AD en el banquillo del juicio de la Historia

Efraín Jorge Acevedo
Historiador

¿Cómo juzgará la historia a Acción Democrática (AD)? Tal vez sea pretencioso hablar en nombre de la historiografía, quizás sea mejor dejar a las futuras generaciones esa labor de decidir el juicio definitivo de la historia, cuando el tiempo haya atemperado lo suficiente los ánimos; pero si podemos juzgar desde el punto de vista de los testigos directos y las víctimas de esa organización política que determinó el curso de la historia de Venezuela en el siglo XX. Las generaciones que sufrieron directamente las consecuencias del desempeño de AD tendrán ese derecho


Para juz­gar a AD hay que comen­zar por cono­cer el con­tex­to históri­co en el que nace este par­tido, y aden­trarnos en la géne­sis de las cor­ri­entes ide­ológ­i­cas en las que se adscribió esta organización.

A finales del siglo XIX y comien­zos del siglo XX comien­za a pro­ducirse una división en el seno del social­is­mo marx­ista, cuan­do algunos teóri­cos social­is­tas entre los que desta­ca­ba Eduard Bern­stein plantean críti­cas al pen­samien­to de Karl Marx seña­lan­do errores en sus pronós­ti­cos sobre la evolu­ción del cap­i­tal­is­mo, y sobre todo oponién­dose a la acción rev­olu­cionar­ia vio­len­ta para impon­er el socialismo.

Fidel Cas­tro y Rómu­lo Betancourt

Los reformis­tas plante­a­ban que en lugar de usar la Rev­olu­ción y la sub­sigu­iente Dic­tadu­ra del Pro­le­tari­a­do para “socializar” la economía y con­stru­ir el social­is­mo, lo que había que hac­er era usar los mecan­is­mos de la democ­ra­cia lib­er­al o bur­gue­sa para lle­gar al poder e impon­er la social­ización de la economía, el social­is­mo, a través de las refor­mas leg­isla­ti­vas; de la vía de la refor­ma en lugar de la rev­olu­ción. En otras pal­abras, ganar las elec­ciones para des­de el gob­ier­no avan­zar de man­era grad­ual hacia el socialismo.

Se ini­cia entonces un pro­ce­so de cre­ciente sep­a­ración y enfrentamien­to entre el marx­is­mo orto­doxo que pasa a cono­cerse como Comu­nis­mo y el marx­is­mo revi­sion­ista que se conoce como Socialdemoc­ra­cia (de hecho, a Bern­stein se le reconoce como el fun­dador de la Socialdemoc­ra­cia). El divor­cio se con­suma defin­i­ti­va­mente con la fun­dación de la Inter­na­cional Comu­nista en 1919 por Lenin; pocos años después los par­tidos socialdemócratas fun­dan su propia orga­ni­zación inter­na­cional, la Inter­na­cional Laborista y Social­ista (tam­bién cono­ci­da en español como Inter­na­cional Obr­era y Social­ista) fun­da­da en 1923.

No hay que perder de vista que la división entre comu­nistas y socialdemócratas en esa época se debía fun­da­men­tal­mente a las difer­en­cias en cuan­to al méto­do, al pro­ced­imien­to, para lle­gar al social­is­mo esta­tista y colec­tivista, con los primeros que­rien­do lle­gar de man­era vio­len­ta y ráp­i­da a través de una rev­olu­ción que impusiera una dic­tadu­ra social­ista, mien­tras los segun­dos apos­ta­ban por el camino más lento y grad­ual de la refor­ma den­tro del sis­tema democráti­co, es decir, de un “social­is­mo democráti­co”. Pero aunque esta­ban en desacuer­do sobre el camino, seguían estando de acuer­do sobre el obje­ti­vo últi­mo, que era el proyec­to de Marx, por lo que los unos y los otros eran marxistas.

Por supuesto la división del social­is­mo marx­ista en la cor­ri­ente comu­nista y en la cor­ri­ente socialdemócra­ta tam­bién se pro­duce en Améri­ca Lati­na. Además, sur­gen cor­ri­entes que pre­tenden ser una ter­cera vía lati­noamer­i­cana como el influyente Apris­mo en Perú, que plantea prin­ci­p­ios como la lucha anti­im­pe­ri­al­ista y anti-oligárquica, y la unidad de todas las clases sociales en lugar de la lucha de clases plantea­da por el comu­nis­mo y crit­i­ca­da por la socialdemocracia.

 Con el nom­bre de “Gen­eración del 28” se conoce al grupo de estu­di­antes uni­ver­si­tar­ios que pro­tag­oni­zaron en el car­naval caraque­ño de 1928 un movimien­to de carác­ter académi­co y estu­di­antil que derivó en un enfrentamien­to con el rég­i­men de Juan Vicente Gómez

Y es en ese con­tex­to donde el futuro fun­dador de AD, Rómu­lo Betan­court, comien­za a for­jar su pen­samien­to ide­ológi­co. Como es bien sabido, Betan­court fue uno de los jóvenes estu­di­antes que par­tic­i­paron en la Gen­eración del 28, el movimien­to de protes­ta estu­di­antil con­tra la dic­tadu­ra de Juan Vicente Gómez surgi­do en la Uni­ver­si­dad Cen­tral de Venezuela (UCV) en 1928.

A raíz de esos suce­sos Betan­court ter­mi­naría en el exilio en otros país­es lati­noamer­i­canos, y allí fue donde se sumergió por com­ple­to en el pen­samien­to marxista.

Betan­court, ese joven exil­i­a­do mil­i­taría en varias orga­ni­za­ciones políti­cas marx­is­tas como el Par­tido Rev­olu­cionario Democráti­co (PRD) y la Alian­za Rev­olu­cionar­ia de Izquier­das (ARDI); peor aún, Betan­court lle­garía a ser uno de los mil­i­tantes fun­dadores del Par­tido Comu­nista Costarricense.

Rómu­lo Betancourt

Así que Betan­court llegó inclu­so a ser orgul­losa­mente comu­nista; sin embar­go, durante esos años Betan­court se debatía en una especie de “dile­ma exis­ten­cial” ide­ológi­co, inde­ciso entre el comu­nis­mo y la socialdemoc­ra­cia, aunque al final se decantó por la segunda.

Algunos vene­zolanos con un conocimien­to muy somero de la his­to­ria del géne­sis de AD pien­san equiv­o­cada­mente que Betan­court ya no era marx­ista cuan­do fundó AD; en real­i­dad lo cor­rec­to sería decir que había deja­do de ser comu­nista para ser socialdemócra­ta, pero como expli­camos al comien­zo en esa época tan­to los comu­nistas como los socialdemócratas eran marx­is­tas, así que Betan­court seguiría creyen­do en el marx­is­mo cuan­do fundó AD, sola­mente que pre­fir­ió el camino de la refor­ma grad­ual que prop­ugna­ba la socialdemoc­ra­cia para lle­gar a la utopía de Marx.

Pero los marx­is­tas comu­nistas vene­zolanos se ade­lan­taron a los marx­is­tas socialdemócratas en la fun­dación de un par­tido políti­co, y así nace el Par­tido Comu­nista de Venezuela (PCV) el 5 de mar­zo de 1931.

Pero el núcleo de los marx­is­tas socialdemócratas vene­zolanos lid­er­a­do por Betan­court sólo tar­daría poco más de 5 años en hac­er lo mis­mo, y el 28 de octubre de 1936, Betan­court, Rómu­lo Gal­le­gos, Raúl Leoni y Jóvi­to Vil­lal­ba fun­dan el Par­tido Democráti­co Nacional (PDN), el par­tido pre­cur­sor de la futu­ra Acción Democrática.

 Algunos de los miem­bros desta­ca­dos de las jor­nadas: de izquier­da a derecha, Rómu­lo Betan­court, Joaquín Gabaldón Márquez y Jóvi­to Vil­l­a­ba, todos cer­canos a los veinte años

Para los muchos vene­zolanos que creemos que el social­is­mo marx­ista ha sido la maldición de Venezuela, sin duda este sería el “peca­do orig­i­nal” de AD, su ori­gen marx­ista. Tan claro era ese carác­ter marx­ista del embrión de la futu­ra AD, que el gob­ier­no de Eleazar López Con­tr­eras no per­mi­tió la legal­ización del PDN y expul­só del país durante algún tiem­po a var­ios de sus diri­gentes como el pro­pio Betan­court, invo­can­do el famoso inciso 6° del Artícu­lo 32 de la Con­sti­tu­ción Nacional de 1936 que pro­hibía el comunismo.

Los fun­dadores de AD se ben­e­fi­cia­rían de la may­or aper­tu­ra políti­ca que hubo en el gob­ier­no de Isaías Med­i­na Angari­ta, en medio del con­tex­to inter­na­cional de la Segun­da Guer­ra Mundi­al en el que en las naciones de la esfera del ban­do de los Ali­a­dos se pro­movía un frente amplio anti-nazi o anti-fascista que iba des­de fuerzas de derecha pro-esta­dounidens­es has­ta fuerzas comu­nistas estal­in­istas, de un extremo al otro del espec­tro ide­ológi­co. Y es así como el 13 de sep­tiem­bre de 1941 es fun­da­da ofi­cial­mente Acción Democráti­ca (AD) por Betan­court y otros diri­gentes como Andrés Eloy Blan­co, Gon­za­lo Bar­rios, Luis Bel­trán Pri­eto Figueroa, Juan Oropeza, Leonar­do Ruiz Pine­da, Jesús Ángel Paz Galar­ra­ga, entre otros.

El AD rev­olu­cionario de aque­l­los años tenía una retóri­ca fuerte­mente social­ista y pop­ulista, pre­sen­tán­dose como el par­tido del pueblo, de los pobres y oprim­i­dos, en con­tra de la “oli­gar­quía” ter­rate­niente y cap­i­tal­ista, pero resaltan­do sus difer­en­cias con el camino del comu­nis­mo estalinista.

Entonces ven­dría un episo­dio polémi­co y real­mente nefas­to en la his­to­ria de Venezuela. El AD social­ista y pop­ulista se alía con un grupo de ofi­ciales mil­itares que años después se destacarían como deci­di­da­mente nacional­is­tas y anti-comu­nistas pero que en ese momen­to actu­a­ban movi­dos por sus intere­ses cor­po­ra­tivis­tas de cas­ta mil­i­tar, y esta alian­za aparente­mente con­tra-natu­ra lle­va a cabo un san­gri­en­to golpe de esta­do el 18 de octubre de 1945 para der­ro­car al gob­ier­no con­sti­tu­cional bas­tante lib­er­al y semi-democráti­co de Med­i­na Angari­ta, con la excusa de que fren­a­ba la lle­ga­da del sufra­gio uni­ver­sal direc­to y por tan­to de una democ­ra­cia plena.

 Primera pági­na de Últi­mas Noti­cias anun­cian­do el Golpe de Estado

Entonces Betan­court se con­vir­tió en Jefe de Esta­do y de Gob­ier­no como Pres­i­dente de la Jun­ta Rev­olu­cionar­ia de Gob­ier­no, el gob­ier­no de fac­to investi­do de poderes abso­lu­tos o dic­ta­to­ri­ales, y comen­zó el tris­te­mente céle­bre Trienio Adeco.

Los apol­o­gis­tas de AD recal­can que en este perío­do se pro­du­jeron las primeras elec­ciones con sufra­gio uni­ver­sal efec­ti­vo o real en la his­to­ria del país, que fueron las elec­ciones a la Asam­blea Con­sti­tuyente de 1946, ganadas por AD con el 78,43 % de los votos; el haber hecho real el sufra­gio uni­ver­sal es cita­do como razón sufi­ciente para atribuir a AD el méri­to de la primera expe­ri­en­cia de democ­ra­cia pop­u­lar ple­na del país.

Pero el Trienio Ade­co en real­i­dad se destacó por el sec­taris­mo de AD, por su ejer­ci­cio intol­er­ante y autori­tario del poder; por haber lan­za­do una per­se­cu­ción políti­ca de los par­tidar­ios de López Con­tr­eras y Med­i­na Angari­ta, que con­sti­tuían el embrión de una derecha con­ser­vado­ra y/o lib­er­al que fue suprim­i­da y empu­ja­da a la clandestinidad.

Las cárce­les lle­garon a estar llenas de pre­sos políti­cos detenidos arbi­trari­a­mente y que en algunos casos fueron víc­ti­mas de tor­turas, revivien­do situa­ciones que no se vivían en el país des­de el fin de la dic­tadu­ra gomecista. Pero no sola­mente se per­sigu­ió a los sec­tores políti­cos afines a los gob­ier­nos ante­ri­ores, sino que tam­bién se usó el ter­ror y la intim­i­dación con­tra los otros par­tidos políti­cos que supues­ta­mente habían sido bien­venidos al nue­vo pro­ce­so democrático.

Las pandil­las de matones al ser­vi­cio de AD, los famosos “cabilleros”, arma­dos has­ta los dientes inclu­so con armas de guer­ra, se pusieron de moda en ese perío­do ata­can­do los mítines de otros par­tidos; el hecho más grave fue el ataque a un mitin de COPEI en el Nue­vo Cir­co de Cara­cas el 18 de junio de 1946, en el que los mili­cianos ade­cos dis­pararon con­tra varias per­sonas que se aglom­er­a­ban en el mitin dejan­do un sal­do de 2 muer­tos y 7 heri­dos. Tam­bién en el perío­do se estrenó el pop­ulis­mo clien­te­lar repar­tien­do dádi­vas a los que por­taran el “car­net blan­co” del par­tido, cualquier pare­ci­do con el “car­net de la patria” no es pura coincidencia.

 Mili­cianos de Acción Democráti­ca. Foto Colec­ción de Luis Her­a­clio Medina
Es muy sig­ni­fica­ti­vo y rev­e­lador de este perío­do las pal­abras de Betan­court al respec­to años después, cuan­do dice: «Los gob­er­nantes vene­zolanos de 1946 estábamos —y esta­mos— con­ven­ci­dos de que nue­stro país no puede saltar la eta­pa del desar­rol­lo cap­i­tal­ista de su economía. El esta­dio que atrav­es­amos se empar­i­en­ta más con la rev­olu­ción democráti­co-bur­gue­sa que con la rev­olu­ción social­ista. El prob­le­ma plantea­do no era el de socializar la riqueza sino de pro­ducir­la.» Es decir, AD no renun­cia­ba a la utopía social­ista marx­ista, pero con­sid­er­a­ba que primero había que pasar por la eta­pa del desar­rol­lo cap­i­tal­ista antes de poder pro­ced­er a la social­ización total de la economía.
Mar­cos Pérez Jiménez

AD con­sigue que el primer Pres­i­dente de Venezuela elegi­do por sufra­gio uni­ver­sal sea uno de sus diri­gentes, Rómu­lo Gal­le­gos, que con­tin­ua la may­or parte de los vicios del perío­do de la Jun­ta Rev­olu­cionar­ia, pero final­mente el sec­taris­mo autori­tario y su ine­fi­ciente gestión del país lle­va a sus antigu­os ali­a­dos mil­itares a dar otro golpe de esta­do el 24 de noviem­bre de 1948, que pone pun­to final al Trienio Ade­co y da ini­cio al rég­i­men mil­i­tar, primero con Car­los Del­ga­do Chal­baud y después con Mar­cos Pérez Jiménez.

Comien­za entonces la eta­pa más roman­ti­za­da o ide­al­iza­da de la his­to­ria de AD, la de su lucha des­de la clan­des­tinidad con­tra la dic­tadu­ra mil­i­tar, par­tic­u­lar­mente en el perío­do de Pérez Jiménez; cier­ta­mente muchos ade­cos tuvieron que sufrir cár­cel, tor­turas y/o exilio y unos cuan­tos pagaron con sus vidas el opon­erse al rég­i­men mil­i­tar, entre los muer­tos var­ios murieron pele­an­do con las armas en las manos.

Mien­tras los cuadros del par­tido en la clan­des­tinidad arries­ga­ban sus vidas en Venezuela, la cúpu­la de AD per­manecía en el exilio, nave­gan­do en las aguas de la ambigüedad; y así vemos como Betan­court man­tenía bue­nas rela­ciones con los Esta­dos Unidos (que a su vez tenía al rég­i­men de Pérez Jiménez como ali­a­do region­al), pero al mis­mo tiem­po ocur­ren suce­sos como un episo­dio en que, al verse frustra­do por razones logís­ti­cas un plan para lan­zar una invasión arma­da de exil­i­a­dos ade­cos que partier­an de Cos­ta Rica para desem­bar­car en el Ori­ente vene­zolano, la diri­gen­cia de AD decidió tomar las armas que tenían alma­ce­nadas en ter­ri­to­rio costar­ri­cense y donarlas a los rebeldes cubanos que ya lucha­ban con­tra el rég­i­men de Ful­gen­cio Batista, unos rebeldes coman­da­dos por un tal Fidel Castro.

 Golpe de Esta­do a Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958
Con la caí­da de Pérez Jiménez, se instau­ra la democ­ra­cia que sería cono­ci­da como el “Puntofi­jis­mo”, por el Pacto de Pun­to Fijo en el que Betan­court acuer­da con Rafael Caldera por COPEI y Jóvi­to Vil­lal­ba por URD la unidad de los tres prin­ci­pales par­tidos para con­sol­i­dar el sis­tema democráti­co apelando a la unidad nacional. Betan­court se con­vierte en el primer pres­i­dente con­sti­tu­cional elec­to de la nue­va democ­ra­cia para el perío­do 1959–1964, y entonces empieza el céle­bre episo­dio de la lucha con­tra la guer­ril­la comunista.

Nece­sario es recor­dar que AD sufrió una división inter­na, cuan­do el ala más izquierdista y/o rad­i­cal del par­tido, for­ma­da en su may­or parte por miem­bros de las juven­tudes del par­tido, se sep­a­raron para fun­dar un nue­vo par­tido, el Movimien­to de Izquier­da Rev­olu­cionar­ia (MIR) el 8 de abril de 1960, un par­tido que se reivin­di­ca­ba como resuelta­mente marx­ista y antiimperialista. 

Un recorda­to­rio de que AD era un par­tido social­ista de raíces marx­is­tas, y su primera gran división inter­na surge porque hay un sec­tor rad­i­cal­iza­do impa­ciente por lle­gar a la meta final del marx­is­mo y por eso deci­dieron rene­gar del camino pací­fi­co, lento y grad­ual del méto­do reformista socialdemócra­ta adop­ta­do por la línea ofi­cial del partido. 

El caso es que ese MIR for­ma­do por ex-ade­cos o ade­cos disidentes ñan­garas se aso­ció con el viejo Par­tido Comu­nista de Venezuela (PCV) para for­mar en 1962 las Fuerzas Armadas de Lib­eración Nacional (FALN), un grupo guer­rillero ter­ror­ista cuyo obje­ti­vo era emu­lar la Rev­olu­ción Cubana y der­ro­car el sis­tema democráti­co recién naci­do para impon­er una dic­tadu­ra comu­nista al esti­lo castrista.

AD llegó divi­di­da a las elec­ciones pres­i­den­ciales 1963. Se resolvió que el grupo  de Raúl Leoni usaría una tar­je­ta negra, y el otro (Ramos Giménez) adop­taría una platea­da. El slo­gan del primero: “Si no es blan­co es negro. Vota negra para recu­per­ar la blan­ca”. El Nacional jueves 28 de noviem­bre de 1963. Pag B‑11

Los gob­ier­nos de Betan­court y de su suce­sor en la Pres­i­den­cia de la Repúbli­ca, el tam­bién ade­co Raúl Leoni (1964–1969), lle­varon a cabo una implaca­ble lucha poli­cial y mil­i­tar con­tra la guer­ril­la comu­nista, repre­sión bru­tal con vio­la­ciones a los dere­chos humanos inclu­i­da, y gra­cias a eso esa guer­ril­la ter­ror­ista y san­guinar­ia fue der­ro­ta­da totalmente. 

Algunos des­de el desconocimien­to citan esa san­gri­en­ta lucha entre los gob­ier­nos de AD y la guer­ril­la marx­ista como una con­tradic­ción con el hecho de que AD fuera un par­tido social­ista marx­ista; habría que recor­dar que la guer­ra civ­il entre el comu­nis­mo marx­ista y la socialdemoc­ra­cia marx­ista fue san­gri­en­ta casi des­de el comien­zo de la división del marx­is­mo en las dos cor­ri­entes, y sí no habría que recor­dar el golpe de esta­do que hicieron Lenin y su fac­ción Bolchevique para der­ro­car al gob­ier­no pro­vi­sion­al de la fac­ciones socialdemócratas de los Mencheviques y los Tru­doviks en 1917. 

El caso es que, si bien ten­dríamos que agrade­cer a AD el haber retrasa­do varias décadas la lle­ga­da al poder del tipo más agre­si­vo del cáncer marx­ista, no podemos olvi­dar que ellos encar­n­a­ban un tipo menos agre­si­vo, pero tam­bién dañino.

Tam­bién en esos primeros gob­ier­nos ade­cos de la democ­ra­cia comen­zaría a ges­tarse el virus que mataría al final a la democ­ra­cia: el Esta­tismo o Estatal­is­mo Económi­co. Sí bien es cier­to que los gob­ier­nos ante­ri­ores a la democ­ra­cia tam­bién sucumbieron a veces a la tentación esta­tista, como el pro­pio Pérez Jiménez que con­vir­tió a la CANTV (has­ta entonces una empre­sa pri­va­da) en una empre­sa estatal o públi­ca; tam­bién es cier­to que Pérez Jiménez respetó en su may­or parte la lib­er­tad económi­ca y pro­movió a la empre­sa pri­va­da como motor del desar­rol­lo nacional, lo que expli­ca sus éxi­tos económicos.

Tar­jetón Elec­toral de 1968

Pero los gob­ier­nos ade­cos comen­zaron a imple­men­tar una políti­ca económi­ca cre­cien­te­mente esta­tista, aumen­tan­do de man­era grad­ual el papel del Esta­do en la economía y por lo tan­to su tamaño, usan­do la per­ver­sa lóg­i­ca de que todos los prob­le­mas se resolvían gra­cias a la inter­ven­ción pater­nal­ista del Estado. 

Y la otra cara de la mon­e­da era la pro­gre­si­va reduc­ción de la par­tic­i­pación de la empre­sa pri­va­da en la economía nacional y la exce­si­va restric­ción de la lib­er­tad económi­ca, algo ejem­pli­fi­ca­do en el hecho de que las garan­tías de los dere­chos económi­cos con­tem­pla­dos en la Con­sti­tu­ción de 1961 estu­vier­an sus­pendi­das durante casi toda la larga vigen­cia de esa Con­sti­tu­ción. No está de más decir que todo ello era muy con­ve­niente para el obje­ti­vo de la ide­ología orig­i­nal ade­ca de elim­i­nar el cap­i­tal­is­mo para reem­plazar­lo con el marx­is­mo socialista.

Esa políti­ca económi­ca esta­tista aún tími­da y lim­i­ta­da per­mi­tió man­ten­er por iner­cia el desar­rol­lo económi­co hereda­do del rég­i­men mil­i­tar pero al mis­mo tiem­po gen­eró los primeros prob­le­mas económi­cos y en con­se­cuen­cia los primeros desencantos. 

Por eso en las elec­ciones de 1968, poco más de diez años de la caí­da del rég­i­men mil­i­tar, el par­tido que rep­re­senta­ba la nos­tal­gia por Pérez Jiménez y su obra de gob­ier­no, la Cruza­da Cívi­ca Nacional­ista, obtu­vo una impor­tante rep­re­sentación en el Con­gre­so Nacional, lle­gan­do a ele­gir al pro­pio Pérez Jiménez como Senador con la votación más alta. 

Además en esas elec­ciones AD perdería el poder por la vía elec­toral por primera vez, con Caldera de COPEI ganan­do la Pres­i­den­cia. Muy con­tentos no estarían los vene­zolanos con el desem­peño de AD en esa década.

Tam­bién poco antes de esas elec­ciones, en 1967, AD sufrió otra gran división, cuan­do un grupo de diri­gentes encabeza­dos por Luis Bel­trán Pri­eto Figueroa, se sep­a­raron de AD para fun­dar el Movimien­to Elec­toral del Pueblo (MEP); un par­tido que reivin­di­ca­ba la “Lib­eración Nacional” como «instru­men­to para erradicar la explotación impe­ri­al­ista y oligárquica» y para ello prop­i­cia­ba la nacional­ización (esta­ti­zación) de las grandes empre­sas, la creación de coop­er­a­ti­vas o unidades bajo auto­gestión en empre­sas medi­anas y pequeñas y la aceptación «por un tiem­po indefinido» de algu­nas empre­sas pequeñas en manos privadas. 

En otras pal­abras, marx­is­mo puro; lo que recuer­da cual era el ori­gen y la esen­cia de AD, y que la causa de las suce­si­vas divi­siones de sus sec­tores más rad­i­cales o izquierdis­tas era sen­cil­la­mente la impa­cien­cia de los mis­mos por lle­gar a la meta marx­ista, lo que con­trasta­ba con la pacien­cia reformista y grad­u­al­ista de la línea ofi­cial del partido.

Después de un quin­que­nio en que COPEI con­tin­uó en lo fun­da­men­tal con las políti­cas de AD, el par­tido blan­co volvió al poder en 1974 con Car­los Andrés Pérez. Poca gente pon­drá en duda que todas las des­gra­cias económi­cas de Venezuela en el últi­mo cuar­to del siglo XX tuvieron su ori­gen en este primer gob­ier­no de Car­los Andrés Pérez; aprovechan­do una gigan­tesca avalan­cha de dinero que entró a las arcas públi­cas gra­cias al enorme incre­men­to de los pre­cios del petróleo en los mer­ca­dos inter­na­cionales, el gob­ier­no ade­co de CAP inten­si­ficó la políti­ca económi­ca estatista. 

Se “nacional­izó” o esta­tizó la indus­tria petrol­era, con­vir­tién­dola en un monop­o­lio del Esta­do; se mul­ti­plicó por mil el sec­tor empre­sar­i­al públi­co o estatal, expropiando o com­pran­do empre­sas pri­vadas o cre­an­do por decre­to nuevas empre­sas estatales, con lo que el Esta­do se con­vir­tió en el may­or empre­sario del país con cien­tos de empre­sas de su propiedad. 

Venezuela, 8 de enero de 1975.- El pres­i­dente de la Repúbli­ca, Car­los Andrés Pérez, nacional­izó el hierro

El Esta­do inter­vi­no como nun­ca antes en la economía, se mul­ti­plicó el gas­to públi­co de man­era irre­spon­s­able y como sí no fuera sufi­ciente se endeudó al país para gas­tar todavía más; y ese gas­to desmesura­do se der­rochó para gener­ar en el país una sen­sación arti­fi­cial de pros­peri­dad o de boom económico. 

Mien­tras AD avan­z­a­ba en la social­ización de la economía, el país se ale­ja­ba del ver­dadero desar­rol­lo y surgían graves dese­qui­lib­rios económi­cos como una ele­va­da inflación, bajo crec­imien­to económi­co y una situación fis­cal preocupante.

El lega­do del primer gob­ier­no de CAP fue una economía en cri­sis y un mod­e­lo económi­co esta­tista de inspiración social­ista que con­den­a­ba al país a descen­der a la ruina. Los sigu­ientes gob­ier­nos del copeyano Luis Her­rera Cam­píns y del ade­co Jaime Lus­inchi no quisieron ale­jarse del mod­e­lo económi­co hereda­do de CAP y sigu­ieron empe­o­ran­do la deba­cle económi­ca, empo­bre­cien­do cada vez más a un país que has­ta medi­a­dos de los años 1970s parecía encam­i­na­do a con­ver­tirse en un país desar­rol­la­do del Primer Mundo.

Car­los Andrés Pérez nacional­izó las indus­trias bási­cas en Venezuela

Iróni­ca­mente Car­los Andrés vuelve a la pres­i­den­cia en 1989, y paradóji­ca­mente en su segun­do gob­ier­no inten­ta cor­re­gir lo que él mis­mo había daña­do en su primer gob­ier­no, lle­van­do a cabo una políti­ca total­mente opues­ta a la que llevó a cabo en ese primer quinquenio. 

Sí antes había adop­ta­do una políti­ca este­ti­zante, aho­ra adopt­a­ba una políti­ca de lib­er­al­ización y aper­tu­ra económi­ca, abrazan­do al menos par­cial­mente el lib­er­al­is­mo económi­co, en pleno auge del neolib­er­al­is­mo; pri­va­ti­zación de empre­sas estatales, reduc­ción del gas­to públi­co, elim­i­nación de con­troles de pre­cios, etc. eran las medi­das de su gob­ier­no. Pero el gob­ier­no de CAP enfren­tó una poderosa resisten­cia por parte de muchos sec­tores y entre ellos esta­ba su pro­pio par­tido AD que sabote­a­ba sus esfuer­zos reformistas.

Que AD se opusiera a las refor­mas económi­cas de libre mer­ca­do demues­tra como, aparte de todo, el par­tido se había queda­do ancla­do en el pasa­do sin poder ren­o­varse ide­ológi­ca­mente. Des­de varias décadas antes, par­tidos socialdemócratas en difer­entes país­es se habían comen­za­do a ale­jar del marx­is­mo o inclu­so a renun­ciar a él, renun­cian­do al obje­ti­vo de acabar con el cap­i­tal­is­mo y al con­trario abrazan­do la idea de adop­tar el Libre Mer­ca­do como mod­e­lo económi­co ide­al pero inten­tan­do dar­le “ros­tro humano” con políti­cas sociales del Esta­do del Bienestar. 

En los años 1950s había cor­ri­entes den­tro del Laboris­mo británi­co que decían que la propiedad estatal de los medios de pro­duc­ción no era algo nece­sario para alcan­zar la jus­ti­cia social; el Par­tido Socialdemócra­ta de Ale­ma­nia (SPD) ter­mi­naría renun­cian­do en la prác­ti­ca al marx­is­mo para la mis­ma época y acep­tan­do la lla­ma­da Economía Social de Mer­ca­do imple­men­ta­da por sus rivales de la cen­tro-derecha democratacristiana. 

Pero el caso más influyente para el mun­do his­pano sería el del Par­tido Social­ista Obrero Español (PSOE); cuan­do el ami­go de CAP, Felipe González, se con­vir­tió en Sec­re­tario Gen­er­al del PSOE en el Con­gre­so de Suresnes de 1974, comen­zó un pro­ce­so de ren­o­vación ide­ológ­i­ca, que cul­mi­naría cuan­do González con­sigue que en un Con­gre­so Extra­or­di­nario cel­e­bra­do en 1979 su par­tido renun­cie for­mal­mente al marx­is­mo y se sume a la mod­er­na socialdemoc­ra­cia, y durante sus gob­ier­nos a par­tir de 1982 demostraría el com­pro­miso de con­viven­cia con la economía de libre mercado.

Sin embar­go, AD fue inca­paz de ren­o­varse y refun­darse ide­ológi­ca­mente como hicieron esos par­tidos her­manos suyos en la Inter­na­cional Social­ista (IS), y de hecho en la actu­al­i­dad sus prin­ci­p­ios pro­gramáti­cos ide­ológi­cos son los mis­mos que tenía en los años 1960s, no se han toma­do la moles­tia de bor­rar for­mal­mente las ref­er­en­cias al “anti­im­pe­ri­al­is­mo, anti feu­dal­is­mo, etc.” 

La con­tribu­ción de AD al fra­ca­so de CAP y su sal­i­da antic­i­pa­da del poder demostró su inca­paci­dad sui­ci­da de ren­o­varse y rec­ti­ficar, sin saber que CAP y su suce­sor (como susti­tu­to con­sti­tu­cional para com­ple­tar el perío­do de CAP) Ramón José Velásquez serían casi segu­ra­mente los últi­mos pres­i­dentes ade­cos en la his­to­ria de Venezuela. El desas­tre gen­er­a­do por AD y COPEI lle­varía al poder a Hugo Chávez para ter­mi­nar con la democracia.

Esta cróni­ca de como AD abocó al país a su destruc­ción no estaría com­ple­ta sin men­cionar el tema de la cor­rup­ción y la con­ver­sión de la diri­gen­cia ade­ca en una cas­ta priv­i­le­gia­da y cor­rup­ta. Ese es tam­bién un pro­ce­so típi­co de un par­tido social­ista, no hay que olvi­dar como en las dic­taduras comu­nistas la élite de la cúpu­la del Par­tido úni­co se con­vertía inevitable­mente en una aris­toc­ra­cia “roja”; en una cas­ta priv­i­le­gia­da que vivía una vida lujosa e inclu­so osten­tosa, sin nada que envidiar a la de los mul­ti­mil­lonar­ios en un país no comunista. 

Pero en el caso de los par­tidos social­is­tas mod­er­a­dos o socialdemócratas la con­ver­sión de la diri­gen­cia del par­tido y sus famil­ias en una cas­ta priv­i­le­gia­da se pro­duce de la mano de la cor­rup­ción aso­ci­a­da con los nego­cios pri­va­dos, en par­tic­u­lar en país­es como Venezuela con las cor­rupte­las con empre­sar­ios ami­gos y testaferros. 

En uno y otro caso, tan­to comu­nistas como socialdemócratas, se pro­duce el “abur­gue­samien­to” de la élite políti­ca social­ista y su con­ver­sión en una élite priv­i­le­gia­da por dere­cho pro­pio, como vemos aho­ra con la “bolibur­guesía”. Que la diri­gen­cia ade­ca se haya con­ver­tido en esa cas­ta o élite priv­i­le­gia­da le hizo dis­tan­cia­rse del pueblo que decían defend­er, y ser indifer­ente a sus sufrim­ien­tos, como ocurre tam­bién aho­ra con la nue­va élite “roja”.

Los apol­o­gis­tas de AD le atribuyen la pater­nidad de la democ­ra­cia pop­u­lar, pero el sufra­gio uni­ver­sal y la democ­ra­cia tarde o tem­pra­no hubier­an lle­ga­do a Venezuela con o sin AD, y haber­la traí­do para haber­la desa­cred­i­to de la man­era que lo hizo no es como para jac­tarse. Los apol­o­gis­tas tam­bién resaltan las supues­tas con­quis­tas sociales de AD, en mate­rias como edu­cación y sanidad; resul­ta tris­te­mente cómi­co que los abo­ga­dos de AD echen mano al mis­mo argu­men­to de los apol­o­gis­tas de la Rev­olu­ción Cubana, de la dic­tadu­ra cas­trista, que siem­pre sacan a relu­cir los “logros” en edu­cación y salud. 

Al igual que en el caso cubano eso es bas­tante dis­cutible; en el caso vene­zolano con AD y sus gob­ier­nos, si tú entien­des como con­quis­tas nota­bles masi­ficar la edu­cación y con­stru­ir más hos­pi­tales, pero des­cuidan­do la cal­i­dad has­ta ofre­cer una edu­cación mediocre que real­mente no con­sigue for­mar a los edu­can­dos y un ser­vi­cio de salud defi­ciente para los más pobres, entonces si puedes decir que fueron “grandes conquistas”. 

Car­los Andrés Pérez y Luis Her­rera Campins. Años 70

Si lo com­paras con ejem­p­los de otros país­es te das cuen­tas de que es absur­do reivin­dicar eso como algo muy mer­i­to­rio; si ves por ejem­p­lo como Corea del Sur era uno de los país­es más pobres del mun­do, cien­tos de veces más pobre que Venezuela en los años 50s después de quedar destru­i­do en la Guer­ra de Corea, y como en menos de 40 años se con­vir­tió en un país rico y desar­rol­la­do, con la may­oría de su población for­man­do parte de una clase media que goza de una gran cal­i­dad de vida, y al mis­mo tiem­po con­sigu­ieron con­stru­ir uno de los mejores sis­temas educa­tivos del mun­do, tan­to por su exten­sión para abar­car a toda la población como sobre todo por su exce­lente cal­i­dad, y un sis­tema de salud que, sin ser per­fec­to, tam­bién está entre los mejores del mundo. 

Claro que Corea del Sur fue gob­er­na­da por regímenes mil­itares de derecha que se pre­ocu­paron tan­to por crear ser­vi­cios públi­cos de cal­i­dad como por gener­ar riqueza a través de una economía de libre mer­ca­do, y esos logros fueron man­tenidos después por la democ­ra­cia; los sur­core­anos tuvieron la suerte de no ser gob­er­na­dos por un par­tido social­ista que destrozó la economía mien­tras ofrecía ser­vi­cios públi­cos medioc­res como si fuer­an la gran cosa.

La “políti­ca social” de AD tam­poco era para jac­tarse, enten­di­en­do como tal repar­tir “limosnas” prac­ti­can­do el clien­telis­mo políti­co, y sin con­stru­ir un ver­dadero Esta­do del Bien­es­tar como hizo la socialdemoc­ra­cia europea.

El lega­do de AD (com­par­tido con COPEI) es la destruc­ción de Venezuela; haber arru­ina­do el camino impa­ra­ble de un país hacia el desar­rol­lo y haber­lo sum­i­do en la pobreza, con los peo­res índices antes de la lle­ga­da de Chávez, y así haber crea­do el cal­do de cul­ti­vo para que el chav­is­mo comu­nista lle­gara al poder mon­ta­do en la ola del resen­timien­to social, y el resto es his­to­ria, la trage­dia incon­men­su­rable que hoy sufren los mar­t­i­riza­dos venezolanos.

¿Y qué que­da hoy de AD? Un cas­carón vacío, unas siglas deslu­ci­das que se nie­gan a morir, detrás de las cuales hay un puña­do de miles de mil­i­tantes y sim­pa­ti­zantes que siguen más por iner­cia o por interés clien­te­lar que por entu­si­as­mo gen­uino, y unos pseu­do diri­gentes ven­di­dos a la dic­tadu­ra actu­al, divi­di­dos de man­era teatral en dos fac­ciones, pero ambas cumplien­do el deshon­roso papel de colab­o­ra­cionistas a suel­do del rég­i­men chavista. 

Una vergüen­za para el par­tido que pro­tag­o­nizó una valerosa resisten­cia al rég­i­men de Pérez Jiménez, al César lo que es del César; man­cil­lan­do la memo­ria de sus héroes caí­dos, aho­ra la pseu­do diri­gen­cia ade­ca colab­o­ra con la dic­tadu­ra a cam­bio de las miga­jas del saqueo de lo que que­da de Venezuela.

Ya no hay esper­an­za de ren­o­vación, reden­ción y refun­dación para un AD al que lo mejor que le podría pasar es que sus siglas ter­mi­nen de morir para quedar sim­ple­mente como obje­to del juicio de la his­to­ria, un juicio que esta­mos seguros será condenatorio.

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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