Divina Pastora, un poema con más de un siglo de creación

 

Hermosa Virgen de Cabellos de Oro

a quien el hombre en su dolor implora

Tú eres el cielo sin igual tesoro

y dulce aliento del que triste llora

 

El infeliz que cruza sollozando

su sendero de espinas y de abrojos

en tus consuelos plácidos confiando

fija en ti, Virgen, sus nublados ojos

 

Por eso el pueblo que venera tanto

tu imagen sin igual, encantadora,

henchido de esperanza y amor santo,

se arrodilla ante ti bella Pastora

 

Derrama, pues, sobre tus bendiciones,

tu que puedes todo, Virgen pura,

mientras se oyen las santas oraciones,

que nuestros labios para ti murmuran


Fuente: Sociedad de la Divina Pastora

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