Bolívar y Briceño: la pelea que pudo cambiar la historia

Efraín Jorge Acevedo
Historiador y escritor
efrainjorge@yahoo.es 
Twitter: @efrainjorge

Qué hubiera pasado sí Simón Bolívar hubiera muerto antes de comenzar la Guerra de Independencia de Venezuela. Qué tan diferente hubiera sido la historia venezolana sin el Libertador.

Son preguntas que plantean escenarios que pudieron haber ocurrido como consecuencia de un oscuro y desconocido incidente, una anécdota que pudo haber truncado prematuramente la vida de Bolívar y haber cambiado radicalmente el curso de la historia. 

Después de la muerte de su esposa María Teresa del Toro Alayza, el 22 de enero de 1803, el joven Bolívar decide marcharse, por segunda vez en su vida, a Europa.

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Ese mismo año inició su periplo por Francia, y recorrería varios países europeos (actuales) como Italia. Su estadía en el extranjero se prolongaría aproximadamente 4 años, y volvería a Venezuela a mediados de 1807. Y no pasaría mucho tiempo antes de que el destino le pusiera en su camino a el otro protagonista del incidente.

Antonio Nicolás Briceño nació en 1782, en Mendoza del Valle del Momboy (también conocido como Mendoza Fría) un poblado situado en el actual estado Trujillo. Pertenecía a una familia acomodada que financió sus estudios de Derecho, graduándose de Abogado, ejerciendo ante las Reales Audiencias de Santa Fe y Caracas.

Briceño se casó el 10 de enero de 1807 con María de los Dolores Xerez de Aristeguieta y Gedler, una de las hijas de la famosa y rica familia Xerez de Aristeguieta, una de las dinastías principales de la aristocracia blanca criolla o Mantuana de Caracas. La flamante esposa de Briceño estaba emparentada, por parte de su madre, con la familia Bolívar y por tanto era prima de Simón Bolívar.

Pero a pesar de ser familia política, Bolívar y Briceño terminarían chocando. Apenas volvió a Venezuela, Bolívar emprendió un proyecto de cultivar añil en las haciendas que tenía en los Valles del Tuy, en las cercanías del pueblo de San Francisco de Yare (en el actual estado Miranda).

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Pronto surgieron problemas, porque las haciendas de Bolívar eran vecinas de haciendas que eran propiedad de su prima María de los Dolores Xerez de Aristeguieta, la esposa de Briceño, quien administraba el patrimonio de su mujer (como era costumbre en esa época). Y tanto Briceño como otro vecino de las propiedades de Bolívar, don Isidro Méndez, se opusieron al proyecto agrícola de cultivo de añil porque entendían que perjudicaba a sus propias tierras.

Briceño le impedía a Bolívar abrir y usar un callejón que pasaría por sus tierras para transitar al cultivo de añil, y también le impedía el desagüe en sus tierras. Bolívar se quejaba amargamente de que Briceño le había despojado de las tierras que dentro de las empalizadas cubría el frente de su hacienda de Yare.

La tensión entre Bolívar y Briceño fue creciendo; Briceño, que en ese momento era un joven de 25 años de edad, tenía una personalidad muy impulsiva y violenta, que explotaba terriblemente ante cualquier cosa por mínima que fuera. Por su parte Bolívar, que era todavía más joven, con apenas 24 años, también era agresivo y altanero, por lo que un choque entre ambos era sólo cuestión de tiempo.

El 24 de septiembre de 1807, Bolívar madruga para ir al frente de una cuadrilla de negros esclavos a realizar los trabajos de apertura del callejón que necesitaba para el tránsito a su hacienda, el callejón cuya construcción se negaba a permitir Briceño alegando que estaría en sus tierras. 

Horas después se presentó Briceño con otra partida de sus propios esclavos negros, armados todos ellos con pistolas, machetes y cuchillos, para detener por la fuerza el trabajo. De manera agresiva Briceño ordenó que se paralizaran los trabajos, pero Bolívar desafiante ordenó a sus esclavos que continuaran trabajando; y entonces todo explotó.

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Briceño, furioso, sacó una pistola y apuntó a Bolívar; pero Bolívar rápidamente se le echó encima y lo desarmó, pero ambos jóvenes se trabaron en una violenta pelea a golpes y forcejeos, e incluso rodaron por el suelo sin dejar de agredirse mutuamente, locos de ira, en una verdadera pelea callejera.

Pero además los esclavos salieron a defender a sus respectivos amos, y entonces el suceso se convirtió en una pelea de pandillas, con los esclavos de Briceño peleando contra los esclavos de Bolívar. La situación era muy peligrosa porque los esclavos de Briceño estaban armados, y los de Bolívar también usaron sus herramientas de trabajo, como los machetes, como armas. Fácilmente cualquiera de los presentes pudo salir muerto, comenzando por el propio Bolívar.

El incidente terminó gracias a la presencia de otras personas amigas de ambos hacendados, tanto de Bolívar como de Briceño, que intervinieron para parar la pelea campal y calmar los ánimos, evitando así una tragedia. 

Después del violento altercado Bolívar denunció a Briceño por atentado criminal, por lo que Briceño fue arrestado y permaneció detenido durante un breve tiempo; el conflicto entre ambos continuó en un litigio en los tribunales, que se prolongó más de un año, hasta 1809. Finalmente, Bolívar y Briceño terminaron llegando a un acuerdo y haciendo las paces, probablemente por presiones de la familia y amistades que tenía en común. 

El Libertador Simón Bolívar firmando el Decreto de Guerra a Muerte contra los españoles

Cuando comenzó la Guerra de Independencia, Briceño se convirtió en uno de los más famosos y sanguinarios oficiales del Ejército patriota o independentista, e irónicamente terminó siendo uno de los subalternos de Bolívar durante la Campaña Admirable que dio inicio a la Segunda República venezolana.

De hecho, fiel a su personalidad violenta e incluso «psicópata» fue el creador de la Guerra a Muerte, como plan para exterminar a todos los españoles peninsulares y canarios residentes en Venezuela, aunque fueran civiles inocentes; un plan que Bolívar terminó adoptando y haciendo suyo, con alguna leve modificación. 

«El Diablo Briceño» como era conocido popularmente fue capturado por los realistas fieles a España, y fue juzgado por sus sangrientos crímenes en un juicio militar; condenado a muerte, fue fusilado en Barinas el 15 de junio de 1813, casi 6 años después del incidente en el que pudo haber asesinado a Bolívar y haber cambiado sin quererlo la historia de Venezuela.

CorreodeLara

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