CrónicasTodas Las Entradas

José María Vargas, fue el más votado

Luis Alberto Perozo Padua
Periodista y cronista
luisperozop@hotmail.com
@LuisPerozoPadua

Al con­cluir José Anto­nio Páez su primer manda­to pres­i­den­cial, Venezuela sufrió la primera gran cri­sis entre los fac­tores del poder, que en esos momen­tos les toca­ba la respon­s­abil­i­dad de diri­gir la nave del Esta­do hacia puer­to seguro de la paz republicana. 

Fue así como el Con­gre­so tal como esta­ba pau­ta­do en la novísi­ma Con­sti­tu­ción, con­vocó a elec­ciones para des­ig­nar al nue­vo pres­i­dente de la República.

En aque­l­las elec­ciones de 1834, se per­fi­laron cin­co can­didatos, tres de ellos mil­itares, los gen­erales Car­los Sou­blette (prop­uesto por José Anto­nio Páez), San­ti­a­go Mar­iño y Bar­tolomé Salom, y dos civiles, Diego Bautista Urbane­ja y el pro­pio Vargas. 

El doc­tor José María Var­gas con­ta­ba con el apoyo de diver­sos sec­tores civiles (uni­ver­si­tar­ios, agricul­tores y propi­etar­ios) que querían aprovecharse de la división exis­tente entre los mil­itares para aupar una alter­na­ti­va civilista. 

Los seguidores de Mar­iño se oponían vio­len­ta­mente a esta can­di­datu­ra y reclam­a­ban el dere­cho exclu­si­vo que tenían los mil­itares para gob­ernar el país.

El 6 de febrero de 1835 en el edi­fi­cio de la Capil­la del Sem­i­nario, el Con­gre­so reunido (19 senadores y 38 rep­re­sen­tantes) realizaron una sesión para el acto de escru­ti­nio de votos de las elec­ciones para Pres­i­dente de la República. 

Los resul­ta­dos fueron de los sigu­ientes: José María Var­gas, 103 Votos (50,99%), Car­los Sou­blette, 45 (22,77%) y San­ti­a­go Mar­iño 27 (13.36%), 10 para Diego Bautista Urbane­ja, 10 para Bar­tolomé Salom, 5 para Fran­cis­co Este­ban Gómez, 1 para Andrés Nar­varte y 1 para Tomás de Heres.

Este resul­ta­do prendió las alar­mas porque a pesar de que Var­gas había sido con­ven­ci­do de dejar su apaci­ble vida civ­il, nadie imag­in­a­ba ver­lo con­ver­tido en pres­i­dente de la República. 

Como la nor­ma con­sti­tu­cional de 1830, exigía las dos ter­ceras partes se llevó a cabo otra elec­ción se real­izó una segun­da vuelta entre los 3 can­didatos que obtu­vieron más votos, quedan­do sólo Var­gas, Sou­blette y Mar­iño, resul­tan­do Var­gas vence­dor con 26 votos, 16 para Sou­blette y 15 para Mariño. 

Gen­er­al José Anto­nio Páez

Nos cuen­ta el pro­pio José Anto­nio Páez que fue nece­sario realizarse una ter­cera votación y allí sí logró José María Var­gas alcan­zar las dos ter­ceras partes con 43 votos nece­sar­ios para cumplir con la nor­ma con­sti­tu­cional y alzarse con la Presidencia.

Era la primera vez que un civ­il era elec­to pres­i­dente de Repúbli­ca en la his­to­ria de Venezuela y el primero de oposi­ción al ante­ri­or gobierno

El doc­tor Var­gas asum­ió la Pres­i­den­cia de la Repúbli­ca el 9 de febrero de 1835. Por dos años más, según dis­posi­ción con­sti­tu­cional, con­tin­uaría a su lado Andrés Nar­varte como Vicepres­i­dente. Su gabi­nete estu­vo inte­gra­do por Anto­nio Leo­ca­dio Guzmán en la Sec­re­taría de Inte­ri­or y Jus­ti­cia; gen­er­al Fran­cis­co Conde, en la Sec­re­taría de Guer­ra y Mari­na; San­tos Miche­le­na, en Hacien­da y Rela­ciones Exteriores.

Revueltas en el oriente 

Los resul­ta­dos del Cole­gio Elec­toral de Carú­pano favorecieron al San­ti­a­go Mar­iño, sin embar­go fueron anu­la­dos por el gob­er­nador de la Provin­cia de Cumana, coro­nel Eduar­do Stop­ford, decisión que provocó dis­tur­bios y un serio enfrentamien­to entre la primera autoori­dad de la Provin­cia y el pres­i­dente de la Corte Supre­ma de Jus­ti­cia de Ori­ente, el oli­gar­ca “mar­iñista” Andrés Lev­el de Goda. 

Los mar­iñis­tas ale­ga­ban que les cor­re­spondía el dere­cho exclu­si­vo de gob­ernar, por haber sido ellos quienes con­quis­taron la independencia. 

Pese a que José María Var­gas había resul­ta­do ser el más vota­do, esto enarde­ció los áni­mos de sus adver­sar­ios y poco después sería desa­lo­ja­do por la fuerza del poder, propi­a­mente el 8 de julio de 1835, cuan­do el héroe de la Guer­ra de Inde­pen­den­cia coro­nel Pedro Caru­jo, con sen­tas pis­to­las en cada mano, increpó al man­datario recién elec­to que renun­cia­ra, en aque­l­la ason­a­da lla­ma­da Rev­olu­ción de las Refor­mas, con­sid­er­a­do el primer golpe mil­i­tarista de nues­tra historia. 


Fuente: Elías Pino Itur­ri­eta «Las insól­i­tas elec­ciones de 1835». Pro­davin­ci. Pub­li­ca­do el 07/05/2018

CorreodeLara

Esᴛᴀ́ ᴜsᴛᴇᴅ, ᴅɪsᴛɪɴɢᴜɪᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ, ᴇɴ ᴛᴇʀʀɪᴛᴏʀɪᴏ ᴅᴇ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ᴅᴇ ʜᴏᴍʙʀᴇs ᴄɪᴠɪʟɪsᴛᴀs, ʏ sᴏʙʀᴇ ᴛᴏᴅᴏ, ᴅᴇ ɢʀᴀɴᴅᴇs ᴀᴄᴏɴᴛᴇᴄɪᴍɪᴇɴᴛᴏs ϙᴜᴇ ᴍᴀʀᴄᴀʀᴏɴ ᴜɴ ʜɪᴛo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *