Simón Bolívar, un nombre, un legado

Xiomary Urbáez
Periodista y escritora

Durante la Segunda Guerra Mundial, hubo dos bombarderos Consolidated B-24, bautizados en honor al Libertador. El B-24J-1-CO, serial 42-72994, voló con el 30th Bomber Group, en 81 misiones en el Pacífico, para estrellarse por fallas mecánicas durante una exhibición de recaudación de fondos, el 10 de noviembre de 1944, en Los Ángeles


Para celebrarlo, se bautizó al B-24-M-CO, serial 44-42151 como Bolívar Jr.  Este otro, voló con el 431st Bomb Squadron y el 11th Bomb Group, también en el Pacífico. Sin embargo, el legado del nombre de nuestro prócer no se ha limitado a los aviones. Sin parentesco alguno con él, también existen los Simón Bolívar norteamericanos. Es poco conocida su historia, a pesar de que ya van por cinco.

En 1823, mientras aún vivía nuestro Simón y el mundo alababa sus batallas, una pareja de admiradores en Kentucky, recibía a su tercer hijo. Para Aylett Hartswell y Elizabeth Ann Buckner, que el nuevo integrante del clan se llamara como el héroe que luchaba por la independencia de las naciones suramericanas, era un honor.

Simon Bolivar Buckner

El joven Simon Bolivar Buckner, inspirado por las lecturas de su padre sobre las batallas del militar caribeño, se graduó en la prestigiosa Academia de West Point. Durante su larga y fructífera vida, intervino en las guerras de Estados Unidos contra México, en las Seminolas y en la de Secesión, donde luchó al lado de los Confederados. Fue profesor de la Academia Militar, periodista y Gobernador de Kentucky. En lo personal, se casó y tuvo un hijo al que llamó como él. Murió de noventa años, en 1914, siendo considerado el último superviviente de su rango en el antiguo Ejército del Sur.

Simon Bolivar Buckner Jr, continuó la tradición militar, al estudiar en los institutos militares de Virginia y West Point. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, fue uno de los instructores de la naciente aviación norteamericana. Entre las guerras, al igual que su padre se dedicó a la enseñanza en West Point y ejerció como Comandante de las fuerzas norteamericanas en Alaska.

Para 1944, tras su participación en la batalla de las islas Aleutianas, el general de tres estrellas, organizó la operación de la batalla de Okinawa, considerado el más devastador y sangriento combate librado en el Pacífico. Murió bajo fuego de artillería nipona, supervisando la línea del frente de batalla. Se le recuerda como un militar aguerrido y exigente. Hay quienes también dicen que era racista y, se negaba a aceptar negros bajo su mando.

Fue el militar norteamericano de más alto rango muerto en combate, durante la Segunda Guerra Mundial. Le sobrevivió su hijo Simon Bolivar Buckner III, quien también siguió la carrera militar. Al morir en 2013, legó el nombre a su primer hijo Simon Bolivar Buckner IV, quien también lo ha dispuesto para el suyo, el adolescente Simon Bolivar Buckner V.

El teniente general Simon Bolivar Buckner Jr. visitando un puesto de observación avanzado en Okinawa minutos antes de ser asesinado por un proyectil de artillería

 

 

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