Ezequiel Bujanda Hernández, médico y escritor de trascendencia

Yolanda Aris
Cronista Oficial del Municipio Palavecino
www.cronistaoficialdepalavecino.blogspot.com

Nació en Cabudare el 25 de julio de 1865. Fueron sus padres el Dr. Pablo Bujanda  y Carolina Hernández Quintero. Tuvo dos hermanos, Carlos y Pablo. Estudió en Cabudare y luego en el Colegio La Concordia de El Tocuyo. Se graduó de médico en el Colegio Federal de Primera Categoría de Barquisimeto en 1894.  Murió en el Tocuyo el 17 de agosto de 1919


Su padre, Pablo Bujanda, nativo de El Tocuyo, era médico y se estableció en Cabudare. Allí,  fue designado en 1865, Tesorero General y Secretario del Consejo de Estado, por Nicolás Patiño al ejercer como presidente del Estado Soberano de Barquisimeto y nombrar a Cabudare capital del mismo. Su madre, le compró una casa a Miguel Bernal el 5 de marzo de 1865, donde nació Ezequiel Bujanda, conocida, como la Bujandera, actual sede del Ateneo de Cabudare; la cual vendió el 5 de septiembre de 1895, luego de enviudar.

Ezequiel Bujanda fue médico, cirujano, escritor y poeta romántico. Su mayor aporte fue en la literatura, donde se le considera como un representante de la lírica moderna con un estilo propio en la forma, armonía y pureza del verso. Rafael Silva Uzcátegui, Julio Calcaño y Antonio Álamo le hicieron críticas positivas, y destacaron su habilidad como poeta. Entre sus principales poemas están: El traje Negro; Sobre las Olas; Ni rubia, ni blanca, ni negra; Tiesto de flores; Envío; Adelante; y Los Recuerdos.                                             

Bujanda íntimo

Ezequiel Bujanda se trasladó a El Tocuyo, donde contrajo matrimonio con  Juana Yépez Borges en 1897,  y tuvo 7 hijos, todos nacidos en esa ciudad: Carlos, Adelaida, Lucia, Antonio, Ezequiel Segundo, María Clementina y Saulo Bujanda Yépez.

Destacan entre sus hijos, Ezequiel y Carlos Bujanda Yépez. El primero Ezequiel, nacido en 1909, fue médico, cirujano, especializado en Ginecología, Obstetricia y Pediatría. Ejerció en El Tocuyo y diferentes poblaciones cercanas. Fue Director del Centro de Salud de Quíbor. Realizó su posgrado en Quito, Ecuador.

El segundo, Carlos, nacido en 1911, abogado, escritor, docente y músico. Fue Presidente de la Corte Suprema de Justicia en Lara en 1937, fiscal y juez del Trabajo, Miembro de la Comisión Revisora de Leyes, Procurador General del Estado y Consultor Jurídico del Ejecutivo Larense. Cultivo la pintura y la música, tocaba piano, violín y cuatro. Fue Cronista de El Tocuyo, miembro de la Academia Nacional de la Historia y del Centro de Historia Larense. Entre sus publicaciones destacan: Centenario Natal del Dr. Ezequiel Bujanda (Barquisimeto, 1965). Deberes y Derechos del Ciudadano (Caracas, 1936) Nuestro Origen (Caracas, 1969); Crónicas de la Ciudad Madre (Barquisimeto, 1969). Fue Presidente del Concejo Municipal del Municipio Morán, y Diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Lara.

El derrotero poético y periodístico

Sobre la labor poética de Ezequiel Bujanda, la Revista el Cojo Ilustrado en 1896, señala: “Entre las composiciones más aplaudidas de Bujanda figura El Traje Blanco, ciertamente, son versos que enamoran y rejuvenecen. Por una especie de mistificación nos trasladamos a los días juveniles y nos hallamos sintiendo, amando, soñando para deshacernos en lagrimas ante la fría realidad.”

Grado de Doctor en Ciencias Médicas de Ezequiel Bujanda

Y agrega: “En Los Jasmines hay que admirar el pensamiento filosófico. Los Recuerdos es una definición riquísima en la que se traduce la verdad por símiles eminentemente poéticos. No recordamos haber visto nada mejor sobre esta materia, que a todos los corazones conmueve.” Y termina señalando: “El Cojo Ilustrado se complace en ofrecer a sus lectores esta sucinta noticia del Dr. Bujanda, como poeta que en la región occidental ha levantado tan alto el pendón de la bella literatura.”

Ezequiel Bujanda se destacó también como periodista y redactor de varios periódicos, entre ellos: La Pluma: periódico literario de 1891, donde era redactor junto a Pedro Montesinos;  El propulsor, órgano de la Sociedad Recreativa Progresista en 1894;  La Clínica, órgano semanal de la Botica San Rafael en El Tocuyo, donde Bujanda era Gerente, médico y farmaceuta en 1918. Igualmente se agrega la publicación de su inicial obra poética en 1896, en la cual se presenta como un literato creativo de versos románticos.

Fue importante, su participación en la creación de la Sociedad Recreativa y Progresista establecida en El Tocuyo en 1894, organización de la cual fue cofundador y decano presidente. Se resalta el nombre de progresista, por las ideas positivistas, muy en boga en Venezuela a finales del siglo XIX y principios del XX, en las cuales cumplieron  papel fundamental las obras escritas y las labores académicas de los maestros Adolfo Ernst y Rafael Villavicencio. Además,  siendo bachiller, fue maestro de la escuela primaria Nº 937 en Cabudare, en 1883.

Ostentan con orgullo su nombre, como justo reconocimiento a la labor desarrollada por este eminente cabudareño: la plaza conocida como La Ceiba, que mediante decreto pasó a denominarse Parque Ezequiel Bujanda en 1965 en el centenario de su nacimiento, una biblioteca pública y una escuela primaria en Cabudare; un instituto de educación secundaria en Barquisimeto y la Biblioteca Pública de Sarare

Fuentes consultadas
Bibliográfica
Brito, José Ramón. Semblanzas de Cabudareños Ilustres. En: Boletín del Centro de Historia Larense. Enero-junio-1987. Barquisimeto. 67 p. (p. 15)
Bujanda Yépez, Carlos. Crónicas de la Ciudad Madre. Colegio de Abogados del Estado Lara. El Tocuyo, 1969. 305 p.
Querales, Ramón. Bibliografia y Hemerografia del estado Lara. 1557 – 1983. Volumen II. Gobernación del estado Lara. Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas. Barquisimeto, 1986. 1375 p.  
Silva Falcón, Willinger. Anuario Biográfico Larense. Cámara de Comercio. Barquisimeto, 1999. 130 p. (p.28)

Hemerográfica
Dr. Ezequiel Bujanda. En: El Cojo Ilustrado. No. 117. 1 de noviembre  de 1896. p. 807

Documental:
Memoria del Ministerio de Instrucción Pública. 1883 pp. 168-174

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