La bellísima Dorotea

 

Xiomary Urbáez
Periodista y escritora

(Para el grande Cervantes)

Su dan­za lev­an­ta tolvan­era sobre enci­nas y alcornoques de la Sier­ra More­na. Con­ver­ti­da en prince­sa agi­ta los dimin­u­tos pies evo­can­do atávi­cos rit­mos en la mese­ta etíope del remo­to reino de Micomicón. ¿Qué hosca ven­gan­za ani­ma su alma? ¿Qué chis­pa encen­di­da desa­ta el incen­dio en el que arderá el desleal Don Fer­nan­do? En el cabel­lo rubio y encres­pa­do de Dorotea se guin­da el sol del hor­i­zonte y, en el encan­di­la­do fog­o­na­zo de aque­l­la hoguera que tiñe de naran­ja el cielo, emerge el gri­to eman­ci­pa­do: “¡Tu vasal­la soy, pero no tu esclava!”.

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

Un comentario en «La bellísima Dorotea»

  • el 18 noviembre, 2018 a las 8:02 pm
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    DOROTEA NAVAS
    Igor García
    Igorgarca@hotmail.com
    La ges­ta inde­pen­den­tista vene­zolana tuvo muchas heroí­nas anón­i­mas. Dorotea Navas era una de ellas. Localizar su nom­bre den­tro de los libros de la his­to­ria patria es casi imposi­ble. José Mon­salve, en su libro “Mujeres de la Inde­pen­den­cia”, escrito en 1926, la describe como una mujer que acom­pañó al gen­er­al Rafael Urdane­ta en la batal­la libra­da con­tra el real­ista José Cebal­los, en una fecha entre febrero y mar­zo de 1814.
    En este vue­lo ras­ante sobre algunos libros de his­to­ria y en Inter­net, para cono­cer el por qué deci­dieron bau­ti­zar el Cen­tro de Diag­nós­ti­co Inte­gral de El Recreo con ese nom­bre, me topé con una inves­ti­gación real­iza­da por Arts and Human­i­ties Research Board, patroci­na­da por varias uni­ver­si­dades ingle­sas, en la cual reco­gieron los nom­bres e his­to­rias de las heroí­nas de la lucha inde­pen­den­tista lati­noamer­i­cana en el lap­so com­pren­di­do entre 1750 y 1850.
    Allí se señala que Dorotea Navas murió asesina­da entre el 9 y el 11 de mar­zo de 1814, durante la Batal­la de Bar­quisime­to. Igual­mente se pre­gun­tan si pudo estar rela­ciona­da con Catali­na Ori­o­la de Navas, quien en 1820 escribió una car­ta des­de Trinidad a su ami­ga Jose­fa Afanador, infor­mán­dola sobre los suce­sos de la guer­ra de Independencia.
    Pero al inda­gar sobre la Batal­la de Bar­quisime­to con­seguí varias impre­ci­siones con respec­to a dicha con­frontación. En primer lugar des­cubrí que la fecha en la cual se refiere la muerte de Dorotea Navas, no es pre­cisa, por cuan­to los jefes de los ban­dos enfrenta­dos ase­gu­ran que la con­tien­da se real­izó en fechas difer­entes. El his­to­ri­ador Eliseo Sotel­do cita al jefe real­ista José Cebal­los y ase­gu­ra que la batal­la se escenificó el 28 de febrero, por cuan­to así lo indi­ca éste en su cor­re­spon­den­cia. Telas­co Mac Pher­son ase­gu­ra que fue el 9 de mar­zo, debido a que el gen­er­al Rafael Urdane­ta, al hac­er men­ción sobre el acon­tec­imien­to, señala esta últi­ma fecha.
    Por otra parte ambos his­to­ri­adores señalan que Cristóbal Palavici­ni, quien cedió su nom­bre a este munici­pio, salvó a las tropas de Urdane­ta de su destruc­ción total, al inter­venir con su grupo guer­rillero en la entra­da de la hacien­da Tara­bana, donde se con­ser­va una pla­ca en con­mem­o­ración del acontecimiento.
    Este hecho no es men­ciona­do en ningún momen­to por el gen­er­al Urdaneta.

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