Esteban Rivas Marchena Nunca he dejado de escribir para EL IMPULSO

Esteban Rivas Marchena, notable periodista del EL IMPULSO en la década de los años 60

José Ángel Ocanto afirma con devoción que Esteban
Rivas Marchena era el reportero estrella del diario EL IMPULSO durante la
década de los 60

“Todos los mejores reportajes, a página completa,
estaban calzados con la firma de Rivas Marchena. Incluso fue perseguido y
apresado por la Seguridad Nacional por publicar contenidos prohibidos por el
Gobierno”, atestigua Ocanto en una tertulia con quien suscribe esta pequeña
historia.
Decimos pequeña por el espacio, pero gigante en
contenido, ya que Esteban en 1945, “reporteaba” para EL IMPULSO.
“Los periodistas de ese entonces andábamos a pie,
equipados solamente con una libretica y un lápiz de grafito. Nunca nos pasó por
la cabeza que podían inventar una grabadora y hasta un teléfono inalámbrico con
grabadora y a la misma vez cámara fotográfica”, dice con gracia.
Esteban refiere que antes de ser periodista, se
desempeñó como maestro de escuela en las poblaciones de Río Tocuyo, Guadí,
Sanare, Cabudare y otros lugares.
Su vocación lo llevó a ser uno de los periodistas de
mayor renombre en Lara, alcanzando la secretaría de la Asociación Venezolana de
Periodistas, AVP, organización que antecedió el hoy Colegio Nacional de
Periodistas.
Esteban recientemente celebró -el 2 de septiembre, su
85 aniversario, y aunque sostiene que ya le memoria le tiende varias trampas en
el camino, sigue escribiendo sus artículos de opinión para el periódico.
Colaboró con otros diarios como El Componedor de
Barquisimeto, de Ramón Orellana un semanario muy cercano al partido Acción
Democrática, El Diario de Carora.
Esteban ha escrito nueve libros y tiene otro tanto
inédito, esperando la gracia de un buen editor.
Es insistente en medio de la entrevista, sellando que
desde el 45 “nunca he abandonado, ni dejado de escribir para el diario EL
IMPULSO”.
Manifiesta que aun recuerda como si fuera ayer la
fachada de la sede de EL IMPULSO, un hermoso edificio situado en la calle del
Comercio (av 20) entre calle Obispo (calle 26) e Iribarren (calle 27), en la
acera sur de este a oeste.
Acota que sus primeros reportajes los llevaba hasta la
sede escritos a mano y eran corregidos por Eligio Macías Mujica “y cuando no
podía revisarlos, lo hacía el propio Jesús Carmona, que prácticamente era el
director. Ellos fueron mis maestros, a quienes les estoy muy agradecido”.
Más tarde -dice Esteban- fundé un Semanario La Tarde,
que circuló ocho años, entre 1955 y 1963. Era impreso en la tipografía de
Francisco Nieves y distribuido en un vehículo Volvo del año 45, de su
propiedad, con dos ayudantes: Francisco Meléndez Arce y Williams Rivas, su
hijo.
Como legado a sus cinco hijos, quince nietos y siete
bisnietos, Esteban atesora más de 4000 artículos de opinión que ha escrito para
EL IMPULSO, adicionando que es una cifra modesta.

Luis Alberto Perozo Padua

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