Los datos del Puente Bolívar de Barquisimeto

 

Luis Perozo Padua/Carlos López/Carlos Guerra Brandt

Conocido originalmente como el Puente de la Santísima Trinidad, (ubicado en la carrera 17 entre 21 y 22 de Barquisimeto) donde al parecer ya existía una pasarela de madera por donde se transitaba. Fue una de las primeras obras de ornato y estructurales que se edificaron el Barquisimeto

La construcción de esta importante estructura se concluyó el año 1806. El alarife que ejecutó los trabajos se llamaba Bartolomé Rodríguez. Fue director de la Obra Don José Álamo y recibió 1.540 pesos de las Reales Rentas, para ejecutar la obra, mandados a entregar por la audiencia de Caracas el 17 de enero de 1805.

La edificación
del puente Bolívar 
tuvo un valor
de 1.540 pesos
de las Reales Rentas

En 1821, el pueblo confeccionó un arco alegórico sobre el cual pasó El Libertador Simón Bolívar durante su visita a esta ciudad. De allí en adelante los parroquianos bautizaron la esquina con el nombre de «Arco de Bolívar». A la repatriación de los restos del Libertador se bautizó con el nombre de éste. A mediados del siglo XIX el puente fue arrastrado por una creciente y durante años volvió a la estructura de madera.

Según el desaparecido cronista de Barquisimeto, Ramón Querales, citando al gobernador Martín María Aguinagalde, para 1850 el puente fue restaurado por el contratista Julio Couput con el trabajo de los presos, como se acostumbraba y para darle solidez fueron colocados estribos a ambos lados “para la seguridad de sus paredes, pues de lo contrario puede muy bien destruirse en la estación de invierno”, como señala la Gaceta de Barquisimeto del 30 de octubre de aquel año.

Litografía desde el Puente Bolívar hacia el templo de San Francisco, antigua Catedral de Barquisimeto. Tomada de viejobarquisimeto.blogspot.com

En 1907 por disposición del entonces Presidente del Estado Lara, general Santiago Briceño Ayesterán se refacciona el puente y así a su vez se construyen hacia los lados dos largos bancos para que los visitantes lograran sentarse y desde allí además de escuchar el típico sonido del manantial, servía igual para conversar y contemplar el paisaje que brindaba un Barquisimeto a principio del siglo pasado.

Foto de portada: El Cojo Ilustrado. Barquisimeto 1 de septiembre de 1907 

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