Antonio Lauro dedicó el vals Carora a sus colegas Alirio Díaz y Rodrigo Riera

 

Juan José Peralta


Desde su nacimiento, en el siglo XII, en la parte alemana conocida como El Tirol a nuestros días, es muy larga la historia del vals. Pero en Venezuela encontró en el talento del maestro Antonio Lauro a un inspirado compositor quien lo llevó a la guitarra con aires universales. A sus dos colegas guitarristas caroreños Alirio Díaz y Rodrigo Riera dedicó el vals Carora, como homenaje por su aporte a la difusión y enseñanzas del instrumento.   

Antonio Lauro nació hace 101 años en Ciudad Bolívar el 3 de agosto de 1917, a la que compuso el vals Angostura. Su padre, de su mismo nombre, era barbero y músico, nacido en Pizzo Calabro, en Italia y su madre, también italiana fue Armida Cutroneo, nacida en un pueblo al sur de Italia, emigraron a Venezuela a principios del siglo veinte.

Tenía cinco años cuando su padre murió y su familia se fue a Caracas donde a los nueve años comenzó estudios en lo que hoy es la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas. Allí comenzó a formarse quien con el tiempo sería un gran compositor de valses venezolanos para guitarra.

Estudió armonía, teoría y solfeo con los Maestros Vicente Emilio Sojo y Juan Bautista Plaza y tres años de piano con Salvador Llamozas. Más tarde Lauro  se inicia en el mundo hermoso de la guitarra en la cátedra de guitarra clásica recién fundada por el maestro Raúl Borges.

Allí aprendió los acordes y armonías suficientes para salir a ganarse los reales para financiar sus estudios. Así llegó como guitarrista acompañante a los programas de la Broadcasting Caracas, hoy Radio Caracas Radio. Antonio Lauro también formó parte del Orfeón Lamas, fundado y dirigido por el Maestro Sojo en 1928 donde mostró sus dotes de bajo.

Después de años de aprendizaje y perfeccionamiento, en 1935 Antonio Lauro fundó el cuarteto de guitarras populares “Los cantores del trópico”, junto a sus amigos Eduardo Serrano, Manuel Antonio Pérez Díaz y Marco Tulio Maristani. Lauro era el director y hacía los arreglos de voces y guitarras.

Su obra más famosa es el Vals número tres, conocido mundialmente por ser tema obligatorio en casi todos los conservatorios del mundo para estudiantes de guitarra. Es una breve pieza de unos tres minutos de tres secciones de muy alta exigencia técnica que se repiten completas.

Lauro compuso este vals número tres en 1940 y durante 25 años se llamó así, formando parte de 16 valses compuesto por él a lo largo de su vida. El famoso guitarrista John Williams lo llamó “el Strauss de la guitarra”.

Contaba Natalia, su hija que por 25 años el vals se conoció como número tres porque formaba parte de un cuadernillo que tenía tres valses y ese era el tercero. Antonio Lauro no se había casado aún con su mamá María Luisa Contreras. Pasó el tiempo después de la boda y nació ella. Cuando cumplió los quince años la orquesta de Daniel Milano ya tenía una versión del vals número tres y Antonio Lauro sacó a su hija a bailarlo. “Papa me lo dedicó y me dijo que a partir de ese día el tema llevaría mi nombre. Y así se llama, Natalia”. Fue uno de los regalos del maestro a su hija.

Al recibir en 1940 su título de maestro compositor Antonio Lauro se dedicó a la creación. En 1942 fundó el trío Raúl Borges, junto a Manuel Enrique Pérez Díaz y Flaminia Montenegro de De Sola, agrupación para la cual armonizó numerosas piezas para guitarra. En 1947 compuso el poema sinfónico Cantaclaro con solistas y coro, inspirado en la novela de Rómulo Gallegos del mismo nombre. En 1954 estrenó junto al tenor Teo Capriles, la Cantata Criolla, del maestro Antonio Estévez con la Orquesta Sinfónica de Venezuela, institución de la cual Lauro fue director un buen tiempo.

Antonio Lauro fue perseguido por la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez por sus vínculos con Acción Democrática y estuvo preso y exilado entre 1948 y 1958 después del golpe de estado a Rómulo Gallegos en noviembre de 1948. Preso concibió dos obras emblemáticas: la Sonata para Guitarra y la Suite Venezolana

En su honor existen varios premios como el Concurso Bienal Nacional de Guitarra y se reconoce su labor docente con la cátedra con su nombre en el Conservatorio Nacional de Música Juan José Landaeta, de Caracas, ciudad donde murió el 18 de abril de 1986.

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