do de toda tentación irrev­er­ente a Dios en aquel aci­a­go año del Señor de 1944, en horas del mediodía del 6 de sep­tiem­bre, cuan­do el mun­do pres­en­cia­ba con hor­ror la dev­astación de la Gran Guerra.

En su cel­da de aque­l­la enig­máti­ca abadía ital­iana, ‑quizá la local­i­dad más neu­tral de la Tierra‑, en donde no existía más con­fort que piedad y sac­ri­fi­cio, con el nom­bre de her­mano Bernar­do María, el obis­po Sal­vador Montes de Oca, se había prepara­do con ante­ri­or­i­dad, para rendirse ante el Señor, no sin antes luchar sin res­i­gnación para pro­te­ger a un con­sid­er­able número de par­ti­sanos que escapa­ban de la per­se­cu­ción ale­m­ana y demand­a­ban refu­gio de los car­tu­jos, sac­ri­fi­cio que el noble hijo de Caro­ra asumiría con for­t­aleza y con­sciente que su inevitable­mente des­ti­no cul­mi­naría en el cadalso.

Luego de ser tor­tu­ra­do sal­va­je­mente durante cua­tro días, exten­u­a­do por las múlti­ples con­tu­siones, la inani­ción y la sed, los nazis pro­cedieron a eje­cu­tar su infame ven­gan­za, y con ráfa­gas de ame­tral­lado­ra, lo acribillaron.

 

 


Mon­señor Roton­daro pres­en­cia la exhumación de los restos del Obis­po Montes de Oca y el pri­or de La Car­tu­ja en 1947

 

 

 

 

 

 

12 cartujos asesinados

Dos cadáveres irrecono­ci­bles fueron hal­la­dos a la oril­la del camino de Monte Mag­no di Camaiore, al norte de la Provin­cia de Luc­ca. Eran los despo­jos de Montes de Oca y del padre pri­or don Mar­ti­no Brintz. Los veci­nos se vieron en la repug­nante tarea de rocia­r­les com­bustible e incinerar­los para evi­tar la propa­gación de epidemias.

Casi dos meses después del macabro suce­so, estos restos fueron recogi­dos por el Min­is­te­rio de Higiene y enter­ra­dos en una fosa del cam­posan­to de la local­i­dad. En aquel momen­to fueron eje­cu­ta­dos 12 car­tu­jos que habían refu­gia­do a más de 300 partisanos.

Sal­vador Montes de Oca en La Cartuja

Entre 1945 y 1946, se lograron exhumar aque­l­las fos­as comunes en pesquisas para hal­lar los restos del grupo de sac­er­dotes monás­ti­cos, de los cuales fueron con­segui­dos y recono­ci­dos 10 cuer­pos. No obstante, ni el abad ni Montes de Oca, lograron encontrarse.

En enero de 1947, mon­señor Luis Roton­daro, quien fue sem­i­nar­ista de Montes de Oca, recibió la noti­cia que los cuer­pos del obis­po caroreño y el pri­or posi­ble­mente esta­ban en una fosa ya iden­ti­fi­ca­da del Cemente­rio de Monte Mag­no. El 12 de febrero en su pres­en­cia, abren la tum­ba encon­trán­dose los restos de ambos frailes. Y luego de ser recono­ci­das ambas mor­ta­jas, son lle­va­dos a Luc­ca. Don Mar­ti­no Brintz fue sepul­ta­do en La Car­tu­ja y el prela­do vene­zolano, embar­ca­do a la América.

Una veneración privada

Pero jamás se imag­i­naron los famil­iares de mon­señor Montes de Oca, que cuan­do en 1985 vis­i­taron la Car­tu­ja de Luc­ca escucharían del pri­or para ese entonces, que den­tro de la abadía sen­tían una pro­fun­da devo­ción por mon­señor Montes de Oca, por tan­to, ven­er­a­ban en pri­va­do, los restos de aquel hom­bre de Dios, por lo que asum­ieron que una parte de su esen­cia esta­ba sepul­ta­da en el cam­posan­to de aquel claustro.

En 2017, el pres­bítero Anto­nio Arocha, vice pos­tu­lador de la causa de beat­i­fi­cación de mon­señor Sal­vador Montes de Oca, via­jó a Italia a realizar inves­ti­ga­ciones de rig­or, tan­to en Roma donde el levi­ta vene­zolano había sido sacra­menti­no, como en Luc­ca, en donde jamás se imag­inó ser tes­ti­go de seme­jante rev­elación del pri­or padre Bruno.

Pres­bítero Anto­nio Arocha en Italia, tes­ti­go de la exis­ten­cia del reli­cario sagrado

El monás­ti­co colocó en sus manos un antiguo e intere­sante reli­cario con­tenti­vo de un rosario ador­na­do de capul­los de flo­res arti­fi­ciales que rode­a­ban un hue­si­to, iden­ti­fi­ca­do con la frase Sal­va­toris Mon­tis de Oca, sinón­i­mo de cul­to pri­va­do para vener­ar al obis­po már­tir venezolano.

Montes de Oca ingresó a la Car­tu­ja el 5 de sep­tiem­bre de 1942 en cal­i­dad de aspi­rante debido a su salud debil­i­ta­da, toda vez el rig­or de la vida monás­ti­ca reclam­a­ba aus­teri­dad abso­lu­ta. En enero del sigu­iente año es aceptado.

La causa de beat­i­fi­cación de mon­señor Sal­vador Montes de Oca se intro­du­jo el 23 de octubre de 2015. Declar­a­do Sir­vo de Dios. Se ha con­clu­i­do la fase dioce­sana a la espera de consignar toda la doc­u­mentación al Vat­i­cano para ini­ciar la fase romana y poder lograr el nom­bramien­to de Ven­er­a­ble en su der­rotero inde­tenible a los altares como tes­ti­mo­nio de su san­ti­dad y de su entrega.

Lib­er­tad para los pre­sos políti­cos

Cuan­do Sal­vador Montes de Oca asum­ió su jer­ar­quía como obis­po de Valen­cia, además de pre­ocu­parse por eje­cu­tar la con­struc­ción del sem­i­nario local, ini­ció una cam­paña para fomen­tar la devo­ción al San­tísi­mo Sacramento. 

En 1928, durante la primera Sem­ana San­ta como tit­u­lar del obis­pa­do, con­vocó a una gran pro­ce­sión el Jueves San­to, donde todos los hom­bres cam­i­naron jun­to a él, entre cán­ti­cos y ora­ciones, con consignas por la lib­er­tad de los pre­sos políti­cos de la denom­i­na­da gen­eración del 28, con­fi­na­dos en el Castil­lo Lib­er­ta­dor de Puer­to Cabello. 

Las pro­ce­siones, donde no se esti­l­a­ba que asistier­an las damas, se con­virtieron en una tradi­ción con el prela­do vene­zolano a la van­guardia des­de aquel año 28, con inter­rup­ción en 1930 por haber sido expul­sa­do por la tiranía gomecista has­ta su regre­so en 1932. Des­de allí prosigu­ieron cada año has­ta el 34. Sal­vador Montes de Oca, con tan solo 14 años ingresó al Sem­i­nario Menor San­to Tomás de Aquino de Bar­quisime­to (mayo de 1910). 

Mon­señor Sal­vador Montes de Oca, obis­po de Valen­cia, naci­do en Caro­ra, esta­do Lara el 21 de octubre de 1895

En 1914, el obis­po Ague­do Felipe Alvara­do, lo invi­ta a Roma como famil­iar acom­pañante, per­manecien­do por cua­tro años en el Cole­gio Pio Lati­no Amer­i­cano, donde cur­sa la filosofía con los sac­er­dotes de la Com­pañía de Jesús. En 1917, tras una afec­ción pul­monar, retor­na al país para asi­s­tir un año después al Sem­i­nario San­ta Rosa de Lima en Cara­cas, donde hace sus estu­dios de Teología. 

Fue orde­na­do sac­er­dote el 14 de mayo de 1922, en el tem­p­lo San Fran­cis­co de Asís, antigua Cat­e­dral de Bar­quisime­to, y a solo cin­co años de su car­rera como pres­bítero, asciende al obis­pa­do de Valen­cia en octubre de 1927, cuan­do cumplía 32 años de edad, sien­do has­ta la actu­al­i­dad el obis­po más joven de Venezuela y orgul­lo larense.

Fotos:
Fun­dación Mon­señor Sal­vador Montes de Oca
Insta­gram @padrearocha
Revista Élite. Mar­zo de 1932
www.CorreodeLara.com

CorreodeLara

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