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Rosa Castro, la primera venezolana en Hollywood

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y escritor
luisalbertoperozopadua@gmail.com
En Twitter @LuisPerozoPadua

Única hija legítima del presidente Cipriano Castro. Participó en unas 16 películas. Visitó por última vez Venezuela en 1934 y falleció a los 102 años


Rosa Cas­tro Martínez llegó algo aje­trea­da a la audi­ción ante las cámaras, donde antes que ella había unas trein­ta chi­cas que hacían una larga fila en las afueras de un teatro en Broad­way. Tenía ape­nas 18 años, pero esta­ba deci­di­da a incur­sion­ar en su sueño de ser actriz y su tem­pera­men­to la haría triunfar.

Esa tarde fría de otoño de 1924, Ralph Ince, un afama­do direc­tor de cine esta­dounidense, quedaría sor­pren­di­do por la ver­sa­til­i­dad de aque­l­la her­mosa dama, por lo que sin vac­ilar la selec­cionó, con­vir­tién­dose en una leg­en­daria pro­tag­o­nista de la indus­tria fílmi­ca norteam­er­i­cana y la primera actriz vene­zolana en debu­tar en la pan­talla grande de Hollywood.

A peti­ción del pro­pio direc­tor Ince, Rosa adop­tó el nom­bre de Lucille o Lucila, por ser artís­ti­co, además era el nom­bre de su ante­ri­or esposa. Pero no pasará mucho tiem­po cuan­do Rosa con­quis­tará la aten­ción abso­lu­ta de Ralph, con quien se casó el 7 de julio de 1926. Des­de entonces será cono­ci­da por Lucille Mén­dez en sus actua­ciones en inglés y Rosa Cas­tro en español.

De Caracas a un convento neoyorquino 

Lucille Mendez en 1920

En 1899 Cipri­ano Cas­tro, nat­ur­al de Capa­cho, esta­do Táchi­ra, se con­vir­tió en jefe de esta­do tras el tri­un­fo de la Rev­olu­ción Lib­er­al Restau­rado­ra has­ta diciem­bre de 1908. Casa­do con Zoila Rosa Martínez en San Cristóbal en octubre de 1886. El acto de mat­ri­mo­nio con­sta­ta que la dama tenía 16 años, 10 años menos que el mari­do. De esta unión nació en Cara­cas, Rosa Cas­tro Martínez, el 31 de enero de 1906.

Dos años después, Cipri­ano Cas­tro enfer­mó y tras algunos con­se­jos decidió irse a Ale­ma­nia para some­terse a una cirugía, dejan­do encar­ga­do la direc­ción de la Repúbli­ca a su com­padre Juan Vicente Gómez, quien ejer­cía la vicepres­i­den­cia, y que solo esper­ará 24 días, para tomar el poder con apoyo del Con­gre­so Nacional, el 19 de diciem­bre de 1908.

Doña Zoila acom­pañó a su esposo a Ale­ma­nia, donde se sobre­pu­so con éxi­to de la operación. Mien­tras tan­to la pequeña Rosa per­maneció en Cara­cas, al cuida­do de unos familiares.

Por esos días, Gómez, como nue­vo pres­i­dente de Repúbli­ca exhortó al Con­gre­so se hiciera jus­ti­cia y ordenó se abri­era un juicio a Cas­tro y a sus par­tidar­ios por inten­to de asesinarlo, lo que nun­ca pudo pro­barse. Otra de las medi­das fue la deten­ción inmedi­a­ta del imputa­do si inten­tara regre­sar al país.

Deses­per­a­do por la ausen­cia de la niña Rosa, el cabito envió a su esposa a La Guaira, con instruc­ciones pre­cisas de «hablar con el gen­er­al Gómez, aten­der su casa y otros asun­tos par­tic­u­lares».

Otros his­to­ri­adores ase­gu­ran que, en La Guaira, los esbir­ros de Gómez tomaron todas las pre­vi­siones para que doña Zoila no bajara a tier­ra. Fue inter­ro­ga­da e infor­ma­da que “tenía pro­hibido bajar del barco”.

Ya en su casa, doña Zoila, obser­van­do de cer­ca los acon­tec­imien­tos políti­cos, toma la deter­mi­nación de salir al exilio con su hija Rosa, ya con 7 años, y en La Guaira jun­tas abor­dan un vapor que las con­ducirá a Nue­va York, Esta­dos Unidos, con la final­i­dad de internar a la niña en el Con­ven­to de San Luis, donde com­ple­tará estu­dios de edu­cación pri­maria y secundaria.

A pesar de la sev­eri­dad que implic­a­ba para la época la for­ma­ción en insti­tu­ciones reli­giosas, las mon­jas no pudieron evi­tar el efer­ves­cente deseo de Rosa por el baile, el can­to, la actuación y el teatro, apti­tudes que deter­mi­narán su vida.

Protagonista en Hollywood

Rosa Cas­tro en su boda

Con el aus­pi­cio de su esposo, Rosa pro­tag­oni­zaría una serie de pelícu­las: The House of Youth (1924), dirigi­da por Ralph Ince; Big­ger Than Bar­num’s (1926), del direc­tor Ralph Ince, donde fue una de las pro­tag­o­nistas jun­to a Ralph Lewis, George O’Hara, Robert Bland­im, Vio­la Dana, y Ralph Ince; Coney Island (1928), del direc­tor Ralph Ince, pro­tag­on­i­za­da por ella jun­to a Lois Wil­son, Joan Well­man, y Eugene Strong.

Sin embar­go, pron­to Rosa tropezará con la oposi­ción amar­ga de su esposo al no per­mi­tir­le acep­tar impor­tantes ofer­tas de tra­ba­jo con otras fir­mas, lo que con­llevó a una rup­tura en la relación y el pos­te­ri­or divor­cio que se hace efec­ti­vo el 2 de abril de 1932.

Se marchó a Méx­i­co para tra­ba­jar en varias pelícu­las tras una apeteci­ble prop­ues­ta, gra­ban­do los filmes San­ta (1932), del direc­tor español Anto­nio Moreno (1887–1967), pro­tag­on­i­za­da por la actriz mex­i­cana Lupi­ta Tovar (1910–2016) y el actor mex­i­cano Car­los Orel­lana (1900–60).

Recor­rió gran parte de la Améri­ca con su nue­va prop­ues­ta de tra­ba­jo, y vis­itó por varias sem­anas a su madre en Venezuela en 1934, luego par­tió para jamás volver. De allí via­jó a París y pasó a Lon­dres, para regre­sar poco después a México.

La her­mosa actriz vene­zolana Lucille Mendez en un Film como protagonista

Pro­tag­o­nizó y actuó en El Escán­da­lo (1934), Peca­dos de amor (1934), El vue­lo de la muerte (1934), Con­ven­tion Girl (1935), Bajo el cielo de Méx­i­co (1937), Viejo nido (1944), La seño­ra de enfrente (1945), La trepado­ra (1944), El que murió de amor (1945), La mula­ta de Cór­do­ba (1945), Vér­ti­go (1946), Más allá del amor (1946), entre otras pelícu­las que sumaron unas 16.

La famosa actriz vene­zolana Rosa Cas­tro Martínez, se arraigó en San Diego, Cal­i­for­nia, Esta­dos Unidos, en donde vivió has­ta su hora final ocur­ri­da el 24 de mayo de 2008. Tenía 102 años y mil recuer­dos lúci­dos que relata­ba con inusi­ta­do caris­ma a quienes la visitaban.

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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