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Boves, el venezolano perdido

Ángel Rafael Lombardi Boscán
Historiador y escritor
Director del Centro de Estudios Históricos de la Universidad del Zulia
@lombardiboscan

Que Boves sea cel­e­bra­do de man­era sub­rep­ti­cia for­man­do parte de las efemérides nacionales causa esco­zor en muchos. Su situación de asturi­ano y par­tidario de la guer­ra de col­ores en la rebe­lión pop­u­lar del año 1814 que puso finiq­ui­to a la Segun­da Repúbli­ca con Bolí­var a la cabeza es un muy grande estig­ma. De hecho, es uno de nue­stros más famosos exil­i­a­dos históricos.

Boves es tan vene­zolano como la arepa pela­da. Además, es un vene­zolano arquetípi­co, que muy bien nos rep­re­sen­ta. Un escritor famoso del siglo XIX pasa­do, Juan Vicente González, lo bau­tizó como el Padre de la Democ­ra­cia. Y yo con­cuer­do con esto. Democ­ra­cia como nivelación social. Eso sí, a lo bravo.

José Tomás Boves según OLeary: “De cabel­lo rubio, grandes ojos par­dos y blan­ca tez, alto de tal­la, bien pro­por­ciona­do y capaz de sopor­tar las fati­gas más extra­or­di­nar­ias”. Acis­clo Val­divieso Mon­taño, en su biografía de Boves (1931), pub­licó el retra­to hecho por el pin­tor Víc­tor Rodríguez R.

La vio­len­cia que nos tal­la la His­to­ria de Venezuela como trage­dia y frus­tración. Gio­van­ni Pap­i­ni, un excel­so comen­ta­dor de la Bib­lia, sostiene que hay tres reac­ciones uni­ver­sales ante la vio­len­cia. La más usu­al es la ven­gan­za, la muy vie­ja Ley del Tal­ión; el famoso: “Ojo por Ojo y Diente por Diente”. La vio­len­cia en estos casos se equipara tan­to a niv­el del agre­sor como en el caso de los jus­ticieros y se hace inter­cam­bi­able. Además, no remite, sino que se per­petúa en el tiem­po. Los agravios no se perdonan. 

La segun­da reac­ción es la hui­da del injuri­a­do. Lo cual for­t­alece al agre­sor y le da ren­o­va­dos motivos para seguir hacién­do­lo. La ter­cera reac­ción es la del Cristo: “No Resi­s­tir”; la incom­pren­di­da pon­er la otra mejil­la que es la más valerosa de todas y la úni­ca capaz de apaciguar al vio­len­to. Esta es una prop­ues­ta poéti­ca. Y diríamos tam­bién, que inhumana.

En el año 1814; un año de la des­dicha infini­ta para los vene­zolanos de ese entonces, ni Bolí­var, y mucho menos Boves, van a optar por el com­por­tamien­to de hom­bres úni­cos de la estirpe del Cristo. Ellos son vis­cerales y venga­tivos; mun­danos y ególa­tras. Ellos hicieron de la vio­len­cia un proyec­to de lib­eración de coor­de­nadas impre­cisas y caóticas. 

Boves, un ban­di­do y con­tra­ban­dista, prove­niente de España, ter­minó reca­lan­do en Cal­abo­zo, un puebli­to llanero dónde aprendió las artes de ser criol­lo indómi­to. Su extran­jería fue bor­ra­da cuan­do aprendió a mime­ti­zarse con el cli­ma y las cos­tum­bres de un medio bár­baro y sal­va­je rep­re­sen­ta­do por los llaneros. Se ha dicho que los llaneros fueron el arma más efi­ciente para ganar la guer­ra de la Inde­pen­den­cia. La Caballería Infer­nal de Yánez y Boves hundió a Bolí­var y la Segun­da Repúbli­ca en ese fatídi­co año 1814. Y luego Páez los va a cap­i­talizar aprovechan­do que Moril­lo los despreció.

Además, la biografía de Boves es la biografía de una insub­or­di­nación. Su pelea fue estric­ta­mente pri­va­da. Su plan políti­co, sí es que lo tuvo, fue atacar los cimien­tos de una sociedad colo­nial sosteni­da en la desigual­dad étni­ca y social. Boves aten­tó con­tra los patri­cios criol­los y blan­quitos porqué son los inte­grantes de la elite colo­nial dueña de la riqueza.

Su mis­ión como guer­rero es la mis­ión del agravi­a­do. El rey de España no pin­ta mucho en éste capí­tu­lo de una his­to­ria de san­gres con­ta­da a medias. Boves reúne a los par­dos, a los llaneros, a los esclavos y a los indios en un solo batal­lón. Y les prom­ete medi­ante la prác­ti­ca del pil­la­je, el saqueo y el robo lo que los blan­cos les nie­gan bajo los aus­pi­cios de unas leyes que sólo vig­i­lan sus priv­i­le­gios. Matar a los blan­cos sin capítulo.

Al igual que en Haití (1791–1804) en Venezuela se avanzó en una guer­ra de exter­minio racial. La úni­ca difer­en­cia es que su prin­ci­pal intri­g­ante era un blan­co, aunque pobre, ira­cun­do y resen­ti­do. Y esto rep­re­sen­ta la soci­ología esen­cial del vene­zolano en su his­to­ria: una his­to­ria alen­ta­da por la vio­len­cia pop­u­lar como déficit de las opor­tu­nidades para ascen­der social­mente. Nue­stro igual­i­taris­mo o es mocho o es sub­ver­si­vo. Y las élites siem­pre han logra­do traicionar al Pueblo. Inclu­so, las que se auto­procla­man socialistas.

Bau­man tuvo que haber leí­do a Val­le­nil­la Lanz y su famoso y esclare­ce­dor libro: “Cesaris­mo Democráti­co” del año 1919. Ya que Bau­man señala: “Al con­trario, los obje­tos de deseo cuya ausen­cia causa más resen­timien­to hoy son muchos y vari­a­dos, y su número, al igual que la tentación por ten­er­los, aumen­tan día a día. Por ello la ira, la humil­lación, el despe­cho y el ren­cor por no ten­er­los tam­bién aumen­tan —tan­to como el impul­so por destru­ir lo que no se puede ten­er—. El saqueo y el incen­dio de tien­das derivan de este mis­mo ori­gen y sat­is­face el mis­mo anh­elo”. No hay difer­en­cias entre los explota­dos del siglo XIX o del siglo XXI.

Boves no acaudil­ló ejérci­tos de sol­da­dos, sino de ban­di­dos. Y su con­tra­parte en el ban­do repub­li­cano, hizo otro tan­to. Razón por la cual, la Inde­pen­den­cia como con­flic­to entre el sec­tor blan­co, quedó rel­e­ga­do a un segun­do plano por la rebe­lión pop­u­lar del año 1814. Hoy sabe­mos que los blan­cos criol­los caraque­ños se reunieron con los blan­cos monárquicos en Puer­to Cabel­lo solic­i­tan­do una mediación de Inglater­ra para alcan­zar una tregua pacta­da y unir fuerzas para acabar con la plebe alza­da en rebe­lión con­tra ellos. El dato, un tan­to mis­te­rioso, lo apor­ta Juan Uslar Pietri. 

A su vez, El Paci­fi­cador Moril­lo, llegó a Venezuela en los primeros meses del año 1815 con un ejérci­to de 12.000 sol­da­dos vet­er­a­nos y europeos, no para acabar con Bolí­var que ya esta­ba acaba­do y en fuga. Sino para some­ter al sub­l­e­va­do Boves y su guer­ra de col­ores hecha con la más grande saña y cru­el­dad. No le hizo fal­ta a Moril­lo pro­fun­dizar la guer­ra civ­il vene­zolana, ver­dadera car­ta de iden­ti­dad de la Inde­pen­den­cia, porqué en la Batal­la de Úri­ca, el 5 de diciem­bre de 1814, Boves fue muer­to por un lanzazo.

El padre de la Democ­ra­cia vene­zolana fue Boves. Y esa aspiración colec­ti­va de cada vene­zolano con nacimien­tos desven­ta­josos por ser per­sona, hoy, sigue pen­di­ente. Aún no se expli­ca por qué Boves no está en el Pan­teón Nacional.

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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