Rafael Caldera, 40 años de un histórico discurso

Mario R. Tovar G.
Historiador

“En 1855 fue, por fin, crea­da la Provin­cia del Yaracuy (…); 
el pres­i­dente José Tadeo Mon­a­gas le puso el Ejecútese 
a la Ley respec­ti­va el día de San José, 
que ha sido por ello con razón declarado 
como Día del Yaracuy.” 
Dr. Rafael Caldera (1981, p.17)

Retra­to de Rafael Caldera en 1941. Diario La Esfera

Rafael Anto­nio Caldera Rodríguez, nació en San Felipe, esta­do Yaracuy, el 24 de enero de 1916. Fue un jurista, edu­cador, académi­co, estadís­ti­co y políti­co vene­zolano. Líder e ideól­o­go de la Democ­ra­cia Cris­tiana, perteneciente a la “segun­da gran gen­eración” de esta cor­ri­ente a niv­el mundi­al. Prin­ci­pal impul­sor y fir­mante del Pacto de Pun­to Fijo que dio ini­cio a la expe­ri­en­cia democráti­ca de 1958. Pres­i­dente Con­sti­tu­cional en el peri­o­do com­pren­di­do entre 1969–1974 y durante el cor­re­spon­di­ente a 1994–1999.

Ha sido el civ­il que por más tiem­po ha gob­er­na­do democráti­ca­mente a Venezuela. Fue redac­tor de la Ley del Tra­ba­jo de 1936 y su Refor­ma en 1989, de la Con­sti­tu­ción de 1961 y del Proyec­to de Refor­ma en 1992. Además de ello, fue pres­i­dente de la Unión Inter­par­la­men­taria Mundi­al (1979–1982).

Recono­ci­do polí­glota, perteneció en nue­stro país a la Acad­e­mia de Cien­cias Políti­cas y Sociales (1953) y a la Acad­e­mia de la Lengua (1967) y de la Acad­e­mia Nacional de la His­to­ria; sien­do tam­bién Pro­fe­sor Hon­o­rario y Hon­oris Causa de más de cuarenta uni­ver­si­dades de país­es tales como: Perú, Bél­gi­ca, Italia, España, Israel, Esta­dos Unidos, Puer­to Rico, Chi­na y Fran­cia, entre otros. De sus libros desta­can: Andrés Bel­lo (1935), Dere­cho del Tra­ba­jo (1939), Moldes para la Fragua (1962), Reflex­ión de la Rábi­da (1976) y Los Caus­a­bi­entes, de Carabobo a Pun­to Fijo (1999); además de los tex­tos que reseñamos en la pre­sente cróni­ca: Bolí­var Siem­pre (1987), Especi­fi­ci­dad de la Democ­ra­cia Cris­tiana (1972) y Apuntes de Soci­ología Jurídi­ca (1985). Como católi­co prac­ti­cante, con­tra­jo mat­ri­mo­nio con Ali­cia Pietri Mon­temay­or, con quien com­par­tió su vida hog­a­reña des­de 1941 has­ta su muerte, y de cuya unión nacieron sus seis hijos: Mireya, Rafael Tomás, Juan José, Ali­cia Hele­na, Cecil­ia y Andrés. Final­mente murió en Cara­cas el 24 de diciem­bre de 2009, quedan­do para las gen­era­ciones futuras como.

1958.-Marzo 25 Pro­fe­sor Hon­o­rario Fac­ul­tad de Dere­cho ULA

Discurso en las ruinas 
de San Felipe El Fuerte

Le cor­re­spondió al entonces expres­i­dente Dr. Rafael Caldera, pro­nun­ciar hace 40 años, el 1° de Mayo de 1981, el “Dis­cur­so de Orden en la Con­mem­o­ración de los 250 años de la Fun­dación de San Felipe”, intere­sante y pro­fusa pieza ora­to­ria car­ga­da de per­ti­nentes datos históri­cos sobre la antigua ciu­dad, titulado. 

“De San Felipe El Fuerte a San Felipe El Bueno”, donde tra­jo a colación vari­a­dos recuer­dos famil­iares y per­son­ales en los tiem­pos vivi­dos en su ciu­dad natal por el insigne ponente, para deno­tar una época que él mis­mo denom­inó como San Felipe “El Bueno”, lla­ma­ti­vo cal­i­fica­ti­vo dado en la opor­tu­nidad de ofre­cer su dis­cur­so de recep­ción al primer Obis­po de la Dióce­sis, Mon­señor Tomás Márquez Gómez. 

A este respec­to, es opor­tuno destacar que este históri­co dis­cur­so pro­nun­ci­a­do por el Dr. Caldera el 1° de mayo de 1981, fue pre­vi­a­mente pub­li­ca­do en un fol­leto de 23 pági­nas, cuya impre­sión cor­re­spondió a la Imprenta Ofi­cial del Esta­do Yaracuy.

Por lo demás, en el cuer­po del per­ti­nente dis­cur­ro el Dr. Caldera hace un recor­ri­do por sig­ni­fica­ti­vas fechas y suce­sos que han mar­ca­do la históri­ca ciu­dad de San Felipe, tales como la visi­ta de Nicolás de Fed­er­man por el Valle del Yaracuy, men­ciona los primeros núcleos urbanos del prim­i­ge­nio “Sitio de los Cer­ri­tos”, “El Cer­ri­to de Cocorote”; “Los Cer­ri­tos” o “El Cer­ri­to”, en una vari­a­da denom­i­nación del lugar; hace men­ción espe­cial a la Real Cédu­la otor­ga­da por el Rey Felipe V, fir­ma­da en Sevil­la el 6 de noviem­bre de 1729 que otor­ga­ba a San Felipe la cat­e­goría de ciu­dad, así como a los actos lle­va­dos a cabo el 1° de mayo de 1731, históri­co día de la cer­e­mo­nia inau­gur­al de la nue­va ciudad. 

De igual man­era comen­ta la visi­ta del Obis­po Mar­i­ano Martí a la ciu­dad, en 1782; la desapari­ción de la ciu­dad tras el Ter­re­mo­to del 26 de mar­zo de 1812; enal­tece la figu­ra de Fray Marceli­no de San Vicente; deno­ta los  apel­li­dos de los primeros habi­tantes de la ciu­dad; indi­ca el impul­so dado a la ciu­dad por la Com­pañía Guipuz­coana; hace hin­capié en la denom­i­nación de San Felipe como ciu­dad de  arraigadas tradi­ciones, de mitos y leyen­das, tales como el supuesto Cacique Yaracuy, Cecil­ia Muji­ca, María Leon­za, la leyen­da del Misionero, entre otras; pero tam­bién enal­tece la figu­ra de ilus­tres patri­o­tas san­fe­lipeños que lucharon por nues­tra Inde­pen­den­cia, como José Rafael Vil­lar­real, el sac­er­dote patri­o­ta San­ti­a­go Vil­lar­real, el gen­er­al José Gabriel Álvarez de Lugo, el Dr. Juan José de Maya, Rafael Anto­nio Zumeta, lesion­a­do en la Batal­la de El Yagual, su her­mano Juan José Zumeta, muer­to en ser­vi­cio en Upa­ta durante el año de 1818 y su otro her­mano José de Jesús, muer­to en  la batal­la de Urao; el capitán Ramón Freytez Travieso, muer­to en la batal­la de Arau­re; José Gabriel Lien­do Lar­rea, fusila­do en Gua­ma después de haber sido coman­dante mil­i­tar del lugar en 1813 y el humilde José Joaquín Veroes, quien recibió diplo­ma de Coro­nel fir­ma­do por El Lib­er­ta­dor en 1826.

 

De igual man­era, reseña en su dis­cur­so pasajes de la Guer­ra Fed­er­al en Yaracuy, así como pince­ladas del Cole­gio Fed­er­al de San Felipe a finales del siglo XIX, del Cole­gio Mon­tesinos de San Felipe, patroci­na­do por el entonces gob­er­nador Juan Vic­to­ri­ano Giménez, dirigi­do por el Br. Trinidad Figueira, acom­paña­do por el Br. Fed­eri­co Quiroz Rodríguez y hace men­ción espe­cial a la teson­era labor de insignes edu­cadores de la tal­la de Luisa N. de Morales, entre otros. 

Final­mente con­cluyó el Dr. Rafael Caldera su dis­cur­so del 1° de mayo de 1981, afir­man­do que: “entre las ruinas de San Felipe El Fuerte procla­mamos aho­ra la pujan­za del nue­vo San Felipe, que esta­mos empeña­dos en hac­er una de las ciu­dades más agrad­ables, más limpias y más afor­tu­nadas en la exten­sión de nues­tra patria”.

Antiguas leyendas sanfelipeñas

“(…) Sin olvidar que la conducta política, 
que es una fase importante de la conducta humana, 
está sujeta a las normas morales.” 
Dr. Rafael Caldera (1976)

Nos dice el Dr. Rafael Caldera en su  didác­ti­co dis­cur­so pro­nun­ci­a­do en el sitio de San Felipe “El Fuerte”, el 1° de mayo de 1981, que la trág­i­ca his­to­ria del 26 de mar­zo de 1812 ocur­ri­da a raíz del funesto ter­re­mo­to que destruye San Felipe, así como a otras impor­tantes ciu­dades del país, dio ori­gen a mis­te­riosas tradi­ciones trasmi­ti­das oral­mente de gen­eración en gen­eración, y que en lo per­son­al, él mis­mo las oyó de su tía Ana Elo­dia Rodríguez Rivero, con­jun­ta­mente con otros niños, quienes embe­le­sa­dos y ater­ra­dos, escucharon la descrip­ción del sufrim­ien­to de los sobre­vivientes del fatídi­co ter­re­mo­to, azo­ta­dos después del sis­mo por el des­bor­damien­to del río Yurubí y por hor­das de mal­he­chores; así como  la ver­sión según la cual un mis­te­rioso mendi­go había vis­i­ta­do las casas, una por una, aquel jueves san­to, y cual encar­nación de alguien divi­no, otorgó pro­tec­ción espe­cial a los hog­a­res donde recibió humano tra­to y la más gen­uina caridad.

Sin embar­go en pal­abras del Dr. Caldera, una de las leyen­das de may­or arrai­go y teni­da como cier­ta por los lugareños fue la de un mis­te­rioso misionero que, heri­do por una supues­ta ingrat­i­tud de los san­fe­lipeños al salir hacia Cara­cas, expul­sa­do rum­bo a España, había lava­do sus san­dalias en el río Yurubí y malde­ci­do a la ciudad.

San Felipe Apóstol

A tales efec­tos, la maldición se había cumpli­do el 26 de mar­zo de 1812, al pro­ducirse aquel ter­ri­ble ter­re­mo­to que volvió añi­cos a San Felipe “El Fuerte” colo­nial. En tal sen­ti­do, según el Dr. Caldera, se ha men­ciona­do al pro­pio Fray Marceli­no de San Vicente como el per­son­aje de la his­to­ria, pero éste con­tinu­a­ba vivo muchos años después de la fun­dación (sic) de nues­tra ciu­dad, vivien­do en el pueblo de San Javier, o Mis­ión de San Fran­cis­co Xavier de Agua de Cule­bras, que él mis­mo fun­dara, donde esta­ba todavía de 87 años de edad, ciego y tul­li­do. Sin duda, aclara el Dr. Caldera, el hecho se refiere a Fray Sebastián de Bay­ona, de quien dice Melén­dez que: 

“Envi­a­do para Cara­cas entre las seguri­dades de unos corde­les y una escol­ta, en medio de los furores de su san­ta ira lan­z­a­ba ter­ri­bles maldiciones, no con­tra el teniente Lar­rea que le deporta­ba, sino con­tra aquel pueblo de incré­du­los que le veía pade­cer, y no le lib­erta­ba, al após­tol de Cristo. Así al menos lo creía él, aunque sus com­pañeros los otros misioneros no les pin­tarían en la cam­paña de los negros, mejor sol­da­do que evan­ge­lista.” (Melén­dez M. Anto­nio, en Límites Larens­es, p.274).

A este hecho  hizo ref­er­en­cia pos­te­ri­or­mente en for­ma amar­ga Fray Froilán de Ríone­gro, quien afir­mó tajan­te­mente que: “después de haber­los saca­do los misioneros Capuchi­nos del may­or ahogo en que se hal­la­ban vivien­do (como dicen) en los montes por haber­les demoli­do sus casas, mal agrade­ci­dos a este ben­efi­cio, no cumplien­do lo que habían estip­u­la­do con nosotros, en vez de fomen­tar los pueb­los de nues­tras misiones, inten­taron destru­ir­los, por apoder­arse de las tier­ras de los indios.”, según  el libro: “Relación de las Misiones de los Capuchi­nos en las Antiguas Provin­cias Españo­las. Hoy Repúbli­ca de Venezuela” (p.p. 310–329); impor­tante tex­to cita­do por el Dr. Rafael Caldera para sus­ten­tar esta ver­sión de los hechos y que dio lugar en San Felipe a la temi­da “Leyen­da del Fraile”, que has­ta hace unos años atrás todavía era con­ta­da con asom­bro, de boca en boca, por los habi­tantes de San Felipe de antaño y hogaño.

El Colegio Montesinos de San Felipe

“(…) Los Valores del espíritu (…) 
han dado realce a la civilización cristiana 
en la historia de la humanidad (…)”. 
Dr. Rafael Caldera (1976)

Según reseña el Dr. Rafael Caldera en su  esclare­ci­do dis­cur­so pro­nun­ci­a­do el 1° de mayo de 1981, con moti­vo de la con­mem­o­ración de los 250 años de la “Fun­dación (sic) de San Felipe”; históri­co momen­to donde este recono­ci­do int­elec­tu­al vene­zolano y expres­i­dente de la Repúbli­ca ofre­ció  impor­tantes datos sobre la relación que exis­tió entre “El Cole­gio La Con­cor­dia” crea­do por don Egidio Mon­tesinos en El Tocuyo y “El Cole­gio Mon­tesinos” de San Felipe, crea­do en esta ciu­dad bajo el gob­ier­no del gen­er­al Juan Vic­to­ri­ano Giménez. 

Rafael Caldera con su padre Tomás Lis­cano y las medal­las de hon­or al méri­to del Cole­gio San Igna­cio. 10 de octubre de 1929

A este respec­to, nos recuer­da el Dr. Caldera que en el “Cole­gio La Con­cor­dia” de El Tocuyo, estu­di­aron valiosos int­elec­tuales de la tal­la de los doc­tores José Gil For­toul, Lisan­dro Alvara­do y su padre adop­ti­vo Tomás Lis­cano, el cual años después ejer­ció en San Felipe como sec­re­tario pri­va­do del gen­er­al Juan Vic­to­ri­ano Giménez, quien como ya se dijo ante­ri­or­mente, se empeñó en fun­dar un cole­gio de esa cat­e­goría en San Felipe, con el cual aspira­ba con­tin­uar la labor del “Cole­gio La Con­cor­dia”, fun­da­do en El Tocuyo de man­era par­tic­u­lar por  don Egidio Mon­tesinos en 1863; mien­tras que en 1874 fue autor­iza­do  para con­ferir los gra­dos de bachiller.

Den­tro de este orden de ideas, es impor­tante destacar que el “Cole­gio Mon­tesinos de San Felipe”, fue dirigi­do por el insigne edu­cador yaracuyano, Br. Trinidad Figueira, sien­do acom­paña­do en estas respon­s­abil­i­dades por el Br. Fed­eri­co Quiróz Rodríguez y donde tam­bién for­mó parte de su cuer­po docente el pro­pio gen­er­al Juan Vic­to­ri­ano Giménez, quien, como dato curioso, impar­tió la cát­e­dra de His­to­ria Uni­ver­sal. Aho­ra bien, para dotar a este nove­doso “Cole­gio Mon­tesinos” de San Felipe, el gen­er­al Giménez, ejer­cien­do sus respon­s­abil­i­dades como pres­i­dente de Esta­do, adquir­ió la “Bib­liote­ca Mon­tesini­ana”; así como el gabi­nete de físi­ca y el lab­o­ra­to­rio de quími­ca, los cuales fueron insta­l­a­dos y remoza­dos en locales apropiados. 

Auna­do a ello, den­tro de las adquisi­ciones tam­bién entró la colec­ción min­er­alóg­i­ca fru­to del tra­ba­jo del viejo mae­stro occi­den­tal, que fue colo­ca­da en vit­ri­nas espe­ciales; mien­tras que la colec­ción de mapas, con­sid­er­adas todo un tesoro para la época, se orga­nizó en una mapote­ca espe­cial, así como las car­tas geológ­i­cas, que en una secuen­cia grá­fi­ca, explic­a­ban las difer­entes edades de la tier­ra, con su respec­ti­va fau­na y la flo­ra; recur­sos didác­ti­cos her­mosa­mente ilustradas a todo col­or, para demostrar  a los alum­nos la teoría de la for­ma­ción de nue­stro planeta. 

De igual man­era rela­ta el Dr. Caldera, que com­pleta­ba  el valioso mues­trario de geología adquiri­do al “Cole­gio La Con­cor­dia” de El Tocuyo, un curioso apara­to, con mecan­is­mos de relo­jería, que repro­ducía en miniatu­ra el sis­tema plan­e­tario: todo un cau­dal de riqueza docente; mien­tras en lo alto del salón prin­ci­pal, adosa­da a la pared, una ima­gen del viejo Mon­tesinos, de bar­ba blan­ca, de mira­da ser­e­na, presidía el con­jun­to para recor­dar a mae­stros y alum­nos, que la heren­cia había que cuidar­la y aumen­tar­la, para entre­gar­la así a las nuevas gen­era­ciones, según pal­abras del his­to­ri­ador Dr. León Tru­jil­lo, plas­madas en su doc­u­men­ta­do tex­to: “His­to­ria de Albari­co”; obra cita­da por el Dr. Caldera en su dis­cur­so de 1981.

De igual man­era nos recuer­da el recor­da­do expres­i­dente yaracuyano, que él mis­mo fue uno de los menores alum­nos que estudió en el “Cole­gio Mon­tesinos” de su San Felipe natal, hacien­do el primero y segun­do gra­do de edu­cación pri­maria con el mae­stro Car­los Pai­va, un hom­bre de recono­ci­da autori­dad moral en el mag­is­te­rio, según record­a­ba en esa ocasión, por lo que le eli­gen años más tarde como pres­i­dente de una con­ven­ción nacional de la Fed­eración Vene­zolana de Maestros. 

Final­mente remem­o­ra­ba el Dr. Rafael Caldera, que cuan­do volvió poco tiem­po después de Cara­cas a San Felipe, “El Cole­gio Mon­tesinos” había desa­pare­ci­do y la “Escuela Padre Del­ga­do”, de varones y la “Cecil­ia Muji­ca”, para niñas, cubrían has­ta el 6° gra­do de edu­cación pri­maria y quienes desea­ban pros­eguir el bachiller­a­to, tenían que via­jar a Bar­quisime­to, Valen­cia o Cara­cas para estu­di­ar como inter­nos en esas ciu­dades, en una época que la edu­cación en Venezuela había retro­ce­di­do y San Felipe no fue la excep­ción, pero su gente con­tin­uó ade­lante, dan­do pos­i­tivos val­ores, según expresó el Dr. Rafael Caldera, en esta valiosa  pieza ora­to­ria, pro­nun­ci­a­da en el sitio de las históri­c­as ruinas de San Felipe “El Fuerte”, aquél 1° de mayo de 1981.

Pro­fe­sor hon­o­rario de la Uni­ver­si­dad del Zulia. Octubre 20 de 1958

Apuntes de Sociología Jurídica

“Por primera vez me he decidido en este año 
ofrecer a mis discípulos de la cátedra de Sociología 
en la Facultad de Derecho de la Universidad Central
y de la recién creada Universidad Católica (…)
los temas del programa de la Cátedra (…) 

con el propósito de ofrecerles una visión introductoria 
del papel que el Derecho y sus ramas juegan 
dentro de la complejidad vital de la realidad colectiva.” 
Dr. Rafael Caldera (12–02-1954, p.3)

Sin duda algu­na estos apuntes del Dr. Caldera, con­sti­tuyen una valiosa fuente pedagóg­i­ca para todos los estu­di­antes y demás intere­sa­dos en analizar la impor­tan­cia del Dere­cho en la vida social, ya que como él mis­mo lo aclara en esta obra, “el Dere­cho es a la vez un fac­tor y un pro­duc­to social, es decir, actúa y mod­i­fi­ca la vida social sobre la cual se imprime; pero es a su vez, en gran parte, resul­ta­do de esa mis­ma real­i­dad social.” Agre­gan­do además que existe un Dere­cho difer­ente para cada pueblo, den­tro de cada época, razón por la cual es imposi­ble enten­der­lo, e inter­pre­tar­lo sin tomar en cuen­ta ese doble carácter.

Den­tro de este con­tex­to, el Dr. Caldera, como estu­dioso de  las Cien­cias Jurídi­cas, abor­da en estos  per­ti­nentes apuntes, con­cep­tos muy pro­pios de la Soci­ología para enlazar­los con el cam­po de la Soci­ología Jurídi­ca, tal como por ejem­p­lo lo hizo al estu­di­ar el Dere­cho  como un mecan­is­mo de “Con­trol Social”; dan­do lugar pos­te­ri­or­mente a otras intere­santes cat­e­gorías de estu­dio, tales como:  las Insti­tu­ciones Sociales, las Jurídi­cas, la Rel­a­tivi­dad, el Para­lelis­mo, la influ­en­cia de las difer­entes Escue­las en la Real­i­dad Social, influ­en­cia de las Rev­olu­ciones en el Orde­namien­to Jurídi­co, El Dere­cho Económi­co, Evolu­ción de los Sis­temas de Pro­duc­ción, El Tra­ba­jo y la Evolu­ción de los Sis­temas de Tra­ba­jo, El Salario, la División del Tra­ba­jo, la Uti­lización del Tiem­po Libre de los Tra­ba­jadores, la Impor­tan­cia Social del Cam­bio, el Dere­cho Com­er­cial, Dis­tribu­ción y Con­sumo, La Propiedad: su Ori­gen, Evolu­ción y Fun­ción Social, Los Estratos Sociales, Cas­tas, Esta­men­tos, Clases Sociales y las Sec­tas, las Cri­sis Económi­cas, Gru­pos Económi­cos, Cor­po­ra­ciones, Expli­cación del Dere­cho según el Mate­ri­al­is­mo Históri­co, el Dere­cho Políti­co, el Ori­gen del Poder, Ciu­dades, Esta­dos, Impe­rios, la Población, su Impor­tan­cia, Las Migra­ciones, la Leg­is­lación y sus Razas, la Euge­n­e­sia, el Ter­ri­to­rio en la Vida Políti­ca y Social, la Geografía Social, el Deter­min­is­mo Geográ­fi­co, la Geopolíti­ca, la Ecología Social, el Munici­pio y la Región, el Esta­do y el Indi­vid­uo, el Lib­er­al­is­mo Clási­co, Sociedades Mil­itares, Anar­quis­mo, Total­i­taris­mo, el Inter­ven­cionis­mo, El Dere­cho Admin­is­tra­ti­vo, el Indi­vid­uo y la Per­sona, las For­mas de Orga­ni­zación Políti­ca: la Monar­quía Abso­lu­ta y Con­sti­tu­cional, la Autoc­ra­cia, Oli­gar­quía, Democ­ra­cia, la Opinión Públi­ca, los Par­tidos Políti­cos, Dem­a­gogia, las Mul­ti­tudes, la Mul­ti­tud ante el Dere­cho, la Democ­ra­cia Social, las Anom­alías Sociales y la Vida Jurídi­ca, Prob­le­mas Sociales, el Deli­to, la Soci­ología Crim­i­nal, Fac­tores de Crim­i­nal­i­dad, Pre­ven­ción Social del Deli­to, la Admin­is­tración de la Jus­ti­cia Penal y Civ­il en las Sociedades Prim­i­ti­vas y en las Mod­er­nas, por reseñar algunos temas;  todos ellos agru­pa­dos en catorce capí­tu­los, cuida­dosa­mente selec­ciona­dos con fines didác­ti­cos por el Dr. Rafael Caldera en esa ocasión.

Final­mente a través de los años se ha con­sti­tu­i­do  este doc­u­men­ta­do libro: “Apuntes de Soci­ología Jurídi­ca”, en una obra de impre­scindible con­sul­ta por todos los intere­sa­dos en esta útil cát­e­dra académi­ca, que con­s­ta por lo demás de 265 pro­fusas pági­nas,  reed­i­ta­do en Mara­cai­bo en  1985, con la novedad que al final de cada capí­tu­lo quedaron  plas­madas las Ref­er­en­cias Bib­li­ográ­fi­cas empleadas, para: 

“(…) que sir­van a los estu­di­antes de intro­duc­ción (…) esclarec­imien­to de los pun­tos y has­ta de ini­ciación de su fichero. Al mis­mo tiem­po, sigue un esque­ma sinóp­ti­co para fijar las ideas y facil­i­tar el repa­so.” (Caldera, Ob. Cit., p.3).

De allí la rel­e­van­cia pedagóg­i­ca de este útil tex­to; de actu­al vigen­cia en nue­stro país, tal como la tuvo  en tiem­pos cuan­do sal­ió edi­ta­do por primera vez en Cara­cas, el 12 de febrero de 1954, a propósi­to de con­mem­o­rarse el Día Nacional de la Juventud.

El can­dida­to pres­i­den­cial Rafael Caldera recorre Gua­ma, esta­do #Yaracuy durante la cam­paña en diciem­bre de 1947.

La Especificidad de la Democracia Cristiana

“(…) Por eso el libro de Rafael Caldera 
es tan oportuno. Y es sobre todo una lección (…) 
Sin abandonar la espada del combate de cada día, 
imperioso y exigente en su deber, coge la pluma 
para volver a las fuentes que inspiran su acción.” 
Eduardo Frei M.

Como aveza­do int­elec­tu­al, el Dr. Rafael Caldera fue un estu­dioso a car­ta cabal de la democ­ra­cia cris­tiana; sig­ni­fica­ti­va doc­t­ri­na que en vida mar­có el norte de su devenir como respetu­oso ciu­dadano y aten­to servi­dor públi­co. En este sen­ti­do, se destacó tam­bién como un pro­lí­fi­co autor de vari­a­dos temas de sumo interés, tal como este rig­uroso tex­to que hoy reseñamos, tit­u­la­do: “Especi­fi­ci­dad de la Democ­ra­cia Cris­tiana”; obra que él mis­mo cat­a­logó en el pról­o­go de la sex­ta edi­ción castel­lana de 1978, como: “(…) Delib­er­ada­mente escri­ta en un lengua­je claro y sencillo. 

Proviene de unas notas de clases para cur­sos dic­ta­dos en el IFEDEC (Insti­tu­to de For­ma­ción Demócra­ta Cris­tiana) en Cara­cas, para for­mar y aclarar el pen­samien­to de diri­gentes jóvenes de dis­tin­tos país­es de Améri­ca Lati­na. El Lib­ri­to ha tenido suerte, quizás porque hacía fal­ta. La lit­er­atu­ra sobre la Democ­ra­cia Cris­tiana es abun­dante; pero no son muchos los man­uales que pueden servir de vademécum, al alcance de cualquier lector.

Por ello se han hecho ya varias edi­ciones: en lengua castel­lana, en Cara­cas y en Barcelona, en Bogotá y en San­to Domin­go; en lengua por­tugue­sa, en Lis­boa, y en lengua ale­m­ana, en Bonn (…) como las ante­ri­ores, esta nue­va pre­sentación del libro va especí­fi­ca­mente des­ti­na­da a la juven­tud (…) de la cual esper­an los pueb­los la real­ización de pro­fun­dos cam­bios estruc­turales que deman­dan la jus­ti­cia, pero sin renun­ciar a la lib­er­tad, sin abdicar de la dig­nidad de la per­sona humana, sin perder de vista los val­ores del espíritu que ha dado realce a la civ­i­lización cris­tiana en la his­to­ria de la humanidad (…)” (p.p.14–15)

Declaración de la vic­to­ria en el coman­do de cam­paña. Diciem­bre 5 de 1993

Por lo demás, este intere­sante tex­to de 140 intere­santes y ame­nas pági­nas se estruc­tura en una pre­sentación, el pról­o­go redac­ta­do por el Dr. Caldera y cin­co partes a saber: I.-Introducción: Análi­sis de la Expre­sión: Democ­ra­cia Cris­tiana. II.-El Ele­men­to Democráti­co: Mod­e­lo y Nues­tra Con­cep­ción de la Democ­ra­cia. III.-El Ele­men­to Cris­tiano: El Nom­bre de “cris­tianos”.

El Aporte de la Filosofía Cris­tiana y Una Con­cep­ción Social. IV.- La Especi­fi­ci­dad de los Par­tidos Demócra­ta-Cris­tianos: Razón de Ser Históri­ca. Car­ac­terís­ti­cas de los Par­tidos Demócra­ta-Cris­tianos y La Unión Mundi­al Demócra­ta-Cris­tiana y las Orga­ni­za­ciones Regionales o Sec­to­ri­ales. V.- Con­clu­siones: Una Posi­ción Incon­fundible y Especí­fi­ca. Por últi­mo, con­s­ta de un Epíl­o­go referi­do a la Acción Políti­ca y Pen­samien­to, la Bib­li­ografía y el Índice respectivo.

 

Rafael Caldera en un encuen­tro con los pro­duc­tores y veci­nos de Sanare, esta­do Lara, el 7 de sep­tiem­bre de 1968, durante la cam­paña presidencial.

Final­mente, en las con­clu­siones de este recomen­da­do tex­to, el Dr. Rafael Caldera entre otros aspec­tos, expre­saría que: “La ide­al­i­dad demócra­ta-cris­tiana pre­sen­ta en for­ma defini­da e inequívo­ca su men­saje de jus­ti­cia social inter­na e inter­na­cional, de respeto a la dig­nidad de la per­sona humana y de sol­i­dari­dad uni­ver­sal. Los pueb­los apre­cian los val­ores fun­da­men­tales mucho más de lo que los dem­a­go­gos imag­i­nan. Es sobre esos val­ores fun­da­men­tales como puede lograrse, sin retro­ced­er ante sac­ri­fi­cios, una suma oper­ante de esfuer­zos que haga pre­dom­i­nar en el mun­do la aspiración del bien común.” (p.117).

Mien­tras que, en el epíl­o­go de esta rig­urosa obra, el desa­pare­ci­do expres­i­dente Eduar­do Frei, de man­era enfáti­ca pun­tu­al­izó las sigu­ientes ideas que tienen espe­cial vigen­cia en la actu­al­i­dad: “(…) Parece indud­able que no puede haber una acción políti­ca pro­fun­da y creado­ra, sin un pen­samien­to que la ali­mente. Cuan­do los hom­bres o los par­tidos pier­den la clar­i­dad en las ideas y care­cen de una inter­pretación coher­ente y racional de sus actos, cor­ren ráp­i­da­mente hacia la ester­il­i­dad. Dis­frazan su desnudo en for­mas prag­máti­cas, que no pueden reem­plazar su vacío inte­ri­or, y derivan pron­to a las peo­res for­mas del opor­tunis­mo (…) Nada cor­rompe más aun par­tido que quedarse huér­fano de ideas: su desin­te­gración es cuestión de tiem­po, gen­eral­mente pre­ce­di­da de una cri­sis moral que se man­i­fi­es­ta en el tra­to y la fal­ta de cohe­sión inter­na, o en debil­i­dades no acept­a­bles en el mane­jo del Esta­do y sus fun­ciones económi­cas (…) por eso el libro de Rafael Caldera es tan oportuno. 

Y es sobre todo una lec­ción (…).” (p. 125). De allí la per­ti­nen­cia de leer detenida­mente este “lib­ri­to” (Caldera, dix­it), fru­to de la labor pedagóg­i­ca empren­di­da por este yaracuyano inte­gral, durante su época como desta­ca­do docente en los cur­sos impar­tidos para los jóvenes lati­noamer­i­canos en el IFEDEC de Cara­cas, en el tran­scur­so de las últi­mas décadas del siglo pasado.

Acto de par­tic­i­pación del ini­cio del peri­o­do de sesiones ordi­nar­ias del Con­gre­so. 8 de mar­zo de 1997.

Bolívar Siempre

“(…) Por más que Caldera se apegue lo más posible 
a los hechos objetivos de la historia, 
el valor de estos ensayos reside en la mirada de quien dilucida, 
relaciona y jerarquiza los hechos y la obra de Bolívar (..)”. 
Rafael Arráiz Lucca.

Entre la pro­fusa obra escri­ta sobre nue­stro Lib­er­ta­dor Simón Bolí­var, sin lugar a dudas desta­ca el libro Bolí­var Siem­pre (1994), edi­ta­do por Monte Ávi­la Edi­tores, en su colec­ción El Dora­do y escrito con mucho tino por el ex pres­i­dente yaracuyano Dr. Rafael Caldera, quien en 217 pági­nas nos plas­ma el lega­do políti­co, el human­ista y el hom­bre de Esta­do que fue Simón Bolí­var, anal­iza­do a través de algunos de sus impor­tantes  escritos tales como: “El Dis­cur­so de Angos­tu­ra”, “La Car­ta de Jamaica” y “El Man­i­fiesto de Cartagena”. 

Como bien lo expre­sa en el pról­o­go del libro el escritor Rafael Arráiz Luc­ca, “Si en algo se empeña el autor a lo largo de sus pági­nas es en trans­mi­tirnos el con­vencimien­to de estar ante una per­son­al­i­dad mul­ti­facéti­co y, en tal sen­ti­do, com­ple­ja. Y en hom­e­na­je este ras­go del Lib­er­ta­dor, el análi­sis de Caldera no es com­plac­i­ente como para no ser críti­co ni intol­er­ante como para lle­gar a ser injus­to. El equi­lib­rio en sus juicios es una vir­tud que se man­i­fi­es­ta en estos ensayos y le con­fiere un val­or adi­cional al de la glosa lúci­da de (…) los tex­tos bolivarianos (…)”.

Bolí­var Siem­pre, autor Rafael Caldera

Por lo demás, el tex­to se estruc­tura en un pról­o­go, once ensayos, una cronología del autor y la bib­li­ografía que sus­ten­ta dicha obra. En relación al títu­lo de los ensayos esboza­dos en el libro desta­can: El hom­bre, El Pen­samien­to Soci­ológi­co del Lib­er­ta­dor, Estadista de la Lib­er­tad, El Pen­samien­to de Bolí­var, Guía Per­ma­nente y Expre­sión Actu­al del Nacional­is­mo Lati­noamer­i­cano, Las Estat­uas de Bolí­var en el Mun­do, Bolí­var en la Gran Bre­taña, Sím­bo­lo de una Nue­va His­panidad, Bolí­var y Europa, Bolí­var en la España de las Autonomías, ¿Tenía Razón Bolí­var? y Visión de Grandeza. 

Para efec­tos de esta cróni­ca, sólo tomare­mos algunos extrac­tos de los dos primeros ensayos que com­po­nen el libro: El Hom­bre y El Pen­samien­to Soci­ológi­co del Lib­er­ta­dor, donde el autor plas­ma intere­santes ras­gos sobre la ver­sátil per­son­al­i­dad de quien luego pasaría a la his­to­ria amer­i­cana como El Lib­er­ta­dor de cin­co naciones y Padre de La Patria.

Den­tro de este con­tex­to en su ensayo El Hom­bre, el Dr. Caldera señala que: 

“Pocas veces lle­ga un hom­bre a iden­ti­fi­carse en tal gra­do con un pueblo como Simón Bolí­var con la nación vene­zolana. Bolí­var es sig­no de unidad y grandeza para toda Améri­ca Lati­na, pero para Venezuela es uno de los sím­bo­los de la Patria, como la ban­dera, el escu­do y el him­no nacional. (…) ese hom­bre sím­bo­lo, ese adalid inigual­a­do de nues­tra inde­pen­den­cia, de cuyo nacimien­to están por cumplirse dos sig­los, vivió sola­mente 47 años. Los primeros 27 fueron, sin duda, nece­sar­ios para la for­ja de su per­son­al­i­dad, pero su vida públi­ca empieza en 1810. Trein­ta años tenía cuan­do los pueb­los, en impre­sio­n­antes cer­e­mo­nias, le dieron el títu­lo de Lib­er­ta­dor; no había lle­ga­do a los cin­cuen­ta cuan­do expira­ba, dejan­do tras de sí cin­co repúbli­cas (hoy seis), que lo recono­cen, cada una, como Padre de la Patria”.

El Lib­er­ta­dor Simón Bolívar

Mien­tras en el segun­do de los ensayos plas­ma­dos en el libro Bolí­var Siem­pre, el Dr. Rafael Caldera, en su fac­eta como escritor nos apun­ta que: 

“Por la proyec­ción de su figu­ra históri­ca, Simón Bolí­var merece pár­rafo aparte en el estu­dio de los pre­cur­sores de la Soci­ología vene­zolana en el siglo XIX (…) y como sociól­o­go, un obser­vador social, pre­ocu­pa­do por cono­cer hon­da­mente la real­i­dad den­tro de la cual actu­a­ba, como pun­to de par­ti­da para sus activi­dades de mil­i­tar y estadista”. 

Final­mente, el Dr. Rafael Caldera recomien­da en su libro Bolí­var Siem­pre, inda­gar sobre el pen­samien­to soci­ológi­co de Bolí­var a través de una con­cien­zu­da lec­tura de sus doc­u­men­tos: La Car­ta de Jamaica y el Dis­cur­so de Angos­tu­ra, donde anal­iza la real­i­dad social, la com­ple­ji­dad social, el medio físi­co y la población de las naciones que lib­ertó, ampara­do en su visión socio-históri­ca como hom­bre de su tiempo.

Visitas al Municipio Independencia

“Las ciudades somos nosotros sus habitantes (…). 
La ciudad es un ser vivo, dinámico, actuante, mutante”.
Fruto Vivas (El informador: 26–07-09; p.4C)

Sea prop­i­cia la ocasión para recor­dar un hecho poco difun­di­do, cuan­do se abor­da la biografía del Dr. Caldera y es lo ref­er­ente a su apego al val­or de la amis­tad, hacia aque­l­los ex ‑com­pañeros de estu­dio en tiem­pos de la infan­cia, tran­scur­ri­da en San Felipe de antaño; muchos de ellos rad­i­ca­dos en vida en nue­stro munici­pio Inde­pen­den­cia, tal como lo fueron los señores don Tulio Car­rera, Domin­go Yovera y Juan Agustín Par­ra a quienes conocí en tiem­pos de mi infan­cia y tam­bién recuer­do los momen­tos en los cuales el ex ‑pres­i­dente Caldera les vis­ita­ba en sus respec­ti­vas vivien­das, durante el ejer­ci­cio de su primer manda­to; hecho que no pasa­ba desapercibido, por cuan­to des­de tem­pranas horas de la mañana, se apos­ta­ban unos pocos inte­grantes de su guardia pres­i­den­cial, sobre el teja­do de algu­nas casas veci­nas y en los alrede­dores de las vivien­das a vis­i­tar en la 4ta aveni­da, des­de la calle 31 has­ta la calle 34; lugar donde vivían muy cer­ca de mi casa, los señores Car­rera y Yovera, respectivamente. 

Por lo demás, era una visi­ta disc­re­ta y breve, que no afecta­ba el resto de las activi­dades cotid­i­anas del munici­pio; pero sin embar­go nue­stros padres toma­ban la decisión de encer­rarnos en los hog­a­res para evi­tar cualquier contrariedad. 

Pro­mo­ción de bachilleres del Cole­gio San Igna­cio de Loy­ola. 1931.

Otros veci­nos, adep­tos al primer man­datario, des­de tem­pra­no se apos­ta­ban des­de el sec­tor la cata­lana y por toda la antigua vía hacia Cañav­er­al o Borau­re y que tam­bién con­ducía hacia el aerop­uer­to de La Flo­res, soste­nien­do en sus manos, pequeños ban­der­ines con los col­ores patrios, en espera de la lle­ga­da del ilus­tre coter­rá­neo y pres­i­dente de la Repúbli­ca en ejer­ci­cio de ese entonces.

Tiem­po después y durante su segun­do manda­to, el Dr. Caldera vis­i­taría de nue­vo nue­stro munici­pio Inde­pen­den­cia, para inau­gu­rar los Jue­gos Nacionales Juve­niles Yaracuy 97, des­de las amplias insta­la­ciones del Polide­porti­vo Flo­renti­no Oropeza y final­mente,  unos meses antes de entre­gar la ban­da pres­i­den­cial, regre­sa a esta local­i­dad para entre­gar las llaves de las nuevas insta­la­ciones de la Unidad Educa­ti­va “Juan José de Maya”, sien­do recibidas éstas por la Lcda, Cecil­ia Oje­da, en cal­i­dad de direc­to­ra (E), de esta pres­ti­giosa casa de estu­dios de Independencia. 

Segu­ra­mente, como diri­gente políti­co el Dr. Caldera real­izó otras vis­i­tas a nue­stro munici­pio, pero hoy reseño estas que quedaron grabadas en mi memo­ria y dejo el camino abier­to para otras inter­preta­ciones, ya que según el escritor vene­zolano Alber­to Bar­rera Tisz­ka: “La vida, por suerte, siem­pre tiene otra ver­sión”. (El Nacional; 26–07-09; p.7, Sietedías).

 

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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