Diario EL IMPULSO, un baluarte democrático

 

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista


Son 115 años. Se dice fácil pero cuánta agua ha pasado por debajo de ese puente, escribió hace algún tiempo un destacado periodista. EL IMPULSO fue pensado por don Federico Carmona, un larense visionario que poseía una imprenta en Carora, pero conocedor del arte de la palabra que además es progreso, editó un panfleto que fue llevado, a lomo de mula, a todos los parajes de Lara, en donde se exponía la necesidad de crear un periódico que narrara los acontecimientos más relevantes de la ciudad y su entorno.

Fue una haz­a­ña para aquel tiem­po remo­to, donde aún no se habla­ba de democ­ra­cia y pro­gre­so, y eso era pre­cisa­mente el agu­do enfoque que per­sigu­ió don Federico. 

Des­de su fun­dación aquel 1° de enero de 1904, has­ta hoy, EL IMPULSO ha sobrell­e­va­do y con­fronta­do regímenes, que sin pudor alguno, han ensaya­do  ‑a toda cos­ta- el arte del silen­cio y la mor­daza.

Días cru­eles atrav­esó este vocero durante las primeras décadas del siglo pasa­do, y sería Juan Vicente Gómez, uno de los más fero­ces ene­mi­gos de la pren­sa y del pen­samien­to, quien sin dilación ordenó la clausura de EL IMPULSO y el encar­ce­lamien­to de su direc­tor, quien a su vez era hijo de don Federico.

Por su osadía de abrir una sucur­sal en ple­na cap­i­tal de la dic­tadu­ra gomecista, Juan Car­mona tuvo que sopor­tar con­fi­namien­to en una sór­di­da cel­da de La Rotun­da, a donde fueron a parar hom­bres con ide­ales democráticos. 

Vit­ral Diario El Impul­so, cuyo con­tenido plas­ma la his­to­ria de este diario des­de su fun­dación. Autor Jorge Arteaga

Durante el manda­to de Mar­cos Pérez Jiménez, en innu­mer­ables opor­tu­nidades, peri­odis­tas de EL IMPULSO, así como sus direc­tores, fueron detenidos y con­fi­na­dos en maz­mor­ras de la dic­tadu­ra, y las pági­nas del rota­ti­vo revisadas a diario por un sen­sor que ver­i­fi­ca­ba con arro­gan­cia cada línea, lo que atenta­ba con­tra la pal­abra y el pen­samien­to. 

Luego, en pleno siglo XXI, EL IMPULSO cen­te­nario, pat­ri­mo­nio larense y vocero con la más amplia trayec­to­ria del país, es con­tin­u­a­mente ase­di­a­do por el gob­ier­no rev­olu­cionario, que con pun­zantes ame­nazas públi­cas de cierre y con igno­min­iosas vis­i­tas guber­na­men­tales, pre­tendieron arrodil­lar la línea edi­to­r­i­al del periódico.

Y como los regímenes dic­ta­to­ri­ales son intol­er­antes, incré­du­los ante el pen­samien­to libre, intran­si­gentes ante opin­iones que disien­tan de las suyas, con su acos­tum­bra­da despi­ada­da retal­iación, el rég­i­men infringió una esto­ca­da que creía final para que­bran­tar la inal­ter­able línea edi­to­r­i­al de EL IMPULSO, y torcer­la en favor de sus intere­ses. 

Es entonces, cuan­do des­de una ilegí­ti­ma fun­dación que no es más que una empre­sa monopóli­ca, con sal­va­je pre­po­ten­cia se orde­na no vender más papel pren­sa a EL IMPULSO, lo que some­terá al diario a pro­fun­da revisión y reor­ga­ni­zación presupuestaria. 

Al paso salieron quienes creen en la democ­ra­cia: peri­odis­tas, medios de comu­ni­cación, fun­da­ciones, ONGs, par­tidos políti­cos, y has­ta entes inter­na­cionales, a apo­yar y expre­sar el repu­dio colec­ti­vo por la nue­va y desac­er­ta­da andan­za de la rev­olu­ción.

Inal­ter­able, jus­to, incor­rupt­ible, se ha man­tenido EL IMPULSO ante el ase­cho guber­na­men­tal. Quien puede negar que EL IMPULSO ha sido la voz de quienes no son escucha­dos. De quienes han sido calla­dos.

Quién nie­ga que este medio haya y sigue sien­do una ven­tana al mun­do para quienes sufren de injus­ti­cias, para los desam­para­dos y para quienes creyeron perder la esper­an­za. EL IMPULSO es un eco que con estrépi­to cobi­ja a todos los pen­samien­tos, inclu­sive a voces que defien­den al actu­al mod­e­lo político. 

EL IMPULSO ha sido un con­no­ta­do defen­sor de las lib­er­tades públi­cas e indi­vid­uales. Se ha plantea­do des­de su géne­sis, pres­en­ciar y reg­is­trar pequeños y grandes acon­tec­imien­tos, siem­pre com­pro­meti­do con “el bril­lo de las libertades”. 

Por esa razón, EL IMPULSO es y será nue­stro lar for­ma­ti­vo, nues­tra casa edi­to­ra, nue­stro balu­arte democráti­co, nue­stro gen­ti­li­cio. Somos parte de esta his­to­ria. Enhorabue­na por estos 115 años de inal­ter­able y obje­ti­vo propósi­to que no es otro que el sagra­do deber de informar.

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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