En 1952 se graduó la Primera Promoción de Enfermeras en Barquisimeto

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y escritor
luisalbertoperozopadua@gmail.com
En Twitter: @LuisPerozoPadua

12 distinguidas barquisimetanas se formaron como enfermeras graduadas durante tres años


Nunca se imag­inó Flo­rence Nightin­gale, que sería con­sid­er­a­da la pre­cur­so­ra y creado­ra del primer mod­e­lo de enfer­mería en el mun­do. Ella sen­tó las bases de la pro­fe­sion­al­ización de esta impor­tante rama del conocimien­to con el establec­imien­to, en 1860, de su escuela de enfer­mería en el hos­pi­tal Saint Thomas de Londres. 

Casi un siglo después, el 17 de sep­tiem­bre de 1949, tras el empeño del doc­tor Ramón Mén­dez Llam­ozas, direc­tor de Asis­ten­cia Social del esta­do Lara, se abrió la primera Escuela de Enfer­mería, des­ig­nan­do a la enfer­mera Auro­ra Rivas de Par­ra, como su directora.

Enfer­meras bar­quisimetanas grad­u­adas en Cara­cas. Foto real­iza­da en el antiguo Hos­pi­tal Dr. Anto­nio María Pine­da, hoy Museo de Bar­quisime­to. Desta­can en la primera fila infe­ri­or: Angela Men­doza Quero, primera del bor­de izquier­do; y la sép­ti­ma, en la mis­ma fila Auro­ra Rivas. Cir­ca 1950

El Diario EL IMPULSO de Bar­quisime­to destacaría en su primera pági­na del 27 de sep­tiem­bre de 1952, tres mag­ní­fi­cas fotos del acto de grad­uación de la Primera Pro­mo­ción de Enfer­meras en el esta­do Lara. Igual­mente, este rota­ti­vo larense dedicó la Pági­na 2 al mem­o­rable acon­tec­imien­to tit­u­lan­do:  Pro­mo­ción “Ilva Tere­sa Segovia”, de la Escuela Nacional de Enfer­meras Dr. Juan Alber­to Oli­vares, notable médi­co y bot­i­cario bar­quisimetano, donde 12 jóvenes larens­es reci­bieron el diplo­ma que las acred­i­ta como Espe­cial­is­tas en Enfer­mería con una preparación de tres años. 

En su dis­cur­so solemne, la enfer­mera Auro­ra Rivas de Par­ra, direc­to­ra del plantel, enfa­tizó que las egre­sadas “han hecho suya la consigna: paz, leal­tad y tran­quil­i­dad como fun­da­men­to de amor de su pro­mo­ción”. Agregó que como estas primeras doce dis­tin­guidísi­mas jóvenes, ya el plantel se prepara para las inscrip­ciones de las venideras pro­mo­ciones “en aten­ción al lla­ma­do de la patria”. 

Reseña el cro­nista y escritor Dr Omar Gar­men­dia, que la Escuela de Enfer­meras fun­ciona­ba en la calle 29 entre car­reras 15 y 16 (donde hoy está el Liceo Rómu­lo Gal­le­gos). Más tarde, el pres­i­dente Mar­cos Pérez Jiménez con­struyó una sede propia que será luego el Hos­pi­tal Pediátri­co Doc­tor Agustín Zubil­la­ga, den­tro de las insta­la­ciones del Hos­pi­tal Cen­tral Uni­ver­si­tario Anto­nio María Pine­da. Las aspi­rantes a enfer­meras grad­u­adas, tenían la condi­ción de inter­nadas y sus  pas­an­tías ini­cia­ban des­de el primer año de academia. 

El IMPULSO plas­mó las fotografías (tipo car­net) de las seis espe­cial­is­tas bar­quisimetanas con sus respec­tivos nom­bres y apel­li­dos: Edu­vigis Lan­dae­ta, Julia del Car­men Mén­dez, Flo­ren­cia Oropeza, Blan­ca Jose­fi­na Gutiér­rez, Egil­da Pérez, María Ramírez, Alba Del­ga­do, Ali­cia Molle­jas, Car­men de Rodas, Noemí Rangel Pérez, Clemen­cia Per­aza Pai­va y Adela Ledezma.

La direc­to­ra Auro­ra Rivas sen­ta­da al cen­tro, con las alum­nas de la Escuela Nacional de Enfer­meras Doc­tor Juan Alber­to Oli­vares de Barquisimeto

Dos enfer­meras virtuosas


Auro­ra Rivas y Angela Men­doza Quero, se les recuer­da como bar­quisimetanas vir­tu­osas y como enfer­meras pro­fe­sion­ales, cuya inal­ter­able vocación ‑exhibi­da a tier­na edad‑, estu­vo ori­en­ta­da siem­pre al ser­vi­cio del más necesitado. 

La abne­gación que pro­fesa­ban las con­du­jo, a tomar un auto­bús en sep­tiem­bre de 1944, y aven­tu­rarse has­ta la cap­i­tal del país con el indoble­gable propósi­to de ini­ciar estu­dios en la Escuela Nacional de Enfer­meras, egre­san­do con hon­ores en sep­tiem­bre de 1947, sien­do las primeras larens­es en con­seguir el anhela­do sueño de Flo­rence Nightingale. 

Ambas, luego de tra­ba­jar un tiem­po en cen­tros de salud caraque­ños, entre Petare y San Bernardi­no, regre­saron a su natal Bar­quisime­to, a desem­peñar esa infati­ga­ble labor filantrópi­ca que hon­raría aquel jura­men­to altru­ista cuan­do se reci­bieron de enfer­meras pro­fe­sion­ales, vir­tudes que incul­carán ‑como instruc­toras pioneras‑, a sus alum­nas de la nue­va Escuela Nacional de Enfer­meras Doc­tor Juan Alber­to Oli­vares de Barquisimeto. 

Por la proeza de soñar y conc­re­tar este cen­tro de enseñan­za de enfer­mería para las bar­quisimetanas, Auro­ra Rivas y Angela Men­doza Quero, deben ser hom­e­na­jeadas de pos­teri­dad en reconocimien­to a esta dimen­sión que sigue trans­for­man­do el futuro de nues­tra juven­tud. Ojalá que la vocación imposter­gable demostra­da por estas dos larens­es, don que veloz­mente trans­for­maron en sím­bo­lo de vida, siga sien­do heredad inde­struc­tible para el por­venir de Venezuela.


 

La direc­to­ra Auro­ra Rivas entre­ga indu­men­taria a las nuevas enfer­meras pro­fe­sion­ales de Bar­quisime­to acom­paña­da del arzo­bis­po Dr. Críspu­lo Benítez Fonturvel

 

El Min­is­te­rio de Obras Públi­cas (MOP) desar­rol­ló la con­struc­ción del Edi­fi­cio Sede de la Escuela de Enfer­meras de Bar­quisime­to, esta­do Lara. A esta insti­tu­ción de for­ma­ción pro­fe­sion­al se le dio el nom­bre de Dr. Juan Alber­to Oli­vares (1861–1948) médi­co y far­ma­ceu­ta grad­u­a­do en la Uni­ver­si­dad Cen­tral de Venezuela, a quien se le cono­ció como “el Médi­co de los Pobres”. Leyen­da: FUNDACION ARQUITECTURA Y CIUDAD
 Primeras enfer­meras grad­u­adas en Bar­quisime­to en 1952

CorreodeLara

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