“Una Legión Británica, protectora de nuestra Libertad, ha llegado a Venezuela”

 

Luis Alberto Perozo Padua/ Daniel Raisbeck


El 20 de febrero de 1819, Simón Bolívar, en calidad de Presidente Interino de Venezuela, anunció a través de una proclama, la llegada a Venezuela de ayuda extranjera para liberar el país del dominio realista.  

Tras la derrota final de Napoleón Bonaparte en 1815, Inglaterra otras potencias europeas, se vieron incapaces de mantener los enormes ejércitos necesarios para derrotar al Emperador. Por lo tanto, el gobierno de Westminster ordenó una desmovilización masiva que, según el Times de Londres, obligó a la población británica a acomodar a 500 mil soldados que, en 1817, regresaban del continente. Muchos de éstos eran oficiales de carrera y soldados rasos que solo conocían la profesión marcial. Por lo tanto, enfrentaban un futuro incierto.

Es así como 250 militares de oficio parten hacia Suramérica y se unen a los ejércitos del Libertador. En marzo de 1817, Bolívar nombra al general Jaime Rooke comandante de la tropa denominada Legión Británica.

Dos meses después, Bolívar ordena a Luis López Méndez, su ayudante de campo, lanzar una campaña de reclutamiento desde Londres. Probablemente con el apoyo tácito del gobierno británico y del jefe supremo de las fuerzas armadas, el Duque de Wellington, López Méndez logra crear cinco regimientos de oficiales y suboficiales, 857 en total, que en el mismo año de 1817 parten como voluntarios hacia Venezuela pese a vociferantes protestas de diplomáticos españoles.

El Batallón Rifles fue una unidad militar integrada por voluntarios de Gran Bretaña, que fueron actores principales del proceso de independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

Dada la alta calidad de estos guerreros, muchos de ellos veteranos de las legendarias batallas napoleónicas, Bolívar envía al Coronel James Tower English de regreso a Inglaterra para que enliste aún más hombres a la causa criolla. English logra formar una segunda Legión Británica compuesta por más de 1.000 hombres, a los cuales se unen 900 soldados, incluyendo 150 alemanes hannoverianos veteranos de Waterloo, reclutados por George Elsom, y 1.700 hombres reclutados en Irlanda por Juan D’Evereux, a quien Bolívar le otorga el rango de General de su Legión Irlandesa.

Estos mercenarios británicos desempeñan un papel de suma importancia en las batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá, pero especialmente en Carabobo, donde 130 de las 200 víctimas criollas fueron hombres de la Legión Británica. Esto motivó a Bolívar a aclamarlos “salvadores de (su) patria.”

Batalla de Boyaca de Martín Tovar y Tovar

El irlandés Daniel O’ Leary, edecán de Bolívar, con sus memorias deja a la posteridad la fuente más importantes de las campañas del Libertador. El General Jaime Rooke, abatido en el Pantano de Vargas, proclama antes de morir, alzando su brazo recién amputado, que “viva la patria” que lo entierre. Tras la expulsión final de los españoles, muchos de estos hombres deciden permanecer en Nueva Granada, y durante sus vidas contribuyen a la formación de la patria independiente.

Años después de su última victoria marcial, Bolívar dijo que López Mendez, al reclutar las primeras tropas británicas para los ejércitos criollos, fue “el verdadero libertador de América.” La actuación de los héroes de la Legión Británica en la fundación de las repúblicas neogranadinas confirma la tesis que el Imperio Británico forjó el mundo moderno a su semejanza. 

 

Actuación cronológica de la Legión Extranjera

El Batallón Rifles fue una unidad militar integrada por voluntarios de la Gran Bretaña, que fueron actores y autores principales del proceso de independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

La unidad formó parte de la Legión Británica que combatió al servicio de Bolívar, y le otorgó la victoria. El Batallón Rifles fue creado el 13 de agosto de 1818 con los rifleros británicos al mando de Robert Piggot.

El 19 de abril de 1819 se le unió otro contingente británico al mando de Arthur Sandes. Trasladado al Apure se le reúne otro contingente británico más, al mando del coronel Campbell. Posteriormente suma otra plantilla de oficiales británicos al mando de MacDonald. 

Otro nuevo contingente de tiradores británicos al mando de Johann von Uslar se unen al batallón para abrir la campaña de Nueva Granada de 1819.  La unidad participa en las batallas de Gameza, Pantano de Vargas y Boyacá, donde su primera compañía toma prisionero al brigadier José María Barreiro. 

En Santa Fe de Bogotá estaba al mando de Sandes, y formado por ocho compañías cuyos comandantes eran 1º Ramírez, 2º Wrigth, 3º Duxbury, 4º Philam, 5 °Fatherstonetaugh, 6ºLoedell, 7º Mogassi, 8º Romero. 

Luego se trasladó a combatir a Santa Marta, Rio Hacha y Maracaibo, sufriendo muchas bajas en su lucha contra las guerrillas de indios Guajiros. 

Participó en las decisivas campañas de Carabobo y Puerto Cabello.  En 1822 el Batallón Rifles es seleccionado por Bolivar para actuar en las Campañas del Sur y se traslada a combatir en Popayán. 

El 7 de abril tiene una participación destacada en la batalla de Bomboná. Continua combatiendo en la insurrección de Pasto.  El batallón se traslada luego via Quito a Guayaquil donde embarca al Perú el 12 de abril de 1823 con diez compañías. 

Participa en las campañas de Junín y Ayacucho y en la batalla de Corpahuaico tuvo su acción más destacada, a costa de su sacrificio, muriendo la mitad de los hombres de su batallón, entre ellos sable en mano el mayor Duxbury. Su jefe Arthur Sandes fue ascendido a brigadier general. 

El 9 de diciembre, en la batalla de Ayacucho, los restos del batallón quedaron en reserva, empleándose cada compañía según se iba precisando su refuerzo en el combate.  Sigue su camino al Cuzco, La Paz y finalmente Arequipa donde queda acantonado todo el año, reconstituyendo seis compañías. 

Se embarca al Callao en septiembre de 1826, sublevándose allí en 1827.  Finalmente se traslada a Guayaquil donde en 1828 queda al mando de William Harris, pero como un cuerpo insubordinado, y padeciendo una importante deserción que deja el batallón con 350 plazas.

El batallón es rehabilitado durante la guerra entre la Gran Colombia y Perú, y termina participando en la batalla del Portete de Tarqui, el 27 de febrero de 1829, destacando en esa batalla su capitán George Lack. 

Tarqui fue el último campo de batalla del Rifles original, con voluntarios británicos, donde desapareció totalmente.  Solo a partir de este momento el Batallón Rifles fue completamente integrado con personal venezolano remanente, saliendo en dirección a Popayán una nueva unidad completamente venezolana.   

En 1830 el batallón es disuelto en San Carlos quemando su oficialidad las banderas laureadas de Bomboná y Ayacucho.  Divisa de este cuerpo legendario: “El primero en el combate, el último en el cuartel”. 

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *