Daniel Yepes Gil fue un fiel heredero de su estirpe

 

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista

Para Haydee Padua,
quien me enseñó el secreto de narrar la vida a través de las letras

Se le veía día tras día vestido de faena, pero siempre con impecable atuendo, de color kaki, con botas de corte alto, negras, bien lustradas y de buen cuero, seguramente traídas de Europa. Diariamente revisaba los potreros de El Molino, su hacienda de cañamelar, enclava en el Valle del río Turbio, tierras marcadas por el estigma del tirano Lope de Aguirre y su leyenda inmortal


Colindaba esta posesión con las haciendas Las Damas, Bella Vista y Tarabana, todas propiedades de su familia, quienes habían llegado a este encantado valle en 1822, como lo atestigua un documento notariado en Barquisimeto el 21 de mayo de ese año. Pero no sería hasta el 9 de octubre de 1919, cuando don Daniel y su hermano don Domingo Antonio, compraron el predio a doña Josefa Antonia Gil Fortoul, matrona de los Yepes Gil.

 


Don Daniel Yepes Gil,
nació el 4 de junio de 1896, en El Tocuyo, estado Lara. Falleció en su residencia de Barquisimeto, el 6 de diciembre de 1972

 

 

 

Suscribieron el documento en donde los hermanos compran una finca de uso agrícola y pecuario, con una extensión superior a las 200 hectáreas por un precio de 128 mil bolívares a pagar de la siguiente forma: 24 mil bolívares en efectivo, seis mil bolívares adicionales al momento de la firma del documento, más ocho mil a plazo de cuatro años con intereses del tres por cientos mensuales. El pliego de compra-venta de la hacienda El Molino advierte, “que el último de mayo de cada año de los cuatro años fijados, los compradores me pagarán una cuota de 22 mil bolívares en efectivo hasta la total cancelación de lo que adeudan”. Años más tarde, el 11 de febrero de 1941, la hacienda fue dividida tras acuerdo de venta entre don Domingo Antonio y su hermano Cruz María.

Sobresaliente prosapia

Don Daniel provenía de una larga lista de prohombres, sobresaliendo el general y doctor José Espiritusanto Gil García, un hombre de vida novelesca, de intensa actividad militar y política. Un legendario veterano de la Federación. Abogado litigante y denodado periodista. Conocido en la literatura histórica como El Pelón Gil, quien contraerá nupcias con doña Adelaida Fortoul Obregón, el 11 de diciembre de 1860, matrimonio del que nacieron José Gil Fortoul, 29º Presidente de Venezuela; Josefa Antonia Gil Fortoul (14-2-1863) Juan Antonio Gil Fortoul; Dominga Antonia Gil Fortoul y Adelaida Gil Fortoul.  

En 1858, cuando fue derrocado José Tadeo Monagas, el Pelón Gil resultó electo diputado por Barquisimeto a la Convención de Valencia, y un año después, en abril, terminada la Convención, fue nombrado gobernador de la Provincia de Barquisimeto. En esas funciones, durante el mes de marzo de 1860, defendió la ciudad de los ataques federalistas.

Don Daniel Yepes Gil en una de sus diarias faenas en el Ingenio de Tarabana, el primer central azucarero instalado en Barquisimeto, del cual era co-propietario. Foto Coleción de Leonardo Yepez


Pertenecía don Daniel Yepes Gil a esa prosapia de hombres que a fuerza de trabajo continuaron el legado de sus ancestros, construyendo un futuro promisorio para los larenses. Su linaje otorgaba no solo una categoría principal, sino que también era un compromiso moral y ético. En un artículo publicado en el diario EL IMPULSO, el 9 de diciembre de 1972, Juan de Lara, alude que don Daniel era un hombre versado en historia, geografía y zoología, inmensurable lector y trabajador incansable. Casó con doña Nelly Arévalo Bernal, (hija del indoblegable periodista antigomecista Rafael Arévalo González) el 31 de diciembre de 1919. La boda se efectuó en la Hacienda El Molino. De esta unión nacieron Dilcia, Elsy, Irma y Gilda Yepes-Gil Arévalo.

Más tarde, en 1948, seguramente a mediados de ese año, en su jornada matutina de ir y venir al Ingenio de Tarabana, don Daniel conocerá en el Valle del río Turbio, en las márgenes del río Claro, entre Zamurobano y el camino Real que comunicaba Barquisimeto con Cabudare, a la mujer que lo enamorará para siempre: Olga Padua, con quien procreará seis hijos: Oscar, Haydee, Héctor, Virginia, Gisela y Fernando.

Camino real Hacienda El Molino-Ingenio de Tarabana, asentadas en el Valle del río Turbio, cuando aun se rumoraba el olor a cañamelar


De riguroso temple

El lunes 4 de junio de 1896, doña Josefa Antonia Gil Fortoul daba a luz su octavo hijo. Daniel era el nombre escogido por don Juan Bautista Yepes Piñero, su padre, nacido en 1832 en el departamento Tocuyo. El niño creció junto a sus hermanos en la hacienda La Esperanza, asentada en la misma población donde nacería el riguroso patriarca.

Es precisamente Haydee Padua, hija de don Daniel con Olga Padua, que “En distintas correspondencias familiares se lee que Daniel era un niño muy alegre y decidido, inquieto hasta el exceso, muy capaz de realizar cualquier labor. Siempre está al lado de su papá, un hombre de riguroso temple”, quien forjaría su carácter indómito.

Por ciertos datos pescados de la familia Bartolomé Yepes Gil, conocimos que don Daniel era un hombre muy callado, nada cariñoso pero sí “inmensamente humano”. Sus hijos, nietos y sobrinos, lo recuerdan con respeto e infinita admiración. Las pocas fotos develadas de don Daniel, son un tesoro en ese mar de olvido a donde van a parar, por el contrario, las que han logrado exhibirse, son acompañadas de encantadoras anécdotas, cuentos inagotables, pero sobre todo, cargadas de un amor imperecedero. De parte de quien firma esta semblanza que aún no concluye, el abuelo don Daniel Yepes Gil, es un referente inextinguible, así como mis sueños cercanos a su figura de hombre probo. Aplausos para nuestro don Daniel.


Fotos: Colección de Alfonso Bujanda Yepes (nieto de don Daniel Yepes Gil) y Leonardo Yepez (nieto de don Cruz María Yepes Gil). A ellos, mi infinita gratitud

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