La batalla de Bárbula — Septiembre 30, 1813

Luis Heraclio Medina Canelón
M. C. de la Academia de Historia del estado Carabobo

Sin duda alguna el estado Carabobo es la región dónde más se ha combatido en toda la historia de Venezuela: desde antes de la independencia tenemos el combate en Puerto Cabello para rechazar la intentona de invasión de Gran Bretaña en 1747, y luego durante la guerra de independencia donde se libraron los primeros combates de la conflagración: La Cabrera y Valencia en 1811, el más importante de todos: Carabobo en 1821, el último: Puerto Cabello en 1823, el más largo (Vigirima en 1813). En ese entorno se libró también la batalla de Bárbula, la primera vez en la que las tropas insurgentes se enfrentaban con veteranos españoles de las guerras napoleónicas. Este aniversario conmemoramos el 30 de septiembre.


Bolí­var había ini­ci­a­do la invasión de Venezuela con un con­tin­gente de sei­scien­tos sol­da­dos neogranadi­nos (hoy diríamos colom­bianos) apor­ta­dos por el Con­gre­so de Bogotá y un puña­do de ofi­ciales vene­zolanos, y a medi­da que avan­z­a­ba vic­to­ria tras vic­to­ria su ejérci­to se iba incre­men­tan­do con tropas vene­zolanas. Era lo que después se llamó la “Cam­paña Admirable”.

En aquel ejérci­to colom­bo-vene­zolano desta­ca­ban jun­to a los vene­zolanos Urdane­ta, Ribas y Gogorza los neogranadi­nos Atana­sio Girar­dot, los pri­mos Anto­nio Ricau­rte y Joaquín Paris Ricau­rte, Luciano D´Eluyar, Her­mó­genes Maza y valiosos mil­itares españoles par­tidar­ios de la inde­pen­den­cia como Cam­po Elías y Vil­lapol (estos cin­co últi­mos casi igno­ra­dos por la memo­ria colec­ti­va venezolana).

Es así que el ejérci­to insur­gente avan­za arrol­lado­ra­mente ven­cien­do en Agua de Obis­pos (Carache), La Gri­ta, Niq­ui­tao, Poneme­sa (Beti­joque), Los Hor­cones y Taguanes para final­mente ocu­par Valen­cia y Cara­cas donde se establece la Segun­da Repúbli­ca de Venezuela.

Atana­sio Girardot

Pero los real­is­tas coman­da­dos por Domin­go Mon­teverde qued­a­ban en pos­esión de la impor­tante plaza de Puer­to Cabel­lo, a la cual Bolí­var sitió, pero a medi­a­dos de sep­tiem­bre lle­ga a dicho puer­to un fuerte con­tin­gente de tropas españo­las envi­adas de la penín­su­la: el batal­lón “Grana­da” com­puesto por vet­er­a­nos de las guer­ras napoleóni­cas, bajo las órdenes del coro­nel Salomón.

Estos, suma­dos al Batal­lón de Par­dos des Valen­cia (tropas criol­las real­is­tas) que tenía Mon­teverde en el puer­to eran supe­ri­ores a las fuerzas siti­ado­ras, lo que lle­va a Bolí­var a reti­rar­las has­ta Valen­cia, con la inten­ción de pre­sen­tar batal­la cuan­do los real­is­tas bajaran a las inmedia­ciones de la ciu­dad, donde los patri­o­tas ten­drían la ven­ta­ja de la caballería.

Cuan­do Mon­teverde, vio que los patri­o­tas se retira­ban ordenó el con­traataque: El batal­lón de par­dos de Valen­cia, que eran afec­tos al rey y una parte de las tropas del Grana­da recién lle­gadas bajo el man­do del coman­dante Bobadil­la, tomarían las mon­tañas de Bár­bu­la inmedi­atas a Nagua­nagua, mien­tras él con el grue­so del “Grana­da” esper­a­ba en Trincheras para caer sobre Valen­cia o por la reta­guardia del enemigo.

Los “Par­dos de Valen­cia”, que no tenían caballería, lle­garon has­ta las mon­tañas de Bár­bu­la, lugar donde los cabal­los de los repub­li­canos no serían efec­tivos. Bolí­var esperó por tres días que bajaran al valle de Nagua­nagua para destru­ir­los con la supe­ri­or­i­dad de la caballería, pero como no cayeron en la cela­da envió a la infan­tería al man­do de Urdane­ta y los colom­bianos Girar­dot y D´Eluyar. Las tres colum­nas de los repub­li­canos tomaron por asalto las mon­tañas y luego de unas cin­co horas de batal­la destruyeron total­mente a las tropas del rey que huyeron en des­ban­da­da. Mon­teverde se quedó en Trincheras sin hac­er nada. Su jefe Bobadil­la escapó grave­mente heri­do, pero al final del com­bate los repub­li­canos tuvieron una gran pér­di­da: una bala impactó al coro­nel Girar­dot matán­do­lo en el acto.

Bolí­var ordenó solemnes funerales para Girar­dot, y que sus restos fuer­an enter­ra­dos en la Igle­sia Matriz de Valen­cia, mien­tras que su corazón fue lle­va­do a Cara­cas para ser inhu­ma­do en la Cat­e­dral. Fue muy dolorosa para los insur­gentes la muerte del joven e intrépi­do Girardot.

Como dato curioso, la batal­la de Bár­bu­la per­manece igno­ra­da para la may­oría de los vene­zolanos, pero quedó inmor­tal­iza­da en la letra del him­no nacional de Colom­bia que canta:

En Bár­bu­la no saben

las almas ni los ojos,

si admiración o espanto

sen­tir o padecer.

Con moti­vo del primer cen­te­nario de la batal­la (1913) se develó una estat­ua en hon­or a Girar­dot en el sec­tor de Camoru­co frente a la quin­ta La Isabela (Pala­cio Itur­riza), luego en 1930 esta estat­ua fue colo­ca­da en una de las col­i­nas de Bár­bu­la, a oril­las de la car­retera, donde hoy se encuen­tra. Se supone que se eligió ese lugar porque se puede obser­var des­de la vía, pero el com­bate y la muerte del prócer no fue pre­cisa­mente en ese lugar, sino más aden­tro en las montañas.

Estu­vi­mos en ese sitio esta sem­ana. Tiene una vista espec­tac­u­lar; es dig­no de vis­i­tar y está rodea­do de sim­páti­cas luncherías y es seguro, pero lam­en­ta­ble­mente luce aban­don­a­do y enmon­ta­do, y las baran­das que facil­i­tan la subi­da a la cima se desplo­maron. Se hace nece­saria la inter­ven­ción de la Alcaldía de Nagua­nagua o de la Gob­er­nación del Esta­do para restau­rar este mon­u­men­to y lugar histórico.

El mon­u­men­to luce aban­don­a­do y des­cuida­do. Las autori­dades munic­i­pal y estadal deben recu­per­ar estos espacios.

Fuentes:

Alcán­tara Borges, Arman­do. Carabobo Sendero de Lib­er­tad. Sec­re­taría de Cul­tura del Gob­ier­no de Carabobo. Valen­cia. 1992

Hell­mund Tel­lo, Arturo. Cum­bres de Glo­ria. Cara­cas 1957. Imprenta López. Buenos Aires. 

Luis Medina Canelón

Abogado, escritor e historiador Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo

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