En Santa Rosa hay una calle denominada El OVNI

 

Omar Garmendia 
Cronista


Los acontecimientos colectivos que de alguna manera marcan la cotidianidad de un pueblo o ciudad dejan su impronta en el entramado citadino. Las leyendas urbanas que por tradición oral y vivencial se van repitiendo de boca en boca, con los naturales añadidos de los atestiguados memoriales de la colectividad, dejan señales de permanencia y pertenencia de lo acaecido como referencia viva.

El suceso ocurrió el sábado 22 de enero de 1977. Serían las once de una noche fría y plena de estrellas, con el cielo límpido y sin nubes. Ya en la aldea de Santa Rosa se sentía la ausencia de la Divina Pastora que había partido en procesión hacia Barquisimeto. En la plaza permanecían los conocidos contertulios que entre tragos y cuentos se preparaban para una larga noche de juerga. 
 
Vecinos avistando el OVNI
De repente algunos vieron cruzar rápidamente por el cielo un objeto de forma ovoidea y se decía que emitía luces y giraba vertiginosamente. Percibieron que iba en dirección al río Turbio y otros afirmaron haberlo visto cuando descendió en la orilla del mismo. Luego de esto, tras permanecer por muy poco tiempo, levantó vuelo hacia las montañas de Terepaima.
 
Este acontecimiento causó el natural revuelo entre la población y suscitó una guerra periodística de los medios tanto locales como nacionales que se peleaban por entrevistar a los testigos oculares y los particulares testimonios gráficos de ese extraordinario hecho. Varias semanas duraron los estridentes titulares de los diarios escritos, noticieros radiales y televisivos de varias partes del país que desfilaron por Santa Rosa. 
 

Reveladores testimonios

Un testigo describió el objeto y expresaba que era de forma ovoidal, que las luces eran internas de varios colores, rojo, verde, azul, amarillo, en las ventanillas, como si fueran vidrios ahumados. Otro decía que tenía una puerta, que esta se abrió y descendieron por una escalerilla dos hombrecillos como de un metro de alto. Otros afirmaban que era sellado o que no sabían si tenía puertas o no. Muchos coincidían que era de color plateado.
 
Algunos testigos entrevistados por la prensa dijeron que llegaron  a Santa Rosa “agentes secretos” y gente del gobierno, científicos y gente de la NASA y que hasta el cura de la iglesia estaba al tanto de eso. La prensa local informaba que fueron al sitio donde aterrizó la nave y tomaron fotografías de una especie de marca requemada de forma circular en el suelo con cuatro huellas de las patas desplegadas de la nave intergaláctica.
Las huellas formaban una especie de estrella de cuatro puntas que alguien midió dando como resultado una distancia de 1 metro con 41 centímetros. Además de esto, tomaron muestras de tierra y una especie de hollín o piedras chamuscadas del sitio donde se posó el aparato para ser analizadas en laboratorios.
 
En fin, como toda historia de Ovnis, los resultados de tales investigaciones quedaron en secreto y no se supo nada más. Sin embargo, quedó el recuerdo del sitio donde un día llegó el objeto. Actualmente en el lugar donde llegó el aparato existe un restaurant y centro social denominado El Ovni y en la calle aledaña que no tenía nombre, como leyenda urbana de identidad de los habitantes de Santa Rosa la denominaron “Calle el OVNI”, como se le conoce hoy.
Nota de prensa publicada en Diario El Informador de Barquisimeto da cuenta del evento

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