Isabel, la esclava de Barquisimeto marcada con la Carimba

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y cronista
luisalbertoperozopadua@gmail.com
IG/TW: @LuisPerozoPadua

Isabel solo tenía 13 años cuan­do arribó a Puer­to Cabel­lo des­de África en donde fue caza­da y traí­da a la cos­ta amer­i­cana a bor­do de un bar­co negrero. Ven­di­da a un hacen­da­do de la Nue­va Segovia de Bar­quisime­to en un mer­ca­do real­iza­do en la plaza may­or de Borburata.

Cuan­do la llev­a­ban a ras­tras para la plaza, amar­ra­da de mano a mano con otros negros, Isabel esta­ba per­tur­ba­da y tem­bla­ba sin tregua debido al miedo que le pro­ducía ver un hom­bre arma­do enci­ma de un ani­mal gigante de cua­tro patas que le gri­ta­ba en un lengua­je descono­ci­do para ella; eso le pro­du­jo náuse­as y recur­rentes des­mayos, por lo que fue arrastra­da has­ta el mer­ca­do en donde sería exhibi­da como mercancía.

 

Cuan­do des­pertó y ya reco­bra­da la con­cien­cia, Isabel esta­ba medio desnu­da y san­gran­do tras las ras­paduras en los bra­zos y pier­nas, pero el ardor lac­er­ante que sen­tía en la espal­da era inex­presable, pues había sido mar­ca­da con un hier­ro can­dente tras sel­l­arse el tra­to de su ven­ta por 50 pesos.

Escla­vo fugi­ti­vo del Mis­sisipi McPher­son y Olive Foto Library of Congress

Sello de esclavos

Durante la Colo­nia era fre­cuente que a los esclavos se les mar­cara la piel ‑igual que se esti­la en la actu­al­i­dad con el ganado‑, con un hier­ro ardi­ente denom­i­na­do Carim­ba que iden­ti­fi­ca­ba al patrono y a la vez servía como una medi­da prác­ti­ca para garan­ti­zar la propiedad fiel de un escla­vo, hacien­do más expe­di­ta la cap­tura y recu­peración de los muchos que se fuga­ban para con­ver­tirse en cimar­rones, que era el denom­i­na­ti­vo en Venezuela para los esclavos prófugos.

A juicio del inves­ti­gador José Rafael Fagún­dez, la Carim­ba era un medio uti­liza­do por la coro­na españo­la para efec­tu­ar el con­trol fis­cal en el com­er­cio de los esclavos africanos que lle­ga­ban a las colo­nias americanas.

«Este cru­el pro­ced­imien­to de her­rar a los esclavos como for­mal­is­mo legal fue emplea­do por los traf­i­cantes, dueños y hacen­da­dos en los dis­tin­tos puer­tos donde se llev­a­ban a cabo las transac­ciones de com­pra y ven­ta de per­sonas, con­sid­er­adas para la época como una cosa o propiedad».

Mar­ca­je o carim­beo de esclavos. Ima­gen: Episo­dio de telen­ov­ela La Escla­va Blan­ca. Cortesía

Asien­ta que, por lo gen­er­al, los esclavos llev­a­ban dos sel­l­os: el primero que pro­cedía de la com­pañía que tenía los per­misos legales cor­re­spon­di­entes para intro­ducir­los en Améri­ca; y el segun­da era colo­ca­do por los dueños o hacen­da­dos que los adquirían.

El pecho, hom­bros, espal­da, bra­zos, pier­nas y el ros­tro eran los lugares más usuales por ser de máx­i­ma vis­i­bil­i­dad para fijar el hier­ro can­dente que ase­gura­ba una mar­ca de por vida.

El peri­odista y cro­nista Alber­to Moroy, desta­ca que el méto­do para aplicar la Carim­ba «Se colo­ca­ba un papel engrasa­do sobre el pecho o la región del­toidea (Bra­zo cer­ca del hom­bro) del escla­vo, y se oprimía suave­mente con­tra él la mar­ca, por lo gen­er­al de pla­ta, calen­ta­da al rojo som­bra; en oca­siones, se la aplic­a­ban sobre la cara. Las primeras carim­bas fueron fab­ri­cadas con hier­ro, pero después existieron muchas de pla­ta por ser más fáciles de usar».

El Real Asien­to Inglés

El expe­di­ente de la escla­va Isabel fue hal­la­do recien­te­mente en la Acad­e­mia Nacional de la His­to­ria, y data del 29 de octubre de 1730, en donde se expli­ca que el hacen­da­do Domin­go de Sil­va, con res­i­den­cia en la Nue­va Segovia de Bar­quisime­to, se pre­sen­tó ante las autori­dades de la Real Hacien­da de Cara­cas y ante el rep­re­sen­tante encar­ga­do de los nego­cios de la Com­pañía del Real Asien­to Inglés, don Samuel Col­lit y Pierre, para pagar los impuestos cor­re­spon­di­entes por la com­pra «de una esclavi­ta negra de trece años lla­ma­da Isabel, traí­da a Venezuela por la vía del contrabando».

Isabel fue el resul­ta­do de una adquisi­ción fraud­u­len­ta a com­er­ciantes de segun­da mano (revende­dores) por lo cual esta escla­va carecía del respec­ti­vo sel­lo de la com­pañía que había sido habil­i­ta­da por la coro­na españo­la des­de 1714 has­ta 1743, para intro­ducir y com­er­cializar esclavos africanos en todos los puer­tos amer­i­canos: el Real Asien­to Inglés.

Domin­go de Sil­va, posi­ble­mente cono­ce­dor de las leyes del entonces, se vio forza­do a apelar a una dis­posi­ción legal lla­ma­da Com­posi­ciones de esclavos, para poder legalizar la pos­esión de Isabel, no sin antes pagar un trib­u­to, que al final se con­ver­tiría en un pro­ced­imien­to ruti­nario entre los hacendados.

Una vez que los hacen­da­dos recur­rían a esta dis­posi­ción legal, las autori­dades colo­niales eje­cuta­ban un palmeo (revisión) de la propiedad (el escla­vo) para deter­mi­nar sus defec­tos físi­cos (tachas o bor­ra­do de sel­l­os). Com­pro­ba­do el esta­do de salud de la propiedad, pro­cedían a estable­cer el pre­cio y un sel­lo de calidad.

Ima­gen: Episo­dio de telen­ov­ela La Escla­va Blan­ca. Cortesía

El registro de Isabel

En el expe­di­ente de la escla­va Isabel, se asien­ta el sím­bo­lo o Carim­ba que perteneció y usó el Real Asien­to Inglés en los esclavos africanos de Venezuela, mar­ca que fue abol­i­da ofi­cial­mente el 4 de noviem­bre de 1784 por una Real Cédu­la emi­ti­da en San Loren­zo, España.

Según el extrac­to del expe­di­ente de Isabel, asen­ta­do en el Folio IV, se puede leer: «… fue mar­ca­da la dha negri­ta escla­va en la espal­da al lado dro. Con la mar­ca de la Com­pañía de dho. RI asien­to q. es, como la que se señala al mar­gen, y que fue indul­ta­da y com­pues­ta la dha. Negri­ta escla­va 80′‘ps=encantd deochen­taps de ocho Rs cada uno, los que por dha. razon se me ha dado Dom­ing de Sil­va en dineros pla­ta acuña­da y cor­rte …» (sic).

Los indios de Colón

El 25 de julio de 1511 se le envió a Diego Colón (hijo del almi­rante Cristóbal Colón) la orden del rey de España para que mar­cara con hier­ro can­dente a los indios de la Españo­la por haberse rebelado. 

En una car­ta de Ponce de León a Su Majes­tad el rey de España, fecha­da en octubre del mis­mo año escribe: «Ten­go en ser­vi­cios lo de haber her­ra­do con una F en la frente a los indios toma­dos en guer­ra, hacién­do­los esclavos, vendién­do­los al que mas dio y sep­a­ran­do el quin­to para vos».

Fuente: José Rafael Fagún­dez. La Carim­ba. Sel­lo del com­er­cio de esclavos. Revista El Desafío de la His­to­ria. Año 1. Número 1.
Alber­to Moroy. Carim­ba: la mar­ca de los esclavos. El País de Uruguay. Doc­u­men­to en línea 22/07/2021

CorreodeLara

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