Ignorada toponimia histórica de Palavecino

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y escritor
luisalbertoperozopadua@gmail.com
IG/TW: @LuisPerozoPadua

Tarabana: con este nombre se conoció desde siempre el extremo sur del Valle del Turbio, que era para la época de la fundación de la Nueva Segovia de Barquisimeto, una extensísima sabana traspasando incluso el cerro de Terepaima, sitio este que era denominado, desde tiempos muy remotos, como Altos de Tarabana


Hace más de cua­tro décadas, un grupo de espe­cial­is­tas trazaron el Plan Rec­tor de Vial­i­dad del entonces Dis­tri­to Palave­ci­no, instru­men­to que has­ta aho­ra, no ha tenido el más mín­i­mo error de cál­cu­lo, sal­vo los que le ha infligi­do, con desmesura y despropósi­tos, los gob­er­nantes munic­i­pales a lo largo de los años, tor­cien­do así, el orde­namien­to de lo que vis­lum­bra­ba una de las ciu­dades más orde­nadas de Lati­noaméri­ca, sufrien­do así Cabu­dare, con un crec­imien­to trastornado.

Tan­to es así, que en Cabu­dare exis­ten tra­zos viales en donde la mitad tiene un nom­bre y la restante otro, des­i­gna­ciones que las direc­ti­vas del Con­ce­jo Munic­i­pal de turno, cam­bi­a­ban con un Acuer­do de Cámara para con­gra­cia­rse con algún men­tor o jer­ar­ca políti­co, cayen­do en el antag­o­nis­mo de la his­to­ria para hundirla en la pronta desmemo­ria de los pueblos.

Con­struc­ción de la aveni­da Her­mano Nec­tario María, mejor cono­ci­da como La Ribereña, cap­tura real­iza­da des­de las inmedia­ciones del Hotel Hilton Bar­quisime­to. Foto: Colec­ción del cro­nista Car­los Guer­ra Brandt

Así es como sitios con topón­i­mos como Bar­ran­cas, Bureche, El Cara­balí, Pueblo Arri­ba, El Dividi­val, La Mendera, Cohobas o Cojobas, Altos de Tara­bana y has­ta Sabanas de Tara­bana, por men­cionar algu­nas, han queda­do rel­e­gadas a solo la evo­cación de nue­stros abuelos.

Cuan­do ini­ció la con­struc­ción del hoy dis­tribuidor sobre la aveni­da Inter­co­mu­nal, se le planteó a Invi­la­ra y a la Gob­er­nación de Lara, colo­car­le el nom­bre de Dis­tribuidor Bureche, para preser­var uno de nue­stros topón­i­mos más antigu­os y hon­rar a su vez ese sitio que lind­a­ba con la hoy urban­ización Valle Hondo.

La misi­va en donde a su vez se le daba todo el respal­do y se felic­ita­ba por la feliz ini­cia­ti­va vial, que por demás era un clam­or pop­u­lar, no tuvo asen­timien­to, y la desati­na­da respues­ta del entonces man­datario region­al, Hen­ri Fal­cón, sería la denom­i­nación de Dis­tribuidor Valle Hon­do por ser el sitio de su ubicación.

En esa opor­tu­nidad empañó la con­struc­ción una dia­tri­ba políti­ca entre Fal­cón y Reyes, pero que pese a eso, la gente demandó con su rúbri­ca prosigu­iera la con­struc­ción. Hoy es una de las obras más espec­tac­u­lares de la región Cen­troc­ci­den­tal, con visión futur­ista, enmar­ca­da en el PDUL y el Plan Rec­tor de Vial­i­dad de Palavecino.

Más antiguo que Cabu­dare y Barquisimeto

Pero hable­mos de Tara­bana, que es lo que hoy nos atañe y nos desvela, pues resul­ta que es uno de los topón­i­mos más antigu­os de la región, tan­to que el sitio es men­ciona­do en las vis­i­tas pas­torales del obis­po de Venezuela, Mar­i­ano Martí, entre 1771 y 1784, pero tam­bién en los diar­ios de Nicolás de Fed­er­mann, explo­rador y cro­nista alemán, gob­er­nador de Coro en 1535, años en donde recor­rió Arau­re, Bar­quisime­to, El Baúl y San Felipe, descri­bi­en­do los sitios y sus cultivos.

Algunos his­to­ri­adores y estu­diosos como Ramón Querales, desa­pare­ci­do cro­nista de Bar­quisime­to, Reinal­do Rojas, Pre­mio Nacional de His­to­ria 1992 y José Anto­nio Yepes Azpar­ren, desta­ca­do poeta e inves­ti­gador, han apun­ta­do que Tara­bana o Tar­a­vana es un topón­i­mo de ori­gen indí­ge­na, de proce­den­cia arawac o aragua­ca, nom­bre que des­igna a una vastísi­ma exten­sión de tier­ras, que se ini­cia en la con­flu­en­cia de los ríos Tur­bio y Claro, y se explaya de man­era impens­able hacia los tres pun­tos car­di­nales restantes.

Con­struc­ción aveni­da Ribereña Dis­tribuidor Tara­bana. Foto: Archi­vo Diario EL IMPULSO

Estas tier­ras, las Sabanas de Tara­bana, son cono­ci­das des­de mucho antes de la fun­dación mis­ma de la ciu­dad de Bar­quisime­to, en aque­l­los días con­vul­sos de la con­quista. Con este nom­bre se cono­ció des­de siem­pre el extremo sur del Valle del Tur­bio, que era para la época de la fun­dación de la Nue­va Segovia de Bar­quisime­to, una exten­sísi­ma sabana traspasan­do inclu­so el cer­ro de Tere­paima, sitio este que era denom­i­na­do, des­de tiem­pos muy remo­tos, como Altos de Tarabana.

La his­to­ri­ado­ra Nieves Avel­lán de Tamayo, en su colos­al obra sobre los Cua­tro Asien­tos de Bar­quisime­to, ano­ta que Tara­bana, como pal­abra, es orig­i­nar­ia de los habi­tantes nat­u­rales del Valle del Tur­bio para el momen­to de la fun­dación por Juan de Villegas.

Tam­bién nar­ra que décadas pos­te­ri­ores, en la fecun­da Sabanas de Tara­bana, los aborí­genes cul­tiva­ban maíz, que durante la Colo­nia, la fér­til sabana esta­ba ates­ta­da del mejor cacao para exportación, y pos­te­ri­or­mente los Altos de Tara­bana, dieron un café supe­ri­or, que se trans­porta­ba a lomo de mula has­ta la estación del Fer­ro­car­ril Bolí­var para lle­var­lo a Puer­to Cabel­lo y en bar­co has­ta Europa.

Devi­no entonces la indus­tria del cañame­lar con la insta­lación de la Hacien­da Tara­bana, en 1822, visión de don Juan Bautista Yepes Piñero, padre de los her­manos Yepes Gil, quienes con­struyeron el primer cen­tral azu­carero de la región, ruinas o despo­jos que hoy se nie­gan a sucumbir a un lado de la edi­fi­cación vial más impo­nente de los últi­mos años en Cabu­dare: el Dis­tribuidor Tarabana.

Con­struc­ción aveni­da Ribereña sitio de Tara­bana. Foto: Archi­vo Diario EL IMPULSO

Dis­tribuidor Tara­bana, no Bel­las Artes

El inge­niero José Mar­i­ano Navar­ro, en su condi­ción de gob­er­nador del esta­do Lara, prosigu­ien­do la obra de Guiller­mo Luna y el MTC en donde se invirtieron 32 mil­lones de bolí­vares (de los de antes) en un pequeño acto para dar ini­cio a la con­struc­ción de la aveni­da Her­mano Nec­tario María, cono­ci­da como la Ribereña, tramo Cabu­dare-Bar­quisime­to, desplegó dos planos: uno el del nue­vo y mod­er­no corre­dor vial y otro el del Plan Rec­tor de Vial­i­dad, y colo­can­do la primera piedra declaró al Diario EL IMPULSO, el 10 de octubre de 1991: 

“Aquí, des­de lo que en un futuro cer­cano será el Dis­tribuidor Tara­bana, comen­zamos hoy con la con­struc­ción de la más ambi­ciosa de las avenidas de Lara, un corre­dor mod­er­no que impul­sará el desar­rol­lo de la región Centroccidental”.

Los cabu­dareños y larens­es en gen eral, nos sen­ti­mos com­placidos por la con­struc­ción de este dis­tribuidor en el sitio de Tara­bana, com­ple­men­to de aque­l­la mega obra que se eje­cutó a prin­ci­pio de la déca­da de los ochenta.

Salu­damos esta ini­cia­ti­va del Ejec­u­ti­vo region­al, pero nos neg­amos al cam­bio de nom­bre y exhor­ta­mos a las autori­dades en cuestión, a que con­sul­ten a his­to­ri­adores y cro­nistas sobre el nom­bre que impu­so a capri­cho el gob­er­nador Fal­cón en su momen­to: Dis­tribuidor Bel­las Artes, cuyo corre­dor orna­men­tal es de primer mun­do y el cual pudiera lle­var ese denom­i­na­ti­vo, más no el dis­tribuidor, pues el mis­mo está con­tem­pla­do des­de décadas como Dis­tribuidor Tara­bana, vín­cu­lo entrañable con nues­tra his­to­ria, con lo que somos como pueblo, como nues­tra cabudareñidad.

Dis­tribuidor Tara­bana antes de la con­struc­ción del ele­va­do. Foto: INVILARA
Dis­tribuidor Tara­bana, asen­ta­do en Cabu­dare. Foto: INVILARA. 02–3‑2016

 

 

En un primer momen­to y has­ta casi el final de la con­struc­ción, el dis­tribuidor se denom­inó Tara­bana, pero durante su eta­pa con­cluyente, el gob­er­nador de Lara en su momen­to, Hen­ri Fal­cón, a capri­cho le cam­bió el nom­bre por Bel­las Artes

Artícu­lo pub­li­ca­do orig­i­nal­mente en el sitio en Inter­net: www.archivodepalavecino.wixsite.com el 1° de mayo de 2016

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

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