La nueva pintura larense

 

Freddy Torrealba Z
Escritor e investigador


Ha sido lenta la evolución de la pintura larense en consonancia con una sociedad tradicional desvinculada de las necesarias mutaciones en los diversos quehaceres del hombre, durante la primera mitad del siglo pasado. Hasta 1969 estuvimos sujetos a la herencia pictórica del siglo XIX con la temática histórica de las gestas patrióticas y sus héroes, estampas cotidianas y religiosa como si el tiempo se hubiera detenido.

Durante los 27 años de la dictadura de Juan Vicente Gómez Venezuela no sólo se estanca en lo económico, pese al cuantioso ingreso perolero, sino también en lo educativo y cultural sectores a los que desinaba apenas un 5 % del presupuesto. Tras su fallecimiento ese panorama cambia radicalmente. Toma impulso el reordenamiento del país atascado en los moldes de la filosofía positivista con su cortedad de visión del mundo.

Cuando en 1936 es fundada la Escuela de Artes Plásticas Martín Tovar y Tovar (EAPMTT), por decisión del gobernando José Rafael Gabaldón, ese es el marco existente en el cual asume su primer director, el pintor Rafael Monasterios a quien sucede Francisco Reyes García por breve tiempo y luego José Requena por el lapso de 18 años. Son 69 años durante los cuales predominan las corrientes confesionales del paisajismo, retratismo y figuración.

La enseñanza era la academicista con sus rígidas normas. El alumno reproducía la realidad en el cuadro sin una mayor incidencia de la subjetividad, necesario en el proceso teórico-práctico del conocimiento. Todavía en su seno se desconocía las expresiones artísticas del impresionismo y el abstraccionismo con sus diversas facetas que en Europa ya formaban parte de la historia pasada. La escuela estaba desfasada en relación a las nuevas tendencias y cambios en la pintura universal. Urgía pues un cambio de rumbo en el pensum de estudio y métodos de trabajo de los docentes a tono con las nuevas expresiones de la plástica universal.

En Caracas sucede algo similar con la existencia de 3 grupos: la Escuela de Caracas en la línea del paisajismo, el Circulo de Bellas Artes también paisajista y el Taller de Arte Libre que prorrumpe en 1947 y quebranta esos esquemas entre cuyos integrantes tenemos a Carlos cruz Diez. El vuelo que dan sus miembros es hacia las tendencias renovadoras de la plástica. Cruz Diez es un maestro universal del cinetismo.

Paisaje de Catia 1932- Rafael Monasterios

El agitado contexto

La década de los años 60 eran tiempos de la Guerra Fría entre EEUU y la desaparecida Unión soviética. Producto de los avances técnico-científicos estaba en pleno desarrollo la carrera espacial con el lanzamiento de un satélite artificial y otro de comunicaciones. En el mundo se registraban cambios culturales con las propuestas de otras formas de vivir. El conflicto bélico más desastroso era la guerra de Vietnam rechazada por sobre todo por los jóvenes norteamericanos y el resto del planeta. En Europa desde 1951 circulaba el libro del húngaro Arnold Hauser “Historia social de la literatura y del arte”, que revolucionó el conocimiento y enseñanza de la especialidad.

La democracia liberal se había consolidado en Venezuela pese a la insurgencia de la guerrilla izquierdistas. El país disfrutaba de una holgada situación económica con el dólar a 4,30 Bs. y el impulso a una progresiva industrialización conocido como proceso de sustitución de importaciones iniciado durante la dictadura perezjimenista. Barquisimeto había fortalecido su condición de emporio comercial con el mercado El Manteco, una bolsa de valore en pleno corazón de la ciudad. Una urbe que comenzaba a recibir los soplos de las culturas de otras latitudes, entre éstas las discotecas y el rock. La vida discurría al ritmo de una apacible cotidianidad cuyos cambios eran muy despacios. Aún estábamos en una sociedad tradicional en paso hacia una de masas con la cultura importada del petróleo que paulatinamente se imponía. En consecuencia. las válvulas de escape y formas de realización, sobre todo para los jóvenes, eran muy pocas.

Uno de los paisajes de Rafael Monasterios

Los aires de cambio

Así en 1967 estalla en el seno de la EAPMTT una crisis causada por la desactualización de sus contenidos académico y métodos de estudio. Sus alumnos reclamaban la renovación del pensum de estudio. Es la consecuencia de su insatisfacción ante esquemas de enseñanza obsoletos de espaldas al acontecer más avanzado de la plástica en Europa y Estados Unidos. Entonces la dirección de la institución la ejercía el maestro José Requena, una de las máximas figuras del paisajismo en Lara. La magnitud del conflicto lo lleva a presentar de inmediato la renuncia, lo cual agrava la situación.

Entre los líderes de aquel rebelde movimiento aparecen: Servideo López, Esteban Castillo, Gerardo Escalona, César Andrade, Rodrigo Rodríguez y Tomás Musset. López es el más fogoso y politizado. Estos procedían de hogares de la baja clase media y obreros. Algunos de sus padres son comerciantes, criadores de animales, empleados públicos y agricultores. El padre de Castillo es dueño de una venta de artesanías. El de López un agricultor y corresponsal del diario El Impulso en la zona rural de Morán.

En su búsqueda se dedican a experimentar con las formas vanguardistas de la plástica. Es como Esteban Castillo trabaja el tema de las máquinas luego de un viaje a Nueva York en 1964. Son sus impresiones de una sociedad industrial donde predomina el maquinismo sobre el hombre. Mientras que Servideo López desarrolla unas obras en gran formato en la corriente de la figuración que denomina “Figuración de habitantes” con similares inquietudes sociales. En la ocasión de una exposición sus creaciones causaron revuelo que llamó poderosamente la atención al periodista de El Impulso Hermann Garmendia. En su columna El Camino y el Espejo exclama: ¡Como pinta Servideo!. Éste expresaba su interés por la problemática humana más allá de lo puramente académico y técnico. Todos eran jóvenes muy críticos y rebeldes, pero sin militancia político-partidista pese a la existencia de la guerrilla izquierdista con marcada presencia en este estrato social.

Precisemos que en la primera mitad de la década de 1960 en la ciudad un grupo de pintores decide romper con el paisajismo vigente en la EAPMTT. Se trata del Grupo Espiral cuyos algunos de sus miembros son: Servideo López, Esteban Castillo y Pastor García. Esos planteamientos e ideas repercuten en 1967 en la crisis al interior de la escuela. Ello hace inferir que es tal vez parte de los antecedentes de la misma generados al exterior desde dicho grupo. Otros de estos grupos son El Tonel y La Carreta integrados por artistas provenientes de la EAPMTT, teatreros, escritores, investigadores y otros intelectuales. Citamos a Carmen Lovisoni, dueña de una de las mejores colecciones de arte privado en la ciudad.

Estamos ante el grito de rebeldía de un grupo de jóvenes artistas que propone una nueva visión estética de la plástica con un pensum diferente y métodos de capacitación más acordes con la realidad. Los enfrentamientos con profesores, directivos y las autoridades civiles no se hicieron espera. La respuesta no es receptiva del todo y varios de los involucrados en la protesta son sancionados. Es la demanda de un metamorfeado artista dotado de una nueva estética y conciencia de su papel en la sociedad.

Trapiche de Rafael Monasterios

La Gobernación Estado la desempeñaba Miguel Romero Antoni dirigente de Acción democrática quien decide la intervención de la escuela. En tal sentido e l profesor Gerardo Cedeño es designado responsable de la misma. en medio de un tenso ambiente en 1968 llega de caracas enviado por el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA) el pintor Edgar Guinand con la misión de elaborar un nuevo pensum de estudio. El mismo es presentado ese mismo año y es nombrada una nueva directiva que encabeza el pintor Simón Gouverneur con estudios en Europa junto a la crítica y teórica de arte Beatriz Viggiani. Gouverneur es partidario de un arte que partiera de las raíces ancestrales del hombre caribeño y latinoamericano.

La nueva realidad

De esa forma se rompe el prolongado letargo a que estuvo sometida la EAPMTT por casi setenta años. Arranca una nueva etapa en su historia ahora con otro enfoque de los estudios del arte pictórico para conocer las corrientes del impresionismo, el abstraccionismo con sus diversas modalidades: expresionismo, fauvismo, cubismo, surrealismo, onirismo, el neoplasticismo, arte op y pop arte.

En los mismos se estipula su abordaje desde una perspectiva sociológica que permita el conocimiento del entorno y el hombre a partir de un tratamiento social de la obra y el trabajo artístico. Una perspectiva sociológica del estudio de la pintura que conllevaba a un enfoque histórico vinculado a la naturaleza social del arte. Se trata de fomentar un estudiante mas pensante, investigativo y crítico que demandaba la nueva realidad pre-globalizada. Entre las nuevas materias tenemos Metodología para la investigación a cargo de Pedro Blanco Vilariño creador del Centro de Documentación de El Impulso y serigrafía impartida por el caraqueño Roberto Toro Bello. Se trata de un hombre poseso de una amplia formación humanística y un singular humor que lo hizo muy querido en El Manteco.

Sobre este proceso el pintor Miguel Ángel Granado T. (1992) nos explica:

“La llegada del artista Simón Gouverneur a la escuela en 1969 va a orientar y darle un verdadero marco conceptual a la misma y por consiguiente a los que allí estudiaban. Abre las posibilidades no sólo de investigar dentro de nuevos lenguajes (aparte del paisajismo tradicional), sino de recrear y revalorar la historia desde otros parámetros conceptuales, lo que vale a decir establecer novedosas vías de comunicación entre el creador (artista) y sus fines (la plástica); tendiendo a romper mitos arraigados en el pensamiento del hombre local y darle la posibilidad de nuevos códigos que expresaran esa necesidad histórica de transformación, sino que dejaran las puertas abiertas para otras generaciones, que sabrán aprovechar lo logrado.”

A nuestro entender aparecen otras formas de plasmar en la tela la realidad, la naturaleza y el hombre mismo que hasta 1969 estaba negado. Se deja de pintar en parte como son las cosas para hacerlo como lo piensa el pintor.  Es la ampliación de la libertad de crear por el artista que antes estaba restringida por la situación de atraso existente en la Escuela de Artes Plásticas que dejaba de pintar canas.

Europa en la mira

Rafael Monasterios

De aquel grupo de jóvenes cuestionadores del status quo se fueron a Europa a proseguir estudios: Servideo López, Esteban Castillo, César Andrade y Gerardo Escalona. Los cuatro tuvieron como destino la capital francesa París por varios años. Castillo y Andrade se residenciaron definitivamente en el país galo. Luego se incorpora Teddy Villamediana dedicado a la fotografía y el diseño gráfico.

De esa manera vieron cumplido el sueño de casi todos los artistas e intelectuales de esa época: viajar al exterior entre otros países Francia. Como desesperadamente lo plantea en su poema Derrota el barquisimetano Rafael Cadenas: ”que nunca podré viajar a la India”.

El tiempo lo supieron aprovechar en estudiar y nutrirse de la cosmopolita cultura de ese país y otros de Europa como nos lo confirmaba en una oportunidad Servideo López, quien por cierto terminó dedicado a la política y lucha social y unas tímidas incursiones en el cine. Cabe destacar que antes en los años 20 los primeros pintores larenses en viajar a Europa fueron el caroreño Teodoro T. Arce y Rafael Monasterios. En la década de los 50 lo hizo Ángel Hurtado.

Positivos resultados

En la primera mitad de los años 70 un grupo de egresados y alumnos de la EAPMTT funda el Ateneo Popular. Se trata de un grupo dedicado a fomentar las actividades culturales en los barrios de la ciudad. Entre sus integrantes tenemos a: Enrique Hernández, Ricardo Lameda y José Pérez. Surgen posteriormente al menos cuatro grupos de artistas los cuales fomentan la creación, recitales poéticos, conferencias y exposiciones. Destaca Simbiosis dirigido por Gerardo Escalona que funcionó frente a la plaza Altagracia. Así mismo los grupos Tabla Rasa, Zeto Reto Gazeto y Extramuro.

En mayo de 1980 los pintores de la entidad deciden organizarse para luchar por sus reivindicaciones sociales, artísticas y de otra índole. Se conforma la Asociación de Artistas Plásticos de Venezuela, seccional Lara.

También aparecen varias galerías de arte, a saber: Banfocove, Lea, Rafael Monasterios de la UCLA, Trino Orozco (UPEL), Ateneo de Cabudare, Biblioteca Pública Pío Tamayo, Universidad Yacambú, FUDECO, Fundación VEARTE, Ateneo de Barquisimeto, Raúl Azparren del POLITÉCNICO, Museo de Barquisimeto, Sala de Exposición Juan Carmona, El Impulso y Álvaro Montero (2007), Edificio Nacional. Su considerable número es el reflejo de una intensa actividad plástica. La mayoría de estos espacios son del Estado venezolano que se pone a tono con esta nueva situación que se registra en las esferas del arte.

En cuanto a eventos artísticos figuran: el Salón Julio T. Arce, Salón Héctor Rojas Meza de Cabudare y Salón Yacambú. Durante la primera mitad de la década de 1980 se realiza el I Festival Bienal de Artes Visuales “Ciudad de Barquisimeto” y el Programa Galería. Ambos eventos dan paso a la Colección de Artes Visuales de la Fundación Larense para la Cultura (FUNDACULTURA) actualmente en poder de la Gobernación del Estado Lara. La misma reúne obras de diversas etapas de la pintura regional, algunas de los egresados de la EAPMTT. Las exposiciones de ribetes antológico del Museo de Barquisimeto entre las cuales se recuerda Reinabarena. En septiembre de 2007 se inaugura el 1er Salón Municipal de Artes Visuales Ciudad de Barquisimeto durante la gestión de Henry Falcón. Es necesario resaltar que en estos eventos prevalece el criterio de la amplitud y pluralidad de corrientes pictóricos y pensamiento del creador. En ningún momento se discrimina por razones ideológicas, religiosas o políticas. Es la expresión de la tolerancia que históricamente ha caracterizado a la democracia liberal. 

Obra vanguardista de Simón Gouverneaur

En los medios de comunicación sobresale la labor de comentaristas y críticos a cargo de: Pedro J. Lozada (exjefe de redacción de El Impulso), Hermann Garmendia, Rafael Montes de Oca Martínez, Beatriz Viggiani, José Boraure, Willy Aranguren y Omar Rivero Torrealba. Cabe destacar que Montes de Oca Martínez es autor del libro La Pintura Larense, José Boraure editó 3 veces un Anuario de la Pintura Larense y Aranguren igualmente un Anuario de las Artes Visuales Larenses con la particularidad de abarcar el amplio espectro de estas actividades más allá de la pintura. Los que ejercen la crítica desde los medios impresos lo hacen guiados por el deseo de estimular a los nuevos valores nunca de destruir. Es lo que pregonaba una mujer como Beatriz Viggiani en sus excelentes escritos en los diarios El Impulso y El Informador. En esta gente estaba desterrada la crítica dogmática de visión estrecha que daña. Su papel es el de comprender y explicar más que juzgar.

Todavía se hacen sentir las secuelas de aquel histórico acontecimiento que transformó la pintura en la región. En junio de 2014 Enrique Hernández organiza en Italia la exposición “Paralelo 10” con 12 exalumnos de ese período. Tras cursar estudios de arte Hernández se residenció en ese país europeo. En los años 70 del siglo pasado formó parte de la primera promoción de graduados durante la etapa en que Simón Gouverneur dirige la institución. Muy sensible a los problemas sociales se dedicó a impartir talleres en barrios de Barquisimeto. Formó parte además del Ateneo Popular conformado por exalumnos de la EAMTT, en los tiempos de la Unión Cultural de los Barrios que emerge después del Congreso Cultural de Cabimas en diciembre de 1970.

Los más notables

Cuando se elabora una lista de esta naturaleza se corre el riesgo de pecar de injustos o cometer equívocos por aquello de que “no son todos los están, ni están todos los que son”. Ojalá no sea así.

De las varias promociones de egresados de la EAPMTT a partir de 1969 han descollado por la excelencia de su trabajo: Esteban Castillo, César Andrade, Edwin Villasmil, Alirio Echeverría, Enrique Hernández, Adelis González Campos, Henry Gil, Dimas Pereira, Jesús “Gordo” Páez, Roseliano García, Felipe Herrera, Pastor Barragán, Antonio Pavón, Rubén Díaz Castañeda, Miguel Ángel Granado T., Elio Anzola, Ricardo Lameda y David Escobar, entre otros. Entre los autodidactos Armando Villalón, Macario Colombo, José MartÍnez Guaidó y Ramón Chirinos, practicantes del arte abstracto, nuevo paisajismo y figurativo.

La referencia también a los que se marcharon temprano con una obra a medio camino, pero de evidente calidad, a saber: José Boraure quien pintaba con la perfección de un fotógrafo merecedor de varios premios. Para el momento de su deceso se abría internacionalmente pues tenía una oferta de trabajo del gobierno de Israel. También Leonardo Figueroa el pintor de la serenidad espiritual que lograba con un límpido color azul. Y Patricio Escalona ganador del Salón Carmelo Fernández de San Felipe.  Era una promesa en formación de las artes plásticas con la humildad de las piedras.

En ese pujante marco adviene la nueva pintura larense con sus creadores, obras y corrientes universales de la plástica. El forjamiento de una novel escuela y un artista dueño de una mentalidad de ciudadano del mundo, tal como lo planteaba el argentino Jorge Luis Borges. Unos adheridos a las variadas manifestaciones de la abstracción y otros a la figuración, paisajismo y lo mágico-telúrico. Un conflicto que podría considerarse un antecedente del Movimiento de la Reforma Universitaria que estallaría inmediatamente después en la UCV. por similares causas.

REFERENCIAS

Bayón, Damián: Qué es la crítica de arte. Editorial Columbia. Argentina. 1970
Granado T. Miguel Ángel: Catálogo de la muestra Tres décadas, Tres Generaciones: Rasgos Permanentes. Homenaje a los 401 años de la ciudad de Guanare. Vicerrectorado de la UNILLEZ y Museo Histórico de Guanare. Noviembre de 1992
Conversaciones con los pintores Servideo López y Pastor Barragán

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