En 1963 fue secuestrado por guerrilleros el buque mercante Anzoátegui

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y cronista
luisalbertoperozopadua@gmail.com
IG/TW: @LuisPerozoPadua

La mañana del 12 de febrero de 1963, cuan­do el gob­ier­no cel­e­bra­ba el Día de la Juven­tud, un coman­do de guer­rilleros de las Fuerzas Armadas de Lib­eración Nacional (FALN), todos inte­gra­do por mil­i­tantes del Par­tido Comu­nista de Venezuela (PCV) y el Movimien­to de Izquier­da Rev­olu­ciona­do (MIR), tomaron por asalto el buque mer­cante vene­zolano Anzoátegui, que nave­g­a­ba hacia Méx­i­co y Esta­dos Unidos. Has­ta ese momen­to no se sabía cuál era el obje­ti­vo del golpe. La acción tuvo notable res­o­nan­cia inter­na­cional. Después se cono­ció que todo fue plan­i­fi­ca­do para denun­ciar los atro­pel­los del entonces gob­ier­no de Rómu­lo Betancourt.

Wis­mar Med­i­na Rojas, con 28 años, segun­do ofi­cial de cubier­ta, en com­pli­ci­dad con los líderes de las FALN, garan­tizó el éxi­to del asalto al car­guero. Un día antes, con el bar­co atra­ca­do en el puer­to de La Guaira, subió a bor­do las armas de fuego en una maleta.

El coman­do esta­ba for­ma­do por ocho hom­bres al man­do de José Rómu­lo Niño y del que tam­bién forma­ban parte Paúl del Río (alias Máx­i­mo Canales), de ori­gen asturi­ano y autor del secue­stro del fut­bolista Alfre­do di Sté­fano, el 24 de agos­to de ese mis­mo año, en un hotel de Cara­cas. Otros serían: Fed­eri­co Fer­nán­dez Ack­er­mann, Tomás Pereira, Car­los Hidal­go, Anto­nio López, Jesús María Hernán­dez, Héc­tor Flem­ing Men­doza y Car­los Gil Palmas.

CAVN Anzoátegui. Colec­ción de Jorge Bel­lo Dominguez pub­li­ca­da en el libro De Babor a Estribor

Operación “Alber­to Rudas Mezones”

Los asaltantes abor­daron y se mezclaron entre un grupo vis­i­tantes intere­sa­dos en cono­cer el bar­co y, aprovechan­do el cam­bio de guardia, per­manecieron ocul­tos en el camarote de Med­i­na Rojas durante nueve horas, con la incer­tidum­bre de que su acción pudiera haber sido delata­da o se tratara de una tram­pa de la Guardia Nacional, pues a otro de los miem­bros le había sido nega­do el acce­so por ser negro, refiere el peri­odista e his­to­ri­ador, Juan Car­los Díaz Loren­zo, edi­tor de la revista Puente de Mando.

Esta operación fue bau­ti­za­da con el nom­bre de “Alber­to Rudas Mezones”, un com­pañero estu­di­ante muer­to en una man­i­festación con­tra la rup­tura de rela­ciones diplomáti­cas con Cuba.

Y cuan­do el bar­co aún nave­g­a­ba cer­ca de las costas vene­zolanas, “sobrevi­no el abrup­to cam­bio de man­do en la propia sala, des­de donde el tim­o­nel llev­a­ba el rum­bo según instruc­ciones del capitán de mari­na mer­cante Oscar Pereira.

El navío, propiedad de la Com­pañía Anón­i­ma Vene­zolana de Nave­gación (CAVN), que se desplaz­a­ba con des­ti­no a Hous­ton y otros puer­tos en el Gol­fo de Méx­i­co, ter­minó en una de las bocas del río Ama­zonas en Brasil, apun­tan los his­to­ri­adores Schael y Capec­chi, en De Babor a Estribor.

Tras el avi­so de Med­i­na Rojas, los guer­rilleros asaltaron el puente de man­do, tomaron el con­trol de la estación de telegrafía y la sala de máquinas. La trip­u­lación, que en ese momen­to esta­ba desayu­nan­do, no opu­so resisten­cia. Los fora­ji­dos ordenaron torcer el rum­bo al Este, pasan­do por San­ta Lucía, en las Antil­las ori­en­tales con rum­bo a Brasil.

Recorte de pren­sa de los secuestradores del car­guero Anzoátegui-La Repúbli­ca, 19 de febrero de 1963

El arse­nal de los secuestradores

El capitán Pereira, fue someti­do y con­fi­na­do a su camarote, mien­tras que los secuestradores, fuerte­mente arma­dos, vig­i­la­ban en el puente de man­do y en la sala de máquinas.

Según rela­to del pro­pio guer­rillero José Rómu­lo Niño, el arse­nal emplea­do en la operación para el secue­stro del mer­cante Anzoátegui con­sis­tió en una sub­ame­tral­lado­ra UZI y otra Madzen; una cara­bi­na M2; una pis­to­la 45; una 6.35 y una ter­cera mar­ca Mauser.

El secue­stro del buque “Anzoátegui” duró una sem­ana. Durante algo más de 24 horas el bar­co quedó en abso­lu­to silen­cio, nave­gan­do día y noche. Cuan­do los cap­tores deci­dieron abrir la radio, solo trans­mi­tieron infor­ma­ciones fal­sas para desin­for­mar a los medios inter­na­cionales de la inten­ción y el alcance de la acción.

Des­de que se tuvo conocimien­to del suce­so, el gob­ier­no de Rómu­lo Betan­court –con­tra quien iba dirigi­da la acción–, mov­i­lizó a la Arma­da vene­zolana sin éxi­to. Igual­mente solic­itó ayu­da al gob­ier­no norteam­er­i­cano, quienes ya tenían a la U.S. Navy en opera­ciones de ras­treo, pues pre­veían que el buque sería lle­va­do a Cuba, pues «Radio Habana» había infor­ma­do que el rég­i­men de Fidel Cas­tro les daría asi­lo políti­co a los sub­ver­sivos y el bar­co sería entre­ga­do a Naciones Unidas.

Sin com­bustible y ase­di­a­dos por EE. UU
Ya cuan­do entra­ban a aguas ter­ri­to­ri­ales brasileras, después de cua­tro días de secue­stro, el Anzoátegui fue local­iza­do por aviones de la USAF. Dis­pararon unos 15 mis­iles aire-tier­ra con la rig­urosa mis­ión de ame­drentar. Los cohetes dieron todos en el agua, muy cer­ca del bar­co. El coman­dante Canales, al verse des­cu­bier­to y evi­tan­do una incur­sión de la mari­na norteam­er­i­cana, ordenó entonces aden­trarse a las bocas del río Ama­zonas. Ya el car­guero onde­a­ba la enseña negra y roja de las FALN.

Fotografía del secue­stro del car­guero de ban­dera vene­zolana Anzoategui por comu­nistas arma­dos 12 de febrero de 1963

Asi­lo para los implicados 

Nave­gan­do por unos de los grandes bra­zos del Ama­zonas, el cual osten­ta siem­pre un inten­so trá­fi­co de buques, entró el Anzoátegui has­ta San­ta Ana de Macapán, a donde fueron lle­va­dos por el prác­ti­co asig­na­do que, al abor­dar el bar­co, tam­bién lo hicieron ‑en una operación limpia y contundente‑, fun­cionar­ios mil­itares que desar­maron al grupo de secuestradores, con la garan­tía de dar­les pro­tec­ción y asi­lo políti­co. Todos los impli­ca­dos fueron traslada­dos al hos­pi­tal mil­i­tar de Nova Friburgo.

Schael y Capec­chi ase­gu­ran, basán­dose en una entre­vista pub­li­ca­da en la Revista Élite del 2 de mar­zo de 1968, que la fal­ta de com­bustible, el temor de ser alcan­za­dos por el Destruc­tor Nue­va Espar­ta y el ase­dio de los aviones de la Mari­na norteam­er­i­cana que sobrevola­ba inter­mi­ten­te­mente el Anzoátegui, fueron los det­o­nantes para la ren­di­ción del grupo sub­ver­si­vo, quienes esper­a­ban mejor tra­to del pres­i­dente izquierdista Joao Goulart.

No obstante, a los guer­rilleros el gob­ier­no de Brasil les negó las visas para per­manecer en su ter­ri­to­rio y, con pas­aportes fal­sos facil­i­ta­dos por dos mil­i­tantes del MIR peru­ano, los secuestradores lle­garon a París y de allí, volaron a Cuba, para retornar a Venezuela vía Nue­va York, Mia­mi, Panamá y Colom­bia. Estando en Cali, estos se evadieron para ingre­sar al país por la fron­tera colom­bo-vene­zolana, cua­tro meses y medio después del secue­stro del car­guero Anzoátegui, en junio de 1963.

Fed­eri­co Fer­nán­dez Ack­er­mann regresó clan­des­ti­na­mente a Venezuela, pero fue cap­tura­do y puesto tras las rejas entre 1963 y 1969, en la cár­cel mil­i­tar del Cuar­tel San Car­los y con breve estadía en la Cár­cel Mod­e­lo. En cuan­to a José Rómu­lo Niño, fue apre­hen­di­do por la Dige­pol y purgó con­de­na en la Cár­cel Modelo.

El Anzóategui ter­minó sus días de nave­gación en 1987, cuan­do fue ven­di­do para des­guace por Vene­zolana de Buques C.A. (Veneb­uques), que lo adquir­ió en 1977 luego de ser repara­do tras una col­isión el 27 de enero de 1971, embesti­do con daños de con­sid­eración en aguas de Galve­ston, EE. UU por el buque de su mis­ma ban­dera “Roraima”, propiedad de Naviera del Orinoco (Navio­ca).


Fuente: Juan Car­los Díaz Loren­zo. Buques de la CAVN: “Anzoátegui” (1955–1977). Cróni­ca de un secue­stro. Revista Puente de Man­do. 15 de agos­to de 2019.
Alfre­do Schael y Fabián Capec­chi. Por­taviones USS Intre­pid recoge al astro­nau­ta Scott y per­sigue al secuestra­do car­guero CAVN Anzoátegui. De Babor a Estri­bor. T. II. USA 2015.

CorreodeLara

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