El “chueco” Rodrigo Riera: de limpiabotas a concertista y profesor de guitarra

 

Autor de numerosas y muy sensibles composiciones para guitarra inspiradas en su sentir regional, el guitarrista Rodrigo Riera sembró en sus alumnos un sensible sentimiento nacionalista por la música. Este guitarrista, compositor y educador  es demostración de empeño y dedicación al pasar de limpiabotas de la plaza Bolívar de su Carora natal a reconocido concertista y maestro de buena cantidad de alumnos formados bajo su sabia docencia.


Una vez limpió los zap­atos al gui­tar­rista paraguayo Agustín Bar­rios Man­goré quien tocaría un concier­to en Caro­ra y le pidió en pago dejar­lo entrar a su pre­sentación y allí empezó su amor por la gui­tar­ra y el sueño de ser como él.

De niño aprendió las primeras lec­ciones en el cua­tro y a los siete años ya toca­ba can­ciones vene­zolanas y a los nueve comen­zó a cono­cer los secre­tos de la gui­tar­ra de la mano de su her­mano Rubén y las ori­enta­ciones del mae­stro caroreño “Chío” Zubil­la­ga, dueño de El Diario un per­iódi­co local.

Cuen­tan que un día el niño limpiab­o­tas fue a lus­trar el calza­do de Zubil­la­ga, un aristócra­ta, man­tu­ano, blan­co criol­lo de los lla­ma­dos “godos” en la cap­i­tal del munici­pio Tor­res a quien se conocía como gran int­elec­tu­al y admi­rador de las artes y de la cul­tura a quien le habían comen­ta­do el tal­en­to del mucha­cho. Incré­du­lo, Zubil­la­ga  tomó una gui­tar­ra que tenía en su despa­cho y le pidió al pequeño lus­tra­b­o­tas “tocar algo”. El pequeño tomó el instru­men­to lo afinó y mostró ese tal­en­to inna­to sin pulir y a par­tir de aquel momen­to don Chío se con­vir­tió en el prin­ci­pal pro­tec­tor y mece­nas del pequeño limpiabotas.

Alirio Diaz y Rodri­go Riera, los dos gigantes caroreños de la gui­tar­ra, en un recital con­jun­to en la vie­ja Casa de la Cul­tura de Caro­ra, 1968. Foto de Felipe Izcaray/Archivo Diario EL IMPULSO

Hijo de gente muy humilde, el músi­co Juan­cho Querales y Paula Riera, Rodri­go nació en Caro­ra el 19 de sep­tiem­bre de 1923, mes y medio antes que otro gran gui­tar­rista tor­rense, Alirio Díaz, naci­do en el veci­no caserío de La Candelaria.

De niño sufrió de poliomielitis y quedó con secue­las de esa enfer­medad en una pier­na y lo llam­a­ban “el chue­co Riera”. No me moles­ta que me lla­men así, en Caro­ra lla­man a todo el mun­do por lo que es. Con orgul­lo y sim­patía decía “soy el chue­co” Riera.

Se fue a Mara­cai­bo como músi­co de radio “Ondas  del Lago” jun­to a Nicolás Vale Quin­tero y por las noches toca­ba en un bar. Con­ta­ba que por sus estrecheces económi­cas dor­mía en las mesas de billar.

Mien­tras Alirio Díaz se fue a estu­di­ar en Tru­jil­lo con el mae­stro Laudeli­no Mejías, Rodri­go se dedicó a la músi­ca pop­u­lar y con su her­mano Rubén con­sti­tuyó un trío con Teó­du­lo Alvara­do y Leonar­do Rodríguez has­ta venirse a Radio Lara en Bar­quisime­to y gui­tar­rista de plan­ta en Radio Barquisimeto. 

Con el trío se fue a Cara­cas a pre­senta­ciones en la radio y se quedó estu­dian­do en la Escuela Supe­ri­or de Músi­ca “José Ángel Lamas” donde lo acep­taron pese a su edad por su tal­en­to y la recomen­dación de Anto­nio Lau­ro y pre­sen­ta­do por Raúl Borges con quien estudió gui­tar­ra y se espe­cial­izó con los grandes mae­stros Vicente Emilio Sojo y Juan Bautista Plaza en armonía, teoría y solfeo.

En 1952 Riera recibió una beca del Min­is­te­rio de Edu­cación y se fue a España a estu­di­ar en el Real Con­ser­va­to­rio de Madrid y luego a Siena por donde ya había pasa­do Alirio Díaz y se con­sol­i­da como con­certista bajo la égi­da del mae­stro Andrés Segovia con quien con­vive por siete años. Tam­bién estudió por cua­tro años músi­ca de cámara con Ricar­do Gréngola.

Su primer concier­to fue en 1954 en el Teatro de la Come­dia, en Madrid y en 1963 se radicó en Nue­va York por cua­tro años ofre­cien­do concier­tos y com­ponien­do. Riera se casó con Julia Este­ban y pro­cre­aron a María Jose­fi­na, Rubén, Andrés y Juan José.

Desta­ca­do edu­cador de la gui­tar­ra clási­ca, Rodri­go Riera recibió el Pre­mio Nacional de Músi­ca y fue direc­tor de Cul­tura de la Uni­ver­si­dad Cen­tro Occi­den­tal “Lisan­dro Alvara­do” de Bar­quisime­to y direc­tor de la cát­e­dra de gui­tar­ra clásica.

El “chue­co” Riera, excel­so tanguero y ser­e­natero, murió en Bar­quisime­to el nueve de sep­tiem­bre de 1999, cuan­do le falta­ban diez días para cumplir los 76 años.

Una de las más bel­las can­ciones que conoz­co para gui­tar­ra pertenece a la obra de Rodri­go Riera, Can­ción Caroreña, ded­i­ca­da a su pueblo natal com­pues­ta para sus alum­nos con sen­ti­do musi­cal y pedagógi­co y la apre­ci­amos con Gabriel Paulochenka.

POR Juan José Peralta
Periodista

MICROS

 Canción Caroreña de Rodrigo Riera (Venezuela) Intérprete: Gabriel Paulochenka

 Cancion Caroreña (Instrumental de Rodrigo Riera 1923–1999)

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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