Esequibo: las claves para entender el conflicto 

Efraín Jorge Acevedo 
Historiador y escritor
Twitter: @efrainjorge
efrainjorge@yahoo.es

Pese a que el difer­en­do por el ter­ri­to­rio Ese­qui­bo es tan antiguo como la propia Repúbli­ca de Venezuela, y por tan­to durante gen­era­ciones los vene­zolanos han cre­ci­do oyen­do hablar de la reivin­di­cación históri­ca de Venezuela sobre el Ese­qui­bo como un asun­to de hon­or indis­ol­uble­mente aso­ci­a­do al patri­o­tismo o nacional­is­mo vene­zolano; pese a ello, decíamos, la inmen­sa may­oría de los vene­zolanos no ter­mi­nan de enten­der de que tra­ta real­mente el tema del Ese­qui­bo, algo evi­dente cuan­do uno habla con cualquier vene­zolano o lee sus comen­tar­ios en las redes sociales. 

Que sir­va este artícu­lo para ilus­trar a todos los lec­tores sobre las claves para enten­der el rel­a­ti­va­mente com­ple­jo tema del difer­en­do sobre el Esequibo.

El mapa de Juan Cruz Cano y Olmedil­la, Madrid, 1775, reim­pre­so por Fran­cis­co de Miran­da en 1779, mues­tra la fron­tera de Venezuela en el río Esequibo

Primera clave:
El Esequibo no es toda Guyana y por lo tanto Venezuela no pretende anexarse la República de Guyana

Una de las con­fu­siones más sor­pren­dentes es la de que muchos vene­zolanos creen equiv­o­cada­mente que el Ese­qui­bo abar­ca toda la actu­al Repúbli­ca de Guyana, y que por eso Venezuela quiere quedarse con toda Guyana, que pre­tende anexarse el país entero y que los guyane­ses no ten­drían dere­cho a ten­er un país inde­pen­di­ente propio.

Esa creen­cia es total­mente fal­sa y equiv­o­ca­da. Según los guyane­ses (des­de el pun­to de vista del Esta­do guyanés) la Repúbli­ca Coop­er­a­ti­va de Guyana tiene un ter­ri­to­rio nacional de 214.970 kilómet­ros cuadra­dos, de los cuales 159.542 kilómet­ros cuadra­dos for­man parte del ter­ri­to­rio Esequibo. 

Es decir, el Ese­qui­bo, que es lo que Venezuela recla­ma como suyo, con­sti­tuye el 74,21% de lo que Guyana con­sid­era su ter­ri­to­rio nacional; evi­den­te­mente es la gran may­oría de lo que actual­mente es la Repúbli­ca de Guyana, pero no es toda ella, porqué los 55.428 kilómet­ros cuadra­dos restantes (el 25,79%) no pertenecen al Ese­qui­bo y por eso Venezuela nun­ca los ha reclamado.

Aunque no tiene que ver con el reclamo vene­zolano sobre el Ese­qui­bo, es curioso que otro veci­no de Guyana, la Repúbli­ca de Suri­nam, recla­ma como suyos 15.600 kilómet­ros cuadra­dos del ter­ri­to­rio actu­al de Guyana, que equiv­alen al 7,26% del ter­ri­to­rio nacional guyanés.

Es decir, que sí Venezuela y Suri­nam tuvier­an éxi­to en sus reclam­os y recu­per­aran los ter­ri­to­rios que reivin­di­can como suyos, a la Repúbli­ca de Guyana sólo le quedaría 39.828 kilómet­ros cuadra­dos, es decir, aprox­i­mada­mente el 18,53% de lo que Guyana con­tro­la actual­mente y que con­sid­era su ter­ri­to­rio nacional. 

Sin embar­go, esos casi 40 mil kilómet­ros cuadra­dos equiv­alen a un ter­ri­to­rio más grande que el de la Repúbli­ca de Haití y casi tan grande como el de Suiza (otra com­para­ción es que equiv­ale a un ter­ri­to­rio casi tan grande como el del Esta­do Delta Amacuro en Venezuela).

Entonces, aunque Venezuela recu­per­ara el Ese­qui­bo, la Repúbli­ca de Guyana seguiría existien­do sobre su pro­pio ter­ri­to­rio, su legí­ti­mo ter­ri­to­rio, el que todos sus veci­nos, incluyen­do Venezuela, recono­cen como el legí­ti­mo ter­ri­to­rio de Guyana.

Pero, ¿Cuáles son las razones históri­c­as para que estos ter­ri­to­rios ter­mi­naran pertenecien­do a difer­entes enti­dades sober­anas y que ten­gan el esta­tus actual?

Como es bien sabido, el Ese­qui­bo pertenecía al Reino de España; aunque real­mente los españoles nun­ca con­quis­taron y col­o­nizaron el ter­ri­to­rio Ese­qui­bo, nun­ca tuvieron la opor­tu­nidad, los recur­sos y/o el interés de poblar el vas­to ter­ri­to­rio selváti­co, de todas man­eras, la Coro­na Españo­la reivin­dicó el Ese­qui­bo como parte de sus domin­ios en vir­tud del repar­to del con­ti­nente amer­i­cano que hicieron las Poten­cias euro­peas col­o­nizado­ras a través de diver­sos trata­dos inter­na­cionales de la época.

El Ese­qui­bo forma­ba parte de la Provin­cia de Guayana, que fue crea­da el 21 de julio de 1569 (aunque su creación no fue rat­i­fi­ca­da por el Rey de España, Felipe II sino has­ta muchos años después, el 15 de sep­tiem­bre de 1586); la provin­cia sufriría algu­nas vicisi­tudes, pro­duc­to de las cuales la Coro­na Españo­la la suprim­iría y después la restau­raría (siem­pre bajo su sober­anía), y final­mente sería una de las provin­cias que el Rey de España, Car­los III aso­ció o fed­eró para crear la Cap­i­tanía Gen­er­al de Venezuela medi­ante la Real Cédu­la del 8 de sep­tiem­bre de 1777.

De esa man­era, como parte de la Provin­cia de Guayana, el Ese­qui­bo pertenecía a la Cap­i­tanía Gen­er­al de Venezuela cuan­do se ini­ció el pro­ce­so inde­pen­den­tista en 1810, y cuan­do se proclamó ofi­cial­mente la Inde­pen­den­cia de Venezuela de España, el 5 de julio de 1811, pasó a pertenecer a la nue­va Repúbli­ca vene­zolana (des­de el pun­to de vista patri­o­ta o inde­pen­den­tista), en vir­tud del prin­ci­pio jurídi­co del “Uti pos­side­tis iuris”, un prin­ci­pio con­sagra­do como “sagra­do” e irre­nun­cia­ble por los próceres de la Inde­pen­den­cia, y que en el caso de la Nación vene­zolana sig­nifi­ca que el ter­ri­to­rio de Venezuela como país o Esta­do inde­pen­di­ente y sober­a­no será el ter­ri­to­rio que tenía la Cap­i­tanía Gen­er­al de Venezuela en el año 1810, con las mod­i­fi­ca­ciones pos­te­ri­ores acor­dadas legal­mente por los poderes públi­cos de la Repúbli­ca venezolana. 

Ese prin­ci­pio es la base con­sti­tu­cional de la reivin­di­cación de Venezuela sobre el Ese­qui­bo; dicién­do­lo de man­era sim­ple o colo­quial, Venezuela “heredó” el Ese­qui­bo de España cuan­do se inde­pen­dizó del dominio español o his­páni­co, y sola­mente sí Venezuela renun­cia­ra vol­un­tari­a­mente al ter­ri­to­rio (de man­era legal) podría dejar de pertenecer al Esta­do venezolano.

Ban­dera de la Com­pañía Holan­desa de las Indias Occidentales

Pero ¿Cuál es la his­to­ria del veci­no de Venezuela, del ter­ri­to­rio que Venezuela reconoce como el ter­ri­tori­to legí­ti­mo de la Repúbli­ca de Guyana?

Ese ter­ri­to­rio fue col­o­niza­do orig­i­nal­mente por las Provin­cias Unidas de los País­es Bajos, la Repúbli­ca aris­tocráti­ca de aque­l­la época que en la actu­al­i­dad es el Reino de los País­es Bajos, el país que colo­quial­mente lla­mamos Holan­da; los holan­deses establecieron su primer asen­tamien­to en el año 1616, y ese mis­mo año fun­daron una colo­nia a la que lla­maron Colo­nia de Ese­qui­bo, lla­ma­da así por el río Ese­qui­bo, pero que no era lo que en la actu­al­i­dad nosotros cono­ce­mos como el Esequibo. 

En las décadas sigu­ientes los holan­deses se dedi­caron a expandir su dominio en la región, fun­dan­do cada vez más local­i­dades, tenien­do en el pro­ce­so algunos con­flic­tos con los españoles que pre­cisa­mente querían evi­tar las incur­siones holan­desas en su ter­ri­to­rio, prin­ci­pal­mente en el Ese­qui­bo español.

En 1621, el gob­ier­no de los País­es Bajos otorgó a la recién for­ma­da Com­pañía Holan­desa de las Indias Occi­den­tales el con­trol total sobre la región col­o­niza­da en Guayana. En 1627 el empre­sario Abra­ham van Peere de Vlissin­gen, actuan­do bajo la sober­anía de la Com­pañía Holan­desa de las Indias Occi­den­tales, fundó la colo­nia de Berbice, que abar­caría una gran parte del ter­ri­to­rio guyanés (del recono­ci­do actual­mente por Venezuela como legí­ti­ma­mente guyanés). 

El 30 de enero de 1648 se fir­mó el Trata­do de Mün­ster (tam­bién cono­ci­do como la Paz de Mün­ster) por el que, entre muchas otras cosas, España reconocía y acept­a­ba la sober­anía de los País­es Bajos sobre los ter­ri­to­rios que los holan­deses habían con­quis­ta­do en Améri­ca, entre ellos las colo­nias de Ese­qui­bo, Berbice y el resto del ter­ri­to­rio holandés en Guyana. 

El 18 de octubre de 1745 los holan­deses fun­daron una ter­cera colo­nia sep­a­ra­da de las ante­ri­ores, esa nue­va colo­nia se llam­a­ba Demer­ara, y abar­ca­ba otra gran parte del territorio.

Pero en el año 1795 ocur­rió un acon­tec­imien­to en la lejana Europa, que, como efec­to colat­er­al, ten­dría grandes reper­cu­siones en el futuro del Ese­qui­bo. A comien­zos de ese año el Ejérci­to de la Primera Repúbli­ca France­sa (la Fran­cia repub­li­cana de la Rev­olu­ción France­sa y en ese momen­to todavía bajo el gob­ier­no de la Con­ven­ción Nacional) invadió y con­quistó las Provin­cias Unidas de los País­es Bajos, que a par­tir de ese momen­to se con­vir­tió en la Repúbli­ca Báta­va, un país o Esta­do satélite de la Repúbli­ca de Fran­cia, someti­do en la prác­ti­ca a la influ­en­cia francesa. 

Gran Bre­taña, que era ene­mi­ga de la Fran­cia repub­li­cana y rev­olu­cionar­ia, no podía per­mi­tir que las colo­nias holan­desas en Améri­ca cay­er­an bajo el con­trol o la influ­en­cia de sus ene­mi­gos franceses. 

Robert Her­mann Schom­burgk, el explo­rador alemán que trazó la polémi­ca Línea Schom­burgk que despo­ja­ba a Venezuela el Ese­qui­bo y partes de Bolí­var y Delta Amacuro

Por eso al año sigu­iente, en 1796, las fuerzas mil­itares de Gran Bre­taña ocu­paron las colo­nias holan­desas de Ese­qui­bo, Berbice y Demerara.

En 1802, a raíz de la fir­ma de un trata­do de paz con Fran­cia, Gran Bre­taña devolvió las colo­nias a los holan­deses; pero al año sigu­iente, en 1803, al reanudarse la guer­ra entre Fran­cia (ya gob­er­na­da por Napoleón Bona­parte) y sus ene­mi­gos, los británi­cos volvieron a ocu­par las colo­nias arrebatán­dose­las de nue­vo a los holan­deses ali­a­dos de los franceses. 

A par­tir de ese momen­to los ter­ri­to­rios se con­virtieron en colo­nias de fac­to de Gran Bre­taña, aunque legal­mente la sober­anía legí­ti­ma seguía pertenecien­do a los holan­deses. Pero al final de las Guer­ras Napoleóni­cas, los País­es Bajos recu­per­aron su inde­pen­den­cia después que los france­ses fuer­an expul­sa­dos de su ter­ri­to­rio por las Poten­cias ali­adas que habían der­ro­ta­do a Napoleón; y entonces el país se con­vir­tió en el Sober­a­no Prin­ci­pa­do de los País­es Bajos Unidos. 

El nue­vo gob­ier­no holandés fir­mó el 13 de agos­to de 1814 con el gob­ier­no británi­co el Trata­do Anglo­holandés de 1814 (tam­bién cono­ci­do como la Con­ven­ción de Lon­dres); por ese trata­do los País­es Bajos cedieron defin­i­ti­va­mente la sober­anía de las colo­nias de Ese­qui­bo, Berbice y Demer­ara a Gran Bre­taña, con lo que legal­mente se con­virtieron en colo­nias británi­cas al ser el trata­do defin­i­ti­va­mente rat­i­fi­ca­do por los País­es Bajos el 20 de noviem­bre de 1815.

Inclu­so antes de que los País­es Bajos trans­firi­er­an la sober­anía a Gran Bre­taña, el gob­ier­no británi­co había unido las colo­nias de Demer­ara y el Ese­qui­bo para crear una nue­va colo­nia, la Colo­nia de Demer­ara-Ese­qui­bo, que fue crea­da ofi­cial­mente el 28 de abril de 1812. 

El 21 de julio de 1831 la Colo­nia de Berbice fue unifi­ca­da a la de Demer­ara-Ese­qui­bo por decisión del gob­ier­no británi­co, para crear una sola colo­nia, lla­ma­da Guayana Británica.

Tenien­do en cuen­ta que cuan­do comen­zó el pro­ce­so inde­pen­den­tista vene­zolano ya los británi­cos ocu­pa­ban las colo­nias que habían sido holan­desas, Venezuela y Gran Bre­taña esta­ban con­de­na­dos a ser veci­nos, y podían haber sido buenos veci­nos sí cada uno se hubiera queda­do en su respec­ti­vo ter­ri­to­rio; pero evi­den­te­mente los británi­cos no tuvieron el deseo de ser buenos veci­nos y con­for­marse con el ter­ri­to­rio al que habían renun­ci­a­do los holandeses.

Ya en 1822, la Gran Colom­bia protesta­ba por las incur­siones británi­cas en el ter­ri­to­rio del Ese­qui­bo (hay que recor­dar que en 1819, Simón Bolí­var había incor­po­ra­do a Venezuela a la Repúbli­ca de Colom­bia, la antigua y la grande, la que lla­mamos aho­ra la Gran Colom­bia); especí­fi­ca­mente el vene­zolano José Rafael Reven­ga, en ese entonces Min­istro Plenipo­ten­cia­rio (Emba­jador) de la Gran Colom­bia en Gran Bre­taña pre­sen­tó una que­ja al gob­ier­no británi­co por el hecho de que colonos británi­cos de las colo­nias de Demer­ara y Berbice hubier­an usurpa­do tier­ras gran-colom­bianas (vene­zolanas) en el Ese­qui­bo, y exigía que esos pobladores se sometier­an a la autori­dad del gob­ier­no y de las leyes de la Gran Colom­bia, o que en caso con­trario se reti­raran y volvier­an al ter­ri­to­rio de las colo­nias británi­cas. Como base jurídi­ca del reclamo se ale­ga­ban los trata­dos fir­ma­dos entre España y los País­es Bajos que fijaron en el pasa­do los límites fron­ter­i­zos entre sus respec­tivos territorios. 

Después que Venezuela se sep­a­ró o inde­pen­dizó de la Gran Colom­bia en 1830, y de que se creó la colo­nia de la Guayana Británi­ca en 1831, se inten­si­ficó la ocu­pación británi­ca del Ese­qui­bo venezolano.

Grover Cleve­land, el Pres­i­dente de los Esta­dos Unidos que sal­ió en defen­sa de Venezuela y forzó a Gran Bre­taña a acep­tar un arbitraje

En aque­l­los años es cuan­do explo­ra la Guayana Británi­ca el nat­u­ral­ista y explo­rador alemán Robert Her­mann Schom­burgk, que en 1841, por encar­go del gob­ier­no británi­co, cumple una mis­ión para fijar los límites de la colo­nia británi­ca; el resul­ta­do fue la famosa Línea Schom­burgk que trazó el explo­rador como pre­tendi­da fron­tera occi­den­tal de la Guayana Británi­ca con el ter­ri­to­rio de Venezuela. 

Esa línea despo­ja­ba a Venezuela del Ese­qui­bo entero, e inclu­so iba más allá, pues pre­tendía arrebatar­le a Venezuela la desem­bo­cadu­ra del río Orinoco (ter­ri­to­rios de los actuales esta­dos Bolí­var y Delta Amacuro). Las pre­ten­siones británi­cas se basa­ban en que el Trata­do Anglo-Holandés de 1814 (la fuente de legit­im­i­dad jurídi­ca de la sober­anía británi­ca sobre la Guayana Británi­ca) no fija­ba clara­mente la fron­tera occi­den­tal de la colo­nia ingle­sa con las pos­e­siones españo­las, aho­ra vene­zolanas, y por eso había encar­ga­do el estu­dio a Schom­burgk, que con­ve­nien­te­mente había deter­mi­na­do que el ter­ri­to­rio británi­co abar­ca­ba exten­sas tier­ras que durante sig­los España había con­sid­er­a­do suyas y por ende Venezuela (suce­so­ra de España) también. 

No con­forme con eso Schom­burgk decía que en su opinión Gran Bre­taña podría ten­er dere­cho a recla­mar a Venezuela inclu­so más ter­ri­to­rios de los que él con su traza­do fron­ter­i­zo ya le había quita­do, al menos en el papel. 

Después de repeti­das cri­sis diplomáti­cas a cuen­ta del tema, a lo largo del siglo XIX (que inclu­so lle­varon a la rup­tura de rela­ciones entre Venezuela y Gran Bre­taña) y de unos cuan­tos inci­dentes fron­ter­i­zos, final­mente Venezuela pidió la inter­ven­ción de Esta­dos Unidos para fre­nar el expan­sion­is­mo británi­co, en nom­bre de la Doc­t­ri­na Monroe. 

Con la pre­sión diplomáti­ca de Esta­dos Unidos a favor de Venezuela, Gran Bre­taña acep­tó some­terse a un pro­ce­so de arbi­tra­je inter­na­cional para resolver la dis­pu­ta fron­ter­i­za, aunque al prin­ci­pio el gob­ier­no británi­co se resis­tió a incluir el ter­ri­to­rio al este de la Línea Schom­burgk en el arbi­tra­je, pre­ten­di­en­do some­ter a él los ter­ri­to­rios al oeste, que actual­mente no for­man parte del Ese­qui­bo, sino que for­man parte de los esta­dos Bolí­var y Delta Amacuro. Pero las enér­gi­cas declara­ciones del entonces pres­i­dente esta­dounidense Grover Cleve­land y del Con­gre­so de los Esta­dos Unidos, que inclu­so se inter­pre­taron como una ame­naza de guer­ra sí los británi­cos intenta­ban usurpar ter­ri­to­rios vene­zolanos, obligaron en 1896 al gob­ier­no británi­co a acep­tar some­ter al arbi­tra­je todo el ter­ri­to­rio recla­ma­do por Venezuela. 

Pero el resul­ta­do fue el que tris­te­mente cono­cen todos los vene­zolanos que cono­cen al menos un poquito del tema. El pan­el de arbi­tra­je quedó con­sti­tu­i­do por dos mag­istra­dos esta­dounidens­es en rep­re­sentación de Venezuela, dos mag­istra­dos británi­cos en rep­re­sentación de Gran Bre­taña y un quin­to miem­bro, supues­ta­mente neu­tral, que era un jurista y diplomáti­co ruso, Friedrich Martens. 

El pan­el, reunido en París, Fran­cia, llevó a cabo un pro­ce­so de juicio por arbi­tra­je; pero el árbi­tro ruso esta­ba abso­lu­ta­mente ses­ga­do o par­cial­iza­do a favor de Gran Bre­taña, y hacien­do causa común con los árbi­tros británi­cos forzó a los esta­dounidens­es a acep­tar un dic­ta­men favor­able a los intere­ses británi­cos. Y así se llegó al infame Lau­do de París del 3 de octubre de 1899, que otorgó a Gran Bre­taña el 90% del ter­ri­to­rio en dis­pu­ta, estable­cien­do como fron­tera la Línea Schom­burgk, aunque con pequeñas pero impor­tantes mod­i­fi­ca­ciones; lo que al menos per­mi­tió a Venezuela “sal­var” la desem­bo­cadu­ra del Orinoco y ter­ri­to­rios ady­a­centes al río Cuyuní.

De esa man­era el Ese­qui­bo fue anex­a­do “legal­mente” a la Guayana Británi­ca, y Venezuela tuvo que acep­tar res­ig­na­da el despo­jo, aunque sin dejar de man­i­fes­tar su protesta. 

Pero después de algu­nas décadas surgieron evi­den­cias de los arreg­los tur­bios e ile­gales a la hora de dic­tar el lau­do arbi­tral, espe­cial­mente el tes­ti­mo­nio del abo­ga­do esta­dounidense Severo Mal­let-Pre­vost, que for­mó parte del equipo legal que defendió a Venezuela en el pro­ce­so arbi­tral, y que dejó con­stan­cia de la con­duc­ta arbi­traria, ile­gal y pre­var­i­cado­ra del juez-pres­i­dente ruso Martens, que vicia­ba el laudo.

Friedrich Fió­dor Martens, el juez-pres­i­dente ruso del tri­bunal de arbi­tra­je que pre­var­icó y actuó de man­era ile­gal para despo­jar a Venezuela del Esequibo

Pero aclara­do el pun­to de que el ter­ri­to­rio del Ese­qui­bo y el ter­ri­to­rio legí­ti­mo de la antigua Guayana Británi­ca son dos ter­ri­to­rios dis­tin­tos que quedaron unidos o mez­cla­dos por un despo­jo ile­gal, antes de acabar esta primera clave es nece­sario aclarar que tam­bién hay vene­zolanos que con­fun­den el Ese­qui­bo no sola­mente con lo que fue la autén­ti­ca Guayana Británi­ca (el ter­ri­to­rio legí­ti­mo de la actu­al Repúbli­ca Coop­er­a­ti­va de Guyana) sino inclu­so con la Guayana France­sa, un ter­ri­to­rio que pertenece a Fran­cia y que ni siquiera limi­ta con el Ese­qui­bo, pues está al este de Suri­nam, que a su vez está al este de la Repúbli­ca Coop­er­a­ti­va de Guyana. 

Y es que hubo una época en que existieron varias Guayanas, la Guayana Vene­zolana (como ter­ri­to­rio geográ­fi­co, no nece­sari­a­mente como enti­dad políti­co ter­ri­to­r­i­al) que había sido la Guayana Españo­la, la Guayana Británi­ca, la Guayana Holan­desa (que en su eta­pa final sería lo que aho­ra es la Repúbli­ca de Suri­nam), la Guayana France­sa (que aún es parte de Fran­cia) y la Guayana Por­tugue­sa (después Guayana Brasileña). 

Segunda clave:
Guyana es un país independiente y por eso el Esequibo ya no está en manos de Gran Bretaña, que se retiró hace mucho tiempo

Parece men­ti­ra, pero unos cuan­tos vene­zolanos no ter­mi­nan de enten­der que aho­ra Guyana es inde­pen­di­ente, y siguen creyen­do que el Ese­qui­bo todavía es con­tro­la­do por Gran Bre­taña, que el reclamo por el ter­ri­to­rio es con­tra los británi­cos en la actu­al­i­dad y que para recu­per­ar por la fuerza el ter­ri­to­rio Venezuela ten­dría que enfrentarse a las fuerzas británi­cas. Una igno­ran­cia total sobre el tema. 

Des­de el año 1891 el gob­ier­no británi­co comen­zó a intro­ducir refor­mas legales para ampli­ar el dere­cho al sufra­gio en la colo­nia de la Guayana Británi­ca, y ampli­ar la par­tic­i­pación de rep­re­sen­tantes elec­tos de los ciu­dadanos de la colo­nia en la admin­is­tración colonial. 

En 1928 el gob­ier­no británi­co otorgó una Con­sti­tu­ción a la colo­nia y como resul­ta­do de ello creó un Con­se­jo Leg­isla­ti­vo de la Guayana Británi­ca, el primer Par­la­men­to autónomo del futuro país. En 1943 se estable­ció que la may­oría de los miem­bros de ese Con­se­jo Leg­isla­ti­vo fuer­an elec­tos por los ciu­dadanos que cumpli­er­an los req­ui­si­tos para poder votar en las elec­ciones, y esos req­ui­si­tos se dis­min­uyeron para ampli­ar el dere­cho al sufragio. 

En 1952 se otor­garon refor­mas con­sti­tu­cionales que reem­plazaron el Con­se­jo Leg­isla­ti­vo con una Leg­is­latu­ra bicam­er­al, cuya cámara baja era la Cámara de la Asam­blea, cuyos miem­bros en su total­i­dad serían elec­tos por sufra­gio uni­ver­sal. Tam­bién se estable­ció que la Guayana Británi­ca ten­dría un Gob­ier­no autónomo, cuyo jefe sería el Chief Min­is­ter, en español min­istro en Jefe o Min­istro Prin­ci­pal, es decir, un Primer Min­istro que sería elegi­do en la prác­ti­ca por la may­oría de los leg­is­ladores de la Cámara de la Asamblea. 

Fir­mas en el Trata­do de Mün­ster, por el que España recono­ció la sober­anía de los País­es Bajos sobre las Colo­nias en la futu­ra Guyana

De esa man­era se bus­ca­ba que la Guayana Británi­ca se con­virtiera en un ter­ri­to­rio autónomo, con una autonomía muy amplia, sobre todo para mane­jar sus asun­tos inter­nos, pero todavía someti­do a la sober­anía británi­ca, con el gob­ier­no británi­co ejer­cien­do impor­tantes poderes sobre el ter­ri­to­rio, espe­cial­mente en mate­rias como políti­ca exte­ri­or, defen­sa o fronteras.

Sin embar­go, cuan­do se cel­e­braron las elec­ciones al año sigu­iente, en 1953, fueron ganadas con amplia may­oría por el Par­tido Pro­gre­sista del Pueblo (PPP), un par­tido social­ista marx­ista, de izquier­da rad­i­cal y pop­ulista, cuyo líder Ched­di Jagan se con­vir­tió entonces en Min­istro en Jefe, el jefe del primer gob­ier­no guyanés elegi­do democráticamente. 

El temor del gob­ier­no británi­co a una deri­va comu­nista en la colo­nia en ple­na Guer­ra Fría, llevó a una inter­ven­ción mil­i­tar del Ejérci­to británi­co y a que el gob­ier­no de Jagan fuera oblig­a­do a renun­ciar, y la nue­va Con­sti­tu­ción autóno­ma fuera sus­pendi­da var­ios años, imponien­do de nue­vo una admin­is­tración colo­nial des­ig­na­da a dedo.

Pero en 1961 la autonomía fue restable­ci­da y en las elec­ciones de aquel año el Par­tido Pro­gre­sista del Pueblo ganó una may­oría abso­lu­ta, y Jagan volvió al poder como min­istro en Jefe de la Guayana Británi­ca. Pero en las elec­ciones de 1964 dos par­tidos de la oposi­ción con­sigu­ieron ganar una may­oría par­la­men­taria suman­do las curules que obtu­vieron por sep­a­ra­do, y Forbes Burn­ham se con­vir­tió en el nue­vo jefe del Gob­ier­no guyanés.

En esos años era obvio que Gran Bre­taña se prepara­ba para otor­gar la inde­pen­den­cia a Guyana, pasan­do por la eta­pa pre­via de una autonomía amplia; por eso Venezuela se apresuró a mover ficha respec­to al reclamo del Esequibo.

En 1962 Venezuela recla­ma el Ese­qui­bo ante la Orga­ni­zación de las Naciones Unidas (O.N.U.) ale­gan­do la nul­i­dad del Lau­do de París de 1899 por los numerosos vicios que afec­taron ese dic­ta­men arbi­tral. El 12 de noviem­bre de 1962, el entonces min­istro de Rela­ciones Exte­ri­ores de Venezuela, doc­tor Mar­cos Fal­cón Briceño, expu­so ante la Comisión de Políti­ca Espe­cial de la Asam­blea Gen­er­al de las Naciones Unidas, los argu­men­tos de Venezuela para deman­dar la nul­i­dad del Lau­do de París. 

Como resul­ta­do, se abrió un pro­ce­so de nego­cia­ciones entre Venezuela y Gran Bre­taña, con la inter­ven­ción del gob­ier­no autónomo de la Guayana Británi­ca. El pro­duc­to de esas nego­cia­ciones fue la fir­ma, el 17 de febrero de 1966, del famoso Acuer­do de Gine­bra; un acuer­do fir­ma­do por los gob­ier­nos nacionales de Venezuela y Gran Bre­taña, y el gob­ier­no autónomo de la colo­nia de la Guayana Británica.

La Invasión France­sa de los País­es Bajos en 1794–1795 fue la causa indi­rec­ta del difer­en­do al moti­var la ocu­pación británi­ca de las Colo­nias holan­desas en Guyana

El acuer­do reconoce la exis­ten­cia del reclamo vene­zolano de nul­i­dad del Lau­do de París, pero no reconoce o acep­ta que Venezuela ten­ga la razón en ese reclamo, británi­cos y guyane­ses no dan por váli­do el reclamo. Se acordó man­ten­er el sta­tus quo, es decir, que el Ese­qui­bo seguiría for­man­do parte de la entonces Guayana Británi­ca y estando bajo con­trol guyanés has­ta que se resolviera el diferendo. 

Tam­bién se acordó crear una Comisión Mix­ta for­ma­da por rep­re­sen­tantes de Venezuela y la Guayana Británi­ca (sin par­tic­i­pación direc­ta de Gran Bre­taña) para nego­ciar durante cua­tro años una solu­ción final a la dis­pu­ta, y en caso de no poder lle­gar a una solu­ción, se some­tería el difer­en­do a uno de los mecan­is­mos de solu­ción pací­fi­ca de con­flic­tos de la ONU. Por últi­mo, Venezuela acept­a­ba recono­cer la inmi­nente inde­pen­den­cia de la Guayana Británica. 

El acuer­do fue crit­i­ca­do en la Guayana Británi­ca por el entonces ex-jefe de gob­ier­no guyanés y líder de la oposi­ción guyane­sa, Ched­di Jagan, que crit­icó que el gob­ier­no de coali­ción guyanés de ese momen­to hubiera fir­ma­do un acuer­do que acept­a­ba legal­mente que había un difer­en­do abier­to y sin solu­ción todavía por la sober­anía del Ese­qui­bo, ya que Jagan ale­ga­ba que se debía rec­haz­ar de plano el reclamo vene­zolano, dar por cer­ra­do el asun­to con el Lau­do de París rec­hazan­do la pre­ten­sión vene­zolana de anu­lar­lo, y no acep­tar que existiera un difer­en­do abier­to. En otras pal­abras, decir­le a Venezuela que no había nada que hablar porqué el Ese­qui­bo era guyanés sin discusión.

Pero del lado vene­zolano tam­bién hubo voces críti­cas; la prin­ci­pal críti­ca de vene­zolanos cono­ce­dores del tema era que Venezuela hubiera acep­ta­do recono­cer la inde­pen­den­cia de la entonces Guayana Británi­ca sin que antes se hubiera resuel­to el difer­en­do por el Ese­qui­bo, renun­cian­do así a una impor­tante arma de pre­sión diplomática. 

Sí Venezuela no hubiera acep­ta­do recono­cer la inde­pen­den­cia de Guyana has­ta que se resolviera defin­i­ti­va­mente la dis­pu­ta por el Ese­qui­bo, sí hubiera condi­ciona­do su apoyo a la inde­pen­den­cia guyane­sa a la res­olu­ción del con­flic­to, habría podi­do ejercer una impor­tante presión. 

Eran los tiem­pos en que Venezuela tenía una economía pujante y próspera, y era una influyente poten­cia petrol­era, además de ser una nación líder en His­panoaméri­ca; por lo tan­to, la influ­en­cia vene­zolana podía haber fre­na­do el reconocimien­to de una gran parte de la comu­nidad inter­na­cional a la inde­pen­den­cia guyane­sa. Pero al acep­tar recono­cer fácil y ráp­i­da­mente, sin prác­ti­ca­mente condi­ciones, Venezuela perdió una valiosa oportunidad. 

Además, el com­pro­miso de lograr un “acuer­do prác­ti­co” para una “solu­ción sat­is­fac­to­ria”, se demostró como algo imposi­ble e ilu­so­rio, invi­able en la prác­ti­ca, con­de­nan­do al difer­en­do a pro­lon­garse eter­na­mente; con el agra­vante de que Venezuela había acep­ta­do que se man­tu­viera sta­tus quo mien­tras tan­to, es decir, que en la prác­ti­ca el Ese­qui­bo for­mara parte de la Guyana inde­pen­di­ente posi­ble­mente para siempre. 

Y otro aspec­to neg­a­ti­vo para Venezuela, era que el difer­en­do ya no sería entre Venezuela y la poderosa Gran Bre­taña, una dis­pu­ta en la que la may­or parte de los país­es de lo que entonces comen­z­a­ba a lla­marse el Ter­cer Mun­do podían pon­erse automáti­ca­mente de parte de Venezuela; sino que el con­flic­to sería entre un país pobre y débil, ter­cer­mundista, como sería la Guyana inde­pen­di­ente, y una Venezuela que entonces era mucha más rica y poderosa que Guyana. 

Por lo tan­to, la opinión públi­ca inter­na­cional se pon­dría de parte del más débil en con­tra del más fuerte, se pon­dría de pate de una Guyana que ale­garía que Venezuela quería “robar­le” más del 74% de “su” ter­ri­to­rio, ponién­dose como la víc­ti­ma frente a la agre­sión expan­sion­ista de Venezuela.

Severo Mal­let-Pre­vost, abo­ga­do esta­dounidense defen­sor de Venezuela en el arbi­tra­je y que denun­ció el ile­gal e injus­to Lau­do de París

El caso es que el 26 de mayo de 1966, la Guayana Británi­ca se con­vir­tió en un país inde­pen­di­ente y sober­a­no, ese día Gran Bre­taña le otorgó la inde­pen­den­cia; el nue­vo país pasó a lla­marse ofi­cial­mente Dominio de Guyana. 

Al igual que otros país­es inde­pen­di­entes de la Com­mon­wealth (Man­co­mu­nidad Británi­ca de Naciones), Guyana, después de su inde­pen­den­cia, con­servó a la Reina de Gran Bre­taña, Isabel II, como Jefa de Esta­do sim­bóli­ca con el títu­lo ofi­cial de Reina de Guyana; pero obvi­a­mente la Reina no tenía poder para gob­ernar, sus fun­ciones eran sola­mente pro­to­co­lar­ias o de “adorno”, y esas fun­ciones eran además ejer­ci­das en la prác­ti­ca por su rep­re­sen­tante en el país, el Gob­er­nador Gen­er­al de Guyana. 

El car­go de min­istro en Jefe se con­vir­tió en el car­go de Primer Min­istro de Guyana, el Jefe del Gob­ier­no y ver­dadero gob­er­nante del nue­vo país; que era elegi­do por la may­oría en el Par­la­men­to de Guyana, que pasó a lla­marse Asam­blea Nacional. 

El que era Min­istro en Jefe de la colo­nia en el momen­to de la inde­pen­den­cia se con­vir­tió automáti­ca­mente en el Primer Min­istro, Forbes Burnham.

Otro efec­to de la inde­pen­den­cia de Guyana fue la reti­ra­da de las Fuerzas Armadas británi­cas del país, sien­do reem­plazadas por la Fuerza de Defen­sa de Guyana (GDF son sus siglas en inglés), la Fuerza Arma­da del nue­vo país, que había sido crea­da de fac­to unos meses antes de la inde­pen­den­cia, el 1 de noviem­bre de 1965, y fue fun­da­da legal­mente el 22 de mayo de 1966, cua­tro días antes de la cer­e­mo­nia de independencia. 

Tal y como se había com­pro­meti­do, Venezuela recono­ció la inde­pen­den­cia de Guyana el mis­mo día de su procla­mación oficial.

Después de la inde­pen­den­cia, no pasó mucho tiem­po antes de que el Primer Min­istro, Forbes Burn­ham, se con­virtiera en un dic­ta­dor, y eso quedó con­fir­ma­do cuan­do en las primeras elec­ciones real­izadas después de la inde­pen­den­cia, en 1968, se pro­du­jo un evi­dente fraude elec­toral para lograr la “reelec­ción” de Burn­ham como Primer Ministro.

Burn­ham había sido diri­gente del Par­tido Pro­gre­sista del Pueblo (PPP), el mis­mo par­tido de su gran ene­mi­go políti­co Ched­di Jagan; pero su enfrentamien­to con Jagan lo llevó a sep­a­rarse del PPP y ter­mi­nar fun­dan­do su pro­pio par­tido, el Con­gre­so Nacional del Pueblo (PNC). Burn­ham hábil­mente con­ven­ció a Esta­dos Unidos y Gran Bre­taña de que él era un social­ista bas­tante más mod­er­a­do que Jagan, cosa que no fue difí­cil ya que Jagan expresa­ba públi­ca­mente sus sim­patías por dic­ta­dores comu­nistas como Iósif Stal­in y Mao Zedong, y durante su gob­ier­no (antes de la inde­pen­den­cia) había fir­ma­do con el Che Gue­vara acuer­dos de asis­ten­cia y coop­eración con la Cuba castrista. 

Por eso esta­dounidens­es y británi­cos apo­yaron a Burn­ham para que sacara del poder a Jagan y con­sol­i­dara un gob­ier­no pre­si­di­do por él, creyen­do que así evita­ban que Guyana cay­era en manos del comu­nis­mo. Pero una vez llegó al poder y se con­vir­tió en dic­ta­dor, Burn­ham comen­zó a pon­er en mar­cha un pro­gra­ma social­ista marxista. 

El 23 de febrero de 1970, después de mod­i­ficar la Con­sti­tu­ción, Guyana fue procla­ma­da una Repúbli­ca por el rég­i­men de Burn­ham; entonces Isabel II dejó de ser Reina de Guyana (el títu­lo fue aboli­do) y fue reem­plaza­da como Jefe de Esta­do del país por el Pres­i­dente de la Repúbli­ca de Guyana, un car­go que en ese momen­to tam­bién sería sim­bóli­co, sin poderes reales, ya que el gob­er­nante seguía sien­do Burn­ham como Primer Min­istro. El nom­bre ofi­cial del país se cam­bió a Repúbli­ca Coop­er­a­ti­va de Guyana, lo de Coop­er­a­ti­va por la obsesión de Burn­ham con el mod­e­lo de coop­er­a­ti­vas de obreros o trabajadores.

Ese mis­mo año se vencía el pla­zo estip­u­la­do por el Acuer­do de Gine­bra para que la Comisión Mix­ta de Venezuela y Guyana lle­gara a una solu­ción del difer­en­do, y no se había con­segui­do ningún acuer­do, por lo que se suponía que el paso sigu­iente era recur­rir a un mecan­is­mo de la ONU para solu­ción de conflictos. 

Pero el primer gob­ier­no de Rafael Caldera esta­ba nego­cian­do con el rég­i­men de Burn­ham bajo los aus­pi­cios del gob­ier­no de Trinidad y Toba­go, y el resul­ta­do fue un acuer­do cono­ci­do como el Pro­to­co­lo de Puer­to España (porqué fue fir­ma­do en la cap­i­tal de Trinidad y Toba­go) y que fue fir­ma­do, además de los rep­re­sen­tantes vene­zolano y guyanés por un rep­re­sen­tante británi­co (debido a que Gran Bre­taña era sig­natario del pre­vio Acuer­do de Gine­bra), el 18 de junio de 1970. 

Fun­da­men­tal­mente el Pro­to­co­lo lo que estip­u­la­ba era pror­rog­ar por 12 años más el pla­zo estable­ci­do por el Acuer­do de Gine­bra antes de recur­rir a la ONU para la apli­cación de un mecan­is­mo legal de solu­ción pací­fi­ca de con­flic­tos, lo que en la prác­ti­ca se tra­ducía en “con­ge­lar” durante 12 años (pror­ro­gables por otros pla­zos iguales) el diferendo.

El Pro­to­co­lo causó un escán­da­lo políti­co en Venezuela, e inclu­so hubo quienes acusaron a Caldera y su gob­ier­no de “traición a la patria”; cuan­do el proyec­to de ley para rat­i­ficar el pro­to­co­lo fue intro­duci­do al Con­gre­so Nacional, ni siquiera fue lle­va­do a las sesiones ple­nar­ias de las Cámaras para ser someti­do a votación y por eso fue engave­ta­do sin ser jamás rat­i­fi­ca­do legal­mente por Venezuela. 

Sin embar­go, eso no impidió que los suce­sivos gob­ier­nos actu­aran como sí estu­viera vigente y no reac­ti­varan el reclamo por el ter­ri­to­rio Ese­qui­bo. El resul­ta­do final fue que el difer­en­do se fue a dormir durante décadas. 

Mien­tras tan­to, en la Guyana de los años 70s, Burn­ham sometió el país a una ver­dadera dic­tadu­ra comu­nista; en lo económi­co no elim­inó total­mente a la empre­sa pri­va­da, para con­ser­var las apari­en­cias de una economía mix­ta, pero la redu­jo al 10% de la economía y el resto esta­ba con­tro­la­do direc­ta o indi­rec­ta­mente por el Estado. 

En lo políti­co impu­so una dic­tadu­ra muy repre­si­va, pero dis­fraza­da de democ­ra­cia mul­ti­par­tidista. Y en políti­ca exte­ri­or Guyana se acer­có mucho a los país­es comu­nistas, espe­cial­mente a la Cuba de Fidel Castro.

Por eso no fue de extrañar que la extrema izquier­da inter­na­cional se pusiera de parte de Guyana en el difer­en­do por el Ese­qui­bo; por ejem­p­lo, es muy cono­ci­da una declaración en la que el rég­i­men de Cas­tro acus­a­ba a Venezuela de “expan­sion­ista” y de recla­mar algo que “no le pertenecía”.

En 1980, por vol­un­tad de Burn­ham, entró en vigen­cia una nue­va Con­sti­tu­ción que con­vir­tió a Guyana en una Repúbli­ca semi-pres­i­den­cial­ista, con lo cual el Pres­i­dente de la Repúbli­ca dejó de ser un car­go sola­mente sim­bóli­co y se trans­for­mó en el car­go más poderoso, el del gob­er­nante real del país; el car­go de Primer Min­istro se man­tu­vo, pero pasó a ser el segun­do car­go más impor­tante en la prác­ti­ca y la may­or parte de su poder fue trans­feri­do al Presidente. 

Por supuesto el dic­ta­dor Burn­ham se hizo ele­gir inmedi­ata­mente como Pres­i­dente de la Repúbli­ca Coop­er­a­ti­va de Guyana. 

Burn­ham murió en 1985 después de gob­ernar Guyana más de 20 años y su suce­sor Desmond Hoyte, era de su par­tido; pero después de su muerte el país comen­zó a evolu­cionar grad­ual­mente hacia la democracia. 

Tam­bién los suce­sivos gob­ier­nos imple­men­taron refor­mas económi­cas de lib­er­al­ización y aper­tu­ra, pasan­do tam­bién grad­ual­mente de una economía casi comu­nista a una de libre mer­ca­do. Inclu­so el que había sido el par­tido de Burn­ham, el Con­gre­so Nacional del Pueblo (PNC), se mod­eró has­ta con­ver­tirse en un par­tido socialdemócra­ta o pro­gre­sista de cen­tro-izquier­da; el gran ene­mi­go políti­co de Burn­ham (y Padre de la Patria guyane­sa según muchos), Ched­di Jagan, tam­bién renun­ció al marx­is­mo y su pro­pio par­tido, el históri­co Par­tido Pro­gre­sista del Pueblo (PPP), tam­bién se trans­for­mó en un par­tido mod­er­a­do de cen­tro-izquier­da. Jagan lle­garía a ser Pres­i­dente de 1992 a 1997, y a par­tir de allí se impu­so un bipar­tidis­mo en la democ­ra­cia guyane­sa, en la que PNC y PPP (ambos social­is­tas mod­er­a­dos de cen­tro-izquier­da) se tur­nan en el poder. 

En con­clusión, de esta clave, des­de hace más de medio siglo Guyana es un país inde­pen­di­ente, y des­de entonces Gran Bre­taña se retiró del Ese­qui­bo, con lo que en la actu­al­i­dad ese país prác­ti­ca­mente no tiene nada que ver con el asun­to; de hecho la últi­ma inter­ven­ción británi­ca (y que además fue prác­ti­ca­mente tes­ti­mo­ni­al) en el difer­en­do fue tam­bién hace más de medio siglo, al fir­mar el Pro­to­co­lo de Puer­to España nego­ci­a­do entre Venezuela y Guyana. 

Así que al día de hoy el difer­en­do es exclu­si­va­mente entre Venezuela y Guyana, y ni siquiera el hecho de que la Repúbli­ca Coop­er­a­ti­va de Guyana sea miem­bro de la Com­mon­wealth, que es más bien una aso­ciación políti­ca y com­er­cial de país­es inde­pen­di­entes, sig­nifi­ca que nece­sari­a­mente Gran Bre­taña tuviera que inter­venir en un even­tu­al con­flic­to entre Venezuela y Guyana.

Tercera clave:
¿Los esequibanos son venezolanos? Si y no, más no que sí

La población actu­al del Ese­qui­bo se cal­cu­la entre 128.000 y 150.000 habi­tantes; la cifra exac­ta es difí­cil de saber porqué para Guyana el ter­ri­to­rio no es una sola enti­dad políti­co ter­ri­to­r­i­al, sino que lo ha divi­di­do en varias Regiones Admin­is­tra­ti­vas (equiv­a­lente guyanés a los Esta­dos de Venezuela) y algu­nas de esas Regiones abar­can tan­to por­ciones del Ese­qui­bo como por­ciones del legí­ti­mo ter­ri­to­rio de Guyana. 

Los activis­tas vene­zolanos por la causa de la recu­peración del Ese­qui­bo siem­pre recal­can que los naci­dos en el Ese­qui­bo son ciu­dadanos vene­zolanos de pleno dere­cho; y esto es porqué tradi­cional­mente Venezuela siem­pre ha inclu­i­do en todas sus Con­sti­tu­ciones el prin­ci­pio jurídi­co del ius soli, por el que cualquiera naci­do en ter­ri­to­rio vene­zolano es automáti­ca­mente ciu­dadano vene­zolano, inclu­so aunque sus padres fuer­an extran­jeros. Por tan­to, al ser el Ese­qui­bo parte del ter­ri­to­rio vene­zolano des­de el pun­to de vista jurídi­co vene­zolano, los naci­dos allí serían vene­zolanos por nacimiento.

Pero, obvi­a­mente, des­de el pun­to de vista jurídi­co de Guyana los naci­dos en el Ese­qui­bo son ciu­dadanos guyane­ses, tan­to como los naci­dos en el resto de lo que Guyana con­sid­era su ter­ri­to­rio nacional; y como Guyana es la que ejerce en la prác­ti­ca el con­trol y la sober­anía sobre el Ese­qui­bo, todos los nativos del Ese­qui­bo des­de su nacimien­to son reg­istra­dos o inscrip­tos legal­mente como ciu­dadanos de la Repúbli­ca Coop­er­a­ti­va de Guyana, y casi todos no tienen ni ejercen otra nacional­i­dad a lo largo de su vida que no sea la guyanesa. 

Para poder ten­er la nacional­i­dad vene­zolana un ese­quibano ten­dría que salir del Ese­qui­bo para ir al ter­ri­to­rio con­tro­la­do por Venezuela y allí solic­i­tar doc­u­mentación vene­zolana, algo que muy pocos hacen en la prác­ti­ca. Pero es que el tema es mucho más com­ple­jo y desalen­ta­dor para las pre­ten­siones venezolanas. 

En 1944 el emba­jador de Venezuela en Esta­dos Unidos, Dió­genes Escalante, insiste en el jus­to reclamo: “…en el corazón de cada vene­zolano hay una esper­an­za impere­ced­era de que algún día prevale­cerá en el mun­do el espíritu de la equidad y que éste nos traerá la reparación amis­tosa que en jus­ti­cia y moral­mente se nos debe…”.

Como diji­mos al comien­zo del artícu­lo, real­mente España nun­ca col­o­nizó lo que aho­ra es el ter­ri­to­rio Ese­qui­bo, aunque lo con­sid­er­a­ba parte de sus domin­ios; al inde­pen­dizarse de España, Venezuela tam­poco inten­tó col­o­nizar el territorio. 

Por eso cuan­do los británi­cos comen­zaron a apoder­arse del ter­ri­to­rio y a col­o­nizar­lo, en el mis­mo había una escasa población for­ma­da exclu­si­va­mente por tribus indí­ge­nas que tenían esca­so con­tac­to con la civ­i­lización occi­den­tal o europea. 

Por esa razón en el Ese­qui­bo prác­ti­ca­mente no existe población his­panoamer­i­cana, a excep­ción de algunos pocos vene­zolanos que han emi­gra­do allí en los últi­mos años.

Pero entonces, ¿de donde vienen y quienes son los habi­tantes del ter­ri­to­rio? La respues­ta sería fácil: son guyane­ses étnicos. 

La población total de la Repúbli­ca Coop­er­a­ti­va de Guyana se divide en var­ios gru­pos étni­cos: el 39,8% de la población guyane­sa está for­ma­da por descen­di­entes de per­sonas prove­nientes de la India, indios o como les dicen pop­u­lar­mente en Venezuela, “hindúes”.

Los antepasa­dos de estos indo-guyane­ses vinieron a vivir a la entonces Guayana Británi­ca a par­tir de 1838, cuan­do la India tam­bién esta­ba someti­da al dominio del Impe­rio Británi­co. Los miem­bros de esta comu­nidad con­ser­van muchas de las cos­tum­bres que tra­jeron sus ance­s­tros del lejano Sub­con­ti­nente Indio, Asia. 

El 29,3% de la población son los afro-guyane­ses, los descen­di­entes de los esclavos negros que, primero los holan­deses y después los británi­cos, tra­jeron des­de África. 

La esclav­i­tud fue abol­i­da en la Guayana Británi­ca en 1838, y entonces los afro-guyane­ses se con­virtieron en una comu­nidad de ciu­dadanos libres. Cul­tural­mente son bas­tante sim­i­lares a los afro-caribeños de las islas del Caribe angloparlante. 

El 19,9% de la población guyane­sa son mes­ti­zos, pro­duc­to de la mez­cla o mes­ti­za­je de los difer­entes gru­pos raciales pre­sentes en Guyana. 

El 10,5% de la población son amerindios o indí­ge­nas, los descen­di­entes de las tribus indí­ge­nas que hab­it­a­ban el ter­ri­to­rio antes de la lle­ga­da de los europeos. El 0,3% de la población son blan­cos descen­di­entes de europeos, y el 0,2% son descen­di­entes de per­sonas prove­nientes de Chi­na, son chi­nos étnicos.

La división racial de Guyana ha tenido mucha impor­tan­cia en la políti­ca del país; Ched­di Jagan era indo-guyanés y la inmen­sa may­oría de los guyane­ses descen­di­entes de “hindúes” como él apoy­a­ban a su par­tido, el PPP. 

Por el con­trario, Forbes Burn­ham era afro-guyanés, y por eso la inmen­sa may­oría de los afro-guyane­ses apoy­a­ban a su par­tido, el PNC; durante su larga dic­tadu­ra, Burn­ham aplicó una políti­ca de suprema­cis­mo negro o afro-guyanés, dis­crim­i­nan­do espe­cial­mente a los indo-guyane­ses, lo que empe­oró el ren­cor y la amar­ga división entre los gru­pos raciales. 

Con la recu­peración de la democ­ra­cia se han hecho esfuer­zos por super­ar las divi­siones étni­cas, par­tic­u­lar­mente en la políti­ca, pero aún que­da camino por recor­rer; el idioma común, el inglés, es uno de los pocos ele­men­tos unificadores. 

En cuan­to a la religión, aprox­i­mada­mente el 63% de los guyane­ses son cris­tianos, pero la gran may­oría son protes­tantes y/o evangéli­cos de difer­entes igle­sias o con­fe­siones, y sola­mente el 7,1% de los guyane­ses son católi­cos; un 24,8% de los guyane­ses prac­ti­can hin­duis­mo (la religión típi­ca de la India) y un 6,8% son musul­manes o islámicos. 

El prob­le­ma es que los nativos del Ese­qui­bo son étni­ca­mente guyane­ses, pertenecen a los difer­entes gru­pos étni­cos o raciales en los que se divide el pueblo guyanés; por eso no tienen nada que ver con los vene­zolanos, ni en lo étni­co, ni en lo cul­tur­al, ni en lo reli­gioso, ni en lo históri­co, ni en lo lingüístico. 

Por eso es nor­mal que la may­oría de los ese­quibanos no ten­gan un sen­timien­to de iden­ti­dad nacional vene­zolano, que no se sien­tan vene­zolanos, y por el con­trario se sien­tan y se iden­ti­fiquen como guyane­ses, que vean a Guyana como su patria y no a Venezuela. 

Los jue­ces y abo­ga­dos durante las sesiones del arbi­tra­je de 1899 en París, donde se con­fab­u­laron en con­tra de los dere­chos de Venezuela sobre el Esequibo

Sí no exis­ten motivos sen­ti­men­tales o emo­cionales para que los nativos del Ese­qui­bo pre­fier­an a Venezuela antes que a Guyana, sólo quedaría una moti­vación intere­sa­da o mate­ri­al­ista, de un even­tu­al ben­efi­cio per­son­al. Y en efec­to, en la época en la que Venezuela era un país democráti­co y además próspero, con una cal­i­dad de vida rel­a­ti­va­mente alta (para ser un país en vías de desar­rol­lo), y en cam­bio Guyana esta­ba hun­di­da en la mis­e­ria y la opre­sión por cul­pa de la dic­tadu­ra comu­nista de Burn­ham; en esa época muchos ese­quibanos esta­ban dis­puestos a ser vene­zolanos, a apo­yar a Venezuela en su pre­ten­sión de tomar el con­trol del ter­ri­to­rio y quitárse­lo a Guyana. Obvi­a­mente lo que esper­a­ban era mejo­rar notable­mente su cal­i­dad de vida, ten­er lib­er­tad y prosperidad.

Esa sería la razón fun­da­men­tal por la que unos cuan­tos nativos del ter­ri­to­rio apo­yaron la céle­bre Rebe­lión de Rupu­nuni, una rebe­lión arma­da en la parte sur del Ese­qui­bo el 2 de enero de 1969 (menos de 3 años después de la inde­pen­den­cia de Guyana), que pre­tendía sep­a­rar al Ese­qui­bo de Guyana para even­tual­mente unir­lo a Venezuela; una rebe­lión encabeza­da por algunos ter­rate­nientes locales descon­tentos con la incip­i­ente dic­tadu­ra marx­ista de Burn­ham, pero que fra­casó por la fal­ta de apoyo mil­i­tar vene­zolano, por la debil­i­dad y des­or­ga­ni­zación de los rebeldes y la efi­caz e implaca­ble actuación del Ejérci­to de Guyana.

Pero mucho ha cam­bi­a­do des­de entonces des­gra­ci­ada­mente; aho­ra Venezuela es la que es un país hun­di­do en la mis­e­ria, con una cal­i­dad de vida depau­per­a­da y una economía arru­ina­da, y además vivien­do bajo una tiranía represiva. 

Por el con­trario, aunque Guyana todavía es un país pobre y está lejos de ser desar­rol­la­do, su economía vive un auge y muchos pronós­ti­cos apun­tan a que ten­drá un fuerte desar­rol­lo económi­co en los próx­i­mos tiem­pos, y su cal­i­dad de vida ha mejo­ra­do sen­si­ble­mente; además de que dis­fru­ta de una democ­ra­cia lib­er­al (con todos los defec­tos que puede ten­er una democ­ra­cia en un país ter­cer­mundista que además vivió una larga dic­tadu­ra muy represiva). 

Por eso es obvio que des­de el pun­to de vista mate­ri­al­ista o intere­sa­do, en la actu­al­i­dad a los habi­tantes del Ese­qui­bo les con­viene mucho más seguir sien­do guyane­ses que ser vene­zolanos, ante una Venezuela que no puede ofre­cer­les algo mejor a lo que actual­mente dis­fru­tan con Guyana, sino todo lo con­trario, una incor­po­ración a Venezuela actual­mente les sig­nifi­caría un desas­tre, un empe­o­ramien­to de su cal­i­dad de vida. 

La mejor prue­ba de esta dolorosa real­i­dad es que en años recientes algunos miles de vene­zolanos han emi­gra­do a Guyana bus­can­do una vida mejor y huyen­do de la mis­e­ria en Venezuela; y lo iróni­co es que son pocos los que entre esos vene­zolanos han opta­do por insta­larse en el ter­ri­to­rio que recla­ma Venezuela, en el Ese­qui­bo, y la gran may­oría han preferi­do vivir en la cap­i­tal de Guyana, en George­town, y en otras partes del ter­ri­to­rio que Venezuela reconoce como el ter­ri­to­rio legí­ti­mo de Guyana. 

Frente a esta situación actu­al, es casi utópi­co soñar con políti­cas dirigi­das a que el Esta­do vene­zolano le brinde ven­ta­jas o ben­efi­cios a los ese­quibanos para que se pon­gan de parte de Venezuela en el difer­en­do, como plantean los activis­tas vene­zolanos por la causa de la recu­peración del Ese­qui­bo; difí­cil­mente un Esta­do que no cui­da del bien­es­tar del pueblo que ya gob­ier­na, puede ofre­cer una vida mejor a una comu­nidad que a los efec­tos prác­ti­cos vive en el extran­jero, bajo el gob­ier­no de otro Estado. 

Vis­to lo vis­to los nativos del Ese­qui­bo seguirán sien­do guyane­ses por mucho más tiem­po, aunque Venezuela les otorgue el dere­cho de ser venezolanos.

Sin duda la con­clusión es muy deses­per­an­zado­ra para Venezuela y su jus­ta reivin­di­cación, en una triste e indig­nante his­to­ria pla­ga­da de actos infames, injus­ti­cias, malditas casu­al­i­dades, neg­li­gen­cia, desas­trosos errores y opor­tu­nidades per­di­das, que nos con­du­jo a la pér­di­da de un ter­ri­to­rio como el Ese­qui­bo, que es más grande en super­fi­cie que un país como Nicaragua u otro país como Grecia.

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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