Carlitos Gómez fue el pulpero activo más antiguo de Palavecino

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y escritor

CON LOS PRIMEROS resplandores del alba y el incesante cantar de los gallos, un mocito despacha presuroso la clientela del caserío. Por sus descarnadas manos pasan cortes de carne de res, quesos de cabra, bizcochuelos de maíz, chichas de arroz, panes, harinas, café, papelón, jabones, escobas, entre otras cosas.

El nego­cio está bien equipa­do, has­ta se expende aguar­di­ente blan­co, y, lo más bus­ca­do es un insumo med­i­c­i­nal denom­i­na­do cocuy de cule­bra cie­ga. Cor­ría el año cuarenta y cin­co en una Venezuela agi­ta­da por la frágil democ­ra­cia y los aires de dic­tadu­ra. Fue entonces cuan­do el 18 de octubre, el mis­mo día que tum­baron al pres­i­dente Isaías Med­i­na Angari­ta, este joven abre las puer­tas de la pulpería.

Car­l­i­tos Gómez fue el primer habi­tante de El Plac­er que tuvo un tele­vi­sor. Era a blan­co y negro mar­ca Philco. Lo com­pró en 1954, y llegó a ser una gran novedad en el caserío, la novedad con­cen­tró al vecin­dario entero, y gra­cias a una plan­ta eléc­tri­ca, noche tras noche, dis­fru­taron de la grandiosa telen­ov­ela: El dere­cho de nacer

Era pequeña pero bien abaste­ci­da y se encon­tra­ba ubi­ca­da en un aparta­do lugar del pueblo, un her­moso para­je dom­i­na­do por árboles de naran­jas que deleita­ban a pro­pios y extraños, que al pro­bar­las con­fesa­ban un gran plac­er, por ello, el nom­bre que data de más de doscien­tos años.

Allí tra­ba­ja “des­de que Dios amanece has­ta que se acues­ta” en esa noble insti­tu­ción de la Venezuela rur­al, “lugar de encuen­tros y des­en­cuen­tros, donde luego de sacud­irse las alpar­gatas, los clientes entra­ban para con­ver­sar un rato”. Así describe Car­l­i­tos Gómez sus ini­cios en la pulpería de María Engra­cia Gómez, su madre. Rela­ta que el caserío tenía sólo cin­co casas con techos de tamo y pare­des de bar­ro, y no más de veinte habi­tantes, con una calle real o prin­ci­pal de tierra.

Recuen­ta Car­l­i­tos Gómez que en tiem­po de invier­no, nadie podía pasar, pero inclu­so en medio de estas penurias, “el com­er­cio de la zona era muy bueno porque venía gente de San­ta Rosa, Cabu­dare, Yaritagua y has­ta de Acarigua, a com­prar Naran­jas y otros enceres que expendíamos aquí”. 

El primer enfri­ador de la bode­ga, fab­ri­ca­do en 1950, hoy se exhibe como pat­ri­mo­nio colectivo

Asimis­mo, refiere que des­de Bar­quisime­to venían otros com­er­ciantes (pulper­os) a com­prar el papelón en grandes can­ti­dades, “ya que Cabu­dare era una zona donde existían grandes trapich­es, como por ejem­p­lo el de los her­manos Yepes Gil, donde se elab­ora­ba mucho y buen papelón”. La man­te­ca de cochi­no era otro pro­duc­to muy com­er­cia­ble en la bode­ga de Car­l­i­tos Gómez, así como el café en gra­no, “traí­do des­de Loma Redon­da, en las fal­das del cer­ro Terepaima”.

-El que­so era un pro­duc­to muy apre­ci­a­do y no falta­ba en la mesa. La man­te­qui­l­la la com­prábamos en latas grandes para despachar­la detal­la­da. Además de todos los gra­nos que se cosech­a­ban en la zona, indi­ca con humil­dad. Rela­ta que el pan era trans­porta­do has­ta la pulpería en mulas con aguaderas, que eran una especie de bol­sas elab­o­radas con beju­co que caían a los lados de la bes­tia, “y venían muy bien empa­que­ta­dos a un cos­to de dos panes grandes por una locha”.

Con una son­risa llena de picardía, Car­l­i­tos Gómez nar­ra que en los años cuarenta, con una locha se podían com­prar cua­tro cosas: café, papelón, sal y man­te­qui­l­la. Tam­bién podía adquirir, man­te­ca, hari­na, gra­nos y “has­ta unos cuan­tos pal­i­tos de cocuy”. Allí se detiene y ríe con gra­cia, como trans­portán­dole a ese pasa­do remo­to, “donde todo era bara­to”. Describe que durante tres décadas la economía vene­zolana no var­ió jamás, “los pre­cios eran esta­bles y durante estos años una bode­ga que obtu­viera como ganan­cia veinte bolí­vares, en el tran­scur­so de una sem­ana, era mucha plata”.

Manuel “pachu­co” Urquio­la, ahi­ja­do del pulpero deEl Plac­er, ase­gu­ra que la bebi­da es alta­mente curativa

Se modifica la tienda

Años pos­te­ri­ores la Pulpería tuvo que mudarse de su sitio orig­i­nal, porque la clien­tela cre­ció y el reduci­do espa­cio hacía incó­mo­do e infun­cional el despa­cho y alma­ce­namien­to de la mer­cancía.  Así que Car­l­i­tos Gómez con­struyó una mod­er­na estruc­tura frente a su casa de habitación, más amplia, con 600 met­ros de plata­ban­da y pare­des de con­cre­to, “la cual me costó 14 mil bolí­vares (de los antiguos).

-Eso era muy caro para la época. Mil blo­ques costa­ban 37 bolí­vares y un saco de cemen­to gris, cin­co reales, apun­ta. Recuer­da haber comen­za­do con 900 bolí­vares de cap­i­tal, que rep­re­sen­tó, según él, “un camión grande de coro­tos que los com­pré en la tien­da de don Augus­to Casamay­or, quien nos fió prác­ti­ca­mente la bode­ga, fijan­do la tar­i­fa en diez bolí­vares quin­ce­nales”. La pulpería se equipó con un mod­er­no enfri­ador fab­ri­ca­do en el año 50 y costó siete mil bolí­vares. Aún se con­ser­va como ícono y pat­ri­mo­nio del establec­imien­to comercial.

El récord del pulpero

Car­l­i­tos Gómez nació en El Plac­er el 16 de mayo de 1928. Hijo úni­co de la unión de Doro­teo Díaz y María Engra­cia Gómez, ambos nat­u­rales de El Plac­er, antiguo dis­tri­to Cabu­dare. En su par­ti­da de nacimien­to no aparece el nom­bre de la per­sona que asis­tió el par­to de su madre, “pero la comadrona ofi­cial del caserío era Dolores Aguilar”. Real­izó sus estu­dios en la escuela rur­al de la zona, más el quin­to y sex­to gra­do, los cursó en la escuela Eze­quiel Bujan­da, con el doc­tor Reinal­do Lean­dro Mora, ex senador y Min­istro de Edu­cación de los pres­i­dentes Rómu­lo Betan­court y Car­los Andrés Pérez.

A los 15 años abrió la bode­ga y en 1958, con­tra­jo mat­ri­mo­nio con Cruz María Men­zoa, con quien tiene once hijos, “pero el des­ti­no me regaló vein­tiún hijos más, todos muy buenos”. Con orgul­lo señala que casi todos sus hijos son pro­fe­sion­ales, entre ellos, Pedro Giménez, quien estudió en Hous­ton, Esta­dos Unidos, y otras ciu­dades de Japón, ben­e­fi­ci­a­do por el pro­gra­ma de becas del primer gob­ier­no de Car­los Andrés Pérez.

Detal­la Car­l­i­tos Gómez, que en la actu­al­i­dad, su hijo pres­ta ser­vi­cios a la Admin­is­tración Espa­cialy Aeronáu­ti­ca Nacional, NASA, en Cabo Cañav­er­al, donde se desem­peña como inge­niero nuclear en proyec­tos de inves­ti­ga­ciones espa­ciales. Pero la cuen­ta se hace cada vez más larga al escuchar los relatos del bodeguero más antiguo de Cabu­dare, “pues ten­go 122 nietos y 84 bis­ni­etos, situación que llamó la aten­ción de los edi­tores del Libro Gui­ness, quienes me entre­vis­taron por con­sid­er­arme, según esta orga­ni­zación, el vene­zolano en vida con más famil­iares directos”.

Pero Car­l­i­tos Gómez se con­fiesa, sin timidez algu­na, ser un enam­ora­do de su tra­ba­jo, además exhibe con orgul­lo su condi­ción de ser el pulpero más antiguo de Palave­ci­no, y afir­ma inclu­so, ser “el más viejo del esta­do Lara, porque son 65 años inin­ter­rumpi­dos,  durante 365 días de todos estos años”. Así final­iza la agrad­able entre­vista, con una ima­gen imborrable: su ros­tro mar­ca­do por una afa­ble son­risa que desprende esper­an­za y toda una vida de cuen­tos y relatos.

Botel­las de refres­cos y cerveza­sya desa­pare­ci­das­del mer­ca­do, se expo­nen en la antigua bodega

El bre­ba­je mágico

El rela­to se tor­na más fasci­nante al aden­trarnos a épocas remo­tas de la zona rur­al de Palave­ci­no, de cuan­do las fies­tas patronales se cel­e­bra­ban con seis días de toros colea­d­os y la pre­sentación de un sin­número de con­jun­tos y agru­pa­ciones folk­lóri­c­as de todas las lat­i­tudes de la geografía nacional. ‑Has­ta Reina Lucero nos hon­ró con su her­mosa pres­en­cia y su incon­fundible vos, quien mostró gran emo­ción al ver las impro­visadas talan­queras armadas en medio de la vía con varas de jua­jua, acotó.

Pero durante las fies­tas la bebi­da más bus­ca­da era un cocuy que con­tenía una cule­bra cie­ga en el fon­do, de unos dos met­ros de largo, además con­tenía alacrán, ciem­piés, palo de arco, chuchuguaza y mar­i­hua­na. Sostiene que el bre­ba­je es alta­mente cura­ti­vo, “sus ben­efi­cios están demostra­dos des­de hace más de sesen­ta años, ya que tiene la vir­tud de sanar la artri­tis y otras dolen­cias óseas. Así se hizo famoso esta bebi­da, la cual aún preparo y vendo”. 

Esta bebi­da está reg­istra­da en el Catál­o­go del Pat­ri­mo­nio Cul­tur­al Vene­zolano, Región Occi­dente del esta­do Lara, munici­pio Palave­ci­no, LA 06, en su edi­ción del año 2005. 

Nue­stro Car­l­i­tos Gómez, fal­l­e­ció el 2 de junio de 2021, a causa de la pan­demia, rodea­do de sus famil­iares en el caserío que lo vio nacer.

Aquellos precios y artículos 

En la pulpería de Car­l­i­tos Gómez se vendían artícu­los y víveres que hoy son año­ran­za para muchos y leyen­das para otros, en fin, vale aquí destacar­los por su val­or histórico:

El refres­co Green Spot se comen­zó a despachar en la bode­ga en el año 1948, a un val­or de 0,25 céntimos

La Chicha A1 es otro ali­men­to de tradi­ción cuyo cos­to era de un medio

Milkao fue una cono­ci­da bebi­da achoco­lata­da. Se vendía a dos lochas

El  refres­co Astor era uno de los preferidos

La cerveza Zulia de un ter­cio se dis­tribuía en una caja de cartón a un pre­cio de seis bolívares

La leche en pol­vo Klin y Nido, tam­bién se vendían en la pulpería a Bs. 2,75, pero son más contemporáneas

Ave­na Quak­er esta­ba mar­ca­da con un nove­doso rotu­la­do con las siglas PV, que­sig­nifi­ca­ba pre­cio de ven­ta: 1,25 (dos y medio cuartillo)

Cua­tro onzas de que­so blan­co costa­ban tres lochas

El litro de Kerosén una locha, aho­ra es más caro que la gasolina

Una pastil­la OK para el dolor de cabeza, una locha

Un kilo­gramo de maíz en con­cha valía un medio

Un pal­i­to de cocuy de cule­bra cie­ga… era gratis

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

Un comentario en «Carlitos Gómez fue el pulpero activo más antiguo de Palavecino»

  • el 6 junio, 2021 a las 6:19 pm
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    Salu­dos. Esta muy bueno , entre otras cosas que habría que agre­gar y reseñar , las dos(2) antiguas ROCOLAS úni­cas en Lara , hoy en día se encuen­tran en el par­que “A mun­do Bar­quisime­to” , que ale­gra­ba a los vis­i­tantes y tur­is­tas , además con­ta­ba con antiguo RELOJ de Pared , y un cuadro grande de los años de su fun­dación que se apre­cia­ba del equipo Leones del Cara­cas, fanáti­co numero uno de ese gran, entre otras innu­mer­ables viven­cias. Al respec­to agrego que Car­los Gómez murió el 03/06/2021 a la 12:15 , horas de madrugada-
    Gra­cias y agrade­ci­do por el artic­u­lo y memo­ria de Car­los Gómez .

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