En 1834 Cabudare tuvo sus primeras cifras oficiales de población

 

La ciudad arriba a 196 años de la demarcación como parroquia eclesiástica, de su poblamiento formal, ocurrido el 27 de enero de 1818, cuando por disposición de obispado de Venezuela, se ordenara asentar los límites de este sitio.

En una rigurosa investigación del historiador Taylor Rodríguez García, cronista oficial de Palavecino, sobre los orígenes de la familia Ponte de Cabudare, revela que el general José Antonio Páez, en su condición de presidente de la República, dio instrucciones para que se hiciera el primer censo no oficial en los cantones del país.

El historiador Antonio Arellano Moreno compiló los diversos informes similares de las jurisdicciones de determinadas parroquias de nuestro país, obra publicada por la Academia Nacional de la Historia, colección azul, historia de la República, bajo el
título: Estadísticas en Tiempo de Páez, de las Provincias de Venezuela.

El interesantísimo aporte fue levantado por el Juez de Paz de la Parroquia Civil Cabudare, don Felipe Ponte al despacho del señor alcalde segundo municipal (del cabildo de Barquisimeto)… “arreglado a la lista que (ud.)… me remitio”.

Están fechados en Cabudare, 16 de febrero de 1835 y contenidos en el libro de Escribanías, año 1834. Archivo General de la Nación. Tomo 87.

En documentos coetáneos remitidos al despacho de don Felipe Ponte igualmente los identifican como JUEZ PRIMERO DE PAZ de la parroquia de Cabudare.

Explica el cronista Rodríguez, que la figura legal del Juez Primero de Paz, estaba contenida en la Constitución Nacional de 1830, en el Título XXIV, De los gobernadores de provincia y jefes de cantón. Artículo 178. 

El contenido de dicho informe es variado –añade el historiador-, en una futura parte se confrontará con otras fuentes primarias, hasta hoy igualmente no publicadas, caso de los registros suscritos por el presbitero Miguel Pimentel i Bravo (sic) párroco de la iglesia San Juan Bautista de Cabudare, especialmente sus anotaciones correspondientes a la demografía.

“Dada la trascendencia de estos antiguos datos estadísticos de la Parroquia Cabudare, se realizará una publicación digital en número limitado para remitirlo a las bibliotecas escolares, así pueden ser consultados por los colegas docentes y sus discípulos y discípulas, de interés para sus revisiones para la comprensión del devenir histórico local”, apunta Rodríguez García.

Monumento La Cruz Salvadora. Véase el kiosco de la calle Juan de Dios Ponte. Oleo del cabudareño Alberto Granado

Qué contenía el informe

Sostiene el cronista, que don Felipe Ponte ejecutó un minucioso censo en donde incluyó los aspectos geofísicos: Extensión territorial y límites, sitios o parajes, hidrografía, sendas; Geografía Humana: Demografía; Población clasificada por etnias y condición social; Existencia, tipos y valor global de las viviendas y Producción Agropecuaria, así como otros datos de interés para el Gobierno Provincial. 

Anota Rodríguez, que en lo referido al territorio de la Parroquia Cabudare, Ponte escribe: … “Tiene quatro leguas de Longitud y dos de Latitud…” (…) “por el norte rio Turbio por el sur quebrada de Guamacire, por el naciente (este) quebrada seca, por el poniente (oeste) río Claro…”.

Y cuando habla de sitios, detalla el Juez de Paz, lo siguiente: Tiene,… “ocho sitios a saber Barrancas, Bureche, Guamacire, Las Tapias, Loma Redonda, Quebradita, Rastrojos y Tarabana…”. 

En lo referido a los caminos, de vital importancia para la época y del vital líquido, Ponte refiere que: … “Tiene cuatro caminos, una que sale para esta capital (Barquisimeto), y otro para Santa Rosa, otro para Yaritagua y otro para San Carlos…” (…) Aquí no hay puentes”. 

Y más adelante sostiene que… “Tiene siete quebradas son: Agua Viva, Guamacire, La Barimisa (o Marimisa), La Mata, La Mora, Tabure y La del Tomo”, nótese que para la remota época, ya estas quebradas estaban debidamente identificadas y delimitadas.

La demografía no faltó

El cronista señala que Ponte ejecutó un trabajo encomiable en la Parroquia Cabudare, en donde no dejó escapar el aspecto demográfico quizá porque era de suma relevancia conocer en precisión cuantos “varones” aptos para las “montoneras” había disponible en cada Cantón, indicando que: “Desde la cuna hasta los dieciocho años = 1416 y desde los dieciocho hasta los 40 años = 1948.”

Las hembras también fueron contabilizadas en el censo del funcionario cabudareño, registrando: “Desde la cuna hasta los dieciocho años = 1731. Desde los dieciocho años hasta los cuarenta años= 1017, para un total de Varones = 3364 y Hembras = 2748”.

El cronista advierte que Ponte, clasifica en el informe contenido en el libro de Escribanías del año 34, la población por etnias y condición social.

… “Españoles hay dos, uno vive de mayordomo  y el otro de limosna. … no hay tribus indígenas…,  … Esclavos: Varones: 67, Hembras: 76, Manumisos Varones: 13, Hembras: 18. 

Aclara el cronista que el mayordomo para la fecha de levantado el censo, podía ser el administrador de una institución religiosa como cofradías, obras pías, capellanías y “con esta denominación quizás también se identificaba el amo de llaves de un organismo público”, complementando que los manumisos eran los esclavos y esclavas potencialmente libres, “siempre y cuando se cumplan las normas constitucionales, entre ellas la previa indemnización de los amos”.

Casona de los Colombo al fondo, a un lado, de cerca azul, casa de los Bernal, ubicada en la calle Juan de Dios Ponte

 

Determina también Ponte a los responsables de la instrucción pública y a los representantes del gobierno, … “Hay una escuela pública con 80 alumnos dotada de 40 pesos, su preceptor Rito Valera…” (…) hay tres empleados que son tres, el Juez Primero de Paz (el propio autor del presente informe), el segundo (Juez) y el Cíndico (sic) Parroquial no goza (o gozan) de sueldo alguno…” 

Afirma Rodríguez García que “no con la condición de funcionario público, cumplía sus funciones de ministro del culto (o párroco) el sacerdote de la parroquia cuyo templo matriz era el de San Juan Bautista y posiblemente se trataba del padre Miguel Pimentel i Bravo”. 

La infraestructura y la agricultura

La existencia, los tipos y el valor global de las viviendas, fue otro de los aspectos relevantes del informe de Ponte para el Gobierno Provincial, destacando la cantidad de viviendas.

Igualmente, este funcionario de la post-colonia, describe los rubros agrícolas y la riqueza pecuaria de la entonces Parroquia Cabudare.

Tipos de viviendas: Cubierta de tejas habían 498 casas a 456 pesos cada una da un total de 27.088. Bahareque, 23 a 6 pesos cada una, es igual a 138. Cubiertas de paja 364 a 0.44 pesos, es igual a 160.16. Total 885 viviendas, para un total en pesos de 462,44 a un precio global de 27,386.16 pesos.

Menciona Ponte en los rubros agrícolas el maíz con 1.616 fanegadas (anuales) igual a 303.808 kilogramos de producción en la zona de la Parroquia Cabudare y azúcar (quizás papelón) 24 quintales (mensuales) igual a 1.640 kilogramos.

Otra información de interés: … “No hay clases de maderas, yervas (sic), (si hay) raíces en Guamacire, (como…Boraja), ilegible…”

 Las cifras en lo pecuario

La riqueza pecuaria de Cabudare fue registrada por el Juez de Paz de la Parroquia 
Cabudare, don Felipe Ponte, en los siguientes términos y cifras: Burros 540 cabezas a 10 pesos como valor unitario lo que sumó 5.410Cabras 2.367 cabezas a 6 reales cada uno 14.202 realesCaballos 46 a 40 pesos 1,840Yeguas 31 a 20 pesos 620Mulas 186 a 50 pesos 9.300Ovejas 327 a 7 reales cada una 2.289Toros 127 cabezas a 8 pesos 1.016Vacas 538 a 10 pesos pa un total de 5.380.

El informe representa el decano documento estadístico en el proceso histórico de la comarca cabudareña, luego del inicio de su tercer y definitivo poblamiento a partir del 27 de enero de 1818 y su identificación como parroquia civil en fuentes oficiales desde mayo de 1828.

Igualmente expresa otro significativo aporte de un miembro de la familia Ponte de Cabudare a la educación y cultura en general en este caso si bien es cierto en principio es un documento oficial, en el devenir del tiempo logró convertirse en un trascendente estudio historiográfico en la perspectiva global, lo geográfico, económico y social. 

Los vacunos cuyo destino final podía ser el uso del cuero como materia prima para talleres artesanales, y por su puesto la carne y la leche para el consumo humano, esta última para elaborar subproductos como el suero y el queso, observación válida de modo similar para el ganado caprino. Mientras que mulas y asnos, además de labores cotidianas en diversas unidades de producción agropecuaria, su significativo uso en numerosas arrias, transporte por excelencia para las compras-ventas del comercio inter-comarcano, fundamental en la economía local, dada la importancia de la ubicación geográfica de nuestra parroquia, indiscutible ante portón de la subregión llanera occidental.

En el informe se destaca que en la parroquia Cabudare no existían ningunas clases de metales, ni se registran cultivos de trigo, cebada, añil y algodón, los vecinos tampoco explotaban ningún tipo de pescado y como se subrayó no se anota la producción de madera, lo anterior conlleva a la gran conclusión que la economía local para 1835 presentaba dos pilares fundamentales, la producción de kilogramos anuales de maíz y en el subsector ganadero la cría de 665 vacunos, 186 mulas, 540 burros y 2367 cabras.

Luis Alberto Perozo Padua

Foto destacada: Al fondo el barrio Cuba y la iglesia San Juan Bautista de Cabudare. Oleo de Alberto Granado

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